Psicología

Entrevista a Richard Davidson: entrenamiento mental

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Ante el cambio, ¡acción con cabeza!

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Os dejo mi columna en Marca 27.01.17 en la sección#EntrenateParaLaVida de Patricia Ramírez

Os dejamos también nuestra sección en IAPD

Llevar 40 partidos sin conocer la derrota te permite saborear el triunfo, sentirte grande, querido, poderoso y orgulloso de tu trabajo, y el de tu equipo. Saborear las mieles del éxito aumenta tu seguridad y confianza y con ello nuevos retos. El ya conseguido, igualar a la legendaria racha del Nottingham Forest.
Pero la mente puede relajarse de tanto empacho de victorias, lo que hace que el nivel de alerta descienda y con él muchas de las variables psicológicas que acompañan al deporte. Motivación extra al rival, porque ser el equipo que rompe la racha o la mantiene tiene un plus. También la presión por igualar o superar a otros equipos en esas rachas de partidos sin perder hace que la atención se desvíe y se comience a hablar en términos que no ayudan. “Es muy difícil seguir esta racha”, “en cualquier momento esto cambia”, “ya se sabe cómo es el fútbol”…expresiones que empiezan a generar nuevas rutas en el cerebro compatibles con la inseguridad y que aumentan la presencia de errores y desconexión.
Ganar y perder son dos caras de una misma moneda que no se tratan con los mismos criterios. Cuando se pierde se analiza todo con lupa y se multiplican las informaciones que debilitan y cuando se gana se da por hecho. Tener claro todo aquello que hace que se gane, permite focalizar en lo que tenemos que seguir haciendo.
Para seguir en la ruta mental que suma y reforzarla:
1. Ten presente lo que sabes hacer, verbalízalo, escríbelo. Revisa tus jugadas esas que te demuestran lo que eres capaz. La confianza en uno mismo y en el equipo se alimenta y es el pilón de aguante ante las tempestades.
2. Acepta lo pasado y no le des más vueltas, ¡no es un balón! Atraparte en lo que podías haber hecho y no hiciste no cambia el partido pasado. Utiliza esa información para la nueva oportunidad y…sigue jugando.
3. Refresca el lenguaje que apoye tus acciones. Un lenguaje de duda confunde al cerebro, lo paraliza y lo condiciona. Si hablas en términos “que no me pase otra vez” acabará ocurriendo. El cerebro no lee la palabra “no”. Pónselo fácil.
4. Saca lo mejor de tus compañeros dentro y fuera del campo, no hay que dar protagonismo a los errores, ni lanzar reproches, gastar energía en excusas, ni hacer gestos que hacen sentir culpables a los compañeros. La culpabilidad llama a la inseguridad y esta no sabe hacer buenas jugadas. Las emociones surgen pero también se crean.
5. Tú atención tiene que estar en cada jugada, en cada balón, en cada mirada y gesto de tu compañero y rival. Como si nada más existiera. Estar presente en tu juego con todos los sentidos aumenta el disfrute y la eficacia deportiva y así es como la práctica de Mindfulness o Atención Plena está ayudando a los deportistas.
El cerebro se acostumbra a la victoria y nos hace creer que es fácil. No solo al deportista, aun sabiendo lo que cuesta, sino a la afición. Ahora es momento de devolver las alegrías que han dado partido a partido en forma de APOYO.

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Ansiedad en mis pensamientos, en mis sensaciones y en mis emociones.

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Por lo general, se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea. Nuestros emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones.
La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara. Del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provocan temor, miedo o preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos.

A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes adminstrándoles ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo éstos vuelven con el mismo problema sin resolver o con otros síntomas diferentes. Así pues, al final el médico deriva a este tipo de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”.

Las personas que se encuentran en esta situación, frecuentemente, no creen tener un problema psicológico, y continúan acudiendo de médico en médico para encontrar una respuesta física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, éstas personas tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad. No se trata de tener un trauma infantil ni nada por el estilo, simplemente, hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.
Además, ante un dolor o una molestia física, lo primero que tendemos a pensar es que padecemos alguna enfermedad física, sin embargo, la gran mayoría de las veces no es así. La salud no es el silencio del cuerpo, y no todos los síntomas o molestias son resultado de una enfermedad física.

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La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo, que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Un ejemplo serían los estudios que relacionan el estrés con el cáncer. En este sentido, se ha demostrado que éste puede influir tanto en el origen como en el curso de la enfermedad. Del mismo modo, se ha demostrado que las personas que padecen depresión presentan una debilitación del sistema inmunológico o de defensa, con lo que pueden enfermar con más facilidad o bien les puede ser más difícil recuperarse de ciertas enfermedades.

Un 25% de las molestias físicas que podemos sentir se deben a causas psicológicas. En este punto es donde se encuentran las enfermedades psicosomáticas.

Sintomas somáticos de la ansiedad más frecuentes:
Dolor de espalda, 71%
Mareos, vértigos, 65%
Dolor en extremidades, 60%
Gases en el estómago, 52%
Dificultad al respirar, 50%
Palpitaciones, taquicardia, 49%
Dolor en articulaciones, 45%
Dolor en el pecho, 44%
Náuseas, 43%

-En el sistema nervioso pueden provocar dolores de cabeza, mareos, vértigos, desmayos, hormigueos, parálisis musculares, etc.
-En nuestros sentidos pueden llegar a provocarnos ceguera, visión doble, afonía, etc.
-En el sistema circulatorio producen palpitaciones y taquicardias.
-En el sistema respiratorio pueden causar sensación de ahogo, dolor u opresión en el pecho, etc.-
-En el sistema digestivo pueden producir sequedad de boca, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, etc.
-En el sistema osteomuscular es común que provoquen tensión muscular, dolor muscular, cansancio, etc.

Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés. Entre ellas encontramos: la hipertensión, distintas enfermedades coronarias, el asma, la gripe, el cáncer, el hiper y el hipotiroidismo, las úlceras de estómago, el síndrome del intestino irritable, Cefaleas, el dolor crónico, contracturas musculares, impotencia, etc.

Tras observar que la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros, son factores que influyen tanto el origen, el mantenimiento y la evolución de distintas patologías físicas, es más fácil comprender la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo y el papel del psicólogo en nuestras molestias físicas.

Fuente: Marta Miguel 2006 adaptada

Entradas de interés:

¿Conoces el mindfulness…? ¿Mind qué?

Técnicas de respiración, una forma de relajarte.

Esa estresada-mente.

Alogo YCA T

 

 

Cómo ayudar a nuestros hijos ante la muerte de un ser querido.

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Os dejamos el nuevo artículo para la Fundació Roger Torné.

Aquí

Campus Chelsea FC Foundation

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El 2 de junio comenzamos dos charlas-taller educativas para padres, una gran iniciativa de Campus Chelsea FC Foundation.

“Tu hijo necesita tu apoyo. Si hay un pilar importante para él, ese eres tú”. (2 de junio)

“El talento de tu hijo está en lo que le apasiona, no lo que conviene”. (16 de junio)

Aquí

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Cuando un sueño no se mantiene

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Y al final no pudo ser. Se sabe que en el mundo del fútbol hay muchas variables que no se pueden controlar y que influyen a lo largo de la temporada. Mantener la categoría no solo depende del sudor y lágrimas, es decir del esfuerzo, sacrificio, compromiso…de todos. Esto es imprescindible pero se necesita algo más. Y no todo está en nuestras manos.
Llega la hora de despedirse, de los compañeros, de los entrenadores, de la psicóloga, de un club y de todas las personas que están detrás. El duelo deportivo para unos y las ganas de acabar para otros están presentes. Poner en común las emociones que se sienten une al equipo. El famoso “no pasa nada” no es cierto, claro que pasa, y hay que darle tiempo a recuperarse de esa decepción, frustración, tristeza, incredulidad… que cada uno siente, inevitable y respetable como ya trabajamos.
Siempre me gusta finalizar con una valoración escrita, de manera individual, pero todos juntos. Un espacio para que cada uno exprese lo que siente, lo que piensa, de manera íntima y desde la calma. Destacando qué cree que aportó a su equipo, qué haría distinto si empezara la temporada, qué destaca de cada entrenador, áreas de mejora, qué aportó la psicóloga a nivel individual y grupal, y qué se llevan de la temporada… Preguntas que te hacen reflexionar, ver la temporada desde otro punto de vista y no solo desde el marcador. Porque al final todo cuenta, todo suma. Esta temporada, llena de experiencias, primerizas para muchos, les hace crecer como personas y deportistas, pero tienen que ser capaces de definirlo, interiorizarlo, sentirlo y creerlo, y así fue nuestra última sesión. El pie y el balón descansaron y se puso en juego una vez más la cabeza. No hay duda que todos recordarán esta temporada y valorarán a futuro cosas que hoy, aún no están preparados mental, ni emocionalmente.
Pretender olvidar algo vivido hace que te pierdas la oportunidad de aprendizaje, y es más probable que se vuelvan a cometer los mismos errores. Lo que sé, si quiero, puedo entrenarlo y modificarlo. Y hablo no solo de la parte física, técnica o táctica, sino de mis habilidades sociales, mi capacidad de comunicarme en el vestuario y en el campo, con mis compañeros y mis entrenadores, de mi capacidad de resolver diferencias, de ser flexible, de apoyar al compañero que lo necesita, de entrenar mi compromiso y mis prioridades, de saber pedir lo que necesito a mi entrenador… No se puede modificar aquello que no sé que hago mal y afecta a mi rendimiento o al rendimiento de los demás, que debilita. Se dice siempre que hay que ser perseverante, pero eso no quiere decir que te machaques a ti mismo o a los demás con aquello que no funciona. Se puede perseverar en un objetivo y cambiar la forma de hacerlo. Hay que ser flexible, y siempre se está a tiempo de modificar aquello que no te permite avanzar.
Para seguir avanzando hay que saber rebobinar, identificar y posicionarse, solo así se aprende de los errores, de los fracasos, sin actitud victimista. Demostrándote a ti mismo que sigues en ello.
Agradezco una temporada más a este club y al cuerpo técnico Yvo, Plou y Yebra la posibilidad de estar con todos vosotros, grandes hombres y chavales, con ilusiones. Compartir sesiones juntos me enriquece a mí también como persona y profesional.
Esta temporada se ha aprendido mucho y hay que ponerlo en valor. Nunca olvidéis que gracias a vuestro anterior esfuerzo, sacrificio y compromiso podéis decir “Yo he sido de Tercera División con el RSD Santa Isabel”.
Hoy ha sido nuestro último partido juntos, en casa y disfrutando del fútbol.

Pedro, Martínez, Galvez, Poma, López, Miki Navarro, Ibra, Guerrero, Vicien, Serrano, James, Dieste, Franco, Lucas, Michel, Alonso, Estarreado, Gil, Richard, Báguena, Adrián Pérez, Yvo, Plou, Yebra, Javier, Mario, Alfredo…( y a todos los que empezaron y no acabaron por diferentes circunstancias)  os deseo lo mejor en vuestra vida personal y deportiva, que la disfrutéis y pongáis pasión en ello. Solo así se VIVE en mayúsculas.

 

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