covid19

Mi nuevo video y un podcast

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Po aquí estoy de nuevo, estamos juntos en esto.

Para ello os he preparado un video en mi canal youtube y un podcast que me parece muy enriquecedor en estos momentos. Para estar informado y reflexionar, para empatizar más y criticar menos y para aprender.

Abrazo a todos!

Enlace a mi canal

Podcast El virus del miedo con el Doctor Carlos López-Otín

 

Cuidando la salud mental del personal sanitario

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La incertidumbre, el estrés que conlleva las dificultades en la atención médica durante un brote epidémico como coronavirus (COVID-19), exige una especial atención a las necesidades de apoyo emocional del personal sanitario. Cuidarse a sí mismo y animar a otros a autocuidarse mantiene la capacidad de cuidar a los pacientes.

 

Retos a los que se enfrenta el personal sanitario durante esta crisis del CORONAVIRUS

 

Desbordamiento en la demanda asistencial

Mientras muchas personas acuden reclamando atención sanitaria, el personal sanitario también enferma o ve a sus personas cercanas enfermar. Máxime en circunstancias como la del COVID-19 en las que los profesionales se contagian y deben guardar cuarentena o ellos mismos precisan atención médica.

 

El riesgo de infección no se detiene

Existe un mayor riesgo de contraer enfermedades temidas y transmitirlas a familiares, amigos y otras personas en el trabajo.

 

Equipos insuficientes e incómodos

El equipo puede ser insuficiente, poco confortable, limita la movilidad y la comunicación y la   seguridad que produce puede ser incierta.

 

Proporcionar apoyo y atención sanitaria

Conforme aumenta la demanda y la asistencia, la angustia del paciente y las familias puede ser cada vez más difícil de manejar para el personal sanitario.

 

Gran estrés en las zonas de atención directa

Ayudar a quienes lo necesitan puede ser gratificante, pero también difícil, ya que los trabajadores pueden experimentar miedo, pena, frustración, culpa, insomnio y agotamiento.

Son reacciones esperables en situaciones de esta magnitud e incertidumbre. Comprenderlas como reacciones normales ante situación anormal contribuye a cuidarse.

Exposición al desconsuelo de las familias

La crisis del COVID-19 está exponiendo al personal sanitario a un sufrimiento intenso ante una muerte en aislamiento que tiene a las familias desconsoladas por no poder acompañar y ayudar a sus seres queridos.

Dilemas éticos y morales

La falta de medios, la sobrecarga y la propia evolución incierta de los pacientes, hacen que en ocasiones el profesional se vea obligado a tomas de decisión complejas, en un breve tiempo, generando intensos dilemas morales y culpa.

REACCIONES POSIBLES EN SITUACIONES DE ESTRÉS INTENSO

 

Emocionales:

  • Ansiedad
  • Impotencia
  • Frustración
  • Miedo
  • Culpa
  • Irritabilidad
  • Tristeza
  • Anestesia emocional

Cognitivas:

  • Confusión o pensamientos contradictorios
  • Dificultades de concentración, para pensar de forma clara o para tomar decisiones
  • Dificultades de memoria
  • Pensamientos obsesivos y dudas
  • Pesadillas
  • Imágenes intrusivas
  • Fatiga por compasión
  • Negación
  • Sensación de irrealidad

Conductuales:

  • Hiperactividad
  • Aislamiento
  • Evitación de situaciones, de personas o de conflictos
  • Verborrea
  • Llanto incontrolado
  • Dificultad para el autocuidado y descansar/ desconectarse del trabajo

Físicas:

  • Dificultades respiratorias: presión en el pecho, hiperventilación…
  • Sudoración excesiva
  • Temblores
  • Cefaleas
  • Mareos
  • Molestias gastrointestinales
  • Contracturas musculares
  • Taquicardias
  • Parestesias
  • Agotamiento físico
  • Insomnio
  • Alteraciones del apetito

CONSEJOS PARA MEJORAR EL BIENESTAR DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS

 Cuidar las necesidades básicas

El personal sanitario suele pensar que siempre hay que estar disponible para el otro y que sus necesidades son secundarias, sin  pensar  que no comer y no descansar produce agotamiento.

Asegúrese de comer, beber y dormir regularmente. No hacerlo pone en riesgo su salud mental y física y también puede comprometer su capacidad para atender a los pacientes.

Descansar

Siempre que sea posible, permítase hacer algo no relacionado con el trabajo que encuentre reconfortante, divertido o relajante. Escuchar música, leer un libro o hablar con un amigo puede ayudar. Algunas personas pueden sentirse culpables si no están trabajando a tiempo completo o si se están tomando el tiempo para divertirse cuando tantos otros están sufriendo.

Entienda que tomar un descanso adecuado derivará en una mejor atención a los pacientes.

Planifique una rutina fuera del trabajo

Trate de mantener los hábitos que permitan las medidas de restricción. Como el cambio de hábitos es muy drástico, explore de forma creativa otras opciones que pueda hacer en aislamiento

en casa: rutinas diarias de ejercicio, de cuidado físico, de lectura, llamar o videoconferencia a seres queridos.

Mantener el contacto con compañeros

Hable con sus compañeros y reciba apoyo mutuo. El aislamiento debido al brote infeccioso puede producir miedo y ansiedad. Cuente su experiencia y escuche la de los demás.

Respeto a las diferencias

Algunas personas necesitan hablar mientras que otras necesitan estar solas. Reconozca y respete estas diferencias en usted, sus pacientes y sus compañeros.

Compartir información constructiva

Comuníquese con sus colegas de manera clara y alentadora. Identifique errores o deficiencias de manera constructiva para corregirlos. Todos nos complementamos: los elogios pueden ser motivadores poderosos y reductores del estrés. Comparta sus frustraciones y sus soluciones.

La resolución de problemas es una habilidad profesional que proporciona una sensación de logro incluso para pequeños incidentes.

Estar en contacto con la familia y seres queridos

Póngase en contacto con sus seres queridos,  si es posible. Son su sostén fuera del sistema de salud. Compartir y mantenerse conectado puede ayudarles a apoyarle mejor. También ellos agradecerán su parte vulnerable. Sentirse útil mutuamente es un elemento protector colaborativo.

Manténgase actualizado

Confíe en fuentes fiables de conocimiento. Participe en reuniones para mantenerse informado de la situación, planes y eventos. Pero no dejede hacer actividades (lectura, juegos de mesa, películas, actividad física en la medida de lo posible) no relacionadas con todo lo que tenga que ver con la pandemia.

Autoobservación: sea consciente de sus emociones y sensaciones

Sentir emociones desagradables no es una amenaza, es una reacción normal, de defensa de nuestra mente ante el peligro. Sin embargo, vigílese a lo largo del tiempo para detectar cualquier síntoma de depresión o de ansiedad: tristeza prolongada, dificultad para dormir, recuerdos intrusivos, desesperanza. Hable con un compañero, supervisor o busque ayuda profesional si es necesario.

 

Limitar la exposición a los medios de comunicación

Las imágenes gráficas y los mensajes preocupantes aumentarán su estrés y pueden reducir su efectividad y bienestar general.

Utilice mecanismos de protección psicológica permitiéndose poner límites a las  demandas que puedan surgir por grupos de WhatsApp y otros medios digitales sobre ofrecer información al respecto o consultas personales, tratando de preservar el tiempo de descanso para poder continuar esta carrera de fondo.

Permítase pedir ayuda

Reconocer signos de estrés, pedir ayuda y aprender a pararse para atenderlos es un modo de regulación interna que favorece la estabilidad frente a una situación de estrés mantenido en el tiempo.

 

Utilice la ventilación emocional

La competencia profesional y la fortaleza no es incompatible con sentir: confusión, inquietud, sensación de descontrol, miedo,  culpa, impotencia, tristeza, irritabilidad, insensibilidad, labilidad… Son precisamente las emociones las  que nos hacen humanos. Compartir las emociones con alguien que nos transmita seguridad y confianza ayuda a hacerlas más tolerables y poder regularlas.

Aplique las estrategias de regulación emocional que conozca

Las técnicas de respiración, atención plena, el ejercicio físico… pueden ser útiles para la

desactivación emocional, fisiológica y/o cognitiva.

Recuerde que lo que es posible no es probable.

Los profesionales sanitarios estamos en exposición continúa a la cara más dramática de esta epidemia, la muerte y el sufrimiento en condiciones desoladoras. Esto moviliza una importante carga emocional que a nivel cognitivo se traduce en una ideación obsesiva donde se confunde lo posible con lo probable.

Es importante no perder la esperanza y recodar también que una parte importante de las personas enfermas padecen este virus en otras formas más leves.

Reconocer al equipo asistencial

Recuerde que a pesar de los obstáculos o las frustraciones, está cumpliendo una gran misión: cuidando a los más necesitados. Reconozca a sus colegas, ya sea formal o informalmente. Hay que recordar que todos los que en estas circunstancias están trabajando en hospitales, hagan lo que hagan, son los auténticos héroes de la población general.

Aquí en PDF Salud Mental PROFESIONALESCOVID19

Cuando pierdo la cabeza

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¿Qué le ocurre a una persona para que realice los comportamientos que estamos viendo?

Estamos ante una situación traumática, una situación repentina de la que no tenemos el “control” que conlleva grandes cambios. Y cada cerebro/persona reacciona de una manera. El sistema reptiliano que os he hablado en el video se activa desconectando la corteza cerebral la que piensa, razona. La reacción puede ser luchar, atacar, huir o quedarnos paralizados, congelados. El miedo se apodera del cerebro, no es no tener valores como la responsabilidad, respeto, empatía…

Así que los mensajes racionales de “No va a faltar alimentos en los supermercados” no funcionan.
1. Porque cuando los mensajes son contradictorios las personas desconfían y la duda aumenta y entra en pánico. La gente se pelea por unos tomates por ejemplo.

2. Ir a comprar al final de día o a horas de más aglomeración como ocurrió el sábado con las personas que solo podían ir en ese momento por motivos de horarios, empiezan a ver estanterías vacías, y se copian, se imitan comportamientos por las neuronas espejo. Se empieza a comprar aunque no sea necesario.

3. Hay influenciado por nuestros mayores y su trauma de infancia transgeneracional (guerras) que transmiten “compra por si acaso”
Ahora más que nunca se necesita calmar a la parte reptiliana y la parte límbica para que no exista secuestro emocional.

¿Cómo? Desde hoy…

1.Aprende a respirar de forma calmada. Cada día desde que te levantas, entrena este hábito. Aquí te dejo ejercicios https://yolandacuevas.es/…/tecnicas-de-respiracion-una-for…/

2.Practica mindfulness, prácticas formales e informales. Va a permitirte estar más en el presente, aprendiendo a conocer, identificar, sentir emociones y pensamientos de una manera diferente. No se puede no pensar, lo que podemos es distanciarnos de esa experiencia interna y no rumiar. Te permite estar menos en el futuro https://yolandacuevas.es/category/podcasts/

Tienes también aplicaciones como Petitbambu o Insight Timer
3.Relajación Jacobson https://yolandacuevas.es/tag/relajacion/

Así aprendemos a calmarnos desde dentro, desde nuestra conexión corporal y respiración y no desde fuera con comida, alcohol, dulces, compras y apuestas online…etc

4.Crea tu idioma de la calma. Aprende un lenguaje que te ayude, háblate con cariño, cálmate como harías con otra persona que quieres, y no en términos de queja o crítica que activa el sistema. “Soy capaz” “Confío en mi” “Esto pasará” “Puedo respirar calmadamente” “Puedo cuidarme”

5. No infoxicación, No monotema, No difusión de bulos o información no contrastada así protegemos también a los demás.
Recuerda tu calma también es la calma del otro. Las neuronas espejo de ambos se comunican empatizan y copian. El autocuidado es fundamental en estos momentos.

Y el manejo del mundo interior es clave ahora.

Recuerda: Las especies que sobreviven no son la más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes: sino aquellas que se adaptan mejor al cambio Charles Darwin.

#Coronavirus
#YoMeQuedoEnCasa

URGENTE: De consulta presencial a consulta online por el bien de todos.

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El COVID-19 (coronavirus), no es un virus peligroso por agresividad, pero sí lo es por su fácil contagio y puede afectar a los más vulnerables de una forma más virulenta.

Si eres paciente de la consulta presencial en Centro Vitae,  desde este viernes 13 de marzo las consultas pasarán a ser online vía Skype  hasta que se considere necesario para protegernos. Seguimos a la escucha d ela situación social y sanitaria atendiendo y cumpliendo con las recomendaciones y medidads restrictivas.

¿Cómo hacerlo? Se descarga la aplicación de Skype en el portatil preferentemente, buscas mi dirección yolandapsaludydeporte , me mandas solicitud, yo la apruebo y el día y hora me llamas.

La consulta online sigue el mismo procedimiento y seguridad que la presencial.

Todos tenemos que ser responsables con la situación que nos toca vivir actualmente y frenar la curva. Yo me sumo al reto #yomequedoencasa

Gracias por hacerlo posible.

Comparto como muchos sabéis que llevo años realizando consultas online con personas de:

Zaragoza, Huesca, Teruel, Madrid, Barcelona, Valencia, Valladolid, Vigo, Burgos, Sevilla, Alicante, Toledo, Ibiza, Tarrasa, Bilbao, Ciudad Real, Las Palmas, Guipuzcua, San Sebastian, Ibiza, Castellón, Lugo, Granada, Ceuta, Cartagena, Tarragona, Girona, Elche, Salamanca, Cáceres, Badajoz Almería, Álava, Sevilla, Palma de Mallorca, Menorca, Cantabria, Asturias Málaga
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Perú, Ecuador, México, Santo Domingo Bruselas, Florida, Canadá, París-Francia, Alemania, Illinois, Qatar, Nueva Yersey siendo algunos de ellos #EspañolesPorElMundo

 

 

¿Cómo explicamos el Covid19 (Coronavirus) a los niños?

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Los medios de comunicación y la alarma social a veces precipitan el trabajo de familias y educadores obligándonos a explicar cosas de las que nunca creíamos que necesitaríamos tener que hablar con los más pequeños. No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades.

“¿El coronavirus es un bicho pequeñito con corona?”

Desde hace unas semanas parece que no se habla de otra cosa que no sea el COVID-19 (“el coronavirus”): en los medios, en las calles, en las familias, en los centros educativos y hasta en las aulas de educación infantil. No parece el tema más adecuado para hablar en la asamblea de infantil, pero a veces los niños y niñas son quienes lo proponen porque están nerviosos por la expectación que notan a su alrededor y necesitan expresarse. ¿Cómo podemos afrontar esta situación desde un punto de vista educativo? Si ya conoces nuestras propuestas de educación en derechos de infancia, quizás ya imagines cómo: enfocando el tema de manera que protejamos los derechos de los niños y niñas de los que somos responsables. En este caso, especialmente sus derechos a la protección y a la salud.

Proteger sus emociones

Los niños y niñas muy pequeños aún no han adquirido la madurez suficiente para poder entender algunos aspectos biológicos, sociales y económicos de las enfermedades. Habitualmente, cuando hablamos con ellos sobre los problemas de salud empleamos eufemismos como llamar a virus y bacterias “bichitos invisibles”, referirnos a la enfermedad como “pupa” o decir que la gente enferma “está malita”. Estas imprecisiones no contribuyen a su formación científica (para la que aún habrá tiempo) pero contribuyen a otro aspecto muy importante de la educación en esta etapa: proteger su bienestar emocional.

La prioridad en esta etapa debe ser, precisamente, proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre. En este sentido conviene:

  • Evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación.
  • Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema, aunque el tratamiento sea adecuado: el tiempo que dedicamos a un tema también puede transmitir inquietud, aunque el tono no sea alarmista.
  • Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones.
  • Dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, en un lenguaje adaptado a su capacidad de comprensión, pero no engañoso. Si sientes que te faltan recursos para transmitir información, puedes recurrir a algunos de los cuentos que se editan cada año sobre salud y enfermedades, ya que permiten a los niños y niñas procesar el impacto emocional a través de la imaginación. En tu biblioteca o librería más cercana podrán recomendarte algunos títulos interesantes.
Proteger su salud

En este momento del desarrollo es también muy importante sentar las bases de las competencias de autoprotección que les permitirán ser responsables sobre su salud y la de otras personas a lo largo de su vida. No es necesario un tratamiento exhaustivo de las causas y efectos de las enfermedades para empezar a incidir educativamente en conductas de protección que sí están al alcance de niños y niñas desde edades muy tempranas y que además les permiten desarrollar su sentido de autoeficacia y su seguridad en sí mismos:

  • El lavado de manos con agua y jabón: no sólo aprender a lavarse bien las manos, sino adquirir el hábito y ser capaces de demandar y promover esta necesidad en diferentes contextos (por ejemplo: recordárselo a otros niños, acordarse en un restaurante…)
  • Reconocer las circunstancias cotidianas en las que estamos en contacto con suciedad y ser capaces de tomar precauciones. Por ejemplo: manejo de tierra, contacto con animales domésticos, precauciones frente a basura y heces…
  • Aprender e interiorizar aquellas medidas higiénicas que protegen a los demás, por ejemplo: el uso de pañuelos y servilletas, aprender a sonarse y a limpiarse, evitar compartir cubiertos y vasos…
  • Adquirir respeto por el entorno: pequeñas contribuciones a la higiene doméstica y escolar, adquirir el hábito de tirar los desechos a la basura, conocer la importancia de la limpieza del entorno, de la ropa, de la vajilla…
Prevenir la violencia

A esta edad aún no tenemos la capacidad de reflexión necesaria para hacer un análisis crítico de las informaciones erróneas, malintencionadas o prejuiciosas. No podemos evitar que los niños y niñas entren en contacto con determinadas opiniones, pero tenemos que prestar especial atención porque incluso lo que un niño o niña un poco más mayor podría entender como un chiste puede ser tomado literalmente por los más pequeños.

En este sentido es muy importante dedicar un tiempo extra a detectar los malentendidos que pueden estar afectando a su percepción de salud y la enfermedad porque pueden sentar las bases de estereotipos y prejuicios duraderos. Por ejemplo:

– “Mi vecino chino es un coronavirus”.
– “Si tu abuela tose se va a morir”.
– “Hay que alejarse de los viejos”.
– “Los pobres contagian enfermedades”.

A veces, por más que nos esforcemos en tratar adecuadamente y con sensibilidad estos temas en el aula o en familia, no podemos evitar que las conversaciones entre niños y niñas se conviertan en un “teléfono escacharrado”. A pesar de que es comprensible y que, en edades muy tempranas no hay realmente malicia en los comentarios, es muy necesario reconducir las percepciones erróneas que puedan estarse formando sobre determinadas personas o colectivos, para evitar que, con el tiempo, se conviertan en algo más grave.

Recuerda: el ejemplo vale más que las palabras

A cualquier edad, pero muy especialmente con los más pequeños, de poco vale enseñar a lavarse las manos si no nos ven a nosotros hacerlo a menudo. Tampoco tendrá mucho efecto lo que les digamos sobre estar tranquilos si perciben nuestro nerviosismo o que les regañemos por llamar “coronavirus” a alguien si luego nos oyen a nosotros hacer chistes que no saben interpretar. En una etapa del desarrollo en la que las habilidades lingüísticas aún no están plenamente desarrolladas gran parte del aprendizaje se realiza por imitación y tiene un alto componente emocional. La educación de los más pequeños es un esfuerzo que nos puede obligar a emplear todos los sentidos.

Resumen de competencias para esta etapa educativa

Todas las recomendaciones anteriores se refieren a niños y niñas de Educación Infantil (hasta los 6 años, aproximadamente, dependiendo del grado de madurez). En otras edades deberemos tener otros enfoques más adecuados a su nivel de competencia y que les permitan aprender y desarrollarse acorde a su edad.

Aprendizajes sobre prevención de enfermedades en Educación Infantil

GRACIAS UNICEF

Aquí enlace a un Cuento