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Testimonios del Programa Minfulness MBSR 8 semanas

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He creado este espacio para compartir las experiencias de personas que han realizado el Programa de Entrenamiento MBSR de 8 semanas. Quizá ayude a otras personas a introducirse en el mundo Mindfulness.

Día de Retiro 22.10.16
Día de Retiro 22.10.16

Ares Zamora MBSR 2016
Hay gente que cree que el mindfulness es una “moda”, pero puedo asegurar que tras hacer el entrenamiento MBSR con Yolanda no sólo tienes clarísimo que NO lo es, sino que sabes que te llevas a un compañero de vida para siempre. A nivel personal empecé el programa con mucha ilusión, curiosidad e interés y tras la experiencia, la verdad es que lo volvería a escoger mil veces. La calidez del grupo, el aprendizaje que vas realizando semana a semana, el ver tu evolución y el contar siempre con el apoyo incondicional de Yolanda, hacen que este programa sea único e irrepetible. Yo os animo de corazón a que paréis un momento el reloj, bajéis de este mundo que parece que va a contrarreloj y os regaléis el arte de vivir la vida plenamente. Agradezco mucho esta oportunidad de poder compartir con vosotros mi experiencia ya que, la que se ha convertido en mi nueva filosofía de vida, puede convertirse también en la tuya 🙂

Añado entrada en la Revista Okbienestar  Y tú, ¿cueces o enriqueces?
Natalalia Val MBSR 2016
El programa MBSR me permitió tener las herramientas necesarias para insertar mindfulness en mi vida diaria. Su desarrollo principalmente práctico, es realmente útil para aprender a integrar las técnicas correctamente. Además, cuentas con el soporte teórico que te permite continuar repasando y retomar el programa cuando quieras una vez finalizado. Y qué decir de Yolanda, una gran profesional, su experiencia como psicóloga es muy valiosa a la hora de enriquecer un programa en el que trabajas la mejora del manejo de las emociones, tan implicadas y necesarias en el control y reducción del estrés. En definitiva, un programa necesario para mejorar la calidad de vida, la inteligencia emocional y el autoconocimiento.

Myriam Per 2017 marzo

Acabo de terminar el curso MSBR. Después de estas ocho semanas noto cambios importantes. Duermo mejor,  tengo más energía y sobre todo, la sensación de que soy consciente y disfruto de los pequeños placeres que la vida me ofrece cada día. Gracias Yolanda. Seguiré practicando.

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¿Conoces el Mindfulness…? “¿Mind qué?”

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Esta es una de las respuestas cuando psicólogos o profesionales relacionados con la salud realizamos a pacientes o conocidos.
A pesar de llevar en la tierra más de 2.500 años, provenir del mundo budista de Oriente, llamarse meditación, el famoso “Ohmmm” y la postura de levitación no ha facilitado su entendimiento por estos mundos de acá. El desconocimiento, una cultura tan diferente o ser “cerrado de mente” han hecho el resto. Para ello han tenido que surgir en Occidente estudios científicos que demostraran lo que en Oriente llevan miles de años beneficiándose.

A partir de entonces todo empieza a cambiar.
Jon Kabat-Zinn, referente a nivel mundial, ha sido el fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y del Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en la Medicina, el Cuidado de Salud, y la Sociedad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Ser médico en nuestra cultura abre más puertas a la razón que ser monje. Ha sido la persona que acercó a Occidente la práctica y la introdujo al modelo médico. Su trabajo de desarrollo e investigación desde 1979 ha permitido comprobar sus beneficios en el ámbito más clínico relacionado con el dolor crónico y estrés. Pero esas investigaciones crecen como la espuma y refuerzan su potencial aunque no todo es mindfulness.
Mindfulness traducido al español como atención plena permite desarrollar la atención y la conciencia fomentando un efecto dominó que promueve cambios en otras áreas de nuestra propia vida y en relación con los demás.
La práctica consiste en prestar atención a lo que vemos, oímos, hacemos, pensamos, sentimos, a nuestras emociones, a todo los que nos rodea en el momento presente, de una forma especial, conscientemente, con intención y sin juzgar. Casi nada…Esta práctica es muy productiva porque te enseña a estar y ser. La atención es un músculo que se puede entrenar, y mindfulness sería un tipo de pesas.
Te permite relacionarte directamente con lo que te ocurre y conocerte de otro modo empezando por las emociones, el inicio de nuestra vida y de lo que parte todo. Cuando fuimos bebés las emociones permitieron comunicarnos con nuestra madre que satisfizo nuestras necesidades y seguir creciendo. Y ahora estamos en un mundo en el que…¿Cuántas veces has ido a buscar el coche a un parking y no recordabas la planta o la parcela?, te suena eso de ¿dónde habré dejado las llaves? siempre igual y alguien diciéndote ¡un día te dejarás la cabeza!, ¿Se te ha pasado tu parada cuando ibas en el metro o bus?, o ¿Lo esperabas y no te enteraste de su llegada?, ¿Has echado el doble de sal a la verdura que ibas a cocer?, ¿Has dudado si habías desconectado la plancha, la vitrocerámica, cerrado el coche, o la puerta de casa?, ¿Estás en la ducha y no sabes si es la segunda o tercera vez que te enjabonas el pelo?…y más que seguro que se te ocurren y quizá hasta te estás riendo por sentirte identificado pero en el fondo no es para reírse, tampoco diré para llorar pero sí para tomar conciencia y ver qué hacer. (anímate si quieres compartirlas)
¿Qué demuestra esta lista de preguntas?
A priori no las consideramos más que simples despistes que nos fastidian momentos de nuestro día a día pero demuestran que no estamos donde tenemos que estar, en el “aquí y ahora” de cada momento que vivimos. Que vivimos en modo pasado y futuro, aislándonos en nuestro ruido mental, recordando temas del pasado que nos han secuestrado emocionalmente o recordando temas que no se nos pueden olvidar para dentro de una hora, un día o una semana.

Nos alejamos de momentos en potencia, no estamos conectados con el momento, vivimos en la “superficie” de la vida. Un café con un amigo, un abrazo sentido, una conversación, un atardecer, un paseo, una tarea de nuestro trabajo, una actividad o la práctica deportiva… se está sin estar, es como estar en varios escenarios y al final esto cansa y mucho porque además uno ve y siente que no rinde, que da menos de lo que podría dar y no disfruta. Y para poner la puntilla esta manera de vivir la transmitimos por imitación a los más pequeños de la casa así que la plaga está asegurada si no nos ponemos manos a la obra.
La sociedad en la que vivimos empuja a vivir en modo “acelerado”. Siendo capaces de hacer muchas cosas, pero con una atención permanentemente dispersa y alejada de nuestro “yo” y este es el problema. Es estar a todo y en nada. Lo que ha sido adaptativo en situaciones puntuales para el mundo personal, social o laboral se ha fijado y se ha hecho hábito 24 horas y esto es desadaptativo. Y entonces el cuerpo comienza a “hablar” y aparece el estrés, ansiedad de tanto miedo al futuro, depresión de tanto pasado, problemas gastrointestinales, musculares, trastornos del sueño, dolores de cabeza, espalda… que impiden vivir, viviendo, es decir se malvive.
Desarrollar este tipo de atención focalizada disuelve los hábitos rumiativos y de preocupación relacionados con la depresión y la ansiedad. En definitiva a disminuir el agobio permanente de ese ir y venir de la mente en un mundo que nos desconcentra permanentemente… si queremos.

Mindfulness o atención plena aclara la mente y eso se refleja en todo, se disfruta más lo que se hace, con equilibrio aprendiendo a responder y no a reaccionar lo que implica gestión emocional necesaria en todos los ámbitos en los que nos relacionemos, sin excepción.
Ya sea en el mundo personal, laboral, sentimental, social, deportivo o en la educación acercar a pie de calle la práctica de mindfulness es lanzar un “salvavidas” a la tormenta emocional en el mar en el que viva cada uno.
Ahora ya no puedes decir ¿Mind… qué?

 

Jon Kabat-Zinn en Zaragoza. Aquí

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