estrés

Los penaltis, más cuestión de psicología que de físico.

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De un deporte de equipo se pasa a deporte individual cuando llega el momento “penalti”.

Tirar penaltis es una situación estresante pero si de ellos depende dar la victoria o derrota a tu equipo en un partido de eliminatoria el reto se puede convertir en una amenaza. Y se comienza a hablar de que “la portería se hace pequeña”

La presión gana terreno al cerebro y se genera un estado de ansiedad anticipatoria que puede con el jugador. Comienza a pensar en dificultades, anticipando sucesos a nivel mental que la mayoría no ocurren pero que condicionan siempre la ejecución. Se pasa del eustrés necesario para los retos y competiciones, al distrés donde hay tensión y pérdida de control. Un jugador estresado tiene más posibilidades de fallar un penalti, puede reducirse el acierto hasta el 76%.

Los estresores pueden ser externos, la mirada de millones de millones de personas, estadios abarrotados, gritos, presión del entrenador o de los compañeros,  la prensa y sus comentarios… del tipo de penalti. Los datos muestran que si el fallo hace perder la tanda, el porcentaje de acierto es del 60% , si el acierto hace ganar la tanda es del 92%, o durante la propia tanda de penaltis del 76% y durante el tiempo reglamentario es de un 85%.

Esta variación de las cifras responde a lo que el Premio Nobel Daniel Kahneman llama “aversión a la pérdida”. Es decir, el miedo y el rechazo a perder influyen negativamente en los pensamientos y acciones de los deportistas.

También hay que tener en cuenta los estresores  internos como la falta de habilidades para gestionar pensamientos y emociones, falta de confianza o falta de herramientas para gestionar el estrés entre otros.

Los tres momentos clave a nivel psicológico son:

  1. el tiempo de espera tras la prórroga
  2. la espera en el círculo central previo a los tiros
  3. el camino que debe recorrer el lanzador hasta el punto de penalti

En estas situaciones estresantes, de “peligro” el cerebro está programado para la supervivencia, es un experto en ver amenazas, así que entre otros querrá huir y para ello prepara al cuerpo, tensión muscular, cambios en el ritmo de respiración, aceleración del corazón, liberación hormonal…pero la realidad es que se trata de tirar a puerta, no de huir.

Ya sabes que puedes tirar un penalti, aunque no seas uno de los tiradores habituales del equipo. Así que entrena tu mente para ello y no lo dejes al azar o a la suerte, porque los penaltis no son una lotería. No eres tú el que falla penaltis, es tu estrés, es tu cerebro. Así que para ello:

  1. Pensamientos generadores de gol: Se actúa como se piensa. El cerebro trabaja mejor si se lo pones fácil. Dile lo que tiene que hacer, guíale, en vez de hablarte en términos contrarios. Mejor decir “entre los postes”, “centrado” “a la escuadra” “raso” y no “que no le dé al palo” “más vale que no vaya a las gradas”.  Se trata de que el cerebro se centre, no que  se disperse entre esas opciones que provocan los conocidos “errores irónicos” con resultado justo lo contrario a lo que en el fondo se quería conseguir.
  2. Monólogo interior de ganador: “es mío”, “es mi oportunidad”, “si el portero es bueno, yo también” que sostengan un comportamiento atrevido con la confianza y seguridad.
  3. Respirar para aumentar la precisión en faltas o penaltis. La forma en que se respira manda diferentes señales al cerebro que traduce según su duración, profundidad… Se trata de buscar claridad mental para la ejecución.

Ritmo 4 respiraciones normales  -1 respiración profunda (4 secuencias)

Ritmo 1-4-2-1 (inspiración-retención-espiración-retención)

  1. Respiración abdominal para disminuir en un minuto el exceso de activación general en las breves pausas, tras un gran esfuerzo, disminuir tensión en los músculos y reducir la tasa cardiaca. Para esta respiración no forzada se puede arquear el cuerpo hacia delante con las piernas abiertas al ritmo inspiración profunda, retención entre cinco y diez segundos y expiración lenta.
  2. Visualización: entrena a tu cerebro en la visión de tu penalti. El cerebro activa las mismas áreas cerebrales que si fuera real, no distingue entre realidad y ficción. Visualizar la escena con todos los movimientos permite que llegado el momento el cerebro no lo viva como nuevo y la amenaza desciende.
  3. Para las distracciones en aspectos incontrolables, mindfulness: aquí y ahora, eres tú, el balón y la portería. Conecta con tu cuerpo, tu respiración, tu potencia y tu talento, el tacto del balón, tus pies firmes en el césped,  sin perder contacto visual  con tu objetivo para no interrumpir la preparación, no hay nada más. Se trata de estar concentrado, la habilidad de dirigir toda la atención hacia los aspectos que importan. La atención no está en las gradas, en los pitidos, los movimientos del portero o sus gritos. En un estudio de 167 penaltis, los investigadores establecieron que los jugadores que mantenían sus ojos fijos en el guardameta tienen más posibilidades de equivocarse. Pero la realidad es que en las tandas los lanzadores miran al portero el doble de veces que en los penaltis durante los partidos. Conecta con ese momento en el que todo se para para ti, se hace el silencio.
  4. Aunque la procesión vaya por dentro, muéstrate tranquilo y seguro, que el cuerpo lo acompañe con paso firme y recto. Existe un proceso en el cerebro en el momento de tirar un penalti, es el proceso operativo es decir colocación del balón, pasos hacia atrás, la parada, la forma de correr y velocidad y la dirección golpear el balón. No dar la espalda a la portería al preparar la carrerilla demuestra seguridad. La información propioceptiva llega al cerebro y esto evitará que malinterprete y libere la hormona del estrés, cortisol y adrenalina que lo acelera todo demasiado.
  5. Si buscas recuerdos que sean los que sumen. Ese último penalti que fue gol y sus sensaciones. Ese eres tú, puedes repetirlo.
  6. Golpea con confianza, al sitio elegido sin cambiar y sin que dependa de la posición del portero, convencido de lo que haces, porque la duda te debilita y facilita el fallo. Confía en ti, en tu talento, y en tu técnica no estás donde estás por casualidad.
  7. No te apresures tras el pitido e incrementarás el 80% las posibilidades, sino solo tendrás el 57% de acierto.
  8. Celebra el tanto efusivamente, esta visión afecta negativamente al equipo contrario, es el llamado “contagio emocional”.

Todo esto es controlable, si lo entrenas, para un penalti, el resto no.

Con Joaquín jugador del Betis en rueda de prensa. Sevilla-Pringles 16 mayo 2018
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Testimonios del Programa Minfulness MBSR 8 semanas

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He creado este espacio para compartir las experiencias de personas que han realizado el Programa de Entrenamiento MBSR de 8 semanas. Quizá ayude a otras personas a introducirse en el mundo Mindfulness.

Día de Retiro 22.10.16
Día de Retiro 22.10.16

Ares Zamora MBSR 2016
Hay gente que cree que el mindfulness es una “moda”, pero puedo asegurar que tras hacer el entrenamiento MBSR con Yolanda no sólo tienes clarísimo que NO lo es, sino que sabes que te llevas a un compañero de vida para siempre. A nivel personal empecé el programa con mucha ilusión, curiosidad e interés y tras la experiencia, la verdad es que lo volvería a escoger mil veces. La calidez del grupo, el aprendizaje que vas realizando semana a semana, el ver tu evolución y el contar siempre con el apoyo incondicional de Yolanda, hacen que este programa sea único e irrepetible. Yo os animo de corazón a que paréis un momento el reloj, bajéis de este mundo que parece que va a contrarreloj y os regaléis el arte de vivir la vida plenamente. Agradezco mucho esta oportunidad de poder compartir con vosotros mi experiencia ya que, la que se ha convertido en mi nueva filosofía de vida, puede convertirse también en la tuya 🙂

Añado entrada en la Revista Okbienestar  Y tú, ¿cueces o enriqueces?
Natalalia Val MBSR 2016
El programa MBSR me permitió tener las herramientas necesarias para insertar mindfulness en mi vida diaria. Su desarrollo principalmente práctico, es realmente útil para aprender a integrar las técnicas correctamente. Además, cuentas con el soporte teórico que te permite continuar repasando y retomar el programa cuando quieras una vez finalizado. Y qué decir de Yolanda, una gran profesional, su experiencia como psicóloga es muy valiosa a la hora de enriquecer un programa en el que trabajas la mejora del manejo de las emociones, tan implicadas y necesarias en el control y reducción del estrés. En definitiva, un programa necesario para mejorar la calidad de vida, la inteligencia emocional y el autoconocimiento.

Myriam Per 2017 marzo

Acabo de terminar el curso MSBR. Después de estas ocho semanas noto cambios importantes. Duermo mejor,  tengo más energía y sobre todo, la sensación de que soy consciente y disfruto de los pequeños placeres que la vida me ofrece cada día. Gracias Yolanda. Seguiré practicando.

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“Mindfulness” un aliado para combatir el estrés infantil.

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Os dejo el artículo PDF publicado en el Heraldo de Aragón Sección Escolar sobre los beneficios de Mindfulness en los niños, nuestro futuro.

 

¿Cuánto pesa un vaso de agua? ¿Cuánto pesa un problema?

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Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

– “¿Cuánto pesa este vaso?”
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.
Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”

Hay que aprender a soltar los vasos…AlogoYC4 bis (2) - copia

Enlaces de interésvaso

Sí, voy al psicólogo.

Psicologí@ online

Date un respiro.

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DATE UN RESPIRO

Los psicólogos fomentamos, difundimos y enseñamos la importancia y la práctica de la respiración. El objetivo es entender que es una de las herramientas principales para suavizar, parar y anular los efectos de la ansiedad ante las amenazas. Amenazas que en ocasiones son irreales, temores infundados o aprendidos que nos limitan en diferentes ámbitos como el laboral, el social, el familiar o el deportivo. Esas amenazas, miedos van ganando terreno, te paralizan como de un peligro real de vida o muerte se tratara. Limita tu día a día creando situaciones insostenibles física y mentalmente carcomiendo tu bienestar y calidad de vida.
No nos referimos a la respiración común a todos los humanos y animales como proceso fisiológico, el simple hecho de meter y sacar aire, sino a un proceso más complejo que se domina con el entrenamiento. Una nueva respiración, mediadora entre el cuerpo y la mente. Decimos que hay que aprender a respirar, que hay que saber respirar, que respirar crea otros pensamientos, otras emociones y otras conductas desde el equilibrio que genera y transmite.
Sabes que si sufres estrés, ansiedad el propio proceso respiratorio, rápido, agitado y entrecortado obliga a respiraciones poco profundas, se hiperventila y envía señales al cerebro. Estas son interpretadas como “algo grave va a suceder” y prepara todos los mecanismos para la huida o evitación. En ese momento te sientes asustado, nervioso o enfadado…un cambio de respiración produce un cambio en tu forma de estar. Es incompatible respirar de forma consciente y pausada y estar angustiado y tenso.
Si ese tipo de respiración se convierte en la norma, porque sufres un estrés mantenido, lo que ocurre es que:
-Se deteriora tu sistema nervioso e inmunológico y serás más vulnerable a ciertas enfermedades.
-La regeneración celular se enlentece así que envejeces antes.
-Te sientes cansado por falta de oxigenación.
-Fuerzas la máquina, al introducir menos oxígeno tu corazón tiene que esforzarse más para repartir el oxígeno, la sangre fluye más lenta, como resultado de que tu capacidad pulmonar no está a pleno rendimiento.
-Empiezas a pensar mal. Tu cerebro es la parte de ti que más oxígeno necesita, si le falta comienza a generar pensamientos negativos, o depresión. La actividad mental y cerebral empeora e influye en tu estado de ánimo.
Toda una revolución en cadena que se corta con cambiar la forma de respiración. Esas nuevas respiraciones te permiten ganar el primer asalto. Estas nuevas respiraciones son “la mano que mece” el exceso de ansiedad, miedos, nervios, tensiones… que quieren despertar cuando no es su hora.
¿Basta con conocerlas y aplicarlas cuando las necesite?
Hay que tener en cuenta que conocer las técnicas no implica que las domines. El cerebro necesita que las entrenes, que las pongas en práctica, que te sientas seguro, que controles, que se creen huellas emocionales, las llamadas anclas, en momentos relajados. Hay que empezar por practicarlas en diferentes momentos del día. Que sepas que su efecto es inmediato y cuantas más veces las hagas mejor. Estamos delante de un nuevo reto, crear un nuevo hábito. De este modo cuando adviertes que “la cosa se pone fea” puedas desde la seguridad de la experiencia poner en práctica las diferentes técnicas.
¿Solo sirven si tienes ataques de ansiedad?
Conocer y dominar los diferentes tipos de respiración es un tesoro que todo el mundo tiene que poseer. Da igual la edad, tu trabajo o posición social en todos hay situaciones que producen estrés. Ya se dan a conocer desde niños porque son una gran herramienta que te acompaña de por vida. Un gran compañero de viaje para salir de tu zona de confort. Conectar con tu respiración aporta importantes beneficios desde la atención y concentración, base del mindfulness – atención plena, fomenta el autoconocimiento y la confianza en uno mismo, al control de situaciones producto de la ansiedad como discusiones y violencia. La respiración sería una tabla de salvación mental.
¿Cómo empezar?
Buscaremos esos lugares y momentos tranquilos a modo de refugio para sentar una buena base. Hay que darse y permitirse ese tiempo. Alejarlo de lo impuesto u obligado. Si no te acercas a la práctica de forma cariñosa aparecen tus resistencias. Póntelo fácil, apaga el móvil, regálate este momento. Comunica a los que te rodean que necesitas que no te interrumpan, pon un cartel en la puerta del cuarto donde vayas a empezar.
Empieza en tu casa, al levantarse, o antes de acostarse, en las pausas del almuerzo o la comida, antes de arrancar el coche…y poco a poco lo trasladas a otros escenarios un parque, en el autobús, en la cola de espera de un establecimiento, en el trabajo al iniciar la jornada, en una pausa o al finalizar como despedida… Como ves te lo pone fácil es algo “bueno, bonito y barato” no se puede pedir más solo te necesitas a ti mismo y unos diez minutos.
Para empezar…
-Ropa cómoda, descálzate.
-Quítate gafas, o gomas o peinados que aprieten o molesten al estar tumbados si eliges esta opción.
-Desconecta el móvil.
-Avisa a las personas que conviven contigo.
-Que la temperatura sea agradable para no pasar ni frío ni calor.
Recuerda que tu respiración desenreda tu mente. La respiración se amolda a nuestras circunstancias pero en ocasiones somos nosotros los que tenemos que amoldar la respiración para crear una nueva circunstancia.

En breves recopilaré diferentes tipos de respiración para que comiences a practicar. ¿Te animas?

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Vacaciones para descansar, vacaciones para desconectar.

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Ya huele a mar, a montaña, a pueblos, a aeropuertos, huele a vacaciones. El deseo de muchas personas está por cumplirse o ya se está cumpliendo. Después de un año con el famoso estrés, de horarios, de obligaciones impuestas, creadas y un ir y venir llega la época de mayor descanso, en teoría. El calendario marca ¡vacaciones! esas x tachando días que producen una gran satisfacción. Esa época en la que habría que disfrutar de uno mismo, de nuestra pareja, hij@s, amig@s, de nuestros hobbies, de lo que nos apetece y en otros momentos no podemos hacer. Desde esa receta guardada, una manualidad, organizar plantas, leer ese libro que nada tiene que ver con los del trabajo, practicar un deporte e incluso ordenar trasteros y pintar habitaciones…de reencontrarte contigo mismo hasta disfrutar de no hacer nada. Aburrirse, permite conocerte, explorarte, ser creativo. Hay que disfrutar de hacer “no hacer nada” porque es beneficioso psicológicamente. Contemplarte a ti, a la naturaleza y todo lo que te rodea desarrollando la atención plena es un buen plan y barato.

Para algunos hay una semana por delante, para otros un mes pero todos parten con el mismo deseo y ganas de descansar y desconectar. Otra cosa es poder. La máquina física está tan acostumbrada a ir a máxima velocidad, y la mental pasa horas trabajando en modo multitarea que reducirla, equilibrarla, aquietarla de la noche a la mañana cuesta. Un viernes puede ser el último día de trabajo y en casa ya esperan con el maletero abierto. A la mente le cuesta adaptarse en ocasiones a este cambio tan brusco y lo que tendrían que ser unos días de relax, disfrute se convierten en agobio y no saber ni cómo ni por dónde empezar.

Por un lado surge la necesidad de seguir teniendo todo organizado, casi con agenda en mano y por otro tener horas en blanco, presionan la idea de estar perdiendo el tiempo.
Es importante saber qué prioridad tienes si descansar y/o desconectar. Las vacaciones son tuyas, moldéalas a tu gusto y necesidad. No tienes que visitar ciudades a salto de mata, no es obligatorio viajar a la otra punta. Tienes que pasar tú por las vacaciones y las vacaciones por ti…
Partir con expectativas idealizadas adelanta destinos llenos de frustración. Está bien emocionarse con ellas pero no en exceso.
La vacaciones no son el despacho, la empresa, el mostrador… deja de querer controlarlo todo, estás con tu familia, o con tus amigos déjate llevar y disfruta. Aprende a ser flexible porque te ayuda en momentos de cambio y las vacaciones son uno de ellos. Seguro que recuerdas esas vacaciones que salieron bien cosas que no estaban planeadas.
Olvídate de lo que tienes que hacer a la vuelta. La vuelta es futuro y solo estamos físicamente en el presente y es donde hay que estar también con la mente. El presente es el único escenario que permite actuar.
Demuéstrate con hechos que deseas, y necesitas estas vacaciones y que no llegue el final y digas “no me han cundido” o “vuelvo más cansado de lo que me fui”. Las vacaciones no fueron creadas para sufrir.
A la vuelta recuerda que las vacaciones son algo más que fotos. Reflexiona, escribe unas líneas y permítete conectar con el sentido que han tenido.

Para unas vacaciones 10
1. Deja todo apañado en el trabajo para no irte con malas sensaciones
2. Delega para evitar llamadas y despídete compartiendo las ganas que tienes de relajarte y desconectar.
3. Pierde el miedo a no ser imprescindible.
4. Decide el fin de tus vacaciones, descansar y/o desconectar.
5. Sé coherente y crea tus vacaciones según esas necesidades.
6. Déjate llevar, crear altas expectativas frustra las vacaciones.
7. Marca los tiempos de las redes sociales para no caer en ellas horas y horas.
8. Conecta contigo mism@ y no huyas o te disperses entre las actividades.
9. Fomenta la comunicación con tu pareja. hij@s y amig@s.
10. Disfruta de lo que haces, valóralo, vívelo, siéntelo, sumérgete para dejar de pensar qué vendrá mañana o a la vuelta.

 

Te deseo que el cartel de “cerrado por vacaciones” se cumpla física y mentalmente.

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Enlaces de interés:

Cadena Ser en el programa La ventana. 20.07.2017 http://play.cadenaser.com/audio/cadenaser_laventana_20170720_170000_180000/

Intervención en Aragón Radio (Aragón fin de semana con Carlos Espatolero) Estrés vacacional y gestión del tiempo de ocio. 1.08.2015 http://www.aragonradio.es/podcast/emision/127292/

¿Cuántas vacaciones necesitamos para desconectar de verdad?  05.07.2016 https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/cuantas-vacaciones-necesitamos-desconectar-verdad/

Cómo disfrutar de las vacaciones. https://www.vidacaixa.es/blog/como-disfrutar-de-las-vacaciones/

Vaciones con meditación. http://netdoctor.elespanol.com/noticia/beneficios-de-las-vacaciones-duran-al-menos-un-mes

Vacaciones más que un lujo una necesidad. http://www.abc.es/sociedad/abci-vacaciones-mas-lujo-necesidad-fisica-y-mental-201608090137_noticia.html

Beneficios de las vacaciones para trabajadores y empresas. http://www.uv.es/uvweb/master-prevencion-riesgos-laborales/es/blog/beneficios-vacaciones-empresas-trabajadores-1285959319425/GasetaRecerca.html?id=1285976737007

La ciencia de las vacaciones. http://www.elmundo.es/papel/todologia/2017/07/11/5963492ae2704e4a158b4586.html

Alogo YCA T

 

Esa estresada-mente

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Oír hablar de estrés ya estresa de por sí a muchas personas.
El estrés se asocia al conjunto de múltiples y diferentes experiencias y cambios diversos que sufren las personas, de allí surge su complejidad. No todo estresa por igual, y las circunstancias por las que atraviesan las personas condicionan la experiencia y su interpretación. De hecho los síntomas varían y unas personas fuman más, a otros les duele la cabeza o están de mal humor, como vemos cambios fisicos, emocionales y/o conductuales a la carta.

El estrés es una respuesta, nuestro sistema nervioso reacciona a un suceso, situación o pensamiento que percibe como amenaza ya sea real o imaginada, física o psicológica. Es decir, a veces las percepciones e interpretaciones van en contra. El carácter, la salud física, la experiencia previa y la actitud influyen a la hora de percibir y mantener el estrés. La respuesta, sería ese mecanismo de lucha, huida o paralización. Para luchar o huir nuestro cuerpo muy inteligente segrega, al sentir miedo, adrenalina que posibilita que el cuerpo pueda enfrentarse a ese peligro directamente o huir.
En otras ocasiones la persona se bloquea o paraliza, permanece en modo “pause”.

Hubo un tiempo, ya remoto, que el miedo era garantía de supervivencia, pero hoy en día los estresores no son animales salvajes o venenosos, son reuniones laborales, relaciones familiares, problemas de pareja, entregas de informes, llamadas de teléfono, decenas de emails, etapas de cambio, expectativas muy altas, desempleo, problemas económicos, lesiones, enfermedades y un largo etcétera. No tienen cuatro patas, ni una gran boca con dientes, ni nos doblan en tamaño pero suponen una presión, un estrés que sin las habilidades necesarias de gestión personal acaban en muchos casos rompiendo la cuerda. Es decir llega un momento que se supera, y en ocasiones con creces, el máximo de tensión que se puede soportar sin sufrir física o psicológicamente.

Es importante saber que puede manifestarse en cualquier persona y a cualquier edad. Cada etapa de nuestra vida de niños hasta llegar a ser ancianos conlleva unas vivencias y circunstancias que según como se asuman pueden provocar estrés.
El estrés puede mostrar dos caras, la del estrés agudo o transitorio y la del estrés crónico, y cualquiera de ellos puede ser anticipatorio. Hay personas que no se conforman con lo que realmente sucede, independientemente de su interpretación, sino que anticipan situaciones y sufren gratuitamente de antemano. Y en ocasiones esta manera de “ser y estar” se ha confundido con el famoso “es que es muy responsable y por eso se preocupa tanto”. Se sabe que la clave está en ocuparse más de todo lo que está en nuestra radio de acción y pre-ocuparse menos de todo lo que no depende de nosotros. Con la preocupación nada se puede hacer. Esto requiere entrenamiento, como todo.

Así que vivimos en modo alarma, preparados con el kit de supervivencia, listos para “atacar”. Y nuestro cuerpo se prepara, la glucosa y grasa se acumula en sangre, las endorfinas en vez de estar en la reserva pasan a la sangre para aguantar el malestar, el corazón va acelerado así que con más presión sanguínea, la sangre rica en oxígeno deja de ir al aparato digestivo porque si hay que huir no hay tiempo para comer así que para que se quieres sangre por esa zona, y tampoco en la piel por eso esas frases como “¡hijo que mala cara sacas!” ¡sí!, se refiere a paliducho o color luz de fluorescente, y por la misma razón se para el sistema reproductor, y por eso cuesta tanto quedarse embarazada si una está estresada/o. La sangre se necesita en el corazón, el principal centro de operaciones. El sistema inmunológico se va “de vacaciones” hasta nueva orden, las glándulas “al paro” y por eso se siente sequedad en la boca. Se respira aceleradamente y los pulmones absorben más oxígeno y se liberan más glóbulos rojos que transportan esa gran producción de oxígeno, los músculos rígidos como los de una estatua están preparados, y tanto calor que se acumula tiene que salir del cuerpo en forma de sudor para reducir ese volcán interior, sin olvidar que las pupilas se adaptan y el oído se vuelve fino para no perder detalle del peligro. ¡Solo de oír esta secuencia te dan ganas de echar a correr! El estrés lo dirige todo.

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Pero la triste realidad es que todo esto pasa para una entrevista de trabajo, un exámen, preparar una clase, organizar un viaje o cualquier situación según de quien se trate. En ocasiones hasta lo que a priori es algo para disfrutar se convierte en un calvario, curioso ¿no? Gracias que llega el momento en que nuestro sistema nervioso parasimpático viene a quitarle protagonismo y parar el “show” que ha montado el simpático. De simpático tiene poco a no ser que sea un peligro real de supervivencia que entonces sí lo querremos de nuestro lado. El sistema parasimpático se activa para que vuelva todo a la normalidad, libera acetilcolina una sustancia química que relaja el cuerpo. Ya se conoce que “tras la tempestad viene la calma”.
Pero cuando el proceso descrito no es la excepción sino la regla, es decir vivimos más en la tempestad que en la calma, el estrés se cronifica y los niveles de cortisol elevados sostenidos en el tiempo, liberados por el sistema simpático, debilitan el sistema inmunitario, las reservas de energía caen en picado, la memoria se debilita y comienza la colección de problemas psicológicos y emocionales. El cuerpo y la mente se desajustan y se ven afectados nuestras conductas, emociones y nuestra manera de pensar.
Signos psicológicos: se sufre inestabilidad emocional, ansiedad, pérdida de confianza, apatía, las relaciones empeoran, aparecen dificultades en la toma de decisiones, y en la capacidad de concentración y memoria…
Signos físicos: palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico, mareos, jaquecas, migrañas, dolores de espalda, mandíbula, unido a posibles problemas del sistema circulatorio, o gastrointestinales como la indigestión, úlceras o colon irritable, trastornos menstruales, orinar con frecuencia, problemas sexuales como la dificultad de erección, eyaculación precoz, disminución del deseo anorgasmia, alteraciones de la piel, como herpes, eczema o caída del cabello, dificultad para dormir, trastornos de larga duración como dolencias cardiacas, asma o alergias que suponen numerosas visitas al médico de cabecera.
Signos conductuales: hábitos nerviosos como comerse las uñas, morderse los labios, frotarse las manos, movimientos de pie, cambios de hábitos, en relación a la alimentación, al sueño, a las relaciones o al consumo de sustancias con la intención de relajarse u olvidar como el alcohol, tabaco u otras drogas, abandono personal, adicción al trabajo o absentismo etc…

Es hora de que escuches a tu cuerpo y sepas interpretarlo porque quizá te esté diciendo que no puede más. Conectar con tu cuerpo es el primer paso, recuerda que mente y cuerpo van de la mano unas veces son amigos y otras enemigos.
Nunca es tarde para aprender a relacionarte de otra manera con los sucesos de tu día a día. No es que tengas que pasar es que te ocupes en todo aquello que está en tu mano. Te aportará sensación de control y seguridad. Resetea y comenzamos con nuevos hábitos. ¿Sí?

Enlaces youtube de interés:

La receta del estrés parte 1

La receta del estrés parte 2

TED estrés

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