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Los castigos: el método de siglos pasados.

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Desde mi profesión como psicóloga y Certificada en Disciplina Positiva quiero compartir unos artículos que tienen muy revueltas las redes sociales este fin de semana..

Tratan el castigo. Es vital para la educación, la salud emocional y la inteligencia emocional de los niños que se conecte con una eduacción sin castigos. Una educación basada en el respeto, la firmeza y el cariño como es Disciplina Positiva. Poniendo límites sin amenazas, humillaciones, comparaciones…NO se busca hacer sentir mal al niño para que haga lo que tiene que hacer, o lo que los adultos quieren que haga.

Los castigos tienen que ser considerados como métodos ya caducados. Métodos muchas veces útiles a corto plazo, fáciles, que nacen desde la desconexión, el enfado y la frustración que alejan que se entrenen los valores y lo que se espera de los niños a medio y largo plazo.

Las necesidades actuales han cambiado y los niños necesitan adultos con nuevas herramientas educativas para entrenar conductas y no limitarse a extinguir la conducta.

Los castigos:

  1. Afecta a la autoestima de los niños, pudiendo producir en ocasiones estado de depresión y ansiedad.
  2. Afecta al desarrollo cerebral, ya que hay una mayor muerte neuronal por exceso de estrés.
  3. Les enseña a ser víctimas, y tendrá una actitud victimista y de queja ante la vida y en sus relaciones sociales. Buscará en un futuro ese papel, que es al que están acostumbrados a desarrollar.
  4. Les provoca ansiedad aumentando el cortisol en sangre y dificulta su aprendizaje y memoria.
  5. Aprenden a no razonar, excluyen el diálogo como forma de solucionar las cosas e imponen las cosas.
  6. Les hacen sentir solos tristes y abandonados. Con sentimeintos de que nos son queridos, que preferirían a otros hijos.
  7. Se dificulta la comunicación entre sus padres y educadores. Aumentando la distancia como medio deprotección.
  8. Sienten mucha rabia que saldrá con otros comportamientos en otros escenarios y personas.
  9. No saben gestionar sus emociones, y suelen ser bastantes desequilibrados emocionalmente.
  10. Engendra más violencia. Violencia llama a violencia.

Y no olvidemos a los padres que se sienten ansiosos y culpables tras el castigo…reaccionando después para compensar esos castigos lo que les desestabiliza a los niños aún más.

DESMONTANDO CASTIGOS

Esta semana tenemos las redes sociales que echan humo. En un blog muy conocido y que llega a muchas familias se ha escrito un post que defiende los castigos como método de enseñanza válido. En dicho artículo se defiende cómo se debe castigar a niños y adolescentes, para conseguir que haya mejor comportamiento por su parte.

Con honestidad y humildad os digo: si me llegáis a preguntar hace 6 años, os hubiese dicho que ese post estaba en lo cierto. Porque antes era eso lo que creía, lo que se estudiaba en las Universidades (intuyo que esto tampoco ha cambiado mucho) y lo que se utilizaba de manera generalizada. Era lo que nos marcaba nuestro “sentido común” de esa época.

Sin embargo ahora, con toda la información que tenemos sobre neurociencia, sobre los efectos de los castigos a largo plazo y sobre la Disciplina Positiva, es imposible compartir que los castigos son adecuados, necesarios y válidos. Lo siento, pero no.

Me podrás decir que tú castigas porque no sabes ya qué hacer.

Me podrás decir que se te acaban los recursos.

Me podrás decir que a veces has castigado y ha funcionado (en el corto plazo no lo pongo en duda).

Me podrás decir “pero tan mal no hemos salido” (y permíteme que a veces lo ponga en duda).

Pero no me digas que castigar es respetar a la infancia. Porque estamos en un punto en el que no se trata de opiniones, se trata de evidencias científicas.

En el post de hoy os traslado algunas razones por las que NO SE DEBE CASTIGAR, y posteriormente en otro post trataremos este tema desde el conocimiento del cerebro.

¿POR QUÉ NO CASTIGAR?

  1. A largo plazo, el castigo no enseña habilidades o competencias de vida. Es decir, el castigo no enseña a sentir empatía, saber relacionarse, tener sentido del humor, buscar soluciones a los problemas, etc. De hecho, cuando una persona es castigada, y más si esto sucede de manera recurrente, lo que aprende a largo plazo en realidad se resume en las “4 Rs” de Disciplina Positiva:
    1. Resentimiento. “Me están tratando de manera injusta.”
    1. Revancha. “Cuando tenga la oportunidad les devolveré el golpe.”
    1. Retraimiento. “La próxima vez lo haré sin que se den cuenta.”
    1. Rebeldía. “Haré lo que me dé la gana.”
  • El castigo hace que te sientas PEOR. Jane Nelsen dice; “¿A quién se le ocurrió la maravillosa idea de pensar que para que un niño actúe mejor, primero se tiene que sentir peor?”. Si lo piensas bien, no tiene ningún sentido. En el post a favor de los castigos se dice que incluso los adultos somos castigados y el ejemplo que se explica es “cuando no quieres ir a comer donde tu suegra, y después de que tu marido te echa la bronca, acabas yendo”… Este ejemplo, se pone de EJEMPLO para entender cómo el castigo funciona… Yo te planteo:
    • Si tu marido te echa la bronca, y a pesar de que finalmente decidas ir, ¿te hace eso sentirte BIEN?
    • ¿Esa situación te acerca emocionalmente a tu pareja o te aleja?
    • ¿Crees que esa situación construye la base de una relación respetuosa?
    • ¿Qué te enseña a largo plazo? ¿Qué conclusiones sacas sobre cómo tienen que ser las relaciones de pareja o las relaciones entre hombres y mujeres?
  • Sin CONEXIÓN no hay CORRECCIÓN. Relacionando este punto con el anterior se puede entender que no es posible educar desde la distancia emocional. Aquellos que tengan hijos e hijas adolescentes me entenderán muy bien. Si yo tengo una hija de 14 años con la que no tengo comunicación ni apenas relación, ¿cómo pretendo poder educar a mi hija? ¿Tendrá en cuenta mis opiniones y consejos o pasará de ellos? Esto es: para poder corregir y enseñar a los niños y niñas, necesitamos establecer cercanía, apoyo, cariño (amabilidad y firmeza)… Y esto desde los castigos no se consigue. De hecho, se consigue lo contrario: DISTANCIA EMOCIONAL.
  • Los castigos “minan” el sentido de pertenencia. Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir que necesitamos a las demás personas para sobrevivir. Toda aquella persona que se aísle de otras personas, padecerá problemas de Salud Mental. Los niños y niñas, como toda la gente, también necesitan pertenecer. Necesitan sentir que son queridos y que contribuyen a la sociedad, a su familia, a su escuela… Aquellos que presentan comportamientos inadecuados socialmente (que pegan, dañan, roban, mienten…), ¿crees que sienten que pertenecen? ¿Dañarías tú a un entorno del que te sientes parte? Seguramente, NO. Por lo tanto, no hay que castigar; hay que educar para establecer un vínculo adecuado de pertenencia.
  • El castigo es el ejemplo de las relaciones verticales. Una relación vertical es cuando de una persona está por encima de otra en lo que a respeto se refiere. Es decir, “yo soy más merecedor de respeto que tú”. Antiguamente se pensaba que esto era cierto. Pero la evolución hace que sea incomprensible. Es un pensamiento que está superándose en otros ámbitos, pero con la infancia se sigue defendiendo. Reflexiona sobre si estarías de acuerdo con estas ideas:
    • Los hombres merecemos más respeto que las mujeres.
    • Los jefes merecemos más respeto que los empleados.
    • Los ricos merecemos más respeto que los pobres.
    • Los acosadores merecemos más respeto que las víctimas.
    • Los padres merecemos más respeto que los hijos.

Esto no quiere decir que los padres y madres no tengamos más responsabilidad y debamos educar a nuestros hijos e hijas. Quiere decir, simplemente, que cuando aplicamos un castigo hacemos uso de nuestro poder y superioridad en la relación. Trasladamos el mensaje “yo te castigo, porque puedo hacerlo, porque estoy por encima”. Ahora te animo a pensar si realmente ése es el mensaje que quieres trasladar a tus hijos/as. ¿En serio quieres que cuando se sientan por encima de otros compañeros/as, les castiguen? ¿Quieres que te castiguen a ti cuando se sientan por encima de ti?

En este punto, puedo entender que a veces castigues porque no conoces otros recursos. Eso  no hace válida la herramienta.

Desde Disciplina Positiva se ofrecen muchas alternativas respetuosas: enfoque en soluciones, validar emociones, amabilidad y firmeza al mismo tiempo, actuar en tu metro cuadrado, permitir que existan las consecuencias naturales (las cuales son derivadas de la propia naturaleza “No quiero comer a Tengo hambre”), rutinas, entender lo que hay debajo del mal comportamiento, alentar, y un largo etcétera. No penséis que desde Disciplina Positiva no se ponen límites, porque SÍ SE PONEN. Y se ponen desde una manera respetuosa.

Pero por favor, si castigas, REVISA. Porque otra educación es posible.

Como decía Alfred Adler “Todo puede ser también diferente.”

El artículo desafortunado del revuelo propio del pasado siglo XX aquí

Como dijo Marisa Moya:

¿Y qué pasará en el futuro cuando los niños y niñas han sido castigados para modificar su conducta? ¿Qué habilidades socio emocionales aprende un chiquillo cuando su decisión se ve mediada por el miedo o la culpa que suscita un castigo? ¿De quién dependerá en el futuro su voluntad, su inciativa, su decisión? ¿De otros que controlen, que corrijan? ¿Dónde queda el lector de vida que es el adulto, dónde la comprensión, la orientación y la guía? ¿Dónde están las alternativas adecuadas para resolver problemas de manera efectiva y respetuosa? ¿Qué herramientas posee un niño pequeño para abordar la adversidad? Castigar ¿no es abandonar al niño a su suerte, no es ningunear su naturaleza, no es impedirle gimnasio de oportunidad para encontrarse comprendido y orientado? ¿Cómo podemos estar escribiendo en un medio público de largo alcance que está bien castigar a un niño pequeño? ¿Cómo piensas que se siente un joven castigado? ¿Qué se espera, que responda bien por miedo? ¿Te preguntaste dónde pone la atención el cerebro cuando se siente amenazado? ¿Qué le pasa a la atención selectiva, función superior cerebral imprescindible para resolver problemas pensando, cuando hay exceso de adrenalina? El cerebro no puede atender bien cuando está hiperalerta ¿Qué pasa con las sinapsis neuronales que engrosarán su amígdala? ¿Cuántas sinapsis dejarán de hacerse en los circuitos cerebrales de conciencia emocional, de revisión del problema, de valoración de consecuencias, de reparación de errores? Cuando se castiga el cerebro superior deja de estar operativo, está apagado o fuera de cobertura; se activa lo más primitivo de nuestro ser, se imita lo que se se recibe, agresividad. ¿Has pensado sobre los efectos del cortisol en el cerebro infantil? ¿Cuando has escrito has sopesado que muchas personas que te están leyendo no saben que los niños pequeños no poseen “frenos cerebrales”, que su calma depende de su calma? Y que lograr esos frenos depende de manera casi determinante de la organización mental del adulto cuidador ¿Has tenido en cuenta que un cerebro que encuentra de manera regular resistencia a la validación emocional puede acabar tapando sus propios sentimientos? ¿Qué impacto tendría en la vida afectiva del individuo? Cuando se castiga se invita a la resistencia, encubierta muchas veces de “obediencia”, expresada más tarde, más temprano, como rebeldía, como revancha, como retraimiento, como regresión ¡las únicas herramientas del cerebro reptiliano, ataque, defensa, huida o inhibición ¿Qué sucederá con su cerebro afirmativo, con la ventana de tolerancia? ¿Qué puede sentir un niño, qué puede pensar de un adulto que es su referente, cuando en vez de responder reacciona a la vida? ¿Cuál es el modelado? ¿Qué valores estamos legalizando, normalizando, cuando castigamos? ¿Qué denota en un adulto el uso del castigo? ¿Quién se encargará de mostrarle a ese niño que se equivoca que el error es oportunidad valiosa de aprendizaje, pensando? ¿Cómo podrá observar cómo se aplican las estrategias racionales para resolver problemas? ¿Cómo podrá descartar de su pensamiento que el educador tan solo es un techo bajo de crecimiento personal? Y tal vez… después de castigar a la infancia nos sorprendamos de que los jóvenes no “piensen”, ya tal vez no nos veamos parte, no nos sintamos responsables cuando “solucionan” problemas controlando, dominando a otros porque desafortunadamente no pudieron desarrollar destrezas de autocontrol ¿o es que aparecen dejado pasar la vida siendo castigados y premiados? Detener el comportamiento no es suficiente, no vale para ejercitar la capacitación y competencia necesaria para generar resiliencia, respeto, responsabilidad… Disfrutemos los procesos infantiles como lo que se son, un entrenamiento para la vida ¡No dejemos a la infancia sin entrenadores de respeto! La dignidad infantil debes ser preservada por el adulto. Un buen entrenador no es el que muestra falta de autorregulación, sino calma para poder tomar las mejores de las soluciones. Y es que la capacidad de autorregulación es la que nos depara no solo pertenecer al género humano sino estar humanizados. Niños fuertes por dentro!

Aquí comparto su intervención en Aprendemos Juntos El castigo no es educativo, es inseguridad adulta.

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Desde este espacio mando un abrazo a todos los compañeros que día a día desde la consulta, desde formaciones, o charlas que impartimos en coles, la difusión en redes sociales…trabajamos con apsión y cariño para acercar otra educación alentadora y respetuosa.

Y en especial a cada padre y madre que cada día hacen lo posible y lo imposible para conectar con sus hijos y relacionarse con ellos de un modo muy distinto a la antigua educación.

Yolanda Cuevas

 

 

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Vale no lo castigo sin deporte, entonces ¿qué hago?

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Le dejo hacer lo que quiera, ¿paso? Así reaccionan algunos padres y madres al tratar el tema relacionado con el “castigo sin su deporte”. Las razones, suspender o bajar de notas académicas y en ocasiones mal comportamiento. En el 2013 escribí un artículo relacionado con el tema te animo a que lo leas antes de seguir con este (aquí). Muchos entrenadores, de diferentes categorías y clubes, a los que les doy las gracias, se aferran enviándolo a los padres bien por e-mail, o por los famosos grupos de whatsapp o colgándolo en el tablón de anuncios. Su objetivo, ver si con su lectura entienden que no es la solución. Esto demuestra:
1. Que el castigo o la amenaza del “te quedas sin fútbol” es un recurso habitual, que además de general en el panorama deportivo, se da en chavales de diferentes edades y deportes.
2. Que no hay conciencia de la importancia de la práctica deportiva en el presente y futuro de los jóvenes para su desarrollo a diferentes niveles.
3. Que las faltas de asistencia de los chavales condiciona el trabajo de los entrenadores en los entrenamientos, competiciones y en las decisiones de convocatoria para los fines de semana.
4. Que entrenadores, padres y estudios están llamados al entendimiento por el bien de los chavales a nivel físico, psicológico y social y con ello prevenir y evitar el absentismo o abandono del deporte.
5. Que se relaciona deporte con algo lúdico, que es así, pero se olvida que es un hábito saludable que hay que educar para la vida como lavarse los dientes.
Lo fácil es dar donde más duele, siempre se ha dicho, pero contraproducente porque nos encontramos que castigar quitando el deporte, tiene otras consecuencias perjudiciales para su desarrollo. Además aunque en ocasiones sirva de algo a corto plazo, no sirve a largo plazo. Castigar sin deporte no ayuda a adquirir los valores de la responsabilidad, el sacrificio y el compromiso en los estudios. Se necesitan otras herramientas tiempo, paciencia y flexibilidad. Y recordemos que hay que tomar el deporte como el comer, el dormir o el beber, una necesidad básica para el desarrollo.
Si se admite que este tipo de castigos es fruto de la rabia e impotencia del momento y que una vez pasada la “tormenta” lo que surge es el arrepentimiento, tomamos conciencia de que no es la mejor manera de educar. No se educa desde la rabia e impotencia. Si castigas tiene que ser desde un estado emocional reflexivo y que no sea la rabia quien ponga el castigo. Así evitas arrepentirte y ganar credibilidad.
En la mayoría de los casos se da por hecho que si se suspende es porque el deporte quita tiempo.
Cuando desde mi profesión estoy con pre y adolescentes ninguno quiere suspender, lo pasan mal, no quieren dejar el deporte o que les obliguen a dejarlo, se sienten presionados, amenazados, no saben lo que quieren, no saben expresarlo, nadie les entiende, y surgen sentimientos de venganza… así comienza la espiral de malos rollos en casa. Los padres resumen, “es que pasa de todo, es un egoísta, ¡a ver qué haces con él!”.
Por eso creo que la comunicación una vez más es la base de todo. Hay que dejar de dar por hecho las cosas, hacer resúmenes sin conocer el punto de vista del hijo y usar el comodín del deporte para justificar lo que se cree que ocurre. Hay que saber las razones por las que suspende y corregir lo que no funciona.
El momento, el lugar, las palabras y las formas son fundamentales para conocer de primera mano los motivos por los que el chaval no supera sus objetivos académicos y no echarle la culpa al deporte. Unas veces lo ocasionan el cambio de colegios e institutos, la relación con profesores, la metodología, otras “sus problemas” relacionados con amigos, el que se enamoran, cambios a todos los niveles, el que no se saben concentrar, no estar atentos en clase etc… y como podéis deducir ninguno “se cura” castigando sin deporte.
Detrás de un suspenso puede haber muchas causas que desconocemos y enseñar a gestionar el tiempo es más productivo que decir “es que no te sabes organizar” o ”el tiempo no te cunde”… Es cierto que en ocasiones dicen “es que no me dio tiempo”, esta frase esconde el dejar cierta obligación para la víspera. Esto ocurre haga o no deporte como se sabe.
Así que una de las tareas más importantes como padres es ayudar a gestionar el tiempo desde niños, y alentar al estudio con paciencia, flexibilidad y diálogo.
Os propongo a los entrenadores.
1. Motivar al estudio y transmitir que es algo necesario. Vuestra condición de entrenador os da más poder de influencia del que creéis y podéis usarlo para un bien fuera del campo, piscina, cancha o pista.
2. Preocuparos por lo que hacen, lo que les gusta, las asignaturas que les cuesta, sus exámenes, hablad en equipo y de forma individual, que vean que tienen vuestro apoyo.
3. Fomentar la competencia sana con sus estudios, premiando sus avances y no la nota en sí. Juntos podéis crear los premios relacionados con la práctica deportiva.
4. Ante situaciones graves “no paséis” no sois su profesor, ni su padre o madre pero quizá suene la tecla, y no por casualidad, que necesitan porque en ese momento están receptivos.
5. El inicio de la temporada es un buen momento para transmitir a los padres el valor que le dais a los estudios. Es importante que sepan lo que pretendéis, sobre todo con los que piensan que “os metéis donde no os llaman”.

deporte libros

Os propongo a los padres y madres:
1. Inteligencia emocional para saber comunicaros. Dialoga con tu hijo para llegar a un entendimiento. Escúchalo, no le juzgues, busca soluciones y alternativas pero juntos. Amenazar y gritar no son las herramientas de un “juego limpio” nunca.
2. Valora sus logros académicos pero de forma especial su esfuerzo, porque aumenta la autoestima, el concepto de sí mismo y la confianza en su capacidad de estudio. No hay nada peor que no sentirse capaz de algo o que vean que no eres capaz. Valorar el esfuerzo ayuda a resistir y vencer las dificultades y previene el abandono.
3. No le compares, ni con su amigo, ni con su primo, ni con su vecino. Cada uno es único, no es lo que necesita y eso no motiva aunque lo digas pensando que así le “picas” y cambiará. Lo único que interpreta es que no es el hijo que esperáis y eso presiona. Un 6 haciendo deporte tiene más valor que un 8 sin hacer deporte, piénsalo así.
4. Aprende a motivarle en su estudio, cada persona necesita una fórmula, conocer la de tu hijo es el reto. A veces con buenas intenciones se dicen cosas que desalientan, frustran y desmotivan. “Si no estudias no serás nadie en la vida”, “Quien te va a querer”, “Que pretendes ¿ser un mantenido?, “Así vas por mal camino”…
5. Menos “céntrate y organízate” y más ayúdale a hacerlo. Juntos podéis diseñar el espacio, el horario y plan de estudio personal y realista. Hacerlo unilateralmente no promueve el compromiso. Es importante fomentarlo desde niños para que sea un hábito.
6. Apoya, supervisa y haz un seguimiento. Ofrece tu ayuda pero espera a que la pidan. Orienta pero no le hagas los deberes para tener mejor nota. Conociendo sus dificultades podrás ayudarle. Muestra interés pero sin controlar hasta que vayan “soltándose” poco a poco.
7. Fomenta el estudio empezando por lo que más le gusta, seguido por lo más difícil, y acabando por lo más fácil teniendo en cuenta las dificultades. Rétale a sus propios objetivos, a destacar y compartir lo que supone conseguirlos
8. Ofrécele técnicas de concentración, control respiratorio y estrategias que ayudan a que se concentren. Decirle “estate atento en clase que no quiero ver más notas en tu agenda” no les da la herramienta para hacerlo. Quieren y no pueden, necesitan el cómo.
9. No satures de extraescolares, tan malo es no hacer nada y tener exceso de sofá, televisión o videojuegos como tener cada día actividades, pintura, música, baloncesto, baile moderno, fútbol, inglés… compensa las actividades deportivas con las demás. Tu ansia porque haga de todo ante tanta oferta no permite el disfrute y en ocasiones lo viven como una carga.
10. No minimices las preocupaciones de tus hijos, en ocasiones el “eso no es nada”, “eso es una tontería” con el ánimo de que no sufran es doblemente contraproducente. Por un lado no se sienten comprendidos y por otro no se educa con y en inteligencia emocional, dando espacio a emociones sentimientos y ayudando a gestionarlos.
Hay mucho por hacer por parte de todos antes que fomentar el castigo con el deporte o promover el futuro abandono.
Si tienes más ideas compártelas y estaremos todos a una.

Os dejo un enlace con unas pautas para #CopaSamsung Aquí

 

Artículos de interés:

Los niños que duermen bien y hacen deporte de forma moderada rinden mejor en la escuela.

El deporte antes que las matemáticas.

Caminar o montar en bicicleta aumenta el tamaño del cerebro y mejora la función cognitiva.

Hacer ejercicio después de estudiar mejora el aprendizaje.

Vídeo de interés de Marcet football

Castigado

 

balon

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Morder no, pero solo castigar tampoco: el caso Luís Suárez.

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Os dejamos el artículo escrito para la revista Fútbol Táctico junto a Patricia Ramírez sobre la reacción de Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014.

Morder no, pero castigar caso Luis Suarez tampoco

Os dejo también el enlace al escrito para la revista argentina Para ti.

Luís Suarez: morder, un problema psicológico que tiene solución

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Cómo mejorar la comunicación con los adolescentes.

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ARTICULOMi artículo en la sección escolar del Heraldo Aragón. PDF

Resulta inquietante para los padres la transformación que experimentan sus hijos en la adolescencia. Estos pueden perder el interés por estar con ellos, la comunicación deja de ser fluida y natural y se transforma en un interrogatorio con monosílabos como respuesta; aparte de que estos comienzan a cuestionar cualquier norma o decisión. A continuación se explican una serie de principios esenciales para mejorar la comunicación con nuestros hijos en este periodo tan importante de sus vidas.

1-Durante la niñez y especialmente durante la adolescencia es muy importante trabajar la comunicación y el establecimiento de unos buenos lazos afectivos. Debemos entender que nuestro hijo necesita su propio espacio, y que el modo de comunicarse cambia. No hay que forzar a que explique sus problemas o preocupaciones. Debemos ser flexibles y esperar el momento para conversar.

2-Hay que incentivar su papel dentro de la familia. Escuchemos sus opiniones. Esto fomentará su participación y le ayudará a sentirse importante.

3-Ante los conflictos es importante encontrar el momento adecuado para comunicarnos. Evitar alzar la voz e imponer nuestro criterio a la fuerza. Ser flexibles, negociar y priorizar es vital en esta etapa.

En los casos que los padres están separados es primordial esforzarse para compartir ambos la información, las normas y los límites para evitar o erradicar posibles chantajes.

4-No olvidemos que los padres no son amigos de sus hijos. Los amigos aconsejan y los padres tienen el deber y la obligación legal de tomar decisiones  referentes al bienestar y desarrollo de sus hijos. No obstante ser padres no es incompatible con que exista una relación afectiva y de confianza.

5-Tengamos en cuenta que los padres son el mejor ejemplo. Compartamos desde niño/a aficiones, lectura, deporte, conversaciones, sentimientos y desarrollemos el espíritu de la curiosidad en nuestros hijos.

6-Transmitirles mensajes positivos, tratarlos con respeto, no ridiculizarles, ni ponerles etiquetas, no solo influye en su autoestima si no que sirve de ejemplo. Para que emulen los comportamientos más deseables.

7-Escuchemos con atención. Ayudémosles a expresar sus sentimientos desde niños. Rectifiquemos  si nos equivocamos y no tengamos miedo a pedir perdón. Estas condiciones posibilitan el mejor clima para ofrecer confianza y generar comunicación.

8-Expliquémosles las razones de por qué se pide algo y evitemos expresiones típicas como el: “porque lo digo yo”, “porque soy tu padre”, “porque sí”, “mientras vivas en esta casa” y dales margen de decisión.

9-Distingamos la importancia de las cosas puesto que no puede haber reglas para todo. Permitamos que participen en la negociación de nuevas normas; y cuando se formulen que sean claras y aplicadas de forma razonable y consistente. Los límites tienen que estar claros.

10-El castigo debe estar establecido con anterioridad como consecuencia de no seguir una norma consensuada previamente. Debemos ser justos en su aplicación y que su ejecución no sea arbitraria y no dependa  de nuestro estado de ánimo.

Recordemos nuestra adolescencia y esforcémonos por practicar el diálogo y la flexibilidad. Los adolescentes serán adultos y tú habrás sido su modelo a seguir.

Enlace a Consejos para `negociar´con los adolescentes.

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