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Ante el cambio, ¡acción con cabeza!

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Os dejo mi columna en Marca 27.01.17 en la sección#EntrenateParaLaVida de Patricia Ramírez

Os dejamos también nuestra sección en IAPD

Llevar 40 partidos sin conocer la derrota te permite saborear el triunfo, sentirte grande, querido, poderoso y orgulloso de tu trabajo, y el de tu equipo. Saborear las mieles del éxito aumenta tu seguridad y confianza y con ello nuevos retos. El ya conseguido, igualar a la legendaria racha del Nottingham Forest.
Pero la mente puede relajarse de tanto empacho de victorias, lo que hace que el nivel de alerta descienda y con él muchas de las variables psicológicas que acompañan al deporte. Motivación extra al rival, porque ser el equipo que rompe la racha o la mantiene tiene un plus. También la presión por igualar o superar a otros equipos en esas rachas de partidos sin perder hace que la atención se desvíe y se comience a hablar en términos que no ayudan. “Es muy difícil seguir esta racha”, “en cualquier momento esto cambia”, “ya se sabe cómo es el fútbol”…expresiones que empiezan a generar nuevas rutas en el cerebro compatibles con la inseguridad y que aumentan la presencia de errores y desconexión.
Ganar y perder son dos caras de una misma moneda que no se tratan con los mismos criterios. Cuando se pierde se analiza todo con lupa y se multiplican las informaciones que debilitan y cuando se gana se da por hecho. Tener claro todo aquello que hace que se gane, permite focalizar en lo que tenemos que seguir haciendo.
Para seguir en la ruta mental que suma y reforzarla:
1. Ten presente lo que sabes hacer, verbalízalo, escríbelo. Revisa tus jugadas esas que te demuestran lo que eres capaz. La confianza en uno mismo y en el equipo se alimenta y es el pilón de aguante ante las tempestades.
2. Acepta lo pasado y no le des más vueltas, ¡no es un balón! Atraparte en lo que podías haber hecho y no hiciste no cambia el partido pasado. Utiliza esa información para la nueva oportunidad y…sigue jugando.
3. Refresca el lenguaje que apoye tus acciones. Un lenguaje de duda confunde al cerebro, lo paraliza y lo condiciona. Si hablas en términos “que no me pase otra vez” acabará ocurriendo. El cerebro no lee la palabra “no”. Pónselo fácil.
4. Saca lo mejor de tus compañeros dentro y fuera del campo, no hay que dar protagonismo a los errores, ni lanzar reproches, gastar energía en excusas, ni hacer gestos que hacen sentir culpables a los compañeros. La culpabilidad llama a la inseguridad y esta no sabe hacer buenas jugadas. Las emociones surgen pero también se crean.
5. Tú atención tiene que estar en cada jugada, en cada balón, en cada mirada y gesto de tu compañero y rival. Como si nada más existiera. Estar presente en tu juego con todos los sentidos aumenta el disfrute y la eficacia deportiva y así es como la práctica de Mindfulness o Atención Plena está ayudando a los deportistas.
El cerebro se acostumbra a la victoria y nos hace creer que es fácil. No solo al deportista, aun sabiendo lo que cuesta, sino a la afición. Ahora es momento de devolver las alegrías que han dado partido a partido en forma de APOYO.

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“Mindfulness” un aliado para combatir el estrés infantil.

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Os dejo el artículo PDF publicado en el Heraldo de Aragón Sección Escolar sobre los beneficios de Mindfulness en los niños, nuestro futuro.

 

Taller: Iniciación a la disciplina positiva para padres.

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Si quieres ir más allá del castigo y la amenza…
Si quieres entender el cerebro de tu hijo para poder relacionarte mejor…
Si quieres aprender nuevas herramientas para su educación…
¡Te esperamos! el viernes 30 de septiembre y el 1 de octubre previa inscripción en Ibercaja. Plazas limitadas.
Padres, madres, abuelos ¿De dónde ha salido la loca idea de que para que un niño se porte bien primero hay que hacerle sentirle mal? (RUDOLF DREIKURS)

Aquí

Os dejo el enlace de este taller experiencial. Aquí.

Este curso, más autónomos y responsables.

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PDF del artículo publicado en la sección escolar del Heraldo de Aragón 15 de septiembre de 2016.

Un nuevo curso está en marcha y con él las expectativas e ilusiones de padres, alumnos y profesores. Pero  si hay algo que todos deseamos es que nuestros hijos sean responsables y autónomos, aunque, a veces,  y normalmente por exceso de protección, seamos los propios adultos los que dificultemos ese proceso.

«Papá, mamá, estas pautas pueden ayudarte a que, este curso, consiga ser más responsable y autónomo».
No eres mi despertador. Soy yo el que tiene que decidir a qué hora me levanto y atenerme a las consecuencias si se me pegan las sábanas. Acompáñame a comprar un despertador que mole; prefiero que no sea el móvil, así evito la tentación de quedarme hasta las tantas hablando por whatsapp con mis colegas.
Tu grupo de whatsapp con otras madres y padres no es mi agenda escolar.
Reconozco que el año pasado era cómodo, no me preocupaba de nada, no escuchaba ni anotaba al final de la clase… total, ya estabas tú para decirme lo que tenía que hacer. Este curso no habrá whatsapp que valga, así estaré atento y tendré que anotar en mi agenda lo necesario. Si me despisto, asumiré las consecuencias, solo así aprenderé.
Enséñame a ir más rápido por las mañanas. Sí, lo sé, me cuesta levantarme antes, lo dejo todo para última hora, vamos siempre corriendo, agobiados, enfadados y a gritos. Ten paciencia y trabajemos este aspecto juntos para empezar el día… en paz.
Edúcame en el hábito del desayuno. No me digas que desayune, mientras yo veo que tú no lo haces. Mi cerebro necesita un buen desayuno –no un triste bollo– para rendir en el colegio y estar atento. Así que, por la noche, dejaremos la mesa preparada para desayunar
y poder arrancar con buen pie y mejor cabeza.

Al cole voy yo, no tú. Deja que sea yo el que me organice la mochila, aunque a veces me cueste meter los libros; solo ayúdame si te lo pido y de buenas maneras.
Valora mi esfuerzo antes que mis notas o resultados. Si solo te importan mis notas, haré lo posible por conseguir los resultados que quieres, aunque sea copiando en los exámenes. No me digas que me quieres cuando saque buenas notas porque pensaré que no me quieres si suspendo. Eso sí, felicítame y dime que estás orgulloso de mi esfuerzo.
No me castigues sin hacer deporte. Me he comprometido con mis compañeros y con mi entrenador y tengo que cumplir.
Además, el deporte me hace sentir bien y fortalece mi memoria y atención, que es lo que necesito en los estudios. Eso sí, ayúdame a organizarme, y a diseñar horarios para que me cunda más.
No me compares con mis amigos, hermanos, primos… Me duele, me siento inferior y hasta pienso que no me quieres o que no estáis orgullosos de mí. Entonces, se me quitan las ganas de hacer cosas y, en parte, hasta por venganza. Si lo haces por motivarme, sinceramente, cambia de estrategia.
Proponme nuevos retos diarios, semanales y mensuales. Leer un cuento a mi hermano, ayudarle en una tarea, bañarlo, acompañarlo a una actividad, limpiar algo en casa, preparar la cena…

¡FELIZ CURSO A TODOS!

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El ocio infantil: un recurso para fomentar la autonomía

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Aquí mi nuevo artículo para Fundació Roger Torné.

 

Generosidad:para todo el año

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Os dejamos la última entrada de la campaña #12Meses12Valores #Generosidad

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¿Cómo lograr que los niños sean más autónomos?

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Os dejamos nuetsro último artículo para La Funfació Roger Torné.

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