entrenadores

Educar para la vida con respeto, firmeza y cariño.

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Os dejo el PDF

publicado en el Heraldo de Aragón sección escolar sobre Disciplina Positiva.

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Campus Chelsea FC Foundation

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El 2 de junio comenzamos dos charlas-taller educativas para padres, una gran iniciativa de Campus Chelsea FC Foundation.

“Tu hijo necesita tu apoyo. Si hay un pilar importante para él, ese eres tú”. (2 de junio)

“El talento de tu hijo está en lo que le apasiona, no lo que conviene”. (16 de junio)

Aquí

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Marcadores con valores y no solo goles.

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En ciertas competiciones nos encontramos con marcadores que sorprenden. Más que por el resultado por la falta de valores que hay detrás de ellos y por las categorías de las que se tratan. Categorías de deporte base, deporte formativo en el que el objetivo es disfrutar, aprender del deporte, y crear hábitos. Sí, les gusta ganar pero ganar nunca puede estar unido a humillar al equipo contrario. Identificando a chavales como rivales, se convierten en partidos de vida o muerte en el que los egos de ciertos entrenadores están por encima de la función que tienen, no hay que olvidarlo, también forman. Atrás quedó el entrenador que solo enseñaba la parte técnica y táctica, las necesidades han cambiado. Los niños aprenden de todo y de todos, lo que ven, oyen y viven y hay que estar a la altura.

Hay que valorar el esfuerzo y lo que consiguen gracias a sus entrenamientos pero nunca humillar al rival, con o sin intención. Hasta los grandes nos han demostrado en una Eurocopa que no eran necesarios 3 minutos para sentenciar un 4-0. ¿Por qué pues en categorías inferiores? ¿No pedimos a los grandes que sean ejemplo porque son los ídolos de los pequeños?
Ningún entrenador o club que defienda el deporte como instrumento de transmisión de valores puede defender con argumentos acciones de este tipo. Marcadores con 30 goles de diferencia están fuera de lugar en las categorías en formación.
En el descanso es momento de valorar lo hecho y destacar que han sido buenos deportistas que han cumplido sus objetivos individuales y de equipo. Pero también es momento de pensar en el equipo contrario, de sacar la empatía al terreno de juego, de poner en valor otras habilidades y no hacer solo lo que sale fácil. Más, cuando el equipo de niños está en un nivel físico y mental, claramente inferior.
Se puede jugar y ganar siendo buen deportista pero mejor siendo mejor persona. Nunca hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Ni en el deporte ni en la vida.
Los entrenadores tenéis la responsabilidad y una gran oportunidad de educar en valores con la práctica. Todas las semanas durante los entrenamientos y partidos tenéis nuevas posibilidades para ello. El partido no acaba cuando lo señala el árbitro, el “partido de verdad” acaba cuando se sacan aprendizajes que te hacen mejor y te permite avanzar.
El entrenador del equipo que pierde también tiene retos:
-Alentar a que ante la adversidad uno tiene que crecerse y que no hay que abandonar.
-Poner en común los méritos que han hecho llegar a esa final y darles valor.
-Que es el momento de demostrar que son un equipo y jugar más unidos que nunca.
-Destacar qué aprendieron del partido o de un jugador.
Pero es importante entrenar estas habilidades desde niños dentro de la temporada y no esperar a situaciones como estas. Porque seguramente hay resultados que se ven venir.

Una vez más se demuestra la importancia de la gestión emocional por parte de entrenadores y padres ante chavales llorando que no quieren salir al terreno de juego.
Si queremos un deporte que enseñe y eduque en valores todos tenemos que poner de nuestra parte y no presumir de ciertos resultados. Cambiar el sistema en el deporte formativo tiene que ser el objetivo principal y así restar peso al número de goles.
Si solo se tienen en cuenta para determinar el “equipo campeón” los goles, luego no podemos vender que la educación en valores es fundamental. Hay que tener en cuenta otros marcadores. Los que anotan el respeto, el no insultar, el ser generosos pasando el balón, que sean comprometidos y no falten a los entrenamientos, el apoyo a sus compañeros, los que aplauden las buenas jugadas aunque no sean de su equipo… de este modo se fomentaría su práctica, y el marcador final, cambiaría.

¿Comenzamos el partido?

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Os dejo mi opinión en medios de comunicación.

Cuando el fútbol deja de ser divertido. 29.04.2015 en ABC DEPORTE Aquí enlace y PDF

Una goleada que invita a la reflexión. 27.04.2015 Telediario TVE1 Aquí

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Ciclo: Educar en el deporte es educar para la vida

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El lunes 30 de abril 2015 comienza desde el Instituto Aragonés de Psicología Deportiva, junto a Patricia Ramírez Loeffler,  un ciclo de charlas para todos los que participan en el deporte de los más jóvenes. Una iniciativa con mucha ilusión apoyada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja Obra Social.

¡Os esperamos!

Aquí Gobiernos Aragón

Aquí Ibercaja Obra Social

Aquí Félix Brocate explica la iniciativa.

El fútbol, violento desde la base.

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Os dejo mis opiniones en ABC DEPORTES

aquí

 

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El papel de los padres en la iniciación deportiva

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Os dejo el programa de radio emitido el sábado 26 noviembre #NSmanagement Valencia.

Comparto espacio junto a David Llopis psicólogo del Levante UD, Juan González psicólogo del Elche CF y Yara Serrano

 

Aquí

 

 

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Para evitar la batalla de los fines de semana

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Para evitar la batalla los fines de semana

Si preguntas a cualquier entrenador por uno de sus principales problemas, te contesta: “ ¡los padres!, se creen que su hijo es Messi o Ronaldo, te preguntan que por qué quitas a su hijo, o no lo sacas más tiempo en los partidos, critican tu trabajo…”.

Y  si preguntas a los padres, dicen que los entrenadores no se implican lo suficiente, que les falta formación, que son mal ejemplo por los insultos o gritos que dan, que muchos se obsesionan con los resultados, que les falta comunicación con los padres.

Evidentemente, estamos ante un problema que sigue temporada tras temporada.

Pero yo defiendo que hay entrenadores y  padres que lo hacen bien, comprometidos y sacrificados, el problema es que se generalizan conductas y el cerebro tiende a fijarse en lo negativo del día a día, en la amenaza, porque  así está programado.

Para fomentar la reflexión y mejorar las relaciones entre padres, entrenadores e hijos muestro las siguientes pautas que cualquier padre podría decirnos desde su experiencia.

Yo, padre de un jugador:

1-Ayudé a mi hijo a decidir que deporte quería practicar, aunque me hubiera  gustado que practicara otro.

2-Asumí que tenía unos  entrenamientos y unas competiciones en fines de semana a los que no podía faltar y lo apoyé para que cumpliera con su compromiso.  Nunca lo privé de compartir los logros o las derrotas junto al resto de sus compañeros, con el tiempo supe que lo había educado en la responsabilidad.

3-Lo primero que hice fue conocer el reglamento y me impliqué, pero no hasta el punto de desautorizar a su entrenador en medio del partido, delante de los jugadores, poniéndole en ridículo aunque sé que a veces,  tenía la razón. Nunca corrí por la banda diciéndole lo que tenía que hacer. Estas actuaciones  provocan tensión en nuestros  hijos y malestar en los entrenadores.

4-Eso sí, animé, apoyé y aplaudí como el que más, las buenas actuaciones, los esfuerzos, la actitud de mi hijo y la de sus compañeros, a mí también me gustaba que aplaudieran al mío y nunca promoví la violencia desde las gradas diciendo ¡devuélvele la patada!, ¡písale los…!, ¡cómo te pille, te…!, ¡a la vuelta…! ni insulté a los padres de los rivales o a los árbitros. No saqué lo peor de mí en los partidos. Porque ante todo no quería darle ese ejemplo, ni que mi hijo se avergonzara de mí.

5-Participé en las reuniones que convocaba el entrenador o el club, y elegía con tacto el momento adecuado para realizar una queja,  no en el descanso o al final del partido cuando las emociones me superaban, me daba mi tiempo y en el siguiente entrenamiento, le pedía poder hablar, entonces ya no me salía gritar, ni gesticular y el contenido no era acusador. Esto invalida los argumentos.

Recuerda que tu hijo/a se educa haciendo deporte, eres su ejemplo a seguir y  hay que crear un ambiente de respeto y cordialidad entre todos.

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