Yolanda Cuevas Ayneto

Categorías
Mindfulness

Confianza-Mindfulness

El desarrollo de una confianza básica en uno mismo y en los propios sentimientos
constituye parte integrante del Mindfulness. Es mucho mejor confiar en
nuestra intuición y en nuestra propia autoridad, aunque podamos cometer
algunos “errores” en el camino, que buscar siempre una guía fuera de nosotros
mismos. Si en algún momento algo no nos parece bien ¿Por qué no seguir esa
sensación? ¿Por qué hemos de descartarla ante el temor de que alguna autoridad
o cierta gente piensen de manera diferente?
Esta actitud de confiar en nosotros mismos, en nuestra sabiduría y bondad básica,
es muy importante en muchas tradiciones, y muy especialmente en el yoga. Al
practicar el yoga, tendremos que obedecer nuestros propios sentimientos cuando
nuestro cuerpo nos diga que hemos de detenernos en un tramo determinado. Si no
escuchásemos, podríamos sufrir lesiones.
Mindfulness pone el acento en que seamos nosotros mismos y en que
comprendamos lo que esto significa. Quien imita a otro, sea éste quien sea, camina
en dirección contraria. Es imposible convertirse en otro. Nuestra esperanza estriba en
ser nosotros mismos con más plenitud.
Los maestros, libros y conferencias sólo pueden ser guías, postes indicadores.
Es muy importante permanecer abiertos y ser receptivos a lo que podamos
aprender de otras fuentes, pero en definitiva, es mi vida la que tengo que vivir,
y eso solo puedo hacerlo “yo” en este momento.
Al practicar la atención plena, asumimos la responsabilidad de ser nosotros mismos
y de aprender a escuchar nuestro propio ser y a tener confianza en él.
Paradójicamente, cuanto más cultivemos esta confianza, más fácil nos parecerá
confiar en otras personas y ver también en ellas su bondad básica.
Jon Kabat-Zinn

Enlace de interés sobre Mindfulness Aquí

LOGO MFN N1

Categorías
Psicología y Salud

Ansiedad en mis pensamientos, en mis sensaciones y en mis emociones.

Por lo general, se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea. Nuestros emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones.
La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara. Del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provocan temor, miedo o preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos.

A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes adminstrándoles ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo éstos vuelven con el mismo problema sin resolver o con otros síntomas diferentes. Así pues, al final el médico deriva a este tipo de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”.

Las personas que se encuentran en esta situación, frecuentemente, no creen tener un problema psicológico, y continúan acudiendo de médico en médico para encontrar una respuesta física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, éstas personas tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad. No se trata de tener un trauma infantil ni nada por el estilo, simplemente, hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.
Además, ante un dolor o una molestia física, lo primero que tendemos a pensar es que padecemos alguna enfermedad física, sin embargo, la gran mayoría de las veces no es así. La salud no es el silencio del cuerpo, y no todos los síntomas o molestias son resultado de una enfermedad física.

ansiedad-y-estrc3a9s
La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo, que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Un ejemplo serían los estudios que relacionan el estrés con el cáncer. En este sentido, se ha demostrado que éste puede influir tanto en el origen como en el curso de la enfermedad. Del mismo modo, se ha demostrado que las personas que padecen depresión presentan una debilitación del sistema inmunológico o de defensa, con lo que pueden enfermar con más facilidad o bien les puede ser más difícil recuperarse de ciertas enfermedades.

Un 25% de las molestias físicas que podemos sentir se deben a causas psicológicas. En este punto es donde se encuentran las enfermedades psicosomáticas.

Sintomas somáticos de la ansiedad más frecuentes:
Dolor de espalda, 71%
Mareos, vértigos, 65%
Dolor en extremidades, 60%
Gases en el estómago, 52%
Dificultad al respirar, 50%
Palpitaciones, taquicardia, 49%
Dolor en articulaciones, 45%
Dolor en el pecho, 44%
Náuseas, 43%

-En el sistema nervioso pueden provocar dolores de cabeza, mareos, vértigos, desmayos, hormigueos, parálisis musculares, etc.
-En nuestros sentidos pueden llegar a provocarnos ceguera, visión doble, afonía, etc.
-En el sistema circulatorio producen palpitaciones y taquicardias.
-En el sistema respiratorio pueden causar sensación de ahogo, dolor u opresión en el pecho, etc.-
-En el sistema digestivo pueden producir sequedad de boca, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, etc.
-En el sistema osteomuscular es común que provoquen tensión muscular, dolor muscular, cansancio, etc.

Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés. Entre ellas encontramos: la hipertensión, distintas enfermedades coronarias, el asma, la gripe, el cáncer, el hiper y el hipotiroidismo, las úlceras de estómago, el síndrome del intestino irritable, Cefaleas, el dolor crónico, contracturas musculares, impotencia, etc.

Tras observar que la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros, son factores que influyen tanto el origen, el mantenimiento y la evolución de distintas patologías físicas, es más fácil comprender la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo y el papel del psicólogo en nuestras molestias físicas.

Fuente: Marta Miguel 2006 adaptada

Entradas de interés:

¿Conoces el mindfulness…? ¿Mind qué?

Técnicas de respiración, una forma de relajarte.

Esa estresada-mente.

Alogo YCA T

 

 

Categorías
Psicología y Salud

Psicologi@ online

helpGuste o no la vida cada vez está más digitalizada, informatizada. La vida no se entiende sin Internet. No tener e-mail o ciertas aplicaciones como el WhatsApp te convierte casi en un “bicho raro”. En definitiva, la vida cambia y los servicios relacionados con las personas no pueden quedarse atrás. Entre ellos está la Psicología. Reducida en ocasiones a despachos con diván y profesionales de bata blanca que tratan trastornos mentales, la imagen ha ido cambiando y mucho. Ha nacido la psicologí@ 2.0. Ahora los profesionales de la psicología se unen a las redes sociales y acercan la psicología científica pero de forma cercana, práctica y entendible. Así se nos conoce también de otra forma, somos más cercanos y llegamos a personas inimaginable décadas atrás.
La forma de atender a los pacientes también ha cambiado y surgen nuevas alternativas entre ellas la psicología online o a distancia, mediante videoconferencia (Skype).

Mi propósito es que conozcas las ventajas de esta forma de acceder a consulta.

online3Sin desplazamientos:
Ni el paciente se desplaza a consulta, ni el psicólogo a domicilio. Ambos gestionan mejor su tiempo, que hoy en día tiene más valor que nunca. En el caso de los pacientes, puede tratarse de personas que viajan a menudo por su profesión, como directivos, comerciales, deportistas, entrenadores, chavales que entre estudios, deporte y clases particulares no tienen tiempo de más, personas que tras un accidente se encuentran impedidos o están hospitalizados, o personas que aun estando de vacaciones no quieren interrumpir su proceso terapéutico etc.

Y no podemos olvidar a todos los jóvenes y no tan jóvenes que se han ido a vivir a otro país en búsqueda de oportunidades laborales. Por un lado podían estar ya en un proceso terapéutico que no tienen que abandonar gracias a esta opción online. En otros tomar la decisión de abandonar su país obligada o buscada supone llevar en la maleta cambios emocionales, en ocasiones, difíciles de gestionar, que se reflejan a nivel físico y mental con sus consecuencias en todos los plazos de su vida. En estas circunstancias nos encontramos con el miedo por salir de la zona de confort y de su entorno, sentirse vulnerable, sin apoyo social de “carne y hueso”, lejos de su familia, en ocasiones de sus hijos, con temores e inseguridades sobre su futuro, con ansiedad por el temor a perder a la pareja, con aislamiento social…Situaciones que se dan al inicio o al tiempo pero en las que trabajar la ansiedad, la emociones, la motivación, el temor al fracaso y las expectativas entre otros se convierte en objetivo fundamental. Así vivir este periodo de forma más optimista y adquirir nuevas herramientas emocionales.

Sin fronteras ni barreras:
Vivir en otro lugar diferente, ya sea ciudad, país o continente, al psicólogo que quieres ya no es un impedimento. “Cruzar el charco” en una dirección u otra ya es posible con la psicología online. Ni la franja horaria es una barrera.

Sin anulaciones por climatología:
Ya no están las anulaciones por chaparrones de última hora, o tráfico imposible. Desde tu propia casa, la comodidad está asegurada.

Alternando opciones:
No todo tiene que ser presencial, ni todo online, se puede ir alternando según las necesidades de igual forma que se organizan las visitas, semanales, quincenales, mensuales. Y ante cualquier duda no hay que esperar a la siguiente cita, siempre se puede conectar viéndonos, y no hacerlo solo con una llamada, un whatsapp, o un mail. Es una forma de estar más presente. Incluso en ciertas ocasiones realiza el paciente la actividad o reto y te lleva a ti en su móvil y lo hace contigo te escucha y se siente más seguro. También puedes guiar respiraciones conscientes y relajación en momentos determinados entre otros.

Servicio de urgencia:
En las urgencias prima el tiempo, y la asistencia online permite reducir ese tiempo y dar solución a situaciones de estrés puntual, o situaciones que necesiten de un encuentro rápido.
No olvidemos que en ocasiones una o dos sesiones o mediante mensajería las personas necesitan simplemente algún consejo psicológico o resolver alguna duda, que no realizan si tienen que ir a consulta. Nunca un psicólogo estuvo tan cerca. Lo que comienza con un mensaje puede acabar en consulta. En ocasiones es un tanteo, cada uno necesita un pérfil de psicólogo. Es importante saber que hay sesiones de psicoterapia, de contención o de orientación.

Conectando emocionalmente, sin miedos y alternando opciones:
Mucho se comenta desde el desconocimiento y la tradición sobre la conexión emocional en la terapia online. Desde mi experiencia no solo se produce sino que personas que no hubieran ido nunca a un despacho sí lo hacen al “despacho online”. Se sienten menos violentos y según los casos también asisten a sesión presencial pasadas unas sesiones. No olvidemos que en ocasiones se tarda años en asistir a un psicólogo por miedo o desconocimiento y esta puede ser su primera vez.

Práctico y sin dilataciones:
En el caso de terapias familiares o de pareja hay un valor añadido porque se duplican o triplican… según los miembros las ventajas de la psicología online. Si se citan en consulta y vienen todos juntos, los digo sobre todo por los menores, no tienen que esperarse unos a otros en la sala de espera. Y si se dan diferentes fechas se alarga el proceso. Con la psicología online se pueden realizar las sesiones en una tarde mientras el resto está en casa realizando sus tareas, actividades, obligaciones o juegos…

Seguridad:
El paciente desde su casa, su salón, su cuarto, se siente seguro, es su “territorio”. Los nervios de la primera consulta y la sala de espera son diferentes. Hay expectación porque en ocasiones es hasta la primera vez que se conectan online con alguien, pero al final la valoración es positiva. Siempre dejas tiempo al final a que evalúen la sesión y estado emocional.
Decir: “muy bien”, “no me imaginaba que fuera así”, “dicho más de lo que pensaba”, “he estado tranquilo”, “¡qué inventos más buenos!”, “estoy contento…”, “lo voy a recomendar” y que sigan en posteriores sesiones es la mejor garantía de que hay un buen comienzo.

Intimidad y discreción:
Uno de los puntos fundamentales en la psicología presencial es que aunque nos organicemos en dar las citas para que no se crucen pacientes en la sala de espera es inevitable que en ocasiones compartan sala o si trabajas con otros compañeros puedan coincidir pacientes de diferentes profesionales. Para algunos no importa, ir al psicólogo es como ir al dentista pero otras personas se sienten avergonzadas, incómodas y generan estados emocionales incompatibles con el inicio de la sesión. Creen que se les lee en sus ojos sus problemas. Al psicólogo no solo se va por un problema, también se va a mejorar y crecer como persona, como deportista, como comercial, como vendedor, como pareja , para mejorar las habilidades, la comunicación, gestión emocional etc… y a esto hay que darle valor. En la terapia on line no hay sala de esperas, tranquilo, nadie te ve.

Según la edad, porque todavía hay personas que no son “nativos digitales” y les cuesta relacionarse con el ordenador, aplicaciones etc, y los motivos de consulta habrá que realizar terapia presencial o terapia a distancia o un combinado. Todo antes de quedarse con los brazos cruzados y así evitar frases ”si llego a saber que esto es así vengo antes”.

Confía en los profesionales de la psicología, tómate tu tiempo para decidir quién y cómo, pero comienza.
El psicólogo también tiene beneficios y el más importante es que si te desplazas puedes atender a los pacientes igualmente. Antes si tenías pacientes en sábado o domingo no podías irte porque tenías que ir a consulta. De esta forma puedes disfrutar de ese fin de semana en otro sitio siempre que tengas acceso a Internet.help

 

Todo comienza con un golpe de tecla, una pantalla cada vez más fina, es lo único que nos separa. Ahora da igual donde vivas o trabajes siempre hay un psicólog@ cerca.

Contacto

 

Artículo y entradas relacionadas:

Sí, voy al psicólogo.

Psicología de la Salud.

Psicología del Deporte.

Alogo YCA T

Categorías
Artículos

Deporte en la infancia: ¿individual o colectivo?

Nuevo artículo junto a Patricia Ramírez Loeffler

La práctica deportiva centra la atención de padres, educadores e instituciones que trabajan para convertirla en un hábito en la vida de niños y adolescentes.

A nivel físico, cada vez somos más conscientes de la evidencia científica que demuestra que hacer ejercicio y hacer ejercicio de forma regular y correcta es una “vacuna” para evitar posibles enfermedades, como la obesidad o la osteoporosis. Es un aliado para el correcto desarrollo de huesos, músculos y beneficiarse de un sistema cardiovascular fuerte. Previene la diabetes, ayuda a coordinar movimientos, favorece el crecimiento, la flexibilidad, el equilibrio, estimula la higiene y la salud. Fomenta el adecuado sueño y descanso. Libera del organismo sustancias tóxicas como las liberadas por el estrés, estimula la proliferación de endorfinas que generan sensación de bienestar y vitalidad.

A nivel psicológico, fomenta y fortalece la autoestima cada vez que avanzas en la práctica, mejora la confianza en uno mismo y enseña a contar y confiar en los demás. Te permite entrenar tus habilidades sociales cada vez que te relacionas con el grupo deportivo, por lo que favorece la integración, la empatía de ganar y compartir triunfos y el manejo de la frustración cuando se pierde o no se consigue lo que se proponen. También el ejercicio es un catalizador de la energía, enseña a organizar el tiempo y ser más productivos, y resta al excesivo tiempo de sofá, de televisión y de videoconsolas. Así mismo,puede alejarte de hábitos nocivos como el tabaco, alcohol u otras drogas.

A nivel educativo, el deporte es una fuente de trasmisión de valores. Valores que se aplicarán tanto al deporte como a la vida. Entrenadores y técnicos formados, y padres comprometidos pueden tener un papel muy positivo que formará al niño para su futura vida personal, social y laboral. El deporte te enseña trabajar en equipo, a mostrar respeto al compañero, al entrenador, al contrario, al público, a los árbitros y a las normas y reglas de la entidad y del propio deporte, a tolerar los errores del compañero, a pensar en los demás, a ser generoso, a fijar metas, a liderar, a responsabilizarte de tus acciones, a sentir y gestionar las emociones, a comprometerte, a desarrollar la cultura del esfuerzo…con el objetivo de trasladar lo aprendido a la escuela, al estudio, a los amigos y a la familia..

¡Cuánto nos da el deporte si se lo permitimos! No queda otra que como padres fomentarlo y no abusar del castigo evitando su práctica como método para que hagan otras de sus obligaciones.

Es decir que ayuda a construir a las personas en sus variantes física, psicológica y educacional. Desarrolla y mantiene el equilibrio entre el cuerpo y la mente desde niños.

 

Cuando llega el momento en que como padres decidís que vuestro hijo haga deporte vais a pensar en:

– el deporte que practicasteis cuando erais pequeños

– en vuestros gustos actuales, en las modas

– en los deportes que practiquen los hijos de vuestros amigos

– en la oferta de actividades del cole y horarios, en las cuotas

– en las características de vuestros hijos bien porque se les ve habilidosos, o bien porque quieran que a través del deporte se pueda contribuir al desarrollo de aspectos que carecen tanto físicos como psicológicos

– en las decisiones de los más pequeños, que muchas veces irán condicionadas porque sus amigos hacen ese deporte.

La clave es reflexionar teniendo como prioridad a vuestro hijo. Porque en ocasiones temas relacionados con la espalda, obesidad temprana, déficit de atención, timidez preocupan de manera especial y condicionan también la elección.

Independientemente de que ciertos deportes por ser individuales o grupales favorezcan unos u otros valores, características  físicas o psicológicas, el propio entrenador puede fomentar aquellos que se considere más adecuados a las necesidades del niño.

Deportes como la gimnasia rítmica, atletismo, judo, kárate, taekwondo, esquí, natación, surf, ciclismo, tiro con arco, equitación, esgrima, bádminton, tenis, pádel, patinaje, golf… potencian en un mayor grado la responsabilidad. El porcentaje destinado a que los objetivos marcados se vayan cumpliendo dependen de uno mismo. La autoestima del niño se verá reforzada cada vez que consiga su objetivo que no solo resultados y aprenderá qué habilidades y valores son los responsables de su disfrute, favoreciendo su confianza y seguridad. Además, fortalecerá el sentimiento de capacidad ante otras situaciones, desarrollando el valor de la superación (como puede ser el simbolismo del que color de los cinturones en el judo). Aprenderá si le guiamos a competir con él mismo sin tener opciones y responsabilizarse de sus éxitos y fracasos sin que ningún compañero ayude o reste en su ejecución. El deporte individual te ayuda a conectar más rápidamente contigo mismo, con tus emociones y con tus pensamientos.

Los deportes colectivos como baloncesto, fútbol, balonmano, hockey, voleibol, rugby, fútbol sala… facilitan la socialización, realizar nuevas amistades, fomentan el autocontrol, el respeto a los compañeros, el trabajo en equipo en las competiciones, aprender a colaborar porque todos dependen de todos y fomentan el compromiso y la responsabilidad. Aprender a trabajar en equipo es una actividad interesante de cara al futuro. En las empresas, másteres y últimamente también en la Universidad, cada vez más se pide que trabajadores y alumnos trabajen en equipo y con sinergia. Pero es muy difícil cambiar el chip cuando uno viene de la tradición individualista en la que se forma en los colegios y en las familias “tú mira por ti que nadie lo hará si no lo haces tú”, “tú estudia y déjate de compararte y ayudar a los demás”, “con lo que a ti te cuesta cada mañana levantarte para tener tus apuntes ordenados y la caradura de tu amiga te los pide cuando ella no va a clase”. Comentarios como estos fomentan que cada uno mire por lo suyo en lugar de por el bien grupal o la generosidad. El niño que ha aprendido a esperar su turno, a ser suplente y ser generoso dando un pase de gol en lugar de chutar él a puerta, sabe lo que es trabajar en equipo.

Los niños, ante todo, deben divertirse con su deporte. Y en los primeros años hay que fomentarles el multideporte, que prueben y practiquen tantos deportes y actividades como les apetezca. Eso sí, siendo responsables con las opciones que eligen. No se puede cambiar cada “semana” de deporte y de club. Tiene que aprender a comprometerse, a tener paciencia, a darse y dar oportunidades a los demás (compañeros y entrenadores)

Los niños por naturaleza, son activos, y desde muy temprana edad. Estimular la actividad física les beneficia: saltar, correr, aplaudir, agacharse, y todo lo relacionado con la flexibilidad, coordinación, destreza y el equilibrio. Divertirse mientras se mueven es el inicio del ejercicio físico que terminará en la práctica deportiva con reglas y competiciones a partir de los seis años.

Destacar que si el deporte es practicado entre niños y niñas fomenta la igualdad, evitando conductas de “esto es de chicos” y así erradicar patrones machistas.

Educar el hábito de la vida deportiva parte desde la infancia. No hay que olvidar que no solo hay que acompañar sino practicar actividad física o deportiva con nuestros hijos, porque además de fijar el hábito, permite experimentar emociones y sensaciones únicas y compartidas en familia creando nuevos vínculos.

 

Patricia Ramírez

@patri_psicologa

 

Yolanda Cuevas

@YolandCuAy

 

AlogoYC4 bis (1)

Categorías
Artículos Psicología y Salud

Mi hijo no me come nada

Os dejo el último artículo escrito junto a Patricia Ramírez Loeffler para la Fundació Roger Torné.

En el se ofercen pautas para que la hora de la comida no sea un “martirio”

Padres ¿os suena esta frase? “este niño no me come nada”. En esta frase se esconde contenidos como:

  • Exageración y preocupación por vuestra parte. A veces pensáis que no es suficiente o que pasará hambre, cuando la realidad es que vivimos en una sociedad con exceso de recursos.
  • Problemas con vuestras expectativas. En ocasiones queréis cumplir ofreciendo un rato más en el parque si acaba el bocata, o una chuche si además se come el plátano entero.

 

La mayoría de las veces sois los padres con vuestro estilo de vida, costumbres y educación, los que organizáis la alimentación de los niños. Pero falta atender a los cambios evolutivos en su desarrollo, emocionales como puede ser la vuelta al cole, final de curso o la llegada de un hermano al hogar y necesidades físicas como realizar determinados deportes que exigen diferentes esfuerzos físicos.

 

Una cosa es  hacer menús por antojo de los niños y otra, saber adaptarse a las necesidades de ellos. La comida puede ser la misma para los hermanos pero no la cantidad, y eso no significa que el que menos coma “no come nada”. Durante el año los niños pasan por etapas de desarrollo físico y emocional que condicionan su alimentación y hay que saber detectarlos.

 

Es importante que como padres sepáis sobre pautas de alimentación según las edades de los niños y chavales. Y que reflexionéis sobre la importancia que tiene lo que hagáis en los hábitos que van a adquirir desde niños para su futura vida adulta e independiente. Sois modelos de conducta y los hábitos alimentarios se adquieren en la infancia y principalmente en vuestra casa. La alimentación es un acto voluntario y consciente que se puede educar y modificar y aquí los padres sois los protagonistas.

Nuestro reto es conseguir no vivir con amargura las horas de las comidas de los hijos.

 

Si ciertos comportamientos no se producen en el comedor del colegio ¿Por qué ocurren en casa? Para facilitaros la tarea aquí van unas pautas que pueden daros un orden y esquema de qué hacer:

 

Antes de comer:

  • Establece unas rutinas: organizan la mente del niño. Le aportarán orden y seguridad. Llega a casa, se cambia, se lava las manos, ayuda a poner la mesa, se sienta en la mesa, nos sirven o servimos dependiendo de la edad, y comenzamos a comer.

No vale que un día se coma en la cocina, otro en el salón, hoy de excursión por el pasillo, y mañana en el sofá viendo dibujos animados.

  • No dejes que pique antes de comer porque eso ya es comer, llena su estómago y no comerá lo que tengas preparado.

 

Durante la comida:

  • La comida es un acto social en el que la familia sienta las bases de la comunicación. Es el momento perfecto para hablar de las cosas buenas que nos han ocurrido e incluso de las no tan buenas, pero no utilizar ese rato para sermonear, discutir o castigar. Se corre el peligro de relacionar comida con “ambiente tenso”. Nadie quiere comer de forma relajada en un ambiente tenso.
  • En un principio todos comeréis lo mismo pero en diferentes cantidades, exceptuando si lo prescribe un médico como pueden ser intolerancias, alergias, períodos de crecimiento, controles de dieta, o alimentaciones especiales por determinadas circunstancias deportivas.
  • Sirve en pequeñas cantidades porque siempre es posible repetir. Si llenas el plato y además no es de lo que más le apetece el cerebro empieza a mandar señales de “horror, con esto no puedo”.
  • Tenemos la gran ventaja de poder disfrutar de la alimentación mediterránea, que es muy variada. Puede que una verdura, un pescado, una carne no guste pero tienes otras que ofrecer. Así que no te empeñes en que coma esa en concreto, la aborrecerá y será peor.
  • Si es estrictamente necesario que coma algo que no es de su agrado, habla con él y explícale las razones, siempre adaptadas a su edad. Investiga con él buscando información, hazle partícipe en su elaboración según su edad, y no le sirvas la cantidad que tú quieres. Proponle que se sirva él y que vas a respetar la cantidad que se eche pero tiene que saber que no se le va a cambiar el plato. Valora finalmente su esfuerzo y lo contentos que estáis. Pero no digas nunca que lo queréis más por lo que come. Esto es una manera de acercarse poco a poco a tu propósito, sin presión, sin “porque yo lo digo que para eso hago la comida”.
  • Piensa que cuando coméis, no lo haríais a gusto si os miraran constantemente, si a cada grano de arroz que se os cayera, se acercara alguien corriendo a recogerlo, a resoplar y a suspirar en los intentos de llevarse la sopa a la boca. Una cosa es ir enseñando a coger el tenedor, la cuchara, el cuchillo y otra pretender que no se ensucien como si fuera un adulto. Recuerda que a ciertas edades comen a la vez que aprenden o aprenden a la vez que comen, darles
  • Es importante pautar el tiempo que se está con la comida según la edad. Nada de “se le junta la comida con la merienda”. Los niños tienen que aprender que tienen un tiempo para comer. Una vez pasado el tiempo pautado, se les retira el plato. Y no os asustéis, no les va a pasar nada, tarde o temprano comerán.
  • Hasta la hora de la merienda no se picotea ni se comen chucherías. Así aprenden que hay unos horarios y que tienen que comer más si no quieren luego pasar hambre. Eso sí, todos a una. No vale que lo haga la madre y no el padre o al revés… ¡o los abuelos! Si actuáis de manera distinta, ellos se comportan de forma diferente. Los abuelos son expertos en hacer su comida favorita el fin de semana, pero no puede ser todos los días de la semana u ofrecer tres platos para ver que quieren sus nietos.
  • Nada de comer a la carta. Vuestra casa no es un restaurante. El fin de semana podéis hacer partícipes a vuestros hijos del menú de la semana. Os dará orden en vuestra vida. A los más peques puedes hacerles un calendario y que dibujen la comida y pegarlo en la cocina. Así interiorizan lo que van a comer y no les pilla de sorpresa. Si los niños participan en el menú, evitas el ¿qué hay para comer? y a la respuesta “Joooo, eso no me gusta”,  “¿otra vez?”.
  • No obligues a comer, ni castigues por ello, ni ridiculices, ni dejes de hablar con tu hijo porque no ha comido como tú quisieras. No fomentes sentimientos de culpabilidad que no llevan a nada positivo.
  • Si tu hijo decide no comer más, se respeta, se le deja el plato hasta que terminéis el resto de la familia y proceda el segundo plato.
  • No les deis bebidas con gas que dan la sensación de estar llenos por lo que se sacian antes.
  • Decir “si no comes no verás los dibujos”, son amenazas que solo sirven a corto plazo. Además, en la mayoría de los casos no se cumplen y los pequeños, tres horas después, están viendo dibujos. Si amenazas o chantajeas, estás enseñándoles a ellos a hacerlo y tarde o temprano serán los niños quienes os hagan el chantaje a vosotros.
  • No se come con televisión. Hay que fomentar la hora de la comida como la hora de comunicación. En realidad tardas 30 minutos aproximadamente en comer dependiendo de la edad. Minutos muy valiosos para compartir en familia. La televisión prolonga el tiempo de la comida. Los niños quieren convenceros de que mastican mientras ven la televisión, pero lo cierto es que lo hacen cuando los miráis. Su objetivo es ver la televisión no comer. Finalmente el apetito desaparece.
  • ¡Arriba la creatividad! Tú ya sabes lo buena que está la sandía, las fresas o la manzana pero no puedes darlo por hecho para tu hijos. Permite que desde pequeños prueben contigo un trocito de tu comida para probar algo nuevo, haz brochetas de fruta, o permite que decoren ellos el plato o la fuente…
  • Importante, comer bien no es comer cualquier cosa. Vivimos en una sociedad que oferta productos de todo tipo: llamativos colores y más apetecibles a nuestro cerebro, nos referimos a bollería, chuches, refrescos con gran cantidad de azúcar, pizzas, hamburguesas la llamada “comida rápida”. Nos ahorran tiempo, pero nos perjudican la salud. Se puede estar muy bien alimentado pero malnutrido. Cuando se toman estos alimentos el problema es que no nos aportan los nutrientes necesarios como lo hace la verdura, carne o pescado. No decimos que haya que esperar al cumpleaños para comer ganchitos y refrescos como ocurría hace 30 años, pero los niños no pueden merendar la mayor parte de la semana bollería o comer y merendar con refrescos. Esto está relacionado con el sobrepeso y colesterol infantil.

 

Todas estas pautas hay que seguirlas cada día, con paciencia. Sabemos que a veces es difícil pero es la clave y tus hijos lo necesitan. Te tienen que ver convencido y ser perseverante, que no cedes, y al final su cerebro lo asimila. No todos los niños son igual de constantes, así que si el tuyo insiste, alégrate porque esa misma perseverancia la utilizará para otras actividades de su vida. No es bueno que los niños sean obedientes a la primera, es bueno luchar por lo que uno quiere. El “hazme caso a la primera” no tiene que estar en vuestro repertorio de frases. Ni los adultos las cumplen así que ¿por qué lo iban a  hacer los niños?  Recuerda inculcar el hábito  de las 5 comidas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.

 

Finalmente, ten en cuenta que estas pautas de hábitos saludables contribuyen a promover la salud de los tuyos y prevenir enfermedades.

  • La alimentación equilibrada contribuye a que el crecimiento y desarrollo de tu hijo sea el correcto. Evitando anemias, sobrepeso, trastornos de nutrición y alimentación, caries, problemas de conducta, aprendizaje, etc.
  • Que eduques a los tuyos en estos hábitos favorece que se mantengan cuando sean adultos. Es durante la infancia cuando se establecen los hábitos alimentarios. Ahora estas trabajando en la prevención de posibles enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diabetes…de tus futuros hijos adultos.
  • La buena alimentación y realizar ejercicio favorece que el rendimiento en el cole y en la vida sea mejor.

 

Como veis es un tema serio de gran trascendencia, papás ¿comenzamos una dieta variada, saludable, equilibrada, con paciencia y amor?

 

Patricia Ramírez Loeffler

Yolanda Cuevas Ayneto

 

AlogoYC4 bis (1)

Categorías
Cuentos y Metáforas

Zanahoria, huevo o café…¿Cómo te sientes ante la adversidad?

Una joven fue a ver a su abuelo. Le habló de su vida y le contó sobre los momentos que estaba viviendo y lo difícil que le resultaba salir adelante. No sabía cómo iba a hacer para seguir luchando, cómo superar la situación  y que estaba punto de darse por vencida y abandonar todo. Ya estaba cansada de luchar y empeñarse por vencer los obstáculos. Tenía la impresión de que cuando solucionaba un problema, surgía otro.

Su abuelo le pidió que la acompañara a la cocina. Llenó tres ollas con agua. En la primera colocó zanahorias, en la segunda huevos y, en la última, colocó granos de café. Sin decir una palabra esperó que el agua de las ollas empezara a hervir. Unos veinte minutos más tarde apagó el fuego.

Retiró las zanahorias y las colocó en un recipiente. Hizo lo mismo con los huevos. Luego, con un cucharón, retiró el café y también lo puso en otro recipiente. Dirigiéndose a su nieta, le preguntó: “Ahora dime lo que ves”.

“Veo zanahorias, huevos y café”, fue la respuesta. El abuelo le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Estaban blandas. Después le pidió que tomara un huevo y lo pelara. Una vez retirada la cáscara, pudo observar que el huevo se había endurecido. Finalmente, le pidió que tomara un trago del café. La joven sonrió al oler el rico aroma que desprendía la infusión.

Entonces la joven preguntó: “¿A qué viene todo esto, abuelo?” Él le explicó que cada uno de esos objetos había tenido que enfrentar la misma adversidad -el agua hirviendo- pero cada uno había reaccionado de una manera diferente. La zanahoria era dura, resistente en el momento de haber sido colocada en el agua. Sin embargo, al ser sometida al agua hirviendo, quedó blanda y débil. La frágil cáscara exterior había protegido al líquido del interior del huevo. Pero, una vez hervido, el interior se endureció. Sin embargo, los granos de café molidos eran singulares. Una vez colocados en el agua hirviendo, fue el agua la que cambió.

“¿Con cuál de estos elementos te puedes identificar?”le preguntó a su nieta. “Cómo le respondes a la adversidad cuando ésta golpea a tu puerta?

¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piensa en esto: ¿Qué soy? ¿Soy la zanahoria que parece ser fuerte pero, con el dolor y la adversidad me marchito y pierdo mi fuerza? ¿Soy el huevo que al principio tiene un corazón blando, pero cambia con el calor? ¿Después de una muerte, una separación, un problema económico o alguna otra situación difícil, me he vuelto dura y rígida? ¿Será que el aspecto de mi cáscara no cambió pero, por dentro, me he convertido en una persona amargada y difícil, con un espíritu rígido y un corazón endurecido  que no se da nuevas oportunidades?

¿O es que soy como los granos de café? De hecho, el grano hace cambiar al agua caliente, precisamente a la circunstancia que le produce dolor. Cuando el agua se calienta, el grano libera la fragancia y el sabor. Si tú eres como el grano de café entonces, cuando las cosas han llegado a su peor momento, tú empiezas a mejorar y a cambiar la situación creada alrededor tuyo. ¿Te puedes elevar a otro nivel en los momentos más sombríos y al enfrentar enormes desafíos?

¿Cómo enfrentas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

zahanoria-huevos-cafe1

Anónimo adaptado.

Piensa ahora en tus vida tus circunstancias personales, en tu entorno laboral, familiar… cómo reaccionas a lo que te ocurre, como te sobrepones.AlogoYC4 bis (1)

Categorías
Artículos Psicología del Deporte

Juego limpio o fair play, qué bien suena…

Juego limpio y fair play

Expresiones muy utilizadas para denominar “el comportamiento leal y sincero además de correcto en el deporte, en especial fraterno hacia el contrincante “oponente”, respetuoso ante el árbitro y correcto con los asistentes”.

Casi nada… una preocupación cada vez mayor ante conductas que lejos quedan de ser deportivas o que guardan poca relación con el objetivo y espíritu deportivo.

Estas conductas anti-deporte no quedan solo en algunos jugadores sino en algunos padres, familiares, entrenadores, dirigentes y público en general, en definitiva adultos que supuestamente son ejemplo a seguir de los más jóvenes.

Jóvenes o niños/as que luego son “castigados” en algunos casos, por gritar en casa, insultar a un compañero/a, faltar al respeto a un profesor/ra  etc…

Las conductas a seguir por los más jóvenes se producen durante todo el día así que durante los partidos o eventos deportivos también se educa y no se produce un “kit-kat” en el que los jóvenes se vuelvan ciegos o sordos ante dichas conductas.

Lo más curioso es escuchar a los adultos tras finalizar disputas o encuentros deportivos que digan a sus hijos/as  “esto que has oído no se dice… esto que has visto no se hace… o esto solo lo dicen los mayores…”

No olvidemos el verdadero significado del deporte, además de los beneficios físicos y psicológicos,  los valores que de su práctica individual o colectiva se enriquece uno/a, como persona y deportista, porque el deporte también educa y enseña.

Los siguientes puntos fueron enfocados para los jugadores. No olvidemos que si tienen duda en alguno, promover su incumplimiento por parte de su entorno deportivo o familiar no ayudará a fomentar la esencia del deporte. Entonces no nos sintamos orgullosos de practicar deporte porque no es deporte, es otra “cosa”.

Reglas del juego limpio:

1. No protestes al árbitro.

2. Respetar al contrario.

3. Saludarlo deportivamente, tanto si se gana como si se pierde.

4. Respetar las instalaciones deportivas.

5. No protestar en los cambios. Es un menosprecio al compañero que te sustituye.

6. No discutir durante el transcurso del partido con los compañeros.

7. Animar al compañero que falla. Fallar es humano tu apoyo es muy importante.

8. No responder nunca a las provocaciones del contrario.

9. Respetar las decisiones del entrenador.

10. En caso de lesión de un contrario o cualquier otra circunstancia extradeportiva, no aprovecharla para marcar gol.

11. No pedir al árbitro que saque tarjeta a un contrario.

12. Evitar chocar con el portero. Es preferible no conseguir gol que lesionar a un deportista.

13. No realizar entradas por detrás. Son muy peligrosas. Un gol se puede remontar. Una lesión no.

14. En caso de recibir una entrada dura aceptar las disculpas del rival, si estas se producen.

15. No perder tiempo a propósito para conseguir ganar un partido.

16. El deporte es un juego para divertirse y mejorar físicamente. Por tanto, no hay que obsesionarse con la victoria.

17. Si el rival es muy inferior, no lo desprecies ni te ensañes con él.

18. Los partidos se juegan y se ganan en el terreno de juego.

Entrenador, padre, espectador, directivo… ¿en qué punto puede mejorar el jugador, tu hijo, tu deportista, tu club?

El beneficio directo es para todos ahora y en un futuro,  para los que vengan y para el deporte.

Fomentemos entre todos ser modelos de Juego limpio o Fair Play, como quieran llamarlo.

Os dejo un enlace a un cómic de CEAPA  aquí

Webs que han difundido el artículo:

http://futbolenpositivo.com/?p=2720

Juego limpio o `fair play´ que bien suena. LA OPINIÓN…de Yolanda Cuevas.

http://manolichifutboltotal.blogspot.com.es/2013/10/juego-limpio-o-fair-play-futbol-en.html

AlogoYC4 bis (1)

Translate »
Call Now Button