Tras una catástrofe, un accidente grave o una situación altamente impactante, el sistema nervioso de las personas se encuentra en estado de alarma. En esas primeras horas, la prioridad no es comprender lo ocurrido ni elaborar emocionalmente el suceso, sino proteger, contener y regular. Lo que hagamos y lo que evitemos en las primeras 24 horas puede marcar una gran diferencia en la forma en que el impacto traumático se asienta o se amortigua.
En las primeras 24 horas no se hace terapia, se protege, contiene y regula.
El objetivo es reducir el impacto traumático, no elaborar lo ocurrido.
1.Garantizar seguridad real y percibida
Antes de cualquier intervención emocional:
- Confirmar que la persona está a salvo
- Alejarla de estímulos estresantes (ruido, imágenes, caos)
- Proporcionar abrigo, agua, comida si es posible
👉 El cerebro no puede calmarse si no percibe seguridad.
2.Contacto humano tranquilo y respetuoso
- Presentarse con nombre y función
- Hablar despacio, tono bajo
- Mantener contacto visual sin invadir
- Respetar el espacio personal
La regulación se transmite de sistema nervioso a sistema nervioso.
3.Normalizar sin minimizar
Frases útiles:
- “Lo que estás sintiendo es una reacción normal ante algo muy duro”
- “No hay una forma correcta de reaccionar”
- “Ahora mismo no tienes que entender nada”
Evitar:
- “Tienes que ser fuerte”
- “Todo pasa por algo”
- “Cálmate”
4️.Regular el cuerpo (intervención clave)
Antes de preguntar o hablar del suceso:
- Invitar a apoyar los pies en el suelo
- Respiraciones lentas, acompañadas
- Pedir que mire alrededor y nombre objetos
- Facilitar movimientos suaves
👉 Esto reduce la activación y previene fijación traumática.
5.No forzar el relato
- No pedir detalles del evento
- No hacer preguntas innecesarias
- Escuchar solo si la persona necesita hablar
Contar no siempre ayuda en las primeras horas.
6.Identificar necesidades básicas inmediatas
Preguntas simples:
- “¿Hay alguien a quien necesites avisar?”
- “¿Necesitas medicación, agua, abrigo?”
- “¿Hay algún familiar o persona de apoyo?”
Cubrir lo práctico es intervención psicológica.
7. Proteger de la sobreexposición
- Limitar acceso a imágenes o noticias
- Evitar que la persona vuelva al lugar del impacto si no es necesario
- Proteger especialmente a niños
8.Favorecer el contacto con figuras de apego
- Reunir a familiares cuando sea posible
- Facilitar que no estén solos
El trauma se amortigua en vínculos seguros.
9.Cerrar la intervención con orientación clara
Antes de terminar el contacto:
- Explicar posibles reacciones normales en las próximas horas o días
- Indicar qué señales requieren ayuda profesional
- Asegurar continuidad de apoyo si es posible
10.Cuidar a los intervinientes
En las primeras 24 h también es clave:
- Rotar turnos
- Pausas de regulación
- No acumular exposición continua
El trauma vicario también cuenta.
Señales de alarma inmediatas
Derivar de forma prioritaria si aparece:
- Desorientación severa
- Conductas de riesgo
- Bloqueo extremo o disociación intensa
- Riesgo suicida
- Pérdida total de contacto con la realidad
En las primeras 24 horas tras una catástrofe, la mejor atención psicológica es presencia calmada, seguridad, cuerpo regulado y acompañamiento humano.
La próxima entrada: Por qué la primera atención psicológica tras una catástrofe influye en la recuperación posterior