Yolanda Cuevas Ayneto

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3 días para parar, respirar y reconectar contigo.

Como psicóloga e instructora de mindfulness certificada, he acompañado a muchas personas a lo largo de diferentes iniciativas como el programa MBSR o Doce meses mindfulness, espacios más profundos y de mayor recorrido en los que cultivar la atención, la conciencia y el bienestar de forma sostenida.

Ahora quiero proponerte algo diferente: una iniciativa más breve, accesible y cercana, pensada para ti si:

-quieres iniciarte en mindfulness

-sientes curiosidad por estas prácticas

-necesitas hacer una pausa y resetearte

-o deseas retomar hábitos de autocuidado que has ido dejando

Porque no siempre hace falta empezar por algo largo.

A veces, pequeños encuentros pueden marcar un antes y un después.

¿En qué consiste?

Se trata de 3 encuentros de 1 hora, online en vivo, los miércoles 20, 27 de mayo y 3 de junio a las 20:00.

Cada sesión estará centrada en un aspecto clave con un enfoque práctico y experiencial. Se enviará material de lectura y meditaciones grabadas.

Día 1 Parar y volver al momento presente

Aprenderás a salir del piloto automático y a conectar con la respiración como ancla al aquí y ahora.

Día 2 Conectar con el cuerpo

Exploraremos cómo el cuerpo nos habla y cómo escuchar sus señales para comprender mejor nuestras emociones y necesidades.

Día 3 Tratarte con amabilidad

Introduciremos la autocompasión como una forma de relacionarte contigo mismo desde el cuidado y la comprensión.

🧘‍♀️ ¿Qué te vas a encontrar?

-Meditaciones guiadas en cada sesión

-Ejercicios sencillos para integrar en tu día a día

-Espacios de reflexión para profundizar en tu experiencia

-Un entorno cercano y seguro donde conectar contigo

💛 Una oportunidad para ti.

Esta iniciativa es una invitación a parar, escucharte y reconectar contigo misma.

Un espacio donde empezar o retomar el camino del mindfulness, desde la sencillez y el cuidado.

Porque conocerte más no requiere grandes cambios, sino momentos de presencia, atención y amabilidad hacia ti.

Si esta iniciativa es para ti te espero dentro.

Escríbeme a yolanda@yolandacuevas.es para reservar tu plaza.

Son limitadas.

Esta iniciativa creada para ti tiene el valor de: 49 euros

No se graba por privacidad.

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Entrenamiento del nervio vago

El nervio vago es una de las piezas clave para entender cómo funciona tu bienestar emocional y físico. No es solo un concepto de moda en psicología: es un sistema real, biológico, que conecta tu cerebro con órganos como el corazón, los pulmones o el intestino, influyendo directamente en cómo te sientes, cómo respondes al estrés y cómo te recuperas de él.

Forma parte del sistema nervioso parasimpático, encargado de ayudarte a salir del estado de alerta. Dicho de forma sencilla, es el sistema que le dice a tu cuerpo: “ya estás a salvo, puedes relajarte”. Cuando este sistema funciona de forma equilibrada (lo que se conoce como buen tono vagal), es más fácil regular las emociones, descansar bien, digerir correctamente y afrontar las dificultades con mayor claridad.

El problema es que vivimos en un contexto que activa constantemente el sistema de alerta: prisas, exigencia, sobrecarga mental, incertidumbre… Cuando esto se mantiene en el tiempo, el nervio vago pierde eficacia y el cuerpo se acostumbra a vivir en tensión. Esto no solo afecta al estado emocional, sino también al cuerpo: fatiga, problemas digestivos, dificultad para desconectar o sensación de estar siempre “en marcha”.

La buena noticia es que el nervio vago se puede entrenar. No desde la exigencia, sino desde la repetición de pequeñas experiencias de seguridad.

Algunas de las formas más eficaces de estimularlo son:

  • Respiración lenta y consciente: especialmente al alargar la exhalación. Esto envía una señal directa de calma al sistema nervioso.
  • Contacto con el cuerpo: prácticas como el mindfulness, el escaneo corporal o simplemente parar y notar sensaciones ayudan a reconectar.
  • Movimiento suave: caminar, estirarte o practicar yoga favorece la regulación del sistema.
  • Relaciones seguras: sentirte escuchado, acompañado o en conexión con otros regula profundamente el sistema nervioso.
  • Estimulación vocal: cantar, tararear o incluso hablar de forma calmada activa el nervio vago.
  • Rutinas de descanso: respetar pausas y tiempos de recuperación es clave para que el sistema pueda resetearse.

Entrenar el nervio vago no consiste en “estar siempre tranquilo”, sino en tener la capacidad de volver a la calma después del estrés. Es flexibilidad, no perfección.

Cuando empiezas a trabajar con tu sistema nervioso en lugar de luchar contra él, cambia la forma en la que te relacionas contigo mismo. Aparece más comprensión, más regulación y, poco a poco, más bienestar.

Porque la calma no es algo que se fuerza.

Es algo que el cuerpo aprende a permitir.

Te dejo ejercicios concretos, simples y aplicables en el día a día para estimular el nervio vago y favorecer la regulación del sistema nervioso:

1. Respiración con exhalación larga

Inhala por la nariz durante 4 segundos y exhala lentamente por la boca durante 6–8 segundos.

Hazlo durante 2–5 minutos.

👌🏼 La clave está en alargar la exhalación, porque activa directamente la respuesta de calma.

2. Tarareo o canto

Tararea una canción, canta o incluso haz sonidos suaves durante unos minutos.

👌🏼 La vibración en la garganta estimula el nervio vago a nivel fisiológico. Pasa por detrás. 

3. Agua fría en el rostro

Salpica tu cara con agua fría o aplica una compresa fría en mejillas y ojos durante 20–30 segundos.

👌🏼 Activa el llamado “reflejo de inmersión”, ayudando a reducir la activación.

4. Escaneo corporal

Cierra los ojos y lleva la atención lentamente por tu cuerpo (pies, piernas, abdomen, pecho, cara), sin cambiar nada, solo observando.

👌🏼Ayuda a reconectar con el cuerpo y salir del exceso de mente.

Te dejo mis dos escaneos corporales:

Aquí

Aquí

5. Balanceo suave

Siéntate y balancéate suavemente hacia delante y hacia atrás o de lado a lado.

👌🏼  El movimiento rítmico genera sensación de seguridad en el sistema nervioso.

6. Abrazo consciente 

Abrázate a ti mismo (o a alguien de confianza) durante al menos 20–30 segundos.

👌🏼 El contacto sostenido transmite seguridad y regula el sistema.

7. Mirada segura

Mira a tu alrededor lentamente y nombra (mentalmente o en voz baja) 5 cosas que ves.

👌🏼 Ayuda al cerebro a salir del modo amenaza y situarse en el presente.

8. Movimiento lento y consciente

Camina despacio prestando atención a cada paso o haz estiramientos suaves.

👌🏼 El cuerpo aprende que puede moverse sin estar en alerta.

9. Respiración con manos en el cuerpo

Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen. Respira notando el movimiento bajo tus manos.

👌🏼 Aumenta la sensación de seguridad interna.

10. Pausa de seguridad

Haz una pausa y pregúntate:

¿Ahora mismo estoy a salvo? ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo? 

👌🏼 Muchas veces el cuerpo sigue en alerta aunque el peligro ya no esté.

No necesitas hacerlos todos.

Lo importante es la regularidad, no la perfección. Pero empieza.

Pequeños momentos repetidos de calma son los que enseñan a tu sistema nervioso que puede soltar.

Ya me cuentas tu cambios!

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Meditación para aprender a cuidarse

A veces, cuidar de uno misma no resulta fácil.
Nos enseñaron a estar para los demás, a cumplir, a rendir… pero no siempre a detenernos, escucharnos y atender lo que necesitamos.
Sin embargo, el autocuidado no es un acto egoísta: es una forma de respeto, una manera de decirnos “también merezco descanso, ternura y tiempo para mí”.

Esta meditación es una invitación a reconectar con ese espacio interno donde puedes cuidarte sin culpa, sin exigencias, y con amabilidad.
Durante los próximos minutos, te propongo soltar la prisa y darte permiso para estar contigo.
Simplemente escuchar, respirar y recordar que cuidarte también es parte de vivir plenamente.

Prepárate para comenzar… busca una postura cómoda…
Y deja que, poco a poco, el cuerpo y la mente empiecen a descansar.

Escucha AQUÍ https://www.ivoox.com/player_ej_161561437_6_1.html?c1=f47b0c

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Meditación para conectar con la calma en días intensos

A veces los días se llenan demasiado. Demasiadas prisas, demasiados pensamientos, demasiadas emociones juntas. Y aunque el cuerpo sigue avanzando, por dentro todo pide una pausa.

Esta meditación es una invitación a detenerte por unos minutos, a bajar el ritmo y a volver a tu centro. No necesitas que todo esté resuelto para empezar, ni sentirte tranquilo antes de escucharla. La calma no es algo que tengas que conseguir; es un lugar al que puedes volver cuando te permites respirar y estar presente.

Si hoy sientes cansancio, ruido mental, tensión en el cuerpo o simplemente la necesidad de parar, este espacio es para ti. Regálate estos minutos como un acto de cuidado, como un recordatorio de que incluso en los días intensos también puede haber calma.

Cuando estés listo… dale al play y permítete descansar.

Aquí

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Por qué nos cuesta tanto agradecer

Agradecer parece algo natural, pero para muchas personas resulta difícil. No se trata solo de educación o de buenos modales: existen razones psicológicas y emocionales profundas que explican por qué la gratitud no surge con facilidad. Conocerlas nos permite trabajarla conscientemente y transformarla en un hábito que mejora la salud emocional.

Y si tienes hijos educar en el agradecimiento.

1. El sesgo de negatividad
Nuestro cerebro está diseñado para prestar más atención a las amenazas y carencias que a lo que funciona bien. Esto nos ayuda a sobrevivir, pero nos dificulta notar lo positivo que ya tenemos en la vida.

2. Normalización de lo bueno
Con el tiempo, tendemos a dar por sentadas las cosas que son constantes en nuestra vida: la salud, la familia, el trabajo o un simple plato de comida. Esta “adaptación” hace que lo valioso deje de sentirse excepcional y, por ende, deje de generar gratitud.

3. Estrés y ritmo acelerado
Cuando estamos inmersos en preocupaciones o en la presión constante de hacer, nuestro sistema nervioso prioriza resolver problemas y mantenernos alertas. En estos momentos, la gratitud queda relegada porque requiere atención, calma y presencia.

4. Creencias limitantes
Algunas personas creen que agradecer es signo de debilidad, que deja en deuda, que muestra conformismo o que implica vulnerabilidad. Estas ideas, muchas veces aprendidas en la infancia o en vínculos emocionales complicados, bloquean la experiencia de la gratitud.

5. Experiencias de trauma o carencias emocionales
Quienes han vivido abandono, violencia o negligencia emocional pueden asociar lo bueno con riesgo o imposibilidad de durar. Para estas personas, agradecer puede activar emociones incómodas o dolorosas, lo que dificulta que lo hagan de manera natural.

6. Autoexigencia elevada
Las personas muy exigentes consigo mismas se concentran en lo que falta por mejorar, en vez de reconocer lo que ya funciona. Su diálogo interno suele centrarse en carencias, dejando poco espacio para la gratitud.

7. Dificultad para recibir
Algunas personas saben dar, pero no recibir. Les cuesta aceptar gestos de amabilidad o reconocimiento, y sin recibir, agradecer se vuelve más difícil.

8. Miedo a expresar emociones
Agradecer implica mostrar sensibilidad, cercanía y vulnerabilidad. Para quienes sienten incomodidad al expresar emociones, esto puede ser un obstáculo.

9. Falta de práctica consciente
La gratitud es un músculo que se entrena. Si no se cultiva de manera intencional, es difícil que surja por sí sola. La buena noticia es que, como cualquier hábito, puede desarrollarse con práctica y atención.

Conclusión
Entender por qué nos cuesta agradecer nos ayuda a ser más pacientes con nosotros mismos y a implementar prácticas concretas para cultivar la gratitud. No es solo un gesto amable, sino una herramienta poderosa para fortalecer la salud emocional, la resiliencia y las relaciones personales.

IDEAS EN FORMA DE CARTAS PARA AGRADECER y MEDITACIÓN AL FINAL.

Ideas de cartas de agradecimiento

1. Carta a una persona que te acompañó en un momento difícil

Para agradecer presencia más que soluciones.
Puede incluir:

  • Qué estaba ocurriendo en tu vida en ese momento
  • Qué hizo (o simplemente fue) esa persona
  • Cómo te ayudó, aunque quizá no lo supiera
  • Qué te llevas hoy de ese acompañamiento

Ideal para trabajar vínculos, apego y reparación emocional.

2. Carta a alguien que ya no está en tu vida

No es necesario enviarla.
Puede ser:

  • Una expareja
  • Un familiar con el que hay distancia
  • Una amistad que terminó

Enfocada en:

  • Lo aprendido
  • Lo recibido
  • Lo que hoy puedes agradecer, aunque haya habido dolor

Muy terapéutica para cerrar ciclos.

3. Carta a ti misma / a ti mismo

Para fomentar el auto-reconocimiento.
Puede incluir:

  • Momentos difíciles que has atravesado
  • Decisiones valientes que tomaste
  • Esfuerzos invisibles que nadie vio
  • Límites que aprendiste a poner

Clave para personas muy autoexigentes.

4. Carta a tu cuerpo

Especialmente indicada para procesos de trauma, enfermedad o maternidad.
Puede agradecer:

  • Todo lo que ha sostenido
  • Su capacidad de adaptación
  • Las señales que envía
  • Su esfuerzo diario, incluso en el cansancio

5. Carta a una versión pasada de ti

Dirigida a:

  • La niña / el niño interior
  • Tu yo de un momento complicado

Incluye:

  • Comprensión
  • Reconocimiento
  • Agradecimiento por haber seguido adelante
  • Mensajes de cuidado y validación

6. Carta a alguien que te inspiró

Puede ser:

  • Un profesor
  • Un terapeuta
  • Un referente profesional
  • Alguien que no sabe el impacto que tuvo en ti

Agradecer:

  • Qué despertó en ti
  • Qué valores sembró
  • Qué huella dejó

7. Carta a la vida

Más simbólica y reflexiva.
Puede incluir:

  • Agradecimiento por aprendizajes
  • Por encuentros y despedidas
  • Por oportunidades
  • Incluso por lo que no salió como esperabas

8. Carta a un lugar

Un hogar, una ciudad, un espacio natural.
Agradecer:

  • Lo vivido allí
  • La seguridad, el crecimiento o el descanso que ofreció
  • El momento vital al que estuvo asociado

9. Carta a alguien del presente

Para entrenar la gratitud cotidiana.
Puede ser:

  • Tu pareja
  • Un hijo
  • Un amigo
  • Un compañero de trabajo

Enfocada en:

  • Gestos diarios
  • Lo que hace sentir
  • Lo que aporta a tu vida hoy

10. Carta breve de gratitud consciente

Formato corto, perfecto para rutinas diarias:

“Hoy agradezco a…
por…
y noto en mí…”

Puedes hacerlo con tres cosas para cerrar el día, comentarlo en pareja, hacerlo como dinámica familiar con los hijos…

Como vemos hay tanto que agradecer a nuestro alrededor.

Cuéntame tu evolución. Te leo con corazón

Aquí el video:

Meditación de gratitud aquí

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Meditación de gratitud por el año vivido

Antes de comenzar esta meditación, quiero invitarte a hacer una pausa. A dejar por unos minutos todo lo que tengas entre manos, todo lo que ocupa tu mente, y permitirte este espacio para ti. Hemos llegado al final de un año más, un año que ha sido imperfecto, humano y lleno de matices. Un año que, de una forma u otra, te ha transformado.

Hoy no buscamos juzgar lo vivido, ni medir si fue suficiente. Hoy simplemente queremos mirarlo con honestidad, con suavidad y con gratitud. Gratitud no solo por lo que salió bien, sino también por lo que te enseñó, por lo que te fortaleció, por lo que te obligó a detenerte o a replantearte caminos.

Esta es una oportunidad para reconocer las luces y las sombras, para honrar tu esfuerzo, tus pasos, tus pequeños logros y también tus límites. Una oportunidad para decir “gracias” incluso a lo que no entiendes del todo, porque de alguna manera te ha traído hasta aquí.

Permítete respirar, soltar y abrir un espacio dentro de ti para cerrar este ciclo con calma, profundidad y presencia. Y desde ahí, desde ese lugar más consciente y más amable, abrirte al nuevo año con más ligereza y claridad.

Cuando estés listo… podemos comenzar.

https://go.ivoox.com/rf/164121525

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Meditación para recordar a quienes ya no están

Hay momentos del año en los que sentimos con más fuerza la ausencia de las personas que ya no están. Su recuerdo aparece en forma de nostalgia, de gratitud, de amor o de tristeza… Y todas esas emociones son parte natural del vínculo que tuvimos con ellas.

Esta meditación es una invitación a recordar con amor, a abrir un espacio de calma y conexión interior para honrar su memoria sin quedarnos atrapados en el dolor.
Un momento para respirar, sentir y reconocer que el amor que compartimos no desaparece, sino que se transforma y sigue vivo en nosotros.

Busca un lugar tranquilo, donde puedas estar en silencio unos minutos,
y permite que esta práctica te acompañe suavemente en el recuerdo.

https://www.ivoox.com/player_ej_161561480_6_1.html?c1=f47b0c

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Meditación confío en mi

Te invito a darte unos minutos solo para ti, para volver la mirada hacia tu propio valor y tu capacidad. Esta meditación está diseñada para ayudarte a reconectar con tu confianza interior, tu experiencia y tu profesionalidad, antes de una entrevista laboral.

No se trata de prepararte, de ensayar respuestas o de intentar ser perfecta. Se trata de sentirte sostenida por tu propia fuerza, de reconocer todo lo que ya sabes y todo lo que ya eres capaz de aportar.

Busca un lugar cómodo, cierra los ojos si es posible para ti, y permite que estas palabras y respiraciones te acompañen hacia un estado de calma y seguridad.

Mañana, cuando llegues a tu entrevista, podrás recordar esta sensación de confianza: no necesitas demostrar nada, solo mostrarte tal como eres.

https://go.ivoox.com/rf/161613988

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Explorando los sentidos

En esta meditación te invito a conectar con tus sentidos como una forma de volver al presente.
A menudo vivimos tan inmersos en pensamientos y distracciones que dejamos de percibir lo que realmente está ocurriendo aquí y ahora.

A través de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, podemos redescubrir la vida en su forma más simple y real.
Esta práctica te propone abrirte a las sensaciones sin juzgarlas ni intentar cambiarlas, solo notarlas tal como son.

Cada vez que te distraigas, simplemente vuelve a sentir, vuelve a observar.
Permítete habitar este instante con curiosidad, con calma y con una mente abierta.
Estás a punto de explorar la experiencia de estar plenamente presente.

https://go.ivoox.com/rf/160793436

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El semáforo del hambre

Quiero proponerte una imagen muy sencilla para acompañarte en los momentos en los que piensas en comer: la imagen de un semáforo.

Muchas personas que han aprendido a comer por costumbre, por obligación o como refugio emocional, sienten que la comida es automática, como si no hubiera espacio para decidir. Lo que buscamos con esta práctica es crear un instante de pausa. Ese pequeño momento puede cambiarlo todo.

El semáforo nos recuerda tres pasos:
-Rojo: detenernos antes de comer, para observar qué está pasando en el cuerpo.
-Amarillo: escuchar con curiosidad, distinguiendo si lo que aparece es hambre física o hambre emocional.
-Verde: elegir con conciencia qué hacer después.

No se trata de prohibirte ni de juzgarte, sino de darte la oportunidad de elegir en lugar de reaccionar automáticamente. Con práctica, esta imagen del semáforo se vuelve una herramienta que puedes usar en tu día a día, incluso sin meditación formal.

Aquí le audio https://www.ivoox.com/player_ej_157815121_6_1.html?c1=f47b0c

Recuerda mis iniciativas mindfulness

Doce meses mindfulness

Programa MBSR Reducción del Estrés Basado en Mindfulness

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