Mes: junio 2014

Un tarde con el Alevín del Peñas Sariñena en IV Torneo Cuidad de Huesca.

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El martes 17 de Junio de 2014 pude compartir la ilusión, ganas y entusiasmo de un grupo de niños de la Categoría Alevín del Peñas Sariñena.

Paso a paso, partido a partido había llegado el día de disputar la Final del IV Torneo Ciudad de Huesca casi sin darse cuenta.

Entre los jugadores mi primo Alfonso Magdalena y quise compatir y aportar desde mi profesión algo con ellos.

Sus caras al entrar al Alcoraz lo decían todo, no hacía falta que dijeran nada y con asombro entraban al vestuario de los “grandes”.

Realizamos una dinámica centrada en destacar que era lo que les había hecho llegar a ese día soñado y poder jugar en el campo del Alcoraz. Uno a uno fueron destacando que había aportado el equipo, cada uno de ellos, su entrenador y sus padres. Mi objetivo era que fueran conscientes y verbalizaran que detrás está su esfuerzo, constancia, sacrificio, apoyo, unión…que sin esto no se llega a ningún sitio. Y también responsabilidad y toma de decisiones, que curiosamente tuvieron que poner en práctica ya que al llegar a la final coincidió con un viaje de estudios del colegio y tuvieron que decidir qué hacer, sin presiones apoyados por su entrenador y padres respetando la decisión de su hijo.

Su entrenador una vez más quiso recalcar que se salía al campo a disfrutar de la experiencia porque ya habían demostrado que habían sido capaces de mucho, de llegar a su Final, y que tenían que VIVIR  este día como algo especial que quedaría grabado en su mente. Por ello quiso compartir unas emotivas palabras  con ellos y yo he querido con su permiso dar a conocer y compartir con todos los que participais en el desarrollo de los niños, no solo deportivo.

Decía así

En la vida todos tenemos sueños, objetivos que cumplir.
Pero… ¿cómo podemos hacerlos realidad?
Pensar hasta dónde queréis llegar. Todo comienza desde abajo, desde donde vosotros habéis empezado. Habéis trabajado duro cada día para corregir vuestros defectos y perfeccionar vuestras habilidades, respetando a vuestros compañeros y entrenador, debéis hacer respetar a vuestro equipo contribuyendo lo más posible para sacar la victoria. En el fútbol se gana o se pierde, pero lo más importante es saber sobreponerse a las derrotas, por más negro que se ponga el partido nunca bajéis la cabeza. Recordad que el fútbol es un juego, salir y divertiros, dar el máximo en todo el partido, exigiros el 100%, tenéis toda la vida para descansar. Ahí fuera tenéis a vuestros padres, hermanos, abuelos y amigos que esperan grandes cosas de vosotros; pero, sobre todo, hacerlo por vosotros mismos. No dejéis que nadie os diga lo que podéis o no podéis hacer. Solo vosotros sabéis lo que sois capaces de hacer. No perdáis la humildad, si habéis llegado hasta aquí no ha sido por suerte, pensar que vosotros lo habéis merecido. Yo sé que una derrota duele mucho; pero, para mí, más duele no intentar evitarla. Cuando un compañero sufra echadle una mano, cuando un compañero se equivoca, apoyadlo… Todo esto tiene su recompensa, ¿sabéis cuál es? La satisfacción de haber logrado vuestros sueños. Salir y disfrutar y pase lo que pase al final del partido la cabeza alta porque habremos hecho todo lo que estaba en nuestro corazón.
Gracias a todos por el año que me habéis hecho pasar, ¡¡Vamos Peñas!! ahí fuera nos están esperando.

Alberto Hernández

La victoria en goles no pudo ser pero lucharon e incluso metieron un gol (Alfonso) que celebraron como la mejor de sus victorias. Lo consiguieron porque no dejaron de luchar a pesar de un marcador muy en contra.

Y la lección es esa lucha, esfuerzo, trabajo para lo que se quiere conseguir.

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Entrada relacionada: Que el final de la temporada no se reduzca a: ganar o perder.

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¿ Qué campus es mejor para mi hijo?

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Llega final de curso y apresurados los padres tienen que decidir si apuntar a sus hijos a un campus de verano.

Unas veces, si la economía, lo permite para completar esas vacaciones entre padres, abuelos maternos, paternos, otras porque no se tienen a “abuelos niñeros” o  ese pueblo al que acudir en verano como hacíamos muchos cuando éramos niños y es una nueva forma de que los chavales se diviertan de otra forma, descubran nuevos deportes, conozcan a otros niños, se socialicen y en definitiva vivan nuevas experiencias.

Una vez más Mundo Fútbol Base se interesa para que ofrezca alguna pauta o dar a conocer lo que opino en relación a este tema.

Destaco el tener en cuenta las preferencias del menor, porque el niño está en edad de disfrutar. Vivir la experiencia de un campus puede hacer que descubra otros deportes que se le pueden dar bien y no lo sabía. Aprender a decidir en familia fomenta el diálogo y la comunicación.

Y no olvidemos preguntar cada día si se lo ha pasado bien, qué ha aprendido, qué le cuesta más y valorar su esfuerzo día  a día. De este modo evitar a la pregunta ¿qué tal ha ido el campus? La respuesta – Muy bien hemos tenido un partido y hemos ganado.

Hay que trabajar para derivar la atención a otras cuestiones desde niños.

Agradeciendo de antemano el interés aquí os dejo el enlace Pinchar

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Que el final de la temporada no se reduzca a: ganar o perder.

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Llega el final de la temporada luces para unos, sombras para otros. Deportistas que habéis vivido los últimos encuentros con gran sufrimiento, o con desgana, otros con alegría y orgullo. De lo que no hay duda es que llegar hasta aquí os ha supuesto un gran esfuerzo entre ellos físico y psicológico a todos, los deportistas, entrenadores y familias.
Una vez más resaltando la importancia que tiene la práctica deportiva animo a padres y entrenadores a hablar con sus hijos para valorar individualmente y en equipo lo positivo de su práctica. Analizar en que se ha crecido como deportista y como persona, qué se ha mejorado, qué se ha aprendido y así enseñar a trabajar en la reflexión y consecución de objetivos desde niños.
La comunicación es la mejor herramienta que existe para crear vínculos firmes y seguros, previene los conflictos y te aporta información muy valiosa para la siguiente temporada como padre y como entrenador.
Sentir que se interesan por ti, tanto tus padres como tu entrenador, hace que se refuerce la autoestima, sientes que lo que haces les importa y hace que te comprometas más por todo.
Los jóvenes por otro lado, que se habitúen y cada vez les cueste menos comunicar, porque todo es cuestión de hábito.
Aunque se piense que la temporada no podía haber sido peor, porque es inevitable fijarse y que se fijen en los resultados, si ofrecemos ese espacio de comunicación nos sorprenderemos de lo que son capaces de valorar los deportistas. El primer paso lo tienes que dar tú, como padre o como entrenador y transmitir con hechos, no solo con palabras que realmente te importan otros aspectos.
Aquí es donde se demuestra que lo importante no es ganar o solo ganar, que realmente estamos comprometidos con los valores que nos enseña el deporte, el compañerismo, el compromiso, el respeto, la responsabilidad, el sacrificio…
Valorar de qué manera cada deportista fue capaz de crecer en estos valores.
Son muchas las veces que compañeros o entrenadores señalan la tardanza de algún jugador, el no avisar por teléfono que no se va al entrenamiento o al partido por exámenes o por eventos familiares…los insultos o agresiones a otros jugadores, árbitros o público…pero ¿se valora de alguna manera a esos deportistas que no faltan, que no llegan tarde, que no han insultado al rival, al árbitro, o al público? En la mayoría de los casos se da por hecho y no se da más importancia.
Si desde pequeños se premia (un gesto, unas palabras…) por actuar en favor de esos valores se consigue más que si se castigan las malas actuaciones y es en esta dirección hacia donde debemos dirigirnos.
La clave premiar lo que queremos que se repita desde niños para no tener que castigar de mayores o de adultos…
Así que tras el último encuentro te animo a que hables con ellos y os despidáis con todo lo positivo que ha supuesto esta temporada y no solo en lo deportivo.

No acabar con el simple “hemos ganado” o “hemos perdido”.
Todo es parte del camino y lo que ha ocurrido este año permitirá mejorar para conseguir los objetivos.
Nadie dijo que era fácil, aquí estás tú para demostrar que hay que seguir trabajando con perseverancia, esforzándose una vez más.
La siguiente temporada “más y mejor” y no olvides este verano seguir practicando deporte, el que sea, pero deporte.

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Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte.

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Hay muchas formas de alimentarse y es responsabilidad del deportista el saber elegir de forma correcta
los alimentos que sean más convenientes para su salud y que influyan de forma positiva en su
rendimiento físico.
Una dieta adecuada, en términos de cantidad y calidad, antes, durante y después del entrenamiento y de la competición es imprescindible para optimizar el rendimiento.
Una buena alimentación no puede sustituir un entrenamiento incorrecto o una forma física regular, pero, una dieta inadecuada puede perjudicar el rendimiento en un deportista bien entrenado y añado tanto física como psicológicamente.
Lo mismo ocurre con la adecuada hidratación en los diferentes momentos deportivos.
Así comienza la guía editada por el Consejo Superior de Deportes Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte.
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Los límites y la obediencia influyen de forma positiva en el bienestar de los hijos.

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Les dejo enlazado el artículo escrito junto a Patricia Ramirez para la Fundación Roger Torné, en Inspira Online Magazine

 

Es la hora, recoge los juguetes, no te has hecho la cama, el baño así no se deja, los platos no salen solos del lavavajillas, deja las cosas como te las encuentras, los zapatos no van al zapatero si tú no los metes… “uffff el día menos pensado me cojo la maleta y no vuelvo”.

Si tienes hijos te resultarán familiares estas frases y si no puede que las hayas escuchado en tu infancia o adolescencia.

La convivencia entre personas no es fácil y por ser padres e hijos no  tiene que surgir de forma natural. Una de las responsabilidades que tenéis  como padres es la disciplina relacionada con las tareas en casa. Se trata de que entiendan los beneficios de colaborar sobre todo en la adolescencia, moldear acciones desde pequeños y que el incumplimiento tiene consecuencias, independientemente de la edad. Así que vuestro objetivo es que desde pequeños fomentéis unos hábitos que ayuden a:

  1. Favorecer la convivencia entre los miembros de la familia.
  2. Educar en los límites con cariño, porque los límites ofrecen seguridad a tus hijos, y fomentan la autonomía.
  3. Tener una mayor organización en vuestro día a día que permitirá una mayor gestión del tiempo y disfrutar de otras actividades.
  4. Educar en valores como la responsabilidad, el respeto, el sacrificio, válidos y necesarios dentro y fuera de casa. Valores que pondrán en práctica cuando vayan al parque a jugar con otros niños estén en el colegio.
  5. Aprender en el seno familiar qué es la empatía, es decir, ponerse en el lugar de la otra persona, y la asertividad, comunicar sin dañar fomentando de este modo la Inteligencia Emocional.
  6. Ofrecerles un modelo de comportamiento, una habilidad para responder de los actos que uno realiza, conociendo que existen unas reglas en la convivencia.

 

Pasos a seguir para fomentar la disciplina en casa:

 

  1. Alíate, dialoga con tu pareja antes de proponer una actuación. Recordar siempre que la unión hace la fuerza. Si no estáis unidos y firmes en el objetivo, vuestro hijo acudirá al más permisivo de los dos hasta que ceda uno.
  2. Detecta la conducta más importante que queráis modificar. No es cuestión de recuperar de golpe el tiempo perdido y sobrecargaros de cambios. Es mejor el efecto dominó, unos llevan a otros.
  3. Ofrece margen de maniobra. No todo tiene que ser YA. Ten presente siempre que la paciencia tiene que estar contigo. Las cosas no se harán siempre como las haces tú, ni en el tiempo que tú quieres. ¡Están aprendiendo! Recuérdaselo a tu pareja.
  4. Piensa y adapta a la edad de tus hijos lo que pretendes que hagan.

A cualquier edad pueden llevar la ropa al cesto de la ropa pero no tenderla. Eso sí, fomenta el trabajo en equipo entre hermanos y en la igualdad. ¡Nada de tareas de chicas y de chicos! El pequeño saca la ropa y da las pinzas para que el mayor tienda. Adapta también las tareas a sus características, iniciándoles en las más llevaderas. Así se favorece la colaboración y ya llegará el momento de aprender las tareas menos agradables. Pon sobre la mesa diferentes tareas como sacar al perro, o rellenar su bebedero y comedero, regar las macetas, poner y quitar la mesa, sacar la basura, hacer la cama…y entre hermanos también pueden pactarlo, así educas en la resolución de posibles conflictos.

  1. Reconoce y valora los intentos de tus hijos: Si se cae una prenda y se ensucia de nuevo o hay que bajar al vecino puedes hacerlo con él la primera vez. No te alarmes, es cuestión de que la lavadora vuelva a limpiar. Diles que no pasa nada y que lo importante es intentar las cosas. Y así llegará un día que lo hagan bien. Si de repente entras en cólera y empiezas a reñir y a decir que es preferible que lo hagas tú porque ganas tiempo… tiras por tierra la oportunidad de que aprendan.
  2. Tienes que aprender a transmitir las normas, se claro para que tu hijo entienda lo que le pides y cómo tiene que hacerlo. Buscar el momento y las palabras adecuadas es tener media “batalla” ganada. Ser asertivo implica hablar sin herir. No se puede implantar una norma en medio de una discusión o como consecuencia del incumplimiento de otra, o interrumpir un juego. Recuerda que  hablar con firmeza no es chillar.

Asegúrate de que habláis en el mismo idioma, la “habitación recogida” para vosotros tiene un significado y para los hijos otro. Hay que ajustar posturas y definir qué supone tener el cuarto recogido, que significa portarse bien, que es ayudar en casa, que implica ser responsable.

  1. Saber cuándo se pueden razonar, pactar y decidir las normas. Hay normas negociables y normas que no se negocian, y hay que educar en ello desde pequeños.

Las negociables dan sensación de control a los hijos, generan un mayor compromiso  y fomentan su cumplimiento porque han colaborado en su diseño.

No tengas miedo al “conflicto”: es necesario y os permite crecer como familia y como persona. Aprender a negociar es una de las asignaturas en familia que más enriquecen.

  1. Elogiar cada buena actuación de diferentes formas y en el momento. No olvides deben tomar conciencia de las ventajas que ha supuesto su colaboración. Un “gracias hijo”, un guiño, un “gracias a que tú has hecho esto ahora podemos irnos en bici”, “al haber organizado el armario caben estos juguetes”. Elogiar sinceramente, con cariño llega al corazón, fomenta el autoconcepto, el sentirse capaz y los niños sienten que sus padres valoran lo que hacen. A través del refuerzo transmites un valor muy importante en la vida, el agradecimiento. Y eso lo copian.
  2. Predicar con el ejemplo, lo que esperes de tus hijos, hazlo tú primero. Implicarse y esforzarse no depende del estado de ánimo. Tú tienes que ser el que inicie, proponga, se implique, para que ellos copien lo que vean. No se les puede pedir que ordenen si tú no tienes ordenadas tus cosas.
  3. En caso de incumplimiento pregunta antes qué le ocurrió para no cumplir con lo que se pactó y no te adelantes con suposiciones. Para evitar olvidos tras la organización semanal y los acuerdos, es recomendable elaborar un cuadro en el que quede plasmado qué hace cada miembro de la familia.
  4. No castigues en un momento de enfado. Seguramente será desmesurado, te arrepentirás, y levantarás el castigo. Ni tampoco le digas que ya verás a ver qué medida tomas y luego dejes de hacerlo.

 

 

No ayudan:

 

  1. Los sermones, que lo único que motivan es a desconectar.
  2. Los insultos, que minan la autoestima y los promueven en su grupo de iguales.

3.”La ley del hielo”, es decir dejarles de hablar. Fomenta la distancia por falta de comunicación y los sentimientos de culpa.

  1. Castigos físicos, que fomentan la agresividad y sentimientos de venganza. Se les educa en un modelo de resolución de problemas basado en la agresividad.
  2. Sanciones desmesuradas que fomentan la rabia y la baja motivación al cambio.
  3. Perder la calma o transmitir sentimientos de venganza: “te acordarás de esta…”
  4. Ridiculizarlo delante de sus amigos, vecinos y familiares: “Hay que hacerle la cama como a los niños pequeños…”
  5. Compararlo con conductas positivas de sus hermanos. “Se te podía pegar algo de tú hermano”.
  6. Amenazarle, porque se sabe que son pocas las amenazas que se cumplen. “A este paso olvídate de tú regalo de comunión”, “te quedarás sin salir dos meses como sigas así”.
  7. Premios materiales, porque no ayudan a interiorizar el por qué tiene la responsabilidad de hacerlo, solo lo hacen por conseguir ese juguete, esa propina…

 

 

Esperamos que esta lectura os ayude en vuestra labor de padres y sobre todo a disfrutar de los hijos.

 

 

 

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