valores

La vuelta al cole de los grupos de Whastapp de los padres

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Os dejo en PDF mi artículo sobre los grupos de Whatsapp de los padres en los coles (o clubes deportivos). En él se ofrecen pautas y reflexiones para que esos grupos sumen y no resten en las relaciones y en la educación de los hijos.

Espero vuestros comentarios, reflexiones y aportaciones. Os deseo a todos un buen curso escolar!

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Padres e hijos ante los atentados: ¿qué hacer, qué decir?

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Ataques terroristas que unen al resto del mundo. Un mundo en el que la información llega casi al instante, en el que en ocasiones no hay filtros y la crudeza visual es una realidad, no podemos olvidarnos de los niños.

Su edad y madurez van a condicionar que entiendan las razones por las que el ser humano,   jóvenes que apenas rozan la mayoría de edad, con frialdad, con armas de fuego, con armas blancas, explosivos en su cuerpo o con vehículos arrasan y matan sin contemplaciones. Insensibles a las caras de súplica y terror de las personas que se cruzan en su camino. Este tipo de muerte ha llegado a la civilización, no es cosa de “otros” ni de películas. La realidad supera la ficción desgarrando al alma de millones de personas uniéndonos al pensamiento de “podía haber sido yo” y esto es lo que más dolor y miedo genera.

La realidad social es cada vez más compleja y multicultural y necesita una educación que fomente la cohesión social y valores compartidos, el diálogo, la igualdad, la convivencia y el respeto. Hay que educar a nuestros jóvenes que son el futuro, en la tolerancia, y alejarse de toda  la discriminación y forma de violencia como medio para conseguir o solucionar un conflicto. Los valores se aprenden desde casa y siguen en los colegio y es necesario que no solo se predique sino que se practique e interiorice desde la más pequeña conducta.

El colegio es el primer escenario de convivencia donde coexisten ideologías y culturas de forma obligada. Educar para aceptar lo diferente y no criticarlo o menospreciarlo educando en eternas comparativas son los deberes fundamentales esta vez de padres, madres y profesores con un sistema educativo adecuado. Para ello se necesita ser abierto de mente y corazón, tener o desarrollar habilidades y valores. Como el respeto, la aceptación y cumplimiento de normas comunes y estilos de vida, respeto a la diversidad, capacidad para resolver de forma pacífica tensiones y conflictos. Si los adultos no nos preparamos para esto ¿Cómo vamos a educar? ¿De qué sirve tanto estudiar y tanto título si luego tenemos un mundo lleno de conflictos, miedo, caos y muertes?

En ocasiones los padres por evitar sufrimiento intentan aislar de la realidad como ocurre cuando un ser querido fallece. Esta reacción es contraproducente y no educa para otras situaciones similares. Conversaciones entre familiares, amigos, en el autobús, metro o tranvía, en el colegio, televisión, redes sociales… hacen que sucesos de estas características estén 24 horas. Como padre y madre tiene que acompañar en estos momentos y hablar de lo que ha sucedido adaptando la información a su edad, no fomentando la pasividad o el aislamiento.

  1. Busca el momento y tu estado emocional para comunicarle lo sucedido. Señálale en el mapa el lugar, o recuérdale si estuvo allí en vacaciones…no esperes a que sea el colegio. Ya ha podido escuchar algo y alargar la conversación o evitarla solo fomenta las dudas, el miedo o la inseguridad.
  2. Pregúntale qué piensa de lo sucedido. Te permitirá conocer sus pensamientos y el razonamiento de lo ocurrido. A partir de los 6 años ya tienen conciencia de que la muerte es un estado permanente. Ellos van marcando el ritmo de la conversación.
  3. No le mientas, ni le digas que eso nunca le pasará a él o a los suyos o que no pasará donde vive. Aunque tu intención sea proteger. Y si preguntan, responde que no lo sabes y que la policía hace todo lo posible para evitarlo.
  4. No le prohíbas ver o leer noticias relacionadas siempre que sean acorde a su edad y madurez, evitando imágenes demasiado explícitas que no educan. Del mismo modo resalta las noticias positivas, como cuando se encuentra a alguien.
  5. No digas que eso es cosa de mayores, responde a sus dudas o preguntas pero no des más información que pueda confundirle o que no pueda entender por su edad o desarrollo.
  6. Cuando vuelva del colegio pregúntale qué le ha dicho su profesor o profesora. Refuerza aquello que va a favor de los valores de la tolerancia, el respeto y la igualdad. Dejando claro tus valores y condena sucesos de este tipo.
  7. No juzgues a la religión o a la raza, estarás educando en la etiqueta. No le separes de ciertos amigos por ello..
  8. Fomenta la empatía para conectar con el dolor ajeno. Empatizar aleja las intenciones del daño al prójimo. Respeta si llora, no lo cortes. Y comparte tus emociones sin esconderlas o disfrazarlas.
  9. Hay niños que estos días sueñan, tiene pesadillas, no quieren dormir solos o preguntan si les pasará a ellos. Muéstrate tranquilo, cercano, cariñoso y habla sobre ello pero no cambies sus rutinas, ya que les proporcionan seguridad.
  10. Conversar en familia y observar qué dicen los hermanos mayores y adolescentes, o que ven en las redes sociales para tratar sus conductas y canalizar la información.
  11. Un dibujo, encender una vela o algún homenaje puede ayudar a conectar con los sucedido.

De  nada sirve educar en conocimientos si no educamos en la igualdad, la tolerancia, la diversidad y la no violencia. Educar en valores es  asignatura pendiente en un mundo tan avanzado en otras materias. Sin valores no se puede vivir en paz.

Y  del mismo modo que a los niños se les dice que han sido personas muy muy muy malas, hay personas muy muy muy buenas que han ayudado a los que estaban heridos, asustados, y perdidos…que siempre hay gente dispuesta a ayudar en los peores momentos. Y tener siempre claro que se ayuda antes que grabar o hacer fotos.

 

Adjunto este enlace de la Visión pediátrica de la Dr. Amalia Arce.

Aquí donde incluye además de mi artículo otros de interés junto a su visión. Gracias.

Este curso, más autónomos y responsables.

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PDF del artículo publicado en la sección escolar del Heraldo de Aragón 15 de septiembre de 2016.

Un nuevo curso está en marcha y con él las expectativas e ilusiones de padres, alumnos y profesores. Pero  si hay algo que todos deseamos es que nuestros hijos sean responsables y autónomos, aunque, a veces,  y normalmente por exceso de protección, seamos los propios adultos los que dificultemos ese proceso.

«Papá, mamá, estas pautas pueden ayudarte a que, este curso, consiga ser más responsable y autónomo».
No eres mi despertador. Soy yo el que tiene que decidir a qué hora me levanto y atenerme a las consecuencias si se me pegan las sábanas. Acompáñame a comprar un despertador que mole; prefiero que no sea el móvil, así evito la tentación de quedarme hasta las tantas hablando por whatsapp con mis colegas.
Tu grupo de whatsapp con otras madres y padres no es mi agenda escolar.
Reconozco que el año pasado era cómodo, no me preocupaba de nada, no escuchaba ni anotaba al final de la clase… total, ya estabas tú para decirme lo que tenía que hacer. Este curso no habrá whatsapp que valga, así estaré atento y tendré que anotar en mi agenda lo necesario. Si me despisto, asumiré las consecuencias, solo así aprenderé.
Enséñame a ir más rápido por las mañanas. Sí, lo sé, me cuesta levantarme antes, lo dejo todo para última hora, vamos siempre corriendo, agobiados, enfadados y a gritos. Ten paciencia y trabajemos este aspecto juntos para empezar el día… en paz.
Edúcame en el hábito del desayuno. No me digas que desayune, mientras yo veo que tú no lo haces. Mi cerebro necesita un buen desayuno –no un triste bollo– para rendir en el colegio y estar atento. Así que, por la noche, dejaremos la mesa preparada para desayunar
y poder arrancar con buen pie y mejor cabeza.

Al cole voy yo, no tú. Deja que sea yo el que me organice la mochila, aunque a veces me cueste meter los libros; solo ayúdame si te lo pido y de buenas maneras.
Valora mi esfuerzo antes que mis notas o resultados. Si solo te importan mis notas, haré lo posible por conseguir los resultados que quieres, aunque sea copiando en los exámenes. No me digas que me quieres cuando saque buenas notas porque pensaré que no me quieres si suspendo. Eso sí, felicítame y dime que estás orgulloso de mi esfuerzo.
No me castigues sin hacer deporte. Me he comprometido con mis compañeros y con mi entrenador y tengo que cumplir.
Además, el deporte me hace sentir bien y fortalece mi memoria y atención, que es lo que necesito en los estudios. Eso sí, ayúdame a organizarme, y a diseñar horarios para que me cunda más.
No me compares con mis amigos, hermanos, primos… Me duele, me siento inferior y hasta pienso que no me quieres o que no estáis orgullosos de mí. Entonces, se me quitan las ganas de hacer cosas y, en parte, hasta por venganza. Si lo haces por motivarme, sinceramente, cambia de estrategia.
Proponme nuevos retos diarios, semanales y mensuales. Leer un cuento a mi hermano, ayudarle en una tarea, bañarlo, acompañarlo a una actividad, limpiar algo en casa, preparar la cena…

¡FELIZ CURSO A TODOS!

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