vida

El mundo pertenece a quien se atreve.

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¡Vive!

“Ya perdone errores casi imperdonables.

Trate de sustituir personas insustituibles,

de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,

más también yo decepcioné alguien.

Ya abracé para proteger.

Ya me reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado porque también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos,

pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo

¡pero sobreviví!

¡y todavía vivo!

no paso por la vida

tú tampoco deberías solo pasar

¡vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación

Abrazar la vida y vivir con pasión

Perder con clase y vencer con osadía,

porque el mundo pertenece a quien se atreve.

y la vida es mucho es mucho más

para ser insignificante.

Charles Chaplin

En la vida hay que ser humilde.

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Os dejo el nuevo artículo para El Portal de Hombre dentro de la campaña anual #12Meses12Valores

#abrilHUMILDAD

Aquí

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Relato de piedras, arena y café.

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Aquí os dejo un relato, de esos que cuando te cruzas en su camino o él en el tuyo, te paras respiras y analizas.

¡DISFRÚTALO!

 

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, y sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con piedras grandes. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
El profesor cogió una caja llena de piedras medianas y las vació dentro del bote. Éstas llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las piedras grandes. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno y ellos volvieron a contestar que sí.
A continuación, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión, los estudiantes le respondieron con un sí unánime.
El profesor, rápidamente añadió café al contenido del bote y efectivamente, el líquido llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes reían. Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo: “Quiero que os fijéis en que este bote representa la vida”.
• Las piedras grandes son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, las cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y sólo nos quedasen éstas, nuestras vidas aún estarían llenas.
• Las piedras medianas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
• La arena es el resto de las pequeñas cosas como malentendidos, un enfado, una mala cara, rencores, envidias…
Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para las piedras grandes, ni para las piedras medianas.
Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca sitio para las cosas realmente importantes.
Así que presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad ¿sabes cuáles son?
Ocúpate primero de las piedras grandes, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo es arena.
Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrío y le dijo:
¡Me encanta que me hagas esta pregunta! El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar y un momento para un café con un amigo.

 

REFLEXIÓN:

Si no colocamos las piedras grandes primero luego no habrá espacio para ellas. ¿Sabes cuales son tus piedras? Decide cuales son las grandes y colócalas. Que tu vida no esté llena de pequeñas cosas que no tienen importancia porque esas no dan sentido a tu vida. Ordena tus piedras y vive.

 

 

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El Buscador

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Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco ese alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay

Preciosa historia, inevitable reflexionar…

Reflexión:

¿Cuántos años crees que llevas vividos? Qué importante grabar en nuestra “memoria emocional” cada uno de los momentos que vivimos pletóricos, esos picos, esa “chispa de la vida”… Estos momentos no pueden olvidarse, hay que vivirlos y disfrutarlos siendo conscientes de ellos. No dejes que pase el tiempo y te arrepientas de no haberlo vivido con intensidad. Porque los minutos pasan estes o no en ellos, seas o no consciente. Disfruta y sácale jugo a la que es tu vida, la de nadie más.

Porque no hay ninguna vida igual, DALE VALOR A LA TUYA.

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