Yolanda Cuevas Ayneto

Una carta para ti.

Escribirte una carta para leerla dentro de 5 años es mucho más que un gesto simbólico. Es una práctica de pausa, de conexión contigo y de responsabilidad emocional hacia la persona que serás. No busca predecir el futuro ni marcar objetivos rígidos, sino dejar un testimonio honesto del presente y ofrecer a tu yo futuro algo que a menudo olvidamos: comprensión.

Desde la psicología, sabemos que tomar perspectiva temporal ayuda a reducir la autoexigencia, a flexibilizar la relación con el cambio y a fortalecer una identidad más estable y amable. Esta carta no es un contrato con el futuro; es un acto de cuidado.

¿Por qué puede ser tan beneficioso este ejercicio?

Escribir esta carta favorece procesos psicológicos muy valiosos:

  • Facilita la autorreflexión consciente, ayudándote a ordenar pensamientos y emociones.
  • Refuerza la conexión con valores personales, más allá de metas externas.
  • Reduce la presión del “tengo que llegar a ser” y la comparación constante.
  • Promueve la autocompasión y un diálogo interno más respetuoso.
  • Deja un anclaje emocional que puede ser especialmente reconfortante en momentos de dificultad futura.

Muchas personas viven orientadas al futuro sin habitar el presente. Esta carta invierte ese movimiento: te invita a estar aquí, ahora, y desde ahí escribir.

Antes de empezar a escribir

Busca un momento tranquilo. No es un ejercicio para hacer con prisa.
Respira unos minutos, conecta con tu cuerpo y con el momento vital en el que estás.

No intentes escribir “bonito” ni “correcto”. Lo importante es la honestidad emocional, no la forma. Esta carta no es para demostrar nada, es para acompañar.

¿Qué puedes incluir en la carta?

No es necesario incluirlo todo. Puedes elegir lo que resuene contigo. A continuación, te propongo distintas áreas que suelen dar profundidad y sentido al ejercicio. Son inspiración no obligación.

1. Una fotografía emocional del presente

Más allá de los hechos, deja constancia de cómo te sientes hoy.

  • Cómo es tu ritmo de vida.
  • Qué te cansa y qué te nutre.
  • Qué emociones están más presentes.

Nombrar el estado emocional actual ayuda a que tu yo futuro pueda mirar el pasado con comprensión, sin idealizarlo ni juzgarlo.

2. El momento vital que estás atravesando

Describe brevemente en qué punto de tu vida te encuentras:

  • Cambios, decisiones, dudas.
  • Etapas de cierre o de inicio.
  • Sensación de estabilidad o de transición.

No para justificarte, sino para contextualizarte.

3. Tu diálogo interno actual

Dejar por escrito cómo te hablas hoy es una forma muy clara de conciencia psicológica.

  • Qué te dices cuando fallas.
  • Qué te repites cuando dudas.
  • Qué frases te acompañan en los momentos difíciles.

Esto permite ver la evolución interna cuando la releas dentro de cinco años.

4. Lo que estás aprendiendo (aunque no sea cómodo)

Los aprendizajes más importantes no siempre son agradables.

  • Límites.
  • Relación con el descanso.
  • Vínculos.
  • Aceptar lo que no puedes controlar.

Nombrarlos da sentido a procesos que, de otro modo, quedan solo como desgaste.

5. Lo que estás soltando

Esta parte es especialmente reparadora.

  • Expectativas ajenas.
  • Autoexigencia excesiva.
  • Roles que ya no encajan.
  • Culpa innecesaria.

Dejarlo escrito es una forma simbólica de alivio.

6. Lo que deseas conservar pase lo que pase

No son metas, son pilares internos:

  • Tu sensibilidad.
  • Tu capacidad de parar.
  • Tu honestidad emocional.
  • Tu manera de cuidarte y cuidar.

Esto conecta con valores profundos, no con resultados.

7. Permisos para tu yo futuro

Los permisos alivian más que las exigencias.

  • Permiso para cambiar.
  • Permiso para no cumplir expectativas.
  • Permiso para equivocarte.
  • Permiso para elegir distinto.

Escribe aquello que sabes que tiendes a olvidarte cuando pasa el tiempo.

8. Un mensaje de regulación emocional

Piensa que quizá tu yo de dentro de cinco años lea esta carta en un momento difícil.

Puedes incluir:

  • Un recordatorio de respirar.
  • De volver al cuerpo.
  • De pedir ayuda.
  • De no tomar decisiones desde el agotamiento.

Esto convierte la carta en un recurso interno.

9. Agradecimiento al presente

Reconoce el esfuerzo que estás haciendo hoy, incluso si no es visible.

  • Decisiones difíciles.
  • Procesos internos.
  • Cambios silenciosos.

El agradecimiento fortalece la autoestima de una forma realista y madura.

10. Preguntas abiertas

Las preguntas cuidan más que las afirmaciones.

  • ¿Qué es importante para ti ahora?
  • ¿Qué necesitas hoy?
  • ¿Dónde te estás olvidando de ti?

No buscan respuesta inmediata, sino reflexión.

11. Un cierre simbólico

Cierra la carta con una frase que te ancle:

  • Un deseo amable.
  • Una promesa realista.
  • Un recordatorio de autocuidado.

Algo que te recuerde que, pase lo que pase, sigues contigo.

Recomendaciones importantes

  • Evita convertir la carta en una lista de logros.
  • No escribas desde la presión ni desde el deber.
  • Permítete vulnerabilidad y verdad.
  • Si aparecen emociones intensas, para y vuelve al cuerpo.
  • Puedes acompañar el ejercicio con una breve práctica de respiración o mindfulness. Tienes muchas aquí
  • Guarda la carta en un lugar especial o programa un recordatorio para abrirla dentro de cinco años. Puedes programar un email a ti misma, anotarlo en tu agenda electrónica y si es de papel cada final de año recuerda anotarlo al siguiente año.

Escribirte una carta para leer dentro de cinco años es un acto de presencia hoy y de cuidado hacia el futuro. No se trata de controlar quién serás, sino de ofrecerte memoria, comprensión y humanidad.El futuro no necesita más exigencias. Necesita una relación interna más segura.

Deseo que sea inspirador y que tengas una bonita noche de Reyes.

Imagen de Yolanda Cuevas

Yolanda Cuevas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
Call Now Button