objetivos

Nueva temporada, para todos y para todo

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Cuando un entrenador finaliza su temporada, hace balance de todo lo que ha ocurrido en su trascurso, de lo bueno y de lo malo. Siempre se dice que al final uno se queda con lo bueno pero si lo que quieres es mejorar, avanzar y crecer tienes que tener presente tus áreas de mejora como entrenador y ponerte a ello ¡YA! Aquí entra en juego:

Tu manera de comunicar y liderazgo; es importante que te evalúes y sientas si conectaste con el grupo de personas con los que compartiste toda una temporada. Si fuiste capaz de motivar y avanzar estableciendo objetivos adecuados a la edad y circunstancias de los chavales. Y si no acabaste la temporada cuales fueron los motivos. Lo fácil es decir porque no se ganaban los partidos o no se cumplían los objetivos del club, pero detrás hay mucho más que sí depende de ti y puedes mejorar.
Si no llegas a los tuyos no podrás avanzar, saber comunicarte es una de las parcelas más importantes de la Inteligencia Emocional en el deporte en general independientemente de la categoría.

Tu capacidad de manejar situaciones adversas; si estuviste a la altura de las circunstancias, porque una temporada da para mucho. Hay niños que sus padres se separan, suspenden varias asignaturas, cambian de comportamiento, no se comprometen, se bloquean, se perdieron varios partidos seguidos y se desanimaron… ¿cómo crees que reaccionaste ante estas situaciones?, ¿te superaron?, ¿las evitaste?… Es importante que te entrenes en estas habilidades, seguramente con ayuda de profesionales de la psicología, porque en todas las temporadas puedes encontrarte con situaciones de este tipo. Hoy en día tu papel de entrenador no se limita al entreno físico, técnico y táctico.

Tu capacidad de adaptación; un año has podido llevar benjamines, otros a cadetes y otros a juveniles… ¿realmente crees que lo que funciona con una categoría funciona con todas? Tienes que ser un entrenador “camaleónico”. Hay que saberse adaptar a ellos, a sus preocupaciones etc… según la edad que tengas sabrás que si has llevado a juveniles hace 15 años no tiene nada que ver con los juveniles hoy en día. Ni mejor ni peor, son distintos, fruto de sus circunstancias y el cambio social que se ha producido.
¡Qué importante aquí ser un entrenador con Inteligencia Emocional! Hay que entrenar la capacidad de conectar emocionalmente con ellos. Cada vez la formación que se te exige es mayor, y si no toca reciclar con nuevas formaciones o lecturas. Sé que no te costará porque te apasiona lo que haces. Sacrificas tu tiempo de ocio personal y en familia, vacaciones para tu pasión, entrenar cada temporada a los chavales en tu deporte favorito, así que te animo a ello.

Tu papel de educador; ¿crees que crecieron como personas y como deportistas gracias a ti? ¿fuiste capaz de sacar lo mejor de cada uno? Recuerda si inculcaste pasión por el deporte como estilo de vida y educaste en valores, necesarios más que nunca, como el esfuerzo, la paciencia, la perseverancia, el respeto, la humildad, la responsabilidad… siendo tú mismo un claro ejemplo de ellos. Porque, aunque a veces piensas que tú estás solo para enseñar un deporte y que para educar ya están sus padres o el colegio recuerda que eres su modelo a seguir, en muchos casos su sueño. A veces te idolatran tanto que tienes sobre ellos más poder de lo que crees y te van a imitar. Seguro que recuerdas a ese entrenador que igual por él, te hiciste entrenador, o a ese que cuando hablas de él dices “me llegó”. Tú como entrenador y el deporte en sí mismo educa. Porque la educación no solo se limita a padres y profesores del colegio o instituto. Todos tenéis esa responsabilidad y el objetivo es ir en la misma dirección. Cuanto más coherente sea el cuadrado con sus cuatros esquinas entrenador, cole, padres y niño o chavales que practican deporte, más equilibrado será su desarrollo en todos los sentidos incluido el emocional. No solo serán mejores deportistas, felices sin presiones innecesarias, disfrutando de lo que hacen, sino mejores personas. No olvidemos que si uno disfruta con lo que hace se compromete más.

Tu relación con los padres; ¡ay madre! Ese primer día de entrenamiento en el que si las miradas hablaran… Tu pensando “a ver que padres me tocan” y ellos “a ver cómo es este entrenador” Te falta tiempo para preguntarle al compañero de la temporada pasada qué padres son los que te van a “amargar la temporada” Mal, ya te estás centrando en lo que no debes, cambia tu interpretación. Piensa que como cualquier padre y madre su hijo es lo más importante y que quieren al mejor entrenador que haya en el club, así que entrénate también para que cada temporada mejores en algo en las diferentes parcelas no solo físicas, técnicas o tácticas… El problema es que hay padres que no tienen estrategias y no saben a veces como tratar los temas y te lo digo por experiencia. EL ataque o las malas formas se convierten en la única forma de defender. Y en mayúsculas digo que HAY PADRES EJEMPLO A SEGUIR pero que no son noticia. Se tiende a destacar los incidentes y se generalizan conductas cuando parte de la realidad es otra. Esto no es justo para el propio chico que lo único que quiere es practicar su deporte favorito, con los suyos, tranquilo disfrutando y avanzando temporada tras temporada pero tampoco es justo para vosotros que en definitiva queréis lo mejor para ellos. Ningún entrenador quiere problemas, ni con los padres ni con los chavales. No olvidéis que el protagonista es el joven que practica deporte y no las actuaciones incorrectas de padres o entrenadores.

Los padres igual preguntarán si eres bueno, y ¿qué es ser bueno? Pues para unos será que les enseñes mucho, que metan muchos goles, canastas o superen tiempos, que no dejes a su hijo en el banquillo, otros valoraran tu trato, tu educación y la que transmites, que sepas comunicarte con los chicos y con ellos, tu seriedad, que valores los esfuerzos, que seas accesible, que no huyas de ellos, que no eches balones fuera, que te responsabilices y seas coherente con tus de tus decisiones, que seas justo, que si pones normas se cumplan pero para todos sin excepciones, que te involucres y conozcas sus notas y sus preocupaciones, que seas un modelo deportivo y de persona en definitiva que dejes huella pero de las buenas.

¡Muchas cosas! dirás ¿verdad? Pues sí, son muchas pero eres afortunado, porque ahora te espera una nueva temporada, con nuevos objetivos como persona, como entrenador, como educador, con ganas de crecer como profesional. Nuevas oportunidades para superarte en todo lo que te propongas, que no lo consiguieras la temporada pasada no significa que en esta no sea posible. Todo es cuestión de esfuerzo y perseverancia. Siempre digo que ningún entrenador comienza la temporada con el propósito de hacerlo mal. Pero como en todo una cosa es la teoría y el deseo y otra la práctica y la realidad.

Así que si algún padre o madre lee estas líneas, pensad que ellos cada temporada trabajan para que se desarrolle lo mejor posible, sobre todo por los chicos así que ponedlo fácil, buscad el momento y las formas para transmitir vuestras dudas o quejas, sed ejemplo de conducta en los entrenamientos y encuentros deportivos.
Te propongo entrenador, lo que los psicólogos “predicamos” en deporte formativo, a veces no con todo el éxito que todos quisiéramos, las reuniones periódicas con los padres de tu equipo, cortas en la que expliques normas, objetivos, compromisos y dificultades y escuches sugerencias que os ayuden a unir posturas y a trabajar unidos en el desarrollo de los chavales.
Alejarlos no es la mejor medida en el deporte formativo de los más pequeños. Como entrenador una asignatura es saber cuándo, dónde hablar para pasar al qué y cómo hablar. Esto también se entrena. Sí, es tiempo y esfuerzo añadido pero si queremos que las cosas funcionen no hay otra. En los colegios se hace y nadie duda del formato. ¿Por qué en el deporte sí? Los tiempos cambian no lo olvidemos y hay que saber adaptarse desde las direcciones deportivas.

Siempre se ha dicho que huir de los problemas no solo no es la solución sino que atrae más problemas, la huida hace de imán.
Entrenador, entrena de tal forma que los chicos deseen que llegue el día del entrenamiento no solo por el deporte en sí o por ver a sus amigos sino también por su entrenador.
Os deseo a todos los entrenadores de todos los deportes, y a sus padres que disfrutéis de ser entrenadores y de ser padres, cada uno en su papel, de chicos y chicas que practican deporte. Gracias a vosotros pueden beneficiarse física y mentalmente de lo que su práctica aporta.
Sentiros todos orgullosos de poder acompañarlos en su camino deportivo, la forma en que lo hagáis puede ser  determinante.
Trabajad unidos para que no abandonen el deporte.
¡Comienza la temporada!

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Tres leones

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Os dejo un cuento, para reflexionar. Como la actitud ante la adversidad, los problemas es determinante.
Aprender a no rendirse, a que como muy bien se dice, la vida  no te dice que no puedas, que es imposible, solo te dice que esperes, que perseveres, que si es lo que quieres y sigues puedes conseguirlo.
 
Disfrutarlo y a reflexionar porque todos nos enfrentamos a estas situaciones, son las que nos hacen crecer.

En la selva vivían tres leones. Un día, el mono, representante electo por los animales, convocó a una reunión a todos los habitantes de la selva, para poder tomar una decisión.

Y les dijo:

– Todos sabemos que el león es el rey de los animales.
– Pero aquí viven tres leones y los tres son muy fuertes.
– ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia?
– ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro rey?

Los leones supieron de la reunión que se estaba realizando y comentaron entre sí:
– Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido.
– Una selva no puede tener tres reyes.
– Luchar entre nosotros no queremos, ya que somos amigos.
– Necesitamos saber cuál será el elegido, pero, ¿cómo lo haremos?

Los animales que participaban en la reunión, después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los tres leones:

– Encontramos una solución muy simple para el problema.
– Los tres vais a escalar la montaña – dijo el mono.
– El que llegue primero a la cima, será consagrado nuestro rey – dijo el ciervo.

La montaña que tenían que escalar era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron al pie de la montaña para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿ahora cómo elegirían un rey?

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría , pidió la palabra:

– ¡Yo sé quién debe ser el rey!

Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.

– ¿Cómo?, preguntaron todos.
– Es simple – dijo el águila.
– Yo estaba volando bien cerca encima de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la montaña, escuché lo que cada uno dijo a la montaña.

El primer león dijo:
– ¡Montaña, me has vencido!

El segundo león dijo :
– ¡Montaña, me has vencido!

El tercer león dijo:
– ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
– Pero ya llegaste a tu tamaño final, y yo todavía estoy creciendo.
– Volveré

La diferencia, completó el águila , es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió, y para quien piensa así, su persona es más grande que su problema. Si él es el rey de sí mismo, está preparado para ser el rey de los demás.

Los animales aplaudieron con entusiasmo al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.

Maestro: no tiene mucha importancia el tamaño de los problemas que tengas. Todavía estás creciendo y no llegaste al límite de tu potencial. Por lo tanto acepta los problemas hasta que cambien o puedes tratarlos de algún modo.

Fuente: autor desconocido

http://www.contarcuentos.com

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Definir objetivos nos acerca al éxito

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Si quieres alcanzar tu sueño, necesitas saber dónde tienes que llegar. La falta de planificación en muchas ocasiones es el origen de que nuestros deseos no se hagan realidad. Es vital diseñar nuestro plan, detallar qué se quiere conseguir. Todo lo que planificas aumenta la probabilidad de alcanzar el éxito. Se trata de tener bajo control lo que sí es controlable. Cuanto más claro tenga tu mente dónde quiere llegar, antes lo hará.

Trabaja tus objetivos para que sean SMART+
1. S Specific – eSpecíficos: que sean lo más concretos posible no vale “entrenar más y mejor”, sino analizar en qué me voy a comprometer para poder alcanzarlo. Evita que tu mente se disperse y piense de forma vaga. Para ello, redacta tu objetivo de forma específica en relación a cualquier aspecto técnico, táctico, físico o psicológico.

Por ejemplo: “cuando me encuentre cansado en el entrenamiento de hoy llevaré mi pensamiento a la satisfacción que siento cuando soy capaz de acabar lo que me propongo”.
Especifica para que sean claros en el qué, dónde, cuándo y cómo.

2. M Measurable – Medibles: si los objetivos son medibles podremos comparar con lo que nos hemos propuesto, seguir o reajustar objetivos. El tiempo, el número de sesiones, vueltas, abdominales, ejercicios de concentración, sesiones de relajación…. son medibles. No podemos quedarnos con percepciones subjetivas de lo que hacemos tipo: “sí, creo que voy mejor”, “sí, entreno más”… ¿qué es entrenar mejor? ¿qué es entrenar más?

3. A Achievable – Alcanzables: Redacta el objetivo de tal forma que dependa de ti, a pesar de que entrenes en equipo. Si tu objetivo depende de otros y el resto no está comprometido, puede que te cueste más alcanzarlo. En estos casos o se trabaja el compromiso grupal o hay que cambiar el objetivo. Concéntrate en objetivos individuales que dependan de ti. El esfuerzo, las series, el tiempo de cada carrera, las piruetas, mejorar tu técnica, etc.

4. R Realist – Reales: Ambiciosos que requieran esfuerzo y mantengan la motivación despierta pero acorde con tus posibilidades. Se trata de redactar objetivos que ni frustren ni aburran. A medida que vayas alcanzado lo propuesto, puedes ir incrementando el nivel de dificultad e intensidad. Cada consecución hará que te sientas más seguro y confiado y te sentirás capaz de ir a más. De este modo subes un nuevo escalón.

5. T Time-base – acotados en el Tiempo: establecer el plazo de tiempo en el que vas a trabajar y conseguir tus objetivos es fundamental. Así no serás vencido por la relajación y la postergación “bueno a la siguiente lo intento…”, “de este mes no pasa”. Postergar atenta contra tu motivación de forma directa, y a tu capacidad de lograr lo que nos proponemos.

6. Plus: No olvides que estén escritos en positivo. Estás acostumbrado a realizar frases con el No por delante “no fallar”, “no desconcentrarme”, “no mirar al público”, “no gesticular”… y está demostrado que la mente rinde más y mejor si le hablas en positivo “centra tu atención en…”, “colócate en posición…”.
Este es el tipo de objetivo que permite estar preparado, en estado de alerta y atento con los cinco sentidos.
¡Comienza! es lo que deseas, así que actúa. Hasta ahora fantaseas con la posibilidad, piensas en ello, te imaginas pero quizás no te sientas capaz. Toma papel y boli escribe tu objetivo SMART+ específico, medible, alcanzable, realista, acotado en el tiempo y con lenguaje positivo. Ya estás aumentando el compromiso, mantenlo en un lugar visible y ve a por él con perseverancia y compromiso.
Sigue con tu plan de acción, analiza las dificultades y adelántate a ellas, no permitas que te sorprendan. Es una forma de minimizar la dejadez y lo que pueda torpedear tu meta. Elabora soluciones que te aporten seguridad y confianza.
Y por último, visualízate en el proceso y en el final con todos los sentidos. Que tu mente se familiarice con el logro, porque no hay nada más motivante que sentirte orgulloso del éxito conseguido.
Esta forma de trabajar se convertirá en un hábito, crearás nuevos objetivos deportivos, personales y profesionales. Esto se llama “vivir creciendo”.
Pónselo claro a tu cerebro y actúa. Es una manera de empezar a avanzar.

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