Pedir ayuda psicológica no siempre es fácil. Muchas personas, jóvenes y no tan jóvenes,saben que no están bien, pero aun así se resisten a ir al psicólogo. No porque no lo necesiten, sino porque da miedo, vergüenza o sensación de fracaso.
Si te reconoces en esto, estas ideas pueden ayudarte.
“No estoy tan mal”
Esta es una de las frases más comunes. Solemos pensar que hay que tocar fondo para pedir ayuda.
La realidad es que no hace falta estar fatal para ir al psicólogo.
La terapia no es solo para cuando ya no puedes más, también es para entenderte, prevenir y aprender a cuidarte antes de que el malestar crezca.
👉 Estar “mal suficiente” no es un requisito.
“Debería poder con esto solo”
Crecer escuchando que hay que ser fuerte hace que pedir ayuda parezca debilidad. Pero pedir ayuda no te hace menos capaz, te hace responsable contigo mismo.
Nadie aprende matemáticas, a conducir o a relacionarse sin ayuda.
La salud mental no es diferente.
👉 Ser fuerte también es saber cuándo no puedes solo.
“No sabría qué decir”
No necesitas llevar un discurso preparado. Puedes empezar con algo tan simple como:
- “No me siento bien y no sé por qué”
- “Últimamente estoy desbordado”
- “No sé si esto es grave, pero me preocupa”
El psicólogo está para ayudarte a poner palabras a lo que aún no las tiene.
👉 No saber explicarte también es un motivo para ir.
“Me da vergüenza”
La vergüenza es una emoción muy frecuente cuando hablamos de lo que duele. Pero en terapia no se juzga, no se ridiculiza y no se invalida.
Lo que para ti es difícil, merece ser escuchado.
Y lo que callas por vergüenza suele pesar más de lo que parece.
👉 Hablar con alguien seguro puede aliviar más de lo que imaginas.
“¿Y si ir al psicólogo significa que tengo un problema grave?”
Ir al psicólogo no te pone una etiqueta.
No te define.
No te hace “raro” ni “débil”.
Significa que estás prestando atención a tu bienestar emocional.
👉 Cuidar tu salud mental es tan normal como cuidar tu cuerpo y ambos están relacionados y en comunicación constante.
Recuerda…
Si te cuesta pedir ayuda, puedes empezar diciéndote esto:
“No tengo que poder con todo. Pedir ayuda también es cuidarme.”
Dar el paso no te cambia quién eres,
pero puede cambiar cómo te sientes.
Date una oportunidad y después decide.
Pero ¿Y qué pasa cuando he ido al psicólogo y no me ha ayudado? En la próxima entrada hablo de ello.