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Los niños y sus emociones en tiempos de confinamiento

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Se ha comunicado que a partir del 27 los niños podrán salir y he compartido esto en las redes sociales con esta imagenSi cariño por seguridad y lo haremos de una forma especial. No será como antes…el virus aún está aqui por un tiempo y tenemos que guardar una distancias con los niños y los adultos y seguir lavándonos como hasta ahora.
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No transmitamos a los niños que ya está que ya los dejan salir, porque pueden que se hagan falsas expectativas como ir en bici o jugar al fútbol…parques.
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Ves trabajando la idea de como será conforme den pautas. Serán paseos cortos de la mano, para oxigenarse, sentirse más libres, y reconectar con su entorno. Sobretodo aquellos niños que por diferentes circunstancias lo han tenido más dificil. Hazlo con dibujos, cuentos, escenificando con vosottos o con muñecos…
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Quiza haya niños que no quieran salir…quiza por miedo, así que observa que piensan y sienten sobre ello porque te dará pistas de su mundo interno.
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Quizá haya tramo de edades, de horarios, zonas, niños con NEE…no sé iremos viendo lo que dicen. .
Lo que no hay duda que sera especial e inolvidable. Asi que no lo acompañes con gritos, amenazas incluida la de va a venir la policía y se te llevará 🙈
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Haz el trabajo de conexión hasta esa fecha así evitarás tensar ese día aun mas la situación. Recuerda el amor y el respeto que vayan de tu mano también. .
Y quien dice el 27 dice el 28…tampoco hay que salir a las 8:00 de la mañana y de estampida…
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Sobretodo transmite el valor. Es necesario hacerlo así por seguridad. Y no te olvides de honrar a tu responsabilidad.
Y disfruta rse primer paseo juntos conectados a la vida. 🧡🌈 .

 

Aprovecho para reflexionar que los niños pueden estar también jugando riendo pero también piensan, sientes, y pueden estar preocupados, tristes, y con miedos…

Nuestra misión no es tapar las emociones sino conectar y ayudarles a normalizar las emociones como experiencias necesarias que nos traen mensajes. Saber escucharlas y tolerarlas además d erecursos para que no me secuestren es también parte de la educación que los adultos tenemos que ofrecee. Entrenar la capacidad de estar en calma en medio del caos es lo mejor que puedes hacer.

Aquí os dejo estas palabras de VITALIZA y ya aprovecho y recomiendo el libro de Cristina Cortés, Mirame siénteme.

La incertidumbre por lo que va a pasar, cuándo van a volver al parque o a ver a sus primos, también genera inseguridad, ya que desconocen a qué se enfrentan. Puede que no digan las palabras “me da miedo todo esto”, pero sí que proyecten ese malestar con miedos a la oscuridad, a dormir solos, miedo a que los papás salgan de casa para ir a la compra o a trabajar… Sentir miedo no es malo, ya que nos protege ante los peligros (“si viene un león hacía ti, el miedo te permite reaccionar y salir corriendo o luchar”), y esto es importante trasmitírselo. Lo que tenemos que ayudarles a entender, es que a veces nuestra imaginación puede ayudar a crear o incrementar algunos temores, generando una angustia incontrolable. Los padres tenemos la misión de entender cómo cada uno de nuestros hijos está manifestando ese temor, para que puedan expresarlo y les ayudemos a calmar esa emoción. Explicarles la situación con un lenguaje adaptado a su edad, responder a todas sus preguntas y hacerles sentir la seguridad. También podemos emplear los cuentos como un gran recurso para que se sobrepongan a sus temores. Os dejamos una selección de varios relatos que pueden ser muy útiles.

 

Pesadillas y terrores nocturnos en niños

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Os dejo mi último artículo para el Heraldo de Aragón. Aquí

Un abrazo y espero que estés bien.

“La memoria emocional depende de nuestra historia relacional y de las situaciones de riesgo o peligro que hemos vivido o percibido. Así que esta situación, provocada por el covid-19, formará parte de las memorias emocionales de todos y en especial de los niños”, explica Yolanda Cuevas Ayneto, psicóloga de la salud y deporte, terapeuta EMDR y Trauma. “Y todo esto -continúa-, se va a reflejar durante el día y la noche de alguna manera”. Y es ahí, donde aparecen los sueños y las temibles pesadillas y terrores nocturnos. La infancia es una etapa especialmente vulnerable a ciertas situaciones que dejan una fuerte huella emocional en los pequeños. Porque, como explica la psicóloga, los recuerdos no se centran solo en los hechos que ocurren, sino también en las “respuestas fisiológicas que se dieron al mismo tiempo”. “La intensidad y la relevancia emocionales de una situación explican que su huella se mantenga a largo plazo. Incluso -continúa Cuevas-, puede seguir existiendo memoria emocional aunque se haya olvidado el hecho en sí”.

La edad y etapa evolutiva de niños condicionan su capacidad de dar sentido e interpretar lo que ocurre. Y la psicóloga argumenta que si los padres les sobreprotegemos y no relatamos “un discurso de la situación sencillo, coherente, claro y ajustado a la edad”, los niños pueden crearse su propia realidad basada en “una especie de corto y pego”: esto que veo aquí, esto que intuyo allá, aquello que escucho de una conversación; de lo que siento cuando mi madre está conmigo… y “esta realidad subjetiva condiciona la forma de pensar, de sentir de los niños y por lo tanto de comportarse de día y de noche, durmiendo”. El sueño, aclara, es una actividad más del sistema nervioso. Y durante el sueño, “se restablecen los sistemas de equilibrio precisos que tiene el organismo y la consolidación, organización y eliminación de la información que se ha estado manejando”.

“Quedarse con ellos cuando nos necesitan no es malcriar a los hijos”

Padres alarmistas

¿Y qué pasa cuando los padres somos alarmistas con estas situaciones, no filtramos la información y perdemos los nervios?. “Pues que se comunican con los niños desde el miedo, la tensión y el descontrol y los contaminan de sus estados emocionales , dejándolos muy indefensos, tensos, nerviosos y preocupados”, responde la psicóloga. Y todo esto, evidentemente, se va a ver reflejado en los sueños y pesadillas, “que son algunas de las maneras que los niños tienen de procesar lo que piensan y sienten sobre las situaciones que les preocupan e inquietan: no ir al colegio, sus padres, los abuelos…”, señala. Ante estas situaciones, “necesitamos padres presentes, que puedan conectar con las necesidades emocionales de los niños”. Porque esta clase de experiencias “producen malestar, en unos casos más duraderos, y alteran las actitudes y patrones de comportamiento de los niños”. Se trata de situaciones que su cerebro no puede digerir, que afectan al sueño y provocan pesadillas y terrores nocturnos.

Pesadillas y terrores nocturnos

Yolanda Cuevas define las pesadillas como episodios de ensoñación, que producen un miedo intenso, terror, ansiedad o angustia en el niño, que hacen que se despierte, y que el niño recuerda y lo puede explicar. Las pesadillas, como la mayoría de los sueños, ocurren en la fase del sueño en la que el cerebro está muy activo. “Esta parte del sueño se conoce como fase de movimientos oculares rápidos o fase MOR (también llamada REM, por sus siglas en inglés), porque los ojos se mueven con rapidez bajo los párpados cerrados y son más frecuentes al amanecer, en la segunda mitad de la noche, donde la fase es más larga”, aclara la psicóloga. “Duran semanas y se relacionan con algún fenómeno externo que les ha causado inquietud. Si el niño está traumatizado se vuelven repetitivas. Además, existe una relación entre los niveles de ansiedad de los niños y la ocurrencia de pesadillas”, matiza.

¿Cómo debemos reaccionar los padres?

A la hora de aconsejar a los padres sobre cómo debemos reaccionar ante las pesadillas, comenta que es muy importante crear pautas de sueño y un entorno de seguridad y conectar con sus necesidades emocionales: leerle un cuento, abrazarle hasta que se quede dormido “y que sepa que estarás a su lado cuando te llame. ¡Nada de decirle eso de: ¡Ya eres mayor vete a dormir!”, exclama.

¿Y cuando nos llamen?, “podemos ayudarles si entramos en su cuarto, sin encender la luz -puede haber una luz de ambiente que les dé calidez y seguridad- y les tranquilizamos, asegurándoles que cuentan con nosotros”, responde. Una presencia serena y calmada, continua, les ayudará a sentirse seguros y protegidos, “cuando se despierten asustados y desorientados sin saber dónde están ni qué pasa”. No hay nada más reconfortante que  “encontrar a alguien al otro lado de la pesadilla”.

“No hay nada más reconfortante que encontrar a alguien al otro lado de la pesadilla”

Y debemos aclararles, brevemente, lo ocurrido con frases del tipo: “Era una pesadilla, cariño, que ya ha terminado. Ahora, estás despierto y conmigo”. A la vez que validamos lo que sienten: “Entiendo que estés asustado y con mido, es normal. Yo también sueño y me pasa lo mismo” o “Los sueños asustan a todos, uno cree que son reales en ese momento. Ahora ya ves que no”.

Los abrazos, besos y caricias son el mejor calmante para volver a conciliar el sueño, explica, aunque muchos padres opinen que con estas reacciones se malcría a los hijos. “Quedarse con ellos, cuando lo necesitan, no es malcriarlos, ya que solo desde nuestra seguridad, ellos adquieren la suya”, reacciona Cuevas. Y, a la mañana siguiente, el niño “puede contar lo que ha soñado como si fuera un cuento” e, incluso, podemos ayudarles “a crear otros finales”. Se trata de aprender “a relacionarse con su experiencia interna, con su mundo interior”.

Terrores nocturnos

A diferencia de las pesadillas, puntualiza, los terrores nocturnos “son episodios de despertar brusco, alarmantes”, porque el niño pasa de forma muy rápida de estar “profundamente dormido a levantarse, a gritar, con sudores, taquicardia e hiperventilación”. Suelen aparecer sobre los 4-12 años, en episodios que duran entre 2 y 10 minutos, y desaparecen al llegar a la adolescencia. “El niño no reacciona, sigue dormido, y al día siguiente, no recuerda nada”.

“Abrazos, besos y caricias son el mejor calmante para volver a conciliar el sueño”

Los factores que provocan estos terrores nocturnos “pueden ser genéticos -indica-, madurativos, asociados al consumo de algún tipo de sustancias y situaciones de ansiedad vividas durante el día”.

“Aquí, los padres tienen que estar acompañando al niño con calma para que no se golpee. No se le debe despertar y debemos procurar que siga durmiendo en una postura adecuada”, puntualiza la psicóloga.

Y, por supuesto, si estas situaciones crean un gran malestar y se desbordan hay que acudir a un especialista. En estos momentos, explica Yolanda Cuevas, la terapia EMDR -La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (acrónimo, en inglés, de Eye Eovement Desensitization and Reprocessing, EMDR)-, es una intervención terapéutica “centrada en el trauma y reconocida para tal fin por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su efectividad”. Se centra en el tratamiento de diferentes y muy variadas problemáticas emocionales, siembre secundarias, “ligadas a experiencias que nos desbordan en momentos difíciles de la vida, como en el que nos encontramos ahora”, explica, que terminan apareciendo en niños y adultos, “en forma de ansiedad, fobias, ataques de pánico, duelos no resueltos o estrés postraumático, derivados de accidentes, desastres naturales, guerras, muertes imprevistas o esta pandemia”. 

Con los niños, concluye la psicóloga, la terapia se desarrolla a través de “dibujos, relatos, juegos…, dando siempre prioridad a la integración del trauma y la recuperación de la normalidad y la capacidad perdida durante un acontecimiento”.

Lucía Serrano (Periodista)

 

Aquí otros artículos

Psicología en tiempos de coronavirus

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Comparto esta única entrada donde se recopilaré a apartir de hoy bajo la palabra ADJUNTO aspectos importantes en materia psicológica que pueden ser de ayuda. Sabéis que en RRSS estoy activa compartiendo reflexiones y pautas. Un espacio de acompañamiento y aprendizaje. Abrazo a todos!

Banco de información Psicológica Verificada en relación a la crisis COVID19

Estos documentos han sido revisados por un equipo de expertos/as asesores/as del COPAO, atendiendo a los siguiente criterios:

1. Que no tenga un carácter alarmista.
2. Que inciten a una visión colectiva de impacto social, no tanto en una visión individual sintomática.
3. Que esté claramente identificada la autoría por profesionales de la psicología.
4. Que no contenga preponderancia de mensajes obvios o redundantes.
5. Que sigan unos mínimos criterios técnico/profesionales de la psicología (o que al menos no se detecten errores técnicos que puedan dar mensajes contraproducentes)

A lo largo de los días ire incluyendo lo que valore de importancia.

Banco de información psicológica verificada en relación a la crisis COVID-19

Guías para la población en general.

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· Orientaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por el coronavirus (COP Madrid)

· Manifiesto del COPAO con motivo del COVID19

. Adjunto Guía Ayto Granada Apoyo Psicológico Coronavirus-5

.Recomendaciones de gestión psicológica durante cuarentenas por enfermedades infecciosas (COP Cataluña)

 

Guías para manejar la información con niñas y niños:

· Hola soy un virus primo de la gripe

Adjunto:  Cuento mision quedarse en casa

Orientaciones para padres en el apoyo

guia-covi19-centrocreciendo

No te veo y sé que estás ahí coronavirus, y también sé que te vas a ir.

 

Información para profesionales de la psicología:

Recomendaciones para ejercer la psicología durante el estado de alerta sanitaria por Coronavirus (COPAO).

Perspectivas psicológicas en relación al coronavirus.

Adjunto: Salud Mental PROFESIONALES de la salud COVID19

 Artículos y otras fuentes documentales:

Interesante artículo del diario El País
https://elpais.com/ciencia/2020-03-13/como-conseguir-que-nos-quedemos-en-casa-en-lugar-de-comprar-mas-papel-higienico.html

Consejos Psicológicos para largos periodos dentro de casa

Adjunto

En mi sección tenéis mis colaboraciones de estos días en prensa y radio

SMODA de El Páis

Estos son los efectos que la ansiedad puede provocar en tu día a día (casi sin que te des cuenta)11.03.2020

¿Miedo y ansiedad por la crisis del coronavirus? Estos son los consejos de los psicólogos para tranquilizarte 12.03.2020

ABC

Olímpicos contra la incertidumbre 14.03.2020

Diez consejos psicológicos para ayudar a los deportistas a sobrellevar el aislamineto 17.03.2020

Radio COPE

Tiempor de juego: Coronavirus y el confinamiento 15.03.2020

 

¿Cómo explicamos el Covid19 (Coronavirus) a los niños?

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Los medios de comunicación y la alarma social a veces precipitan el trabajo de familias y educadores obligándonos a explicar cosas de las que nunca creíamos que necesitaríamos tener que hablar con los más pequeños. No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades.

“¿El coronavirus es un bicho pequeñito con corona?”

Desde hace unas semanas parece que no se habla de otra cosa que no sea el COVID-19 (“el coronavirus”): en los medios, en las calles, en las familias, en los centros educativos y hasta en las aulas de educación infantil. No parece el tema más adecuado para hablar en la asamblea de infantil, pero a veces los niños y niñas son quienes lo proponen porque están nerviosos por la expectación que notan a su alrededor y necesitan expresarse. ¿Cómo podemos afrontar esta situación desde un punto de vista educativo? Si ya conoces nuestras propuestas de educación en derechos de infancia, quizás ya imagines cómo: enfocando el tema de manera que protejamos los derechos de los niños y niñas de los que somos responsables. En este caso, especialmente sus derechos a la protección y a la salud.

Proteger sus emociones

Los niños y niñas muy pequeños aún no han adquirido la madurez suficiente para poder entender algunos aspectos biológicos, sociales y económicos de las enfermedades. Habitualmente, cuando hablamos con ellos sobre los problemas de salud empleamos eufemismos como llamar a virus y bacterias “bichitos invisibles”, referirnos a la enfermedad como “pupa” o decir que la gente enferma “está malita”. Estas imprecisiones no contribuyen a su formación científica (para la que aún habrá tiempo) pero contribuyen a otro aspecto muy importante de la educación en esta etapa: proteger su bienestar emocional.

La prioridad en esta etapa debe ser, precisamente, proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre. En este sentido conviene:

  • Evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación.
  • Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema, aunque el tratamiento sea adecuado: el tiempo que dedicamos a un tema también puede transmitir inquietud, aunque el tono no sea alarmista.
  • Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones.
  • Dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, en un lenguaje adaptado a su capacidad de comprensión, pero no engañoso. Si sientes que te faltan recursos para transmitir información, puedes recurrir a algunos de los cuentos que se editan cada año sobre salud y enfermedades, ya que permiten a los niños y niñas procesar el impacto emocional a través de la imaginación. En tu biblioteca o librería más cercana podrán recomendarte algunos títulos interesantes.
Proteger su salud

En este momento del desarrollo es también muy importante sentar las bases de las competencias de autoprotección que les permitirán ser responsables sobre su salud y la de otras personas a lo largo de su vida. No es necesario un tratamiento exhaustivo de las causas y efectos de las enfermedades para empezar a incidir educativamente en conductas de protección que sí están al alcance de niños y niñas desde edades muy tempranas y que además les permiten desarrollar su sentido de autoeficacia y su seguridad en sí mismos:

  • El lavado de manos con agua y jabón: no sólo aprender a lavarse bien las manos, sino adquirir el hábito y ser capaces de demandar y promover esta necesidad en diferentes contextos (por ejemplo: recordárselo a otros niños, acordarse en un restaurante…)
  • Reconocer las circunstancias cotidianas en las que estamos en contacto con suciedad y ser capaces de tomar precauciones. Por ejemplo: manejo de tierra, contacto con animales domésticos, precauciones frente a basura y heces…
  • Aprender e interiorizar aquellas medidas higiénicas que protegen a los demás, por ejemplo: el uso de pañuelos y servilletas, aprender a sonarse y a limpiarse, evitar compartir cubiertos y vasos…
  • Adquirir respeto por el entorno: pequeñas contribuciones a la higiene doméstica y escolar, adquirir el hábito de tirar los desechos a la basura, conocer la importancia de la limpieza del entorno, de la ropa, de la vajilla…
Prevenir la violencia

A esta edad aún no tenemos la capacidad de reflexión necesaria para hacer un análisis crítico de las informaciones erróneas, malintencionadas o prejuiciosas. No podemos evitar que los niños y niñas entren en contacto con determinadas opiniones, pero tenemos que prestar especial atención porque incluso lo que un niño o niña un poco más mayor podría entender como un chiste puede ser tomado literalmente por los más pequeños.

En este sentido es muy importante dedicar un tiempo extra a detectar los malentendidos que pueden estar afectando a su percepción de salud y la enfermedad porque pueden sentar las bases de estereotipos y prejuicios duraderos. Por ejemplo:

– “Mi vecino chino es un coronavirus”.
– “Si tu abuela tose se va a morir”.
– “Hay que alejarse de los viejos”.
– “Los pobres contagian enfermedades”.

A veces, por más que nos esforcemos en tratar adecuadamente y con sensibilidad estos temas en el aula o en familia, no podemos evitar que las conversaciones entre niños y niñas se conviertan en un “teléfono escacharrado”. A pesar de que es comprensible y que, en edades muy tempranas no hay realmente malicia en los comentarios, es muy necesario reconducir las percepciones erróneas que puedan estarse formando sobre determinadas personas o colectivos, para evitar que, con el tiempo, se conviertan en algo más grave.

Recuerda: el ejemplo vale más que las palabras

A cualquier edad, pero muy especialmente con los más pequeños, de poco vale enseñar a lavarse las manos si no nos ven a nosotros hacerlo a menudo. Tampoco tendrá mucho efecto lo que les digamos sobre estar tranquilos si perciben nuestro nerviosismo o que les regañemos por llamar “coronavirus” a alguien si luego nos oyen a nosotros hacer chistes que no saben interpretar. En una etapa del desarrollo en la que las habilidades lingüísticas aún no están plenamente desarrolladas gran parte del aprendizaje se realiza por imitación y tiene un alto componente emocional. La educación de los más pequeños es un esfuerzo que nos puede obligar a emplear todos los sentidos.

Resumen de competencias para esta etapa educativa

Todas las recomendaciones anteriores se refieren a niños y niñas de Educación Infantil (hasta los 6 años, aproximadamente, dependiendo del grado de madurez). En otras edades deberemos tener otros enfoques más adecuados a su nivel de competencia y que les permitan aprender y desarrollarse acorde a su edad.

Aprendizajes sobre prevención de enfermedades en Educación Infantil

GRACIAS UNICEF

Aquí enlace a un Cuento

Para ti que has perdido un hijo.

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A muchos nos ha sorprendido el fallecimiento de Xana una niña de 9 años tras 5 meses de lucha con un tumor oseo y porque es la hija de una persona muy conocida en el mundo del deporte, Luis Enrique. La vida tiene esa parte injusta con quien nadie quiere tropezarse y no razona con edades ni personas…

Al ser una persona relevante se da más visibilidad, en este caso a la enfermedad, el osteosarcoma y habrá más personas que se volcarán en la investigación y en las ayudas. Ayudas que van desde el acompañamiento durante el diagnóstico y enfermedad (comunicación de la situación a los niños, familia, hermanos, amigos…consultas médicas, medicación, operaciones, recuepraciones o como en este caso fallecimiento). El fallecimento de un hijo es algo que el ser humano no contempla, es antinatural. El acompañamiento psicológico, en diferente medida, permite acompañar esos pensamientos y esas emociones duras, intensas, contradictorias pero necesarias en el proceso de duelo. El cerebro necesita digerir poco a poco el impacto de todo lo vivido, es como una herida pero en el alma, para seguir en la vida, aprender a vivir con ello, sabiendo que no será igual pero no por ello insoportable. Al inicio todo es oscuridad y abismo…uno no encuentra el sentido de la vida ni entiende las razones…y por ello quiero compartir esta guía paratiquehasperdidounhijo

Para ti si has perdido un hijo, para ti si fue un nieto, sobrino, amigo…que su ausencia es lo única persona que deseas.

 

Dejo aquí también unas pautas para dar esta noticia de enfermedad, y si ves que estás desbordado acude a un profesional de la salud, estamos aquí para ayudarte:

1. Trasmitir seguridad pasa por trabajarte tú antes como padre-madre y practicar lo que vas a decir con frases cortas, fáciles y con conexión emocional. Saber cómo vas a contestar a las posibles preguntas que te puedan hacer.

2. No se miente, no se promete, no se dan ideas confusas o engañosas que aumentan su inseguridad. Se habla de lo que se sabe a día de hoy adapatando el lenguaje. Se tiene la idea equivocada de que ocultar es mejor.

3. No se disimula, llorar es algo natural y se educa en que no hay que ocultar las emociones.

4. Elige el día, el momento de calma y el lugar tranquilo. NO se necesitan prisas ni estrés. Da tiempo para procesar la información, deja espacio a los silencios (el cerebro está trabajando)

5. Si tienes más hijos puedes decírselo a la vez y dejar espacio a cada uno para digerir y compartir.

7. Puede preguntarles, si ellos no preguntan, si les preocupa algo ahora, cuales son sus miedos teniendo claro que cada uno tiene los suyos. Lo que se les ocurra que te lo vayan diciendo. Lo que sepas lo contestas, lo que no dices “no lo sé, se lo preguntaremos al médico y te comentaré…

8. Transmite que no tienen culpa de ello. Según la edad puede que los niños se vayan a jugar sin más, que según las emociones cambien compartamientos o los adolescentes busquen información en internet o se aislen.

9. Que les llegue que los quieres y que le vas a cuidar. Que vas a comunicarlo al cole y a los papás d elos amigos para que juntos puedan adaptarse a la situación y a los cambios.

10. A ti padre madre, no te lo tragues todo, busca apoyo psicológico.