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Mis primeros pasos Mindfulness

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¿Te gustaría poder gestionar mejor tus emociones?, ¿aprender a ser menos reactivo con las situaciones y las personas?, ¿que tu cabeza descanse de esa mente de mono que salta de rama en rama, de pensamiento en pensamiento?. La práctica de mindfulness puede ayudarte.

Mindfulness es una capacidad que tenemos, pero que en la actualidad está desentrenada. Se trata de estar atentos a lo que sucede momento a momento, de manera intencionada, como si fuera la primera vez, es decir con mente de principiante, y sin dejarse llevar por los juicios.

Así que te propongo una serie de pautas para familiarizarte, entrenar o si ya conoces la práctica pero no practicas, comenzar:

  1. Es necesario practicar cada día para construir el hábito “mindfulness” y generar bienestar. No es un flotador al que recurrir en momentos de emergencia. El cerebro necesita familiarizarse de nuevo con esta habilidad perdida, en tiempos de piloto automático. Se sabe que con la práctica regular ciertos momentos de emergencia van desapareciendo porque aprendes a estar con lo que te rodea de una forma diferente, pensamientos, emociones, personas… y ante situaciones difíciles imprevistas la habilidad entrenada nos permite sostener la experiencia de una forma diferente, no reactiva, que fomenta la regulación. Una inyección directa a la resiliencia.
  2. Pónselo fácil, y más si te estás iniciando. Busca el lugar adecuado sin ruidos, que no te molesten, silencia el móvil, avisa a los tuyos de que necesitas ese momento, ponte una alarma con el tiempo que quieres destinar… Siéntate en una silla, apoya ambos pies en el suelo (si puedes descalzo para amplificar las sensaciones), espalda recta para ayudar a la atención y las manos sobre los muslos.
  3. Realiza 3 inspiraciones profundas. Cierra los ojos y observa tu postura, la posición de pies, piernas, muslos, caderas, columna, brazos, manos, cabeza. Conecta con tu propia respiración en el lugar más sentida, preferiblemente la nariz. Observa qué ocurre cuando paras “la máquina”. Siente el movimiento que produce la respiración en tu cuerpo. Nota el vientre como se eleva con cada inspiración, el sonido, el llenado de los pulmones, el roce por las fosas nasales…
  4. Durante 1 minuto…3 ó 5 según entrenamiento y situación siente el aire como entra y sale, calibra tu atención como si fuera la primera vez que tomas conciencia de tu propia respiración. Al inicio puede ayudarte la guía 1/1 2/2 …con cada inspiración (1) y exhalación (2) hasta 10/10. Con curiosidad explora tu respiración y quizás descubras que se despliega en 4 tiempos. La pausa de la inspiración antes de iniciarse la exhalación y la pausa de la exhalación antes de iniciarse una nueva inspiración y con ella un nuevo ciclo en la respiración.
  5. No te dejes llevar por tus juicios. “Me gusta”, “qué horror”, “no me gusta”, “me voy”, ”qué difícil” “esto no es para mí”, “podría haber hecho llamadas en este tiempo” “aún me pone más nervios” Cada vez que te vas a tus pensamientos y te das cuenta, ya estás de nuevo en el presente. Así que das las gracias y con amabilidad vuelves a posar tu atención a la respiración. Así se entrena la capacidad.
  6. Valora tu decisión. Cuando suene la alarma o decidas parar, valora darte este tiempo de autocuidado, de regulación y conexión. Conectando con que este es el camino a seguir cada día.
  7. Día a día acompaña con las llamadas prácticas informales. Lavarte las manos, comer una fruta…como si fuera la primera vez con todos los sentidos. Con la primera opción sería estar con el olor del jabón, la textura, las burbujas, la temperatura del agua, el movimiento de tus manos.

Así entrenas a tu cerebro en la capacidad de estar más presente porque lo inundas de la experiencia. Esto impide que te vayas a otros tipos de pensamientos, de pasado o futuro que fomentan el malestar.

Mis iniciativa Mindfulness AQUÍ

Aplicaciones para iniciarte o entrenar mindfulness desde móviles AQUÍ

 

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Entrevista a Richard Davidson: entrenamiento mental

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Confianza-Mindfulness

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El desarrollo de una confianza básica en uno mismo y en los propios sentimientos
constituye parte integrante del Mindfulness. Es mucho mejor confiar en
nuestra intuición y en nuestra propia autoridad, aunque podamos cometer
algunos “errores” en el camino, que buscar siempre una guía fuera de nosotros
mismos. Si en algún momento algo no nos parece bien ¿Por qué no seguir esa
sensación? ¿Por qué hemos de descartarla ante el temor de que alguna autoridad
o cierta gente piensen de manera diferente?
Esta actitud de confiar en nosotros mismos, en nuestra sabiduría y bondad básica,
es muy importante en muchas tradiciones, y muy especialmente en el yoga. Al
practicar el yoga, tendremos que obedecer nuestros propios sentimientos cuando
nuestro cuerpo nos diga que hemos de detenernos en un tramo determinado. Si no
escuchásemos, podríamos sufrir lesiones.
Mindfulness pone el acento en que seamos nosotros mismos y en que
comprendamos lo que esto significa. Quien imita a otro, sea éste quien sea, camina
en dirección contraria. Es imposible convertirse en otro. Nuestra esperanza estriba en
ser nosotros mismos con más plenitud.
Los maestros, libros y conferencias sólo pueden ser guías, postes indicadores.
Es muy importante permanecer abiertos y ser receptivos a lo que podamos
aprender de otras fuentes, pero en definitiva, es mi vida la que tengo que vivir,
y eso solo puedo hacerlo “yo” en este momento.
Al practicar la atención plena, asumimos la responsabilidad de ser nosotros mismos
y de aprender a escuchar nuestro propio ser y a tener confianza en él.
Paradójicamente, cuanto más cultivemos esta confianza, más fácil nos parecerá
confiar en otras personas y ver también en ellas su bondad básica.
Jon Kabat-Zinn

Enlace de interés sobre Mindfulness Aquí

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Vacaciones para descansar, vacaciones para desconectar.

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Ya huele a mar, a montaña, a pueblos, a aeropuertos, huele a vacaciones. El deseo de muchas personas está por cumplirse o ya se está cumpliendo. Después de un año con el famoso estrés, de horarios, de obligaciones impuestas, creadas y un ir y venir llega la época de mayor descanso, en teoría. El calendario marca ¡vacaciones! esas x tachando días que producen una gran satisfacción. Esa época en la que habría que disfrutar de uno mismo, de nuestra pareja, hij@s, amig@s, de nuestros hobbies, de lo que nos apetece y en otros momentos no podemos hacer. Desde esa receta guardada, una manualidad, organizar plantas, leer ese libro que nada tiene que ver con los del trabajo, practicar un deporte e incluso ordenar trasteros y pintar habitaciones…de reencontrarte contigo mismo hasta disfrutar de no hacer nada. Aburrirse, permite conocerte, explorarte, ser creativo. Hay que disfrutar de hacer “no hacer nada” porque es beneficioso psicológicamente. Contemplarte a ti, a la naturaleza y todo lo que te rodea desarrollando la atención plena es un buen plan y barato.

Para algunos hay una semana por delante, para otros un mes pero todos parten con el mismo deseo y ganas de descansar y desconectar. Otra cosa es poder. La máquina física está tan acostumbrada a ir a máxima velocidad, y la mental pasa horas trabajando en modo multitarea que reducirla, equilibrarla, aquietarla de la noche a la mañana cuesta. Un viernes puede ser el último día de trabajo y en casa ya esperan con el maletero abierto. A la mente le cuesta adaptarse en ocasiones a este cambio tan brusco y lo que tendrían que ser unos días de relax, disfrute se convierten en agobio y no saber ni cómo ni por dónde empezar.

Por un lado surge la necesidad de seguir teniendo todo organizado, casi con agenda en mano y por otro tener horas en blanco, presionan la idea de estar perdiendo el tiempo.
Es importante saber qué prioridad tienes si descansar y/o desconectar. Las vacaciones son tuyas, moldéalas a tu gusto y necesidad. No tienes que visitar ciudades a salto de mata, no es obligatorio viajar a la otra punta. Tienes que pasar tú por las vacaciones y las vacaciones por ti…
Partir con expectativas idealizadas adelanta destinos llenos de frustración. Está bien emocionarse con ellas pero no en exceso.
La vacaciones no son el despacho, la empresa, el mostrador… deja de querer controlarlo todo, estás con tu familia, o con tus amigos déjate llevar y disfruta. Aprende a ser flexible porque te ayuda en momentos de cambio y las vacaciones son uno de ellos. Seguro que recuerdas esas vacaciones que salieron bien cosas que no estaban planeadas.
Olvídate de lo que tienes que hacer a la vuelta. La vuelta es futuro y solo estamos físicamente en el presente y es donde hay que estar también con la mente. El presente es el único escenario que permite actuar.
Demuéstrate con hechos que deseas, y necesitas estas vacaciones y que no llegue el final y digas “no me han cundido” o “vuelvo más cansado de lo que me fui”. Las vacaciones no fueron creadas para sufrir.
A la vuelta recuerda que las vacaciones son algo más que fotos. Reflexiona, escribe unas líneas y permítete conectar con el sentido que han tenido.

Para unas vacaciones 10
1. Deja todo apañado en el trabajo para no irte con malas sensaciones
2. Delega para evitar llamadas y despídete compartiendo las ganas que tienes de relajarte y desconectar.
3. Pierde el miedo a no ser imprescindible.
4. Decide el fin de tus vacaciones, descansar y/o desconectar.
5. Sé coherente y crea tus vacaciones según esas necesidades.
6. Déjate llevar, crear altas expectativas frustra las vacaciones.
7. Marca los tiempos de las redes sociales para no caer en ellas horas y horas.
8. Conecta contigo mism@ y no huyas o te disperses entre las actividades.
9. Fomenta la comunicación con tu pareja. hij@s y amig@s.
10. Disfruta de lo que haces, valóralo, vívelo, siéntelo, sumérgete para dejar de pensar qué vendrá mañana o a la vuelta.

 

Te deseo que el cartel de “cerrado por vacaciones” se cumpla física y mentalmente.

vacaciones

Enlaces de interés:

Cadena Ser en el programa La ventana. 20.07.2017 http://play.cadenaser.com/audio/cadenaser_laventana_20170720_170000_180000/

Intervención en Aragón Radio (Aragón fin de semana con Carlos Espatolero) Estrés vacacional y gestión del tiempo de ocio. 1.08.2015 http://www.aragonradio.es/podcast/emision/127292/

¿Cuántas vacaciones necesitamos para desconectar de verdad?  05.07.2016 https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/cuantas-vacaciones-necesitamos-desconectar-verdad/

Cómo disfrutar de las vacaciones. https://www.vidacaixa.es/blog/como-disfrutar-de-las-vacaciones/

Vaciones con meditación. http://netdoctor.elespanol.com/noticia/beneficios-de-las-vacaciones-duran-al-menos-un-mes

Vacaciones más que un lujo una necesidad. http://www.abc.es/sociedad/abci-vacaciones-mas-lujo-necesidad-fisica-y-mental-201608090137_noticia.html

Beneficios de las vacaciones para trabajadores y empresas. http://www.uv.es/uvweb/master-prevencion-riesgos-laborales/es/blog/beneficios-vacaciones-empresas-trabajadores-1285959319425/GasetaRecerca.html?id=1285976737007

La ciencia de las vacaciones. http://www.elmundo.es/papel/todologia/2017/07/11/5963492ae2704e4a158b4586.html

Alogo YCA T

 

Esa estresada-mente

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Oír hablar de estrés ya estresa de por sí a muchas personas.
El estrés se asocia al conjunto de múltiples y diferentes experiencias y cambios diversos que sufren las personas, de allí surge su complejidad. No todo estresa por igual, y las circunstancias por las que atraviesan las personas condicionan la experiencia y su interpretación. De hecho los síntomas varían y unas personas fuman más, a otros les duele la cabeza o están de mal humor, como vemos cambios fisicos, emocionales y/o conductuales a la carta.

El estrés es una respuesta, nuestro sistema nervioso reacciona a un suceso, situación o pensamiento que percibe como amenaza ya sea real o imaginada, física o psicológica. Es decir, a veces las percepciones e interpretaciones van en contra. El carácter, la salud física, la experiencia previa y la actitud influyen a la hora de percibir y mantener el estrés. La respuesta, sería ese mecanismo de lucha, huida o paralización. Para luchar o huir nuestro cuerpo muy inteligente segrega, al sentir miedo, adrenalina que posibilita que el cuerpo pueda enfrentarse a ese peligro directamente o huir.
En otras ocasiones la persona se bloquea o paraliza, permanece en modo “pause”.

Hubo un tiempo, ya remoto, que el miedo era garantía de supervivencia, pero hoy en día los estresores no son animales salvajes o venenosos, son reuniones laborales, relaciones familiares, problemas de pareja, entregas de informes, llamadas de teléfono, decenas de emails, etapas de cambio, expectativas muy altas, desempleo, problemas económicos, lesiones, enfermedades y un largo etcétera. No tienen cuatro patas, ni una gran boca con dientes, ni nos doblan en tamaño pero suponen una presión, un estrés que sin las habilidades necesarias de gestión personal acaban en muchos casos rompiendo la cuerda. Es decir llega un momento que se supera, y en ocasiones con creces, el máximo de tensión que se puede soportar sin sufrir física o psicológicamente.

Es importante saber que puede manifestarse en cualquier persona y a cualquier edad. Cada etapa de nuestra vida de niños hasta llegar a ser ancianos conlleva unas vivencias y circunstancias que según como se asuman pueden provocar estrés.
El estrés puede mostrar dos caras, la del estrés agudo o transitorio y la del estrés crónico, y cualquiera de ellos puede ser anticipatorio. Hay personas que no se conforman con lo que realmente sucede, independientemente de su interpretación, sino que anticipan situaciones y sufren gratuitamente de antemano. Y en ocasiones esta manera de “ser y estar” se ha confundido con el famoso “es que es muy responsable y por eso se preocupa tanto”. Se sabe que la clave está en ocuparse más de todo lo que está en nuestra radio de acción y pre-ocuparse menos de todo lo que no depende de nosotros. Con la preocupación nada se puede hacer. Esto requiere entrenamiento, como todo.

Así que vivimos en modo alarma, preparados con el kit de supervivencia, listos para “atacar”. Y nuestro cuerpo se prepara, la glucosa y grasa se acumula en sangre, las endorfinas en vez de estar en la reserva pasan a la sangre para aguantar el malestar, el corazón va acelerado así que con más presión sanguínea, la sangre rica en oxígeno deja de ir al aparato digestivo porque si hay que huir no hay tiempo para comer así que para que se quieres sangre por esa zona, y tampoco en la piel por eso esas frases como “¡hijo que mala cara sacas!” ¡sí!, se refiere a paliducho o color luz de fluorescente, y por la misma razón se para el sistema reproductor, y por eso cuesta tanto quedarse embarazada si una está estresada/o. La sangre se necesita en el corazón, el principal centro de operaciones. El sistema inmunológico se va “de vacaciones” hasta nueva orden, las glándulas “al paro” y por eso se siente sequedad en la boca. Se respira aceleradamente y los pulmones absorben más oxígeno y se liberan más glóbulos rojos que transportan esa gran producción de oxígeno, los músculos rígidos como los de una estatua están preparados, y tanto calor que se acumula tiene que salir del cuerpo en forma de sudor para reducir ese volcán interior, sin olvidar que las pupilas se adaptan y el oído se vuelve fino para no perder detalle del peligro. ¡Solo de oír esta secuencia te dan ganas de echar a correr! El estrés lo dirige todo.

estres

Pero la triste realidad es que todo esto pasa para una entrevista de trabajo, un exámen, preparar una clase, organizar un viaje o cualquier situación según de quien se trate. En ocasiones hasta lo que a priori es algo para disfrutar se convierte en un calvario, curioso ¿no? Gracias que llega el momento en que nuestro sistema nervioso parasimpático viene a quitarle protagonismo y parar el “show” que ha montado el simpático. De simpático tiene poco a no ser que sea un peligro real de supervivencia que entonces sí lo querremos de nuestro lado. El sistema parasimpático se activa para que vuelva todo a la normalidad, libera acetilcolina una sustancia química que relaja el cuerpo. Ya se conoce que “tras la tempestad viene la calma”.
Pero cuando el proceso descrito no es la excepción sino la regla, es decir vivimos más en la tempestad que en la calma, el estrés se cronifica y los niveles de cortisol elevados sostenidos en el tiempo, liberados por el sistema simpático, debilitan el sistema inmunitario, las reservas de energía caen en picado, la memoria se debilita y comienza la colección de problemas psicológicos y emocionales. El cuerpo y la mente se desajustan y se ven afectados nuestras conductas, emociones y nuestra manera de pensar.
Signos psicológicos: se sufre inestabilidad emocional, ansiedad, pérdida de confianza, apatía, las relaciones empeoran, aparecen dificultades en la toma de decisiones, y en la capacidad de concentración y memoria…
Signos físicos: palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico, mareos, jaquecas, migrañas, dolores de espalda, mandíbula, unido a posibles problemas del sistema circulatorio, o gastrointestinales como la indigestión, úlceras o colon irritable, trastornos menstruales, orinar con frecuencia, problemas sexuales como la dificultad de erección, eyaculación precoz, disminución del deseo anorgasmia, alteraciones de la piel, como herpes, eczema o caída del cabello, dificultad para dormir, trastornos de larga duración como dolencias cardiacas, asma o alergias que suponen numerosas visitas al médico de cabecera.
Signos conductuales: hábitos nerviosos como comerse las uñas, morderse los labios, frotarse las manos, movimientos de pie, cambios de hábitos, en relación a la alimentación, al sueño, a las relaciones o al consumo de sustancias con la intención de relajarse u olvidar como el alcohol, tabaco u otras drogas, abandono personal, adicción al trabajo o absentismo etc…

Es hora de que escuches a tu cuerpo y sepas interpretarlo porque quizá te esté diciendo que no puede más. Conectar con tu cuerpo es el primer paso, recuerda que mente y cuerpo van de la mano unas veces son amigos y otras enemigos.
Nunca es tarde para aprender a relacionarte de otra manera con los sucesos de tu día a día. No es que tengas que pasar es que te ocupes en todo aquello que está en tu mano. Te aportará sensación de control y seguridad. Resetea y comenzamos con nuevos hábitos. ¿Sí?

Enlaces youtube de interés:

La receta del estrés parte 1

La receta del estrés parte 2

TED estrés

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Ciclo: Educar en el deporte es educar para la vida

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El lunes 30 de abril 2015 comienza desde el Instituto Aragonés de Psicología Deportiva, junto a Patricia Ramírez Loeffler,  un ciclo de charlas para todos los que participan en el deporte de los más jóvenes. Una iniciativa con mucha ilusión apoyada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja Obra Social.

¡Os esperamos!

Aquí Gobiernos Aragón

Aquí Ibercaja Obra Social

Aquí Félix Brocate explica la iniciativa.

Morder no, pero solo castigar tampoco: el caso Luís Suárez.

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Os dejamos el artículo escrito para la revista Fútbol Táctico junto a Patricia Ramírez sobre la reacción de Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014.

Morder no, pero castigar caso Luis Suarez tampoco

Os dejo también el enlace al escrito para la revista argentina Para ti.

Luís Suarez: morder, un problema psicológico que tiene solución

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