motivar

Vuelta al deporte, los padres también tienen deberes.

Posted on

Comienza un nuevo curso también en el deporte, no solo para los entrenadores y los deportistas de cualquier edad y deporte sino para vosotros, los padres.
Unos os quieren cuanto más lejos mejor, porque se generalizan ciertos comportamientos y os consideran esa piedra en el zapato que incomoda y dificulta el trascurso de la temporada. Otros desde la organización o los propios entrenadores intentan cada año promover acercamientos, comunicación, entendimiento, reuniones para que la cosas fluyan con la mayor normalidad, porque es lo que todos deseamos.

Lo que no hay duda es que formas parte de ese entorno deportivo que rodea a tu hijo y que gracias a ti, a tu tiempo y sacrificio entre otros, tu hijo se inicia y se mantiene en el deporte. Pero también tienes una responsabilidad en su formación deportiva desde una posición privilegiada y determinada.
En esta nueva temporada tu hijo quizá se inicia en un deporte o se trata de un año más. Tú misión es ser ese compañero que le haga ameno el “viaje deportivo” que emprende en la infancia, sentando las bases educativas y valores. Las técnicas le corresponden al entrenador, que para eso se forma. Tienes que estar apoyando, animando, alentando, aconsejando y ayudando eso sí, sin anteponer tus deseos.

Nadie dice que sea fácil ser padres de niños que practican deporte pero eso no lo justifica todo.
Tu participación es necesaria pero también tiene unos “deberes” que cumplir:

índice

1. Deja que experimente diferentes deportes; educa en la libertad de elección hasta que elija SU deporte. Si condicionas su gusto deportivo cierras oportunidades. No des por hecho que si jugaste al baloncesto, fuiste bailarina o eres futbolero tu hijo hará lo mismo. Ten en cuenta que su compromiso será mayor porque lo que gusta, engancha.

2. Fomenta la responsabilidad; si lo permites, el deporte puede educar y transmitir valores y si uno cobra especial importancia es la responsabilidad. Aunque cuesta, prepara la bolsa deportiva con tiempo, con tu hijo hasta que sea capaz de hacerlo solo, educa en la puntualidad y asistencia a los entrenamientos y encuentros, acepta y educa en el compromiso que implica el deporte. No se puede faltar a los encuentros poniendo excusas porque según el fin de semana apetece otro plan. Hacer deporte implica esfuerzo y sacrificio de todos.
3. Motivar sí, presionar no; durante los desplazamientos cuida tus palabras, a veces el problema es tan sencillo como que crees que estás motivando a tu hijo y lo que hace es añadir presión a la que él ya tiene. Que lo hagas con buena voluntad no implica que esté bien hecho. Además lo que motiva a unos no motiva a otros. El “confiamos en ti”, “seguro que lo harás genial”, “te espero con la medalla”, “eres el mejor”… son piedras a la mochila deportiva. A veces es cuestión de estar y no de hablar, un silencio vale y apoya más que mil palabras. Así que mima tus palabras porque se graban y dejan huellas emocionales en tu hijo y luego no entenderás porque quiere dejar el deporte.
En los desplazamientos también entrenas a tu hijo en valores, en normas, en objetivos, en resolución de conflictos… así que no monopolices el tema de conversación y amplía temas de interés para tu hijo que desarrollen su capacidad crítica.

4. Ayuda a gestionar el tiempo; hay tiempo para todo, ayúdale a organizarse para que desarrolle un hábito. Tiene que haber un equilibrio entre estudios, deporte y amigos. No amenaces, ni castigues sin deporte porque no sirve a la larga y solo genera emociones y sentimientos que os separan y limitan vuestra relación. Temas que os echará en cara en cuanto pueda.

5. Eres su padre, no un ojeador; nadie te va a evaluar después de los entrenamientos y encuentros, relájate, siéntete afortunado porque tu hijo está rodeado de deporte, está creciendo con él y sus beneficios físicos, psicológicos y educativos. Disfruta del encuentro, entabla conversaciones con padres que sean positivas, es decir no centradas en criticar al entrenador, porque esto no ayuda. Si oyes una conversación fomenta que se resuelva con una conversación con el entrenador en el momento adecuado y no el los grupos de whastapp. Tenéis que dar la posibilidad al entrenador de dar explicaciones o de mejorar.

6. Ni se grita enfurecido, ni se falta al respeto; examínate y reflexiona si eres de los que gritas, al entrenador, al árbitro o a tu hijo, si lanzas miradas a tu hijo que le bloquean, gestos que le desaniman, si la rabia te supera cuando se pierde un partido o competición, si alientas a tu hijo a ciertas conductas con el adversario, si contradices al entrenador o eres el que da instrucciones, o al acabar el encuentro le examinas los fallos y le das directrices de cómo lo tenía que haber hecho… porque en este caso te estas saltando la regla del juego como padre o madre. No actúas con coherencia con la frase “yo lo que quiero es que mi hijo disfrute y haga deporte”. Con estas actuaciones también educas, más bien deseducas. Así que si es el caso empieza a limitarte estas actuaciones y entrenar tu gestión emocional, por el bien de tu propio hijo a nivel emocional y educativo. Evitarás que llegue el día que pida que no quiere que vayas a verle, o que se avergüenza de ti.
7. Recompensas, castigos y alabanzas; no premies con dinero, cine, juguetes cada gol, canasta, medalla que gane tu hijo, ni castigues con ejercicio físico como correr, flexiones o abdominales, faltar al entrenamiento o al encuentro deportivo.
Fomenta conversaciones que destaquen los valores que han contribuido a que de manera individual o en equipo según la disciplina se haya conseguido crecer deportivamente que no tiene porqué ser ganar en resultado. Disciplina, esfuerzo, sacrificio, generosidad…es importante no solo nombrarlos sino que aprendan a identificarlos y reconocerlos no solo en ellos mismos si no en los compañeros, sean o no de su mismo equipo.
Vosotros como padres también tenéis que felicitar las actuaciones de otros compañeros en los cambios o finales de disciplinas como la natación, atletismo o taekwondo en el que los chavales se acercan a los padres. Así no das cabida al individualismo y educas con el ejemplo.

8. Juego limpio y diversión; educa en el fair-play y el disfrute del deporte como algo natural, honesto y divertido que puede convertirle en mejor persona. Cumpliendo el reglamento, sin trampas, ni faltas de respeto. Enseñando a ganar y a perder, a ser humilde y a reconocer el buen trabajo de los demás.

9. Después del partido ¡cuida lo que preguntas!; la primera no puede ser ¿por qué no llegaste a rematar?, ¿Habéis ganado?, ¿De cuánto habéis perdido?, ¿quién ha metido los goles?… todas van dirigidas al resultado. No retroalimentes la importancia que ya ellos mismos le dan a cada encuentro. A veces es mejor el silencio o una mirada porque habla lo que las palabras estropean. Puedes hablar de su buena actitud, su capacidad de arriesgar, de su comportamiento en la sustitución con el compañero y su deportividad…pero sobre todo ten capacidad de escucha con tu hijo.
10. Ten siempre presente que tu hijo lo inicias o se inicia en el deporte para divertirse, mejorar y aprender destrezas, estar con sus amigos y hacer nuevas amistades. No adelantes el proceso evolutivo natural, ya llegará la competición y la comparación con los demás. Pero no olvides que el reto en su vida deportiva y personal es que aprenda a superarse a sí mismo, aquí está la clave.

Con estas pautas podrás evaluar tus acciones, comprobar si hay algo que puedes mejorar y te lances con seguridad a tu “terreno de juego” con el firme propósito de crecer en tu tarea educativa como padre y madre.
Os deseo a todos los padres que disfrutéis de la nueva temporada deportiva y que permitáis que el deporte os deje crecer a todos como personas.

AlogoYC4 bis (1)

Vale no lo castigo sin deporte, entonces ¿qué hago?

Posted on Actualizado enn

Le dejo hacer lo que quiera, ¿paso? Así reaccionan algunos padres y madres al tratar el tema relacionado con el “castigo sin su deporte”. Las razones, suspender o bajar de notas académicas y en ocasiones mal comportamiento. En el 2013 escribí un artículo relacionado con el tema te animo a que lo leas antes de seguir con este (aquí). Muchos entrenadores, de diferentes categorías y clubes, a los que les doy las gracias, se aferran enviándolo a los padres bien por e-mail, o por los famosos grupos de whatsapp o colgándolo en el tablón de anuncios. Su objetivo, ver si con su lectura entienden que no es la solución. Esto demuestra:
1. Que el castigo o la amenaza del “te quedas sin fútbol” es un recurso habitual, que además de general en el panorama deportivo, se da en chavales de diferentes edades y deportes.
2. Que no hay conciencia de la importancia de la práctica deportiva en el presente y futuro de los jóvenes para su desarrollo a diferentes niveles.
3. Que las faltas de asistencia de los chavales condiciona el trabajo de los entrenadores en los entrenamientos, competiciones y en las decisiones de convocatoria para los fines de semana.
4. Que entrenadores, padres y estudios están llamados al entendimiento por el bien de los chavales a nivel físico, psicológico y social y con ello prevenir y evitar el absentismo o abandono del deporte.
5. Que se relaciona deporte con algo lúdico, que es así, pero se olvida que es un hábito saludable que hay que educar para la vida como lavarse los dientes.
Lo fácil es dar donde más duele, siempre se ha dicho, pero contraproducente porque nos encontramos que castigar quitando el deporte, tiene otras consecuencias perjudiciales para su desarrollo. Además aunque en ocasiones sirva de algo a corto plazo, no sirve a largo plazo. Castigar sin deporte no ayuda a adquirir los valores de la responsabilidad, el sacrificio y el compromiso en los estudios. Se necesitan otras herramientas tiempo, paciencia y flexibilidad. Y recordemos que hay que tomar el deporte como el comer, el dormir o el beber, una necesidad básica para el desarrollo.
Si se admite que este tipo de castigos es fruto de la rabia e impotencia del momento y que una vez pasada la “tormenta” lo que surge es el arrepentimiento, tomamos conciencia de que no es la mejor manera de educar. No se educa desde la rabia e impotencia. Si castigas tiene que ser desde un estado emocional reflexivo y que no sea la rabia quien ponga el castigo. Así evitas arrepentirte y ganar credibilidad.
En la mayoría de los casos se da por hecho que si se suspende es porque el deporte quita tiempo.
Cuando desde mi profesión estoy con pre y adolescentes ninguno quiere suspender, lo pasan mal, no quieren dejar el deporte o que les obliguen a dejarlo, se sienten presionados, amenazados, no saben lo que quieren, no saben expresarlo, nadie les entiende, y surgen sentimientos de venganza… así comienza la espiral de malos rollos en casa. Los padres resumen, “es que pasa de todo, es un egoísta, ¡a ver qué haces con él!”.
Por eso creo que la comunicación una vez más es la base de todo. Hay que dejar de dar por hecho las cosas, hacer resúmenes sin conocer el punto de vista del hijo y usar el comodín del deporte para justificar lo que se cree que ocurre. Hay que saber las razones por las que suspende y corregir lo que no funciona.
El momento, el lugar, las palabras y las formas son fundamentales para conocer de primera mano los motivos por los que el chaval no supera sus objetivos académicos y no echarle la culpa al deporte. Unas veces lo ocasionan el cambio de colegios e institutos, la relación con profesores, la metodología, otras “sus problemas” relacionados con amigos, el que se enamoran, cambios a todos los niveles, el que no se saben concentrar, no estar atentos en clase etc… y como podéis deducir ninguno “se cura” castigando sin deporte.
Detrás de un suspenso puede haber muchas causas que desconocemos y enseñar a gestionar el tiempo es más productivo que decir “es que no te sabes organizar” o ”el tiempo no te cunde”… Es cierto que en ocasiones dicen “es que no me dio tiempo”, esta frase esconde el dejar cierta obligación para la víspera. Esto ocurre haga o no deporte como se sabe.
Así que una de las tareas más importantes como padres es ayudar a gestionar el tiempo desde niños, y alentar al estudio con paciencia, flexibilidad y diálogo.
Os propongo a los entrenadores.
1. Motivar al estudio y transmitir que es algo necesario. Vuestra condición de entrenador os da más poder de influencia del que creéis y podéis usarlo para un bien fuera del campo, piscina, cancha o pista.
2. Preocuparos por lo que hacen, lo que les gusta, las asignaturas que les cuesta, sus exámenes, hablad en equipo y de forma individual, que vean que tienen vuestro apoyo.
3. Fomentar la competencia sana con sus estudios, premiando sus avances y no la nota en sí. Juntos podéis crear los premios relacionados con la práctica deportiva.
4. Ante situaciones graves “no paséis” no sois su profesor, ni su padre o madre pero quizá suene la tecla, y no por casualidad, que necesitan porque en ese momento están receptivos.
5. El inicio de la temporada es un buen momento para transmitir a los padres el valor que le dais a los estudios. Es importante que sepan lo que pretendéis, sobre todo con los que piensan que “os metéis donde no os llaman”.

deporte libros

Os propongo a los padres y madres:
1. Inteligencia emocional para saber comunicaros. Dialoga con tu hijo para llegar a un entendimiento. Escúchalo, no le juzgues, busca soluciones y alternativas pero juntos. Amenazar y gritar no son las herramientas de un “juego limpio” nunca.
2. Valora sus logros académicos pero de forma especial su esfuerzo, porque aumenta la autoestima, el concepto de sí mismo y la confianza en su capacidad de estudio. No hay nada peor que no sentirse capaz de algo o que vean que no eres capaz. Valorar el esfuerzo ayuda a resistir y vencer las dificultades y previene el abandono.
3. No le compares, ni con su amigo, ni con su primo, ni con su vecino. Cada uno es único, no es lo que necesita y eso no motiva aunque lo digas pensando que así le “picas” y cambiará. Lo único que interpreta es que no es el hijo que esperáis y eso presiona. Un 6 haciendo deporte tiene más valor que un 8 sin hacer deporte, piénsalo así.
4. Aprende a motivarle en su estudio, cada persona necesita una fórmula, conocer la de tu hijo es el reto. A veces con buenas intenciones se dicen cosas que desalientan, frustran y desmotivan. “Si no estudias no serás nadie en la vida”, “Quien te va a querer”, “Que pretendes ¿ser un mantenido?, “Así vas por mal camino”…
5. Menos “céntrate y organízate” y más ayúdale a hacerlo. Juntos podéis diseñar el espacio, el horario y plan de estudio personal y realista. Hacerlo unilateralmente no promueve el compromiso. Es importante fomentarlo desde niños para que sea un hábito.
6. Apoya, supervisa y haz un seguimiento. Ofrece tu ayuda pero espera a que la pidan. Orienta pero no le hagas los deberes para tener mejor nota. Conociendo sus dificultades podrás ayudarle. Muestra interés pero sin controlar hasta que vayan “soltándose” poco a poco.
7. Fomenta el estudio empezando por lo que más le gusta, seguido por lo más difícil, y acabando por lo más fácil teniendo en cuenta las dificultades. Rétale a sus propios objetivos, a destacar y compartir lo que supone conseguirlos
8. Ofrécele técnicas de concentración, control respiratorio y estrategias que ayudan a que se concentren. Decirle “estate atento en clase que no quiero ver más notas en tu agenda” no les da la herramienta para hacerlo. Quieren y no pueden, necesitan el cómo.
9. No satures de extraescolares, tan malo es no hacer nada y tener exceso de sofá, televisión o videojuegos como tener cada día actividades, pintura, música, baloncesto, baile moderno, fútbol, inglés… compensa las actividades deportivas con las demás. Tu ansia porque haga de todo ante tanta oferta no permite el disfrute y en ocasiones lo viven como una carga.
10. No minimices las preocupaciones de tus hijos, en ocasiones el “eso no es nada”, “eso es una tontería” con el ánimo de que no sufran es doblemente contraproducente. Por un lado no se sienten comprendidos y por otro no se educa con y en inteligencia emocional, dando espacio a emociones sentimientos y ayudando a gestionarlos.
Hay mucho por hacer por parte de todos antes que fomentar el castigo con el deporte o promover el futuro abandono.
Si tienes más ideas compártelas y estaremos todos a una.

Os dejo un enlace con unas pautas para #CopaSamsung Aquí

 

Artículos de interés:

Los niños que duermen bien y hacen deporte de forma moderada rinden mejor en la escuela.

El deporte antes que las matemáticas.

Caminar o montar en bicicleta aumenta el tamaño del cerebro y mejora la función cognitiva.

Hacer ejercicio después de estudiar mejora el aprendizaje.

Vídeo de interés de Marcet football

Castigado

 

balon

AlogoYC4 bis (1)