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Viaje a la India con el Programa de Voluntariado Internacional de la ONG Cooperación Internacional.

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“Solo nos enriquece aquello que damos” Nelson Mandela

El 2 de agosto vuelo a la India (Bombay) con el Programa de Voluntariado Internacional de la ONG Cooperación Internacional.

Desde el área territorial de Aragón, se promueve cada verano este proyecto en beneficio de las personas que viven en los slums, barrios superpoblados en los que se registran los índices más altos de pobreza, criminalidad y prostitución. En el mes de junio 55 voluntarios impartieron clases de inglés a niños del slum Govandi. Furante el mes de Julio, un grupo de 21 voluntarios de Zaragoza participan en la puesta en marcha de una Escuela de Fútbol e imparten clases de inglés en beneficio de unos 400 chicos y chicas de 6 a 15 años.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación Atlético de Madrid y la empresa Bergner principalmente, y se desarrolla en las instalaciones del Orfanato Our Lady’s Home y un colegio gubernamental del slum Govandi.

Estas instituciones, pese a la falta de medios, intentan ofrecer una educación de calidad encaminada a proporcionar un futuro digno a esos menores.

Bombay es la capital financiera de India. El éxito económico de la ciudad coexiste con una pobreza extrema. Cada día llegan a la ciudad cientos de migrantes de zonas rurales. Mientras algunos encuentran trabajo y vivienda adecuada, la mayoría viven en las calles o en los tristemente conocidos slums, los más poblados de Asia. Esta vulnerabilidad alimenta a las mafias.

La mala nutrición, la escasez de agua y hábitos higiénicos, la discriminación por género, y la

ausencia de espacios de ocio y tiempo libre adecuados, provocan la desigualdad y el crecimiento de enfermedades como la tuberculosis y la lepra.

El proyecto persigue los siguientes objetivos:

–              Promover los derechos básicos de niños y jóvenes en situación de exclusión social.

–              Contribuir al desarrollo social de personas con discapacidad (M. Teresa de Calcuta).

–              Mejorar el desarrollo académico y personal de niños y niñas en situación de exclusión social, para que puedan alcanzar un mayor desarrollo social.

–              Ayudaremos a niños y niñas del slum “Baiganwadi” que participan en proyectos educativos de la ONG local Lok Seva Sangaam.

–              Impartiremos clases de inglés en grupos reducidos continuando las clases que han recibido en junio y julio  por los 80 voluntarios que nos han precedido.

–              Y realizaré sesiones de mindfulness tanto a niños como a las profesores del slum.

–              Colaboraremos con una de las casas que las Misioneras de la Caridad (Calcutas) tienen en Bombay donde residen personas recogidas de la calle.

 

Espero a mi vuelta poder compartir este sueño, esta experiencia que va a ser inolvidable.

Me voy llena de ilusión…

 

Aquí comparto este enlace

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Juegos de mesa, liberadores de oxitocina.

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Os dejo mi participación en Aragón en Abierto de Aragón Televisión. Aquí

 

Se comentan los datos de un estudio realizado en la Universidad de Baylor, en Texas. Los datos de este análisis demuestran que los juegos de mesa liberan oxitocina la “hormona del amor” responsable de la atracción no sexual entre parejas.
La oxitocina es una hormona que libera nuestro cerebro (hipotálamo) calma el estrés y fomenta la estabilidad generando relaciones más firmes y duraderas.
El cerebro libera oxitocina (palabra que deriva del griego oxys (rápido) y tokos (parto), es la hormOna del carió clave en la producción y mantenimiento del vínculo materno-infantil. Por otrolado es conocida como la hormona del amor que promueve la confianza creando vínculos buenos afectivos y sexuales. Pero también es la llamada hormona de la sociabilidad.
Al ser humano le gusta jugar y hacerlo con otros. Jugar se convierte en una necesidad para reforzar vínculos no solo por cuestión de supervivencia sino para vivir con bienestar.
En cuestión educativa es una buena herramienta para educar en valores y entrenar la paciencia, la colaboración, aprender a tolerar la frustración, tomar decisiones etc
Así que reserva en el fin de semana un ratito de juego de mesa con los tuyos.

Los castigos: el método de siglos pasados.

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Desde mi profesión como psicóloga y Certificada en Disciplina Positiva quiero compartir unos artículos que tienen muy revueltas las redes sociales este fin de semana..

Tratan el castigo. Es vital para la educación, la salud emocional y la inteligencia emocional de los niños que se conecte con una eduacción sin castigos. Una educación basada en el respeto, la firmeza y el cariño como es Disciplina Positiva. Poniendo límites sin amenazas, humillaciones, comparaciones…NO se busca hacer sentir mal al niño para que haga lo que tiene que hacer, o lo que los adultos quieren que haga.

Los castigos tienen que ser considerados como métodos ya caducados. Métodos muchas veces útiles a corto plazo, fáciles, que nacen desde la desconexión, el enfado y la frustración que alejan que se entrenen los valores y lo que se espera de los niños a medio y largo plazo.

Las necesidades actuales han cambiado y los niños necesitan adultos con nuevas herramientas educativas para entrenar conductas y no limitarse a extinguir la conducta.

Los castigos:

  1. Afecta a la autoestima de los niños, pudiendo producir en ocasiones estado de depresión y ansiedad.
  2. Afecta al desarrollo cerebral, ya que hay una mayor muerte neuronal por exceso de estrés.
  3. Les enseña a ser víctimas, y tendrá una actitud victimista y de queja ante la vida y en sus relaciones sociales. Buscará en un futuro ese papel, que es al que están acostumbrados a desarrollar.
  4. Les provoca ansiedad aumentando el cortisol en sangre y dificulta su aprendizaje y memoria.
  5. Aprenden a no razonar, excluyen el diálogo como forma de solucionar las cosas e imponen las cosas.
  6. Les hacen sentir solos tristes y abandonados. Con sentimeintos de que nos son queridos, que preferirían a otros hijos.
  7. Se dificulta la comunicación entre sus padres y educadores. Aumentando la distancia como medio deprotección.
  8. Sienten mucha rabia que saldrá con otros comportamientos en otros escenarios y personas.
  9. No saben gestionar sus emociones, y suelen ser bastantes desequilibrados emocionalmente.
  10. Engendra más violencia. Violencia llama a violencia.

Y no olvidemos a los padres que se sienten ansiosos y culpables tras el castigo…reaccionando después para compensar esos castigos lo que les desestabiliza a los niños aún más.

DESMONTANDO CASTIGOS

Esta semana tenemos las redes sociales que echan humo. En un blog muy conocido y que llega a muchas familias se ha escrito un post que defiende los castigos como método de enseñanza válido. En dicho artículo se defiende cómo se debe castigar a niños y adolescentes, para conseguir que haya mejor comportamiento por su parte.

Con honestidad y humildad os digo: si me llegáis a preguntar hace 6 años, os hubiese dicho que ese post estaba en lo cierto. Porque antes era eso lo que creía, lo que se estudiaba en las Universidades (intuyo que esto tampoco ha cambiado mucho) y lo que se utilizaba de manera generalizada. Era lo que nos marcaba nuestro “sentido común” de esa época.

Sin embargo ahora, con toda la información que tenemos sobre neurociencia, sobre los efectos de los castigos a largo plazo y sobre la Disciplina Positiva, es imposible compartir que los castigos son adecuados, necesarios y válidos. Lo siento, pero no.

Me podrás decir que tú castigas porque no sabes ya qué hacer.

Me podrás decir que se te acaban los recursos.

Me podrás decir que a veces has castigado y ha funcionado (en el corto plazo no lo pongo en duda).

Me podrás decir “pero tan mal no hemos salido” (y permíteme que a veces lo ponga en duda).

Pero no me digas que castigar es respetar a la infancia. Porque estamos en un punto en el que no se trata de opiniones, se trata de evidencias científicas.

En el post de hoy os traslado algunas razones por las que NO SE DEBE CASTIGAR, y posteriormente en otro post trataremos este tema desde el conocimiento del cerebro.

¿POR QUÉ NO CASTIGAR?

  1. A largo plazo, el castigo no enseña habilidades o competencias de vida. Es decir, el castigo no enseña a sentir empatía, saber relacionarse, tener sentido del humor, buscar soluciones a los problemas, etc. De hecho, cuando una persona es castigada, y más si esto sucede de manera recurrente, lo que aprende a largo plazo en realidad se resume en las “4 Rs” de Disciplina Positiva:
    1. Resentimiento. “Me están tratando de manera injusta.”
    1. Revancha. “Cuando tenga la oportunidad les devolveré el golpe.”
    1. Retraimiento. “La próxima vez lo haré sin que se den cuenta.”
    1. Rebeldía. “Haré lo que me dé la gana.”
  • El castigo hace que te sientas PEOR. Jane Nelsen dice; “¿A quién se le ocurrió la maravillosa idea de pensar que para que un niño actúe mejor, primero se tiene que sentir peor?”. Si lo piensas bien, no tiene ningún sentido. En el post a favor de los castigos se dice que incluso los adultos somos castigados y el ejemplo que se explica es “cuando no quieres ir a comer donde tu suegra, y después de que tu marido te echa la bronca, acabas yendo”… Este ejemplo, se pone de EJEMPLO para entender cómo el castigo funciona… Yo te planteo:
    • Si tu marido te echa la bronca, y a pesar de que finalmente decidas ir, ¿te hace eso sentirte BIEN?
    • ¿Esa situación te acerca emocionalmente a tu pareja o te aleja?
    • ¿Crees que esa situación construye la base de una relación respetuosa?
    • ¿Qué te enseña a largo plazo? ¿Qué conclusiones sacas sobre cómo tienen que ser las relaciones de pareja o las relaciones entre hombres y mujeres?
  • Sin CONEXIÓN no hay CORRECCIÓN. Relacionando este punto con el anterior se puede entender que no es posible educar desde la distancia emocional. Aquellos que tengan hijos e hijas adolescentes me entenderán muy bien. Si yo tengo una hija de 14 años con la que no tengo comunicación ni apenas relación, ¿cómo pretendo poder educar a mi hija? ¿Tendrá en cuenta mis opiniones y consejos o pasará de ellos? Esto es: para poder corregir y enseñar a los niños y niñas, necesitamos establecer cercanía, apoyo, cariño (amabilidad y firmeza)… Y esto desde los castigos no se consigue. De hecho, se consigue lo contrario: DISTANCIA EMOCIONAL.
  • Los castigos “minan” el sentido de pertenencia. Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir que necesitamos a las demás personas para sobrevivir. Toda aquella persona que se aísle de otras personas, padecerá problemas de Salud Mental. Los niños y niñas, como toda la gente, también necesitan pertenecer. Necesitan sentir que son queridos y que contribuyen a la sociedad, a su familia, a su escuela… Aquellos que presentan comportamientos inadecuados socialmente (que pegan, dañan, roban, mienten…), ¿crees que sienten que pertenecen? ¿Dañarías tú a un entorno del que te sientes parte? Seguramente, NO. Por lo tanto, no hay que castigar; hay que educar para establecer un vínculo adecuado de pertenencia.
  • El castigo es el ejemplo de las relaciones verticales. Una relación vertical es cuando de una persona está por encima de otra en lo que a respeto se refiere. Es decir, “yo soy más merecedor de respeto que tú”. Antiguamente se pensaba que esto era cierto. Pero la evolución hace que sea incomprensible. Es un pensamiento que está superándose en otros ámbitos, pero con la infancia se sigue defendiendo. Reflexiona sobre si estarías de acuerdo con estas ideas:
    • Los hombres merecemos más respeto que las mujeres.
    • Los jefes merecemos más respeto que los empleados.
    • Los ricos merecemos más respeto que los pobres.
    • Los acosadores merecemos más respeto que las víctimas.
    • Los padres merecemos más respeto que los hijos.

Esto no quiere decir que los padres y madres no tengamos más responsabilidad y debamos educar a nuestros hijos e hijas. Quiere decir, simplemente, que cuando aplicamos un castigo hacemos uso de nuestro poder y superioridad en la relación. Trasladamos el mensaje “yo te castigo, porque puedo hacerlo, porque estoy por encima”. Ahora te animo a pensar si realmente ése es el mensaje que quieres trasladar a tus hijos/as. ¿En serio quieres que cuando se sientan por encima de otros compañeros/as, les castiguen? ¿Quieres que te castiguen a ti cuando se sientan por encima de ti?

En este punto, puedo entender que a veces castigues porque no conoces otros recursos. Eso  no hace válida la herramienta.

Desde Disciplina Positiva se ofrecen muchas alternativas respetuosas: enfoque en soluciones, validar emociones, amabilidad y firmeza al mismo tiempo, actuar en tu metro cuadrado, permitir que existan las consecuencias naturales (las cuales son derivadas de la propia naturaleza “No quiero comer a Tengo hambre”), rutinas, entender lo que hay debajo del mal comportamiento, alentar, y un largo etcétera. No penséis que desde Disciplina Positiva no se ponen límites, porque SÍ SE PONEN. Y se ponen desde una manera respetuosa.

Pero por favor, si castigas, REVISA. Porque otra educación es posible.

Como decía Alfred Adler “Todo puede ser también diferente.”

El artículo desafortunado del revuelo propio del pasado siglo XX aquí

Como dijo Marisa Moya:

¿Y qué pasará en el futuro cuando los niños y niñas han sido castigados para modificar su conducta? ¿Qué habilidades socio emocionales aprende un chiquillo cuando su decisión se ve mediada por el miedo o la culpa que suscita un castigo? ¿De quién dependerá en el futuro su voluntad, su inciativa, su decisión? ¿De otros que controlen, que corrijan? ¿Dónde queda el lector de vida que es el adulto, dónde la comprensión, la orientación y la guía? ¿Dónde están las alternativas adecuadas para resolver problemas de manera efectiva y respetuosa? ¿Qué herramientas posee un niño pequeño para abordar la adversidad? Castigar ¿no es abandonar al niño a su suerte, no es ningunear su naturaleza, no es impedirle gimnasio de oportunidad para encontrarse comprendido y orientado? ¿Cómo podemos estar escribiendo en un medio público de largo alcance que está bien castigar a un niño pequeño? ¿Cómo piensas que se siente un joven castigado? ¿Qué se espera, que responda bien por miedo? ¿Te preguntaste dónde pone la atención el cerebro cuando se siente amenazado? ¿Qué le pasa a la atención selectiva, función superior cerebral imprescindible para resolver problemas pensando, cuando hay exceso de adrenalina? El cerebro no puede atender bien cuando está hiperalerta ¿Qué pasa con las sinapsis neuronales que engrosarán su amígdala? ¿Cuántas sinapsis dejarán de hacerse en los circuitos cerebrales de conciencia emocional, de revisión del problema, de valoración de consecuencias, de reparación de errores? Cuando se castiga el cerebro superior deja de estar operativo, está apagado o fuera de cobertura; se activa lo más primitivo de nuestro ser, se imita lo que se se recibe, agresividad. ¿Has pensado sobre los efectos del cortisol en el cerebro infantil? ¿Cuando has escrito has sopesado que muchas personas que te están leyendo no saben que los niños pequeños no poseen “frenos cerebrales”, que su calma depende de su calma? Y que lograr esos frenos depende de manera casi determinante de la organización mental del adulto cuidador ¿Has tenido en cuenta que un cerebro que encuentra de manera regular resistencia a la validación emocional puede acabar tapando sus propios sentimientos? ¿Qué impacto tendría en la vida afectiva del individuo? Cuando se castiga se invita a la resistencia, encubierta muchas veces de “obediencia”, expresada más tarde, más temprano, como rebeldía, como revancha, como retraimiento, como regresión ¡las únicas herramientas del cerebro reptiliano, ataque, defensa, huida o inhibición ¿Qué sucederá con su cerebro afirmativo, con la ventana de tolerancia? ¿Qué puede sentir un niño, qué puede pensar de un adulto que es su referente, cuando en vez de responder reacciona a la vida? ¿Cuál es el modelado? ¿Qué valores estamos legalizando, normalizando, cuando castigamos? ¿Qué denota en un adulto el uso del castigo? ¿Quién se encargará de mostrarle a ese niño que se equivoca que el error es oportunidad valiosa de aprendizaje, pensando? ¿Cómo podrá observar cómo se aplican las estrategias racionales para resolver problemas? ¿Cómo podrá descartar de su pensamiento que el educador tan solo es un techo bajo de crecimiento personal? Y tal vez… después de castigar a la infancia nos sorprendamos de que los jóvenes no “piensen”, ya tal vez no nos veamos parte, no nos sintamos responsables cuando “solucionan” problemas controlando, dominando a otros porque desafortunadamente no pudieron desarrollar destrezas de autocontrol ¿o es que aparecen dejado pasar la vida siendo castigados y premiados? Detener el comportamiento no es suficiente, no vale para ejercitar la capacitación y competencia necesaria para generar resiliencia, respeto, responsabilidad… Disfrutemos los procesos infantiles como lo que se son, un entrenamiento para la vida ¡No dejemos a la infancia sin entrenadores de respeto! La dignidad infantil debes ser preservada por el adulto. Un buen entrenador no es el que muestra falta de autorregulación, sino calma para poder tomar las mejores de las soluciones. Y es que la capacidad de autorregulación es la que nos depara no solo pertenecer al género humano sino estar humanizados. Niños fuertes por dentro!

Aquí comparto su intervención en Aprendemos Juntos El castigo no es educativo, es inseguridad adulta.

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Desde este espacio mando un abrazo a todos los compañeros que día a día desde la consulta, desde formaciones, o charlas que impartimos en coles, la difusión en redes sociales…trabajamos con apsión y cariño para acercar otra educación alentadora y respetuosa.

Y en especial a cada padre y madre que cada día hacen lo posible y lo imposible para conectar con sus hijos y relacionarse con ellos de un modo muy distinto a la antigua educación.

Yolanda Cuevas

 

 

Idealistas, evasivos o ansiosos: los errores que queman una relación.

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Nueva colaboración para @smoda de El País.
¿Fracasan nuestras relaciones porque elegimos mal o por qué (inconscientemente) repetimos los mismo errores?
Os dejo en enlace AQUÍ

Evasivos, idealistas o ansiosos: los errores (reincidentes) que más queman a una pareja

El fracasado sentimental no es solo un amante que no sabe cuidar los pequeños detalles. Hay seis conductas que llevan, claramente, a acabar con una relación antes de tiempo.

pareja

Foto: Getty Images

En un porcentaje elevado de casos, cuando alguien conoce a alguien y le gusta –por mucho que su lema sea ‘Vive el presente’–, puede albergar cierta expectativa de que la cosa vaya a más. Y aunque el flechazo pueda surgir con inmediatez gracias a una app de citas, no es tan raro que los saltos de pareja en pareja sin final feliz se sucedan en línea tan matemáticamente como la acción de deslizar el dedo de candidato en candidato. ¿Por qué? ¿Hemos adquirido el don de elegir siempre mal a la otra persona o somos un bucle de errores alérgicos a Cupido?

“El primer paso para encomendar errores es entender por qué suceden y, el segundo, disponer de herramientas e información profesional veraz para solucionarlos”, afirma la psicóloga Judith Viudes

“Todos caemos en fallos comunes –asegura la también psicóloga Yolanda Cuevas. Pongamos ejemplos concretos: intentar cambiar los gustos o aficiones del otro, criticar a su familia, compararlo con un ex, asumir sus responsabilidades…”. Convertimos la vida en común en una especie de manual de la película Cómo perder a un chico –o a una chica- en 10 días. Y olvidamos gestionar lo más importante: el qué define nuestro “apego” hacia la otra persona. Esto es, “traducir lo que esconden las conductas, ver por qué chocan y cómo estas dejan claro lo que necesitan y demandan el uno del otro”. 

Teniendo esta idea en cuenta estas son, según los expertos, las conductas más comunes que pueden llevar a arruinar una relación:

1. El/la evasivo/a
Según Yolanda Cuevas, uno de los perfiles de apego que crea más problemas es el que se muestra demasiado evasivo, tendiendo a “no crear lazos íntimos y cambiar de pareja con frecuencia”. De esta forma, habrá quien realmente tenga claro que no quiere comprometerse y quien no sepa cómo hacerlo, aunque le gustaría. Las necesidades de intimidad y vínculo varían de unos a otros. Una persona evasiva es aquella que “valora mucho su independencia, emplea técnicas de distancia emocional y suele desconfiar de que sus parejas se aprovechen de ella”. Yolanda Cuevas afirma que en estas personas se repiten patrones comunes: “En las discusiones se alejan o explotan, no muestran claramente sus intenciones y les cuesta hablar de lo que hay entre la pareja, tanto a su pareja,como a los demás”.

2. El/la idealista
El problema de un fracasado sentimental no es que evite comprometerse, tanto como que tiende a hacerse expectativas poco realistas, afirma Judith Viudes. Simplificando, no son capaces de ser felices si la vida real no se parece a un cuento. “Por ejemplo, muchas parejas llegan con la idea preconcebida de la ‘media naranja’, vienen con unas carencias propias que han ido desarrollando por la educación recibida a lo largo de su vida y esperan que la otra persona las cubra”, cosa que nunca genera una relación sana. Además, cuando se espera que todo suceda por arte de magia, no se suele aplicar la idea que de las relaciones hay que currárselas. Según Viudes: “Estas distorsiones cognitivas crean infinidad de dilemas repetitivos: problemas de convivencia, reproches, celos, altas expectativas, dependencia emocional, idealización, problemas sexuales, etc. Y además, todo ello suele ir ligado a problemas con la propia autoestima”.

3. El/la ansioso/a
Si el perfil del ‘evitador’ es el que no se compromete demasiado, el otro extremo, es el perfil ‘ansioso’ que, de hecho, choca especialmente con el primero. Como expone Cuevas: “Los ansiosos buscan mucha intimidad, temen al rechazo y expresan inseguridad”. Esto lleva a que “se sientan infelices y desgraciados cuando no tienen pareja”. La psicóloga añade que las personas con este tipo de apego caen en errores como “realizar conductas desproporcionadas para llamar la atención, tomarse las reacciones como algo personal, preocuparse en exceso del futuro en pareja o temer constantemente que se produzca una infidelidad”.

4. El/la poco comunicativo/a
Es uno de los principales errores en pareja. Pero es que hay personas a las que,de hecho, les cuesta más comunicarse que a otras. Para Judith Viudes “no sólo se trata de hablar, sino de hablar para transmitir de forma correcta, empática y asertiva, un mensaje. Si la comunicación falla, surgirán problemas en todos los ámbitos en los que existan disonancias”. Sin ir más lejos, en el sexo, donde según Viudes suele haber dificultades “para expresar qué gusta y cómo. Esta problemática suele desencadenar en problemas de inapetencia sexual”, que también acaba por minar la relación. La falta de empatía y comunicación, además, suele generar conflictos cuando no se saben transmitir los mensajes correctamente, lo que generan mucha frustración.

5. El/la protestón/a
O caer en lo que Yolanda Cuevas denomina “conductas protesta”, con la esperanza de afianzar un vínculo que, de forma contraria, se acaba rompiendo. “Llamar varias veces, bombardear el WhatsApp, provocar celos, merodear por el trabajo para forzar un encuentro, castigar con el silencio, ignorarle, hablar con otras personas en su presencia…”. Un rasgo en común de todos estos errores: “Son conductas de protesta que se realizan con la intención de restablecer el contacto y llamar la atención. Y todos son perjudiciales para uno mismo y para la relación”.

6. El/la crítico/a o defensivo/a
Se trata del perfil más difícil de combatir, según Viudes, ya que se basa en “creer que el ‘error’ siempre recae sobre la otra persona. De modo que nos cuesta autocuestionarnos e indagar qué cosas podríamos no estar haciendo bien nosotros”. Este tipo de personas no solo son excesivamente críticas con el otro, sino que no soportan las críticas a la inversa,  ya que “en vez de reflexionar y escuchar la posición del otro, están pensando en defenderse a toda costa, porque creen firmemente que les están atacando”. Por suerte, hay un modo de frenar este comportamiento: “En lugar de pensar que nos dicen las cosas para herirnos o atacarnos, reflexionar sobre el problema que nos están transmitiendo y no sobre la persona que nos lo transmite”.

Educando en valores con la carta de los Reyes Magos

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“Queridos Reyes Magos…como he sido bueno me gustaría que me trajerais…”

Quién no recuerda esos inicios de cartas, ese Diciembre con los nervios por ver qué escribir, y tus padres diciéndote que todo no lo podías pedir. Había muchos niños y porque en una misma noche los Reyes tenían que repartir todos los regalos y no daría tiempo.

Hoy en día hay mucha presión con la carta de los Reyes: que los hijos no se sientan menos que otros, el bombardeo televisivo tras la campaña de septiembre con la vuelta al cole, catálogos de juguetes más gruesos que los propios libros escolares… Que no se desilusionen o frustren si no reciben el regalo que han pedido, conduce a que padres, abuelos, tíos y amigos vivan con estrés la compra y reparto de regalos. Los regalos se abren con euforia. Ilusión que dura segundos hasta que abandonan el juguete abriendo el siguiente, y muchos niños llegan a verbalizar después de abrir tropecientos regalos “¿y lo que pedí del juego de la play?” No valoran lo que reciben, pero sí prestan atención a lo que les falta. Los niños crecen con “empacho de regalos”, en muchos casos sin haberlo ganado. Tratamos de inculcar valores como que “hay que ganarse lo que se tiene” pero muchos padres no actúan de forma coherente cuando sobrecargan al niño con tanto regalo.

Es patente la realidad y la necesidad de educar en valores. Cimientos de la futura vida adulta que se reflejarán en las relaciones personales, laborales y sociales.

Pero con decirlo no es suficiente. Hay que trabajarlo desde casa, cada día y los padres son el primer referente en los primeros años de vida.

Los niños tienen que aprender a reflexionar sobre “su año” como hacen muchos adultos. Para ello podría facilitarles la tarea, llevar un diario en el que anoten los logros que van consiguiendo a lo largo del año, no solo las notas, sino su esfuerzo, su calidad como amigos, cuando sienten que han sido responsables, comprometidos…

La Carta de Navidad puede ser un ejercicio que nos ayude a repasar el año, los objetivos conseguidos, las áreas en las que se han superado, y escribirle a Papá Noel y Reyes Magos todo aquello digno de orgullo por parte del niño. En resumen, un repaso de esos valores que trabajáis cada día con el firme propósito de favorecer su desarrollo como persona. Esas “asignaturas pendientes” que no están en los libros de textos.

Ejemplos de valores en los que el niño podría reflejarse mientras escribe la carta en vuestra compañía, podría ser:

-Soy responsable porque vengo del cole y me cambio de ropa sin que me lo recuerden, porque me organizo la bolsa de deporte y cuando vuelvo meto la ropa en la lavadora, porque ya me hago la cama, porque meto los platos al lavavajillas, porque hago los deberes sin que me lo repitan diez veces. Vuelvo a casa a la hora que he pactado y si no, aviso a mis padres para que no se preocupen…

Es importante que como padres estéis dispuestos a aceptar que es preferible que lo hagan ellos, a que lo hagan como vosotros queráis. Dadles libertad para que ellos decidan y escriban lo que de verdad creen que es importante en el cambio. Lo que tú valoras como padre puede no tener nada que ver con lo que ellos valoran desde su punto de vista.

-Soy perseverante, porque cuando no me salen los dibujos sigo intentándolo y no me enfado ni los rompo, porque insisto hasta que las letras me salen como me dice la profe, porque cuando suspendo un exámen lo doy todo para que en la recuperación supere la asignatura, porque cuando no me sale a la primera lo que mi entrenador me pide, entreno y entreno hasta que me sale… todo ello sin enfadarme porque he aprendido que se necesita esfuerzo, constancia y sacrificio para conseguir las cosas.

Como padres no exijáis resultados a corto plazo, que no uséis el castigo como comodín si las cosas no salen bien cuando tú crees, no lo compares con los demás (“¿que ha sacado tu amigo?”), que no lo etiquetes (“eres un vago, siempre igual”), o lances frases en las que adelantes su futuro (“sigue así y verás cómo acabas”).

 

– Soy tolerante cada vez que mis amigos me dicen sus ideas, opiniones y actitudes y cuando no coinciden con las mías, las respeto. No insulto, no me enfado ni dejo de hablar a aquel que no piensa como yo.

Para este valor es importante que los hijos escuchen que sus padres respetan a sus iguales, compañeros de trabajo, familiares, amigos, vecinos…

Tomar conciencia de sus logros y a qué son debidos hará que los tengan presentes manteniendo una buena autoestima y automotivación para otras ocasiones y hará que repitan la actitud correcta para conseguir nuevos retos y relacionarse con los demás.

Otros valores que puedes trabajar con ellos en las cartas son esfuerzo, sacrificio, cooperación, bondad, compañerismo, generosidad, optimismo, discreción, amistad, honradez, sinceridad, solidaridad, compromiso, saber perdonar…

Durante el año tened presentes las acciones que son coherentes con estos valores, y reconocerlas y anotarlas hará que se fomenten los comportamientos que esperáis de ellos sin olvidar que ser modelo de conducta es clave para que afiancen el cambio.

Otro punto a tener en cuenta al escribir la carta es de los regalos. Hay que dejar volar su imaginación en el momento que la hacen, dejarles su tiempo y espacio para ello sin organizarles directamente. Pero en las semanas anteriores se pueden tener conversaciones que hagan reflexionar a los hijos qué puntos pueden tener en cuenta según las diferentes necesidades. Y así que no se convierta en marcar con una x o un simple recorta y pega de los juguetes de los supercatálogos de diferentes almacenes de juguetes. Y tienen que saber que escribir todo lo que les gustaría tener no significa que lo vayan a traer para saber lidiar con la frustración.

Queridos Reyes Magos tener en cuenta la edad, su desarrollo, necesidades y gustos no las modas. Tiene que haber algo de lo que piden los niños, algo que necesiten, un juego educativo que impliquen el desarrollo de la creatividad, atención, concentración. Un juego de mesa para jugar en familia y fomentar en estos días y el resto del año momentos de diversión compartidos. Juegos tecnológicos teniendo en cuenta sus ventajas.

Ser creativos y adjuntarlos con una tarjeta que implique un compromiso como: Este regalo va unido a de tender la ropa de la lavadora, pasear con la abuela o hacer sopa de letras con ella…o el tiempo pactado de juego sobre todo en los tecnológico a la hora de escribir la carta para aumentar su compromiso.

Los Reyes y Papá Noel también saben la importancia de regalar “momentos” como excursiones, visitas al zoo, a los museos y espectáculos para el bienestar fuera de lo material

Tiene que haber libros de lectura pero no el que obliga el cole si no uno que le guste. La idea es que no sea impuesto si no que le interese al niño leer. Así fomentamos la lectura libre.

Otro regalo que no puede faltar es el material relacionado con el deporte que ya practica o con el que se sabe que quiere practicar, y así apoyar la práctica deportiva como fundamental en su desarrollo físico y psicológico.

No dupliquéis regalos para evitar discusiones entre hermanos, así entrenan la paciencia, las habiliddaes sociales y aprender a negociar y compartir!

Y no alimentes la idea de que hay juegos de niños y juegos de niñas…

También puedes fomentar el pensar en otros niños que no son tan afortunados como ellos. Que elijan entre los juguetes que no usan aquellos que dejarán en el árbol para que los Reyes Magos o Papá Noel se los lleven a otros niños que no tienen las mismas oportunidades, a cambio le dejarán una nota de agradecimiento valorando este gesto. Así estamos educando en la solidaridad desde la magia de la Navidad.

Importantísimo saber tomar la decisión correcta cuando un niño pide una mascota. Hay que educar a los niños en que un perro o un gato no son un juguete. Los animales son seres vivos que necesitan de nosotros, educarles, pasearlos, darles de comer, jugar con ellos, darles cariño, vacunarlos y para esto se necesita tiempo y mucha responsabilidad. No olvidemos que existen también lugares donde hay animales abandonados esperando un hogar.

Por último, educar a los abuelos paternos-maternos, tíos, padrinos es otra de las tareas que tenéis como padres. Cuanto antes se trate el tema y se decida cómo hacerlo, mejor. Pero cada año hay que retomar y organizar qué traer a cada casa. Ser comprensibles con los padres y la futura educación del niño es fundamental por encima de quien hace el mejor regalo y más caro, pensando así que les van a querer más. La familia no puede ir por libre comprando regalos sin saber, o sin conocer las necesidades de su nieto o sobrino. Existen verdaderas guerras entre los abuelos maternos y paternos por ver quien regala más y mejor. Y normalmente el “más y mejor” se asocia a lo caro o a la cantidad. El amor no se compra, el amor se construye día a día, con los lazos familiares y el tiempo que pasamos en familia. Puede que necesiten unos zapatos, un abrigo o la cuota de una extraescolar antes que un juguete. Hay que comunicarse y organizarse.

Guardar estas cartas que escriben los pequeños puede ser uno de los mejores regalos que como padres podéis hacer unas Navidades a vuestros hijos adultos, ¡haced la prueba!

Recordad no aprovechar estas fechas para conseguir que hagan lo que queráis usando y abusando de la frase “pórtate bien, sé bueno, hazme caso… que mira que si no, no te traerán regalos porque pasarán de largo” fomentando el miedo y actuando por la amenaza y no por la educación en valores.

Y no olvidemos que hay regalos que no los pueden traer ni los Reyes Magos ni Papá Noel y esos son los que más se desean durante todo el año: más tiempo y de calidad, atención, paciencia, abrazos, sonrisas, halagos, reconocimientos. De esto los hijos no se aburren.

Feliz Navidad y nuestros mejores deseos a todos en este nuevo año.

 

Patricia Ramírez Loeffler

Yolanda Cuevas Ayneto

 

 

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