Yolanda Cuevas Ayneto

Categorías
Artículos autocuidado bienestar Psicología y Salud

Vivir rodeada de miedos

Todos tenemos diferentes miedos, aunque a veces los escondamos bajo capas de exigencia, control o evitación. El miedo no siempre se muestra como temblor gritos o parálisis; a veces se disfraza de procrastinación, de enfado, de necesidad de agradar o de indecisión constante.

Aprender a identificar de dónde vienen, cuándo se activan y qué nos quieren decir es el primer paso para que dejen de dirigir nuestra vida desde la sombra.

Nombrar el miedo no lo hace más grande: lo hace más claro. Y lo que se comprende, se puede transformar.

Posibles miedos que limitan a las personas

  • Miedo al rechazo o al juicio de los demás
  • Miedo al fracaso o a no ser suficiente
  • Miedo a perder el control
  • Miedo a mostrar vulnerabilidad
  • Miedo al cambio o a la incertidumbre
  • Miedo a la soledad o al abandono
  • Miedo al éxito (y a las responsabilidades que conlleva)
  • Miedo a decepcionar a otros
  • Miedo al conflicto o a poner límites
  • Miedo a repetir el pasado

Preguntas para trabajar los miedos

1. Reconocer el miedo

  • ¿Qué situaciones te generan más inseguridad o te hacen dudar de ti?
  • ¿Qué miedo se esconde detrás de esas situaciones (fracasar, decepcionar, perder, no ser querido…)?
  • ¿Cómo reacciona tu cuerpo cuando sientes miedo?
  • ¿Tiendes a evitar, controlar o sobrecompensar cuando aparece el miedo?

2. Comprender su origen

  • ¿Recuerdas cuándo empezaste a sentir ese miedo por primera vez?
  • ¿Qué experiencias o mensajes (familiares, escolares, culturales) pueden haberlo reforzado?
  • Si ese miedo tuviera voz, ¿qué te diría que intenta proteger?
  • ¿A quién estabas intentando complacer o de quién esperabas aprobación cuando ese miedo se formó?

3. Observar su impacto actual

  • ¿De qué decisiones te ha alejado este miedo?
  • ¿Qué partes de ti no estás mostrando por miedo a no ser aceptado/a?
  • ¿Qué haces para no sentirlo… y qué precio tiene eso?
  • ¿Qué te impide disfrutar o vivir con más libertad por culpa de este miedo?

4. Reencuadrar

  • ¿Qué necesitaría esa parte de ti que tiene miedo para sentirse segura?
  • ¿Qué podrías decirte hoy que te habría ayudado entonces?
  • ¿Qué pequeño paso podrías dar esta semana para acercarte a lo que temes?
  • ¿Qué podrías ganar si el miedo dejara de mandar en ti?

Hay miedos que entendemos con la razón, pero que el cuerpo sigue sintiendo igual.

Por más que intentamos calmarlos, evitarlos o convencerlos de que “ya no pasa nada”, vuelven. Se activan ante una situación, una mirada o una sensación que nos recuerda, sin palabras, algo que dolió.

Y es que muchos miedos no vienen del presente, sino de experiencias pasadas que se quedaron grabadas en el sistema nervioso. Por eso, aunque queramos avanzar, una parte de nosotros sigue en alerta.

Ahí es donde la terapia y en especial el EMDR nos ayudan a ir más allá del pensamiento: a procesar lo que el cuerpo todavía no ha podido soltar.

Es importante recordar que no estás solo/a y que hay abordajes terapéuticos efectivos que pueden ayudarte a procesar estas experiencias, tanto las vividas como las ausentes, para que dejen de condicionar tu vida presente.
Terapias como EMDR trabajan específicamente para reorganizar y procesar recuerdos y emociones bloqueadas, ayudando a que tu sistema nervioso se sienta seguro, y a que puedas sentirte más libre, conectado/a y en control de tu bienestar.

Trabajar los miedos en consulta no es debilidad, es un acto de valentía.

Es mirar dentro con acompañamiento, poner orden a lo que pesa y dar al cerebro la oportunidad de integrar lo que antes solo sobrevivía.

Porque el miedo no desaparece negándolo, sino comprendiéndolo y sanando desde su raíz.

Trabajar los miedos no es eliminarlos, sino relacionarnos distinto con ellos. Cuando dejamos de pelearnos y empezamos a escucharlos, descubrimos que solo buscan cuidarnos.

Click en la imagen para ver el post de Instagram

Categorías
autocuidado bienestar Mindfulness Podcasts

Explorando los sentidos

En esta meditación te invito a conectar con tus sentidos como una forma de volver al presente.
A menudo vivimos tan inmersos en pensamientos y distracciones que dejamos de percibir lo que realmente está ocurriendo aquí y ahora.

A través de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, podemos redescubrir la vida en su forma más simple y real.
Esta práctica te propone abrirte a las sensaciones sin juzgarlas ni intentar cambiarlas, solo notarlas tal como son.

Cada vez que te distraigas, simplemente vuelve a sentir, vuelve a observar.
Permítete habitar este instante con curiosidad, con calma y con una mente abierta.
Estás a punto de explorar la experiencia de estar plenamente presente.

https://go.ivoox.com/rf/160793436

Categorías
Artículos autocuidado bienestar

El trauma no siempre es visible.

A veces, experiencias del pasado que fueron intensas o dolorosas pueden seguir influyendo en nuestra vida presente, incluso cuando creemos que ya las dejamos atrás.
Y no siempre se trata solo de lo que pasó; muchas veces, lo que no pasó, como la falta de contención, apoyo, reconocimiento o seguridad también deja huella y puede afectar cómo pensamos, sentimos y actuamos hoy.

Las preguntas que siguen no buscan juzgarte ni etiquetarte. Ni son todas, son solo una primera aproximación. Su propósito es ayudarte a tomar conciencia de cómo ciertas vivencias, presentes o ausentes, pueden estar influyendo en tu vida actual, y abrir un espacio seguro para reflexionar sobre tu historia. A entenderte.

Respóndelas con honestidad y compasión hacia ti mismo/a. No es necesario hacerlo todo de una vez; puedes volver a ellas cuando te sientas preparado/a. Cada respuesta es un paso hacia la comprensión y el cuidado de vos mismo/a.

Preguntas para identificar experiencias traumáticas o intensas

  1. ¿Hay recuerdos o situaciones pasadas que, cuando las evocas, todavía generan emociones fuertes como miedo, tristeza, culpa o vergüenza?
  2. ¿Sos consciente de patrones repetitivos en tu vida (relaciones, decisiones, reacciones) que no logras cambiar y que te generan malestar?
  3. ¿Te resulta difícil confiar en los demás o sentirte seguro/a en ciertas situaciones, incluso cuando no hay un peligro real?
  4. ¿Experimentas tensión, ansiedad, irritabilidad o insomnio de manera recurrente sin una causa clara?
  5. ¿Evitas ciertos lugares, personas o actividades porque te hacen sentir incómodo/a o activan recuerdos dolorosos?
  6. ¿Te cuesta expresar emociones, nombrarlas o conectarte con lo que sentís, incluso con personas cercanas?
  7. ¿Sientes que tu cuerpo “reacciona solo”, como con palpitaciones, sudor, rigidez o sobresaltos ante situaciones cotidianas?
  8. ¿Tienes pesadillas, recuerdos intrusivos o pensamientos recurrentes que te remiten a experiencias difíciles del pasado?
  9. ¿Eres autocrítico/a o exigente contigo mismo/a de manera desproporcionada, sintiendo que nunca alcanza lo que haces?
  10. ¿Sientes que, a pesar de que tu vida parece normal, ciertas experiencias pasadas todavía influyen en cómo piensas, sientes o actúas hoy?

Date las gracias por tomarte el tiempo de reflexionar sobre estas preguntas y sobre tu historia.
Responderlas no siempre es fácil, y puede despertar emociones o recuerdos intensos. Hacerlo con compasión hacia ti mismo/a es un primer paso importante hacia la comprensión y el cuidado personal.

Es importante recordar que no estás solo/a y que hay abordajes terapéuticos efectivos que pueden ayudarte a procesar estas experiencias, tanto las vividas como las ausentes, para que dejen de condicionar tu vida presente.
Terapias como EMDR trabajan específicamente para reorganizar y procesar recuerdos y emociones bloqueadas, ayudando a que tu sistema nervioso se sienta seguro, y a que puedas sentirte más libre, conectado/a y en control de tu bienestar.

Click en la imagen.

Estamos aquí para ayudarte y acompañarte en tu proceso.

Y aquí un podcast con Seres Mortales relacionado que puede ayudar a seguir entendiendo.

Categorías
autocuidado bienestar Talleres

Taller recursos para la regulación del sistema nervioso

Buenas espero que acabes bien septiembre y empieces octubre lo más regulada posible. Y si ves que sigues muy activada, o con desgana…tienes la opción de unirte a mi próximo el domingo 5 de octubre.

No te dejes más…es una oportunidad.

Te dejo el enlace y los comentarios de otras personas que han asistido al taller online en vivo porque puede ayudarte a tomar la decisión e inspirarte.

Aquí

Categorías
autocuidado bienestar

Nuevo espectáculo 2026: “Autocuidado para la vida real”

Con mucha ilusión os comparto que Patri Psicóloga y yo además del libro que hemos escrito Autocuidado: 52 semanas para cuidar de ti vamos a iniciar en el 2026 un espectáculo Autocuidado para la vida real.

Un espacio para entender, desde el rigor, el humor y la práctica, la importancia del autocuidado. Y darle el lugar real que necesita.
Tu Autocuidado necesita un cambio profundo de creencias que te permitan entender que tienes derecho a dedicarte tiempo, energía y dinero para cuidar de tu salud mental y física, y descansar.

¿Identificas tus señales de agotamiento?
¿Te permites parar?
¿Sientes culpa cuando te dedicas tiempo?
¿Te dejas para “después”?
¿Te cuesta poner límites?

En “Autocuidado para la vida real” te proponemos ideas y prácticas para reflexionar, aterrizar y mejorar tu bienestar emocional, te dediques tiempo de calidad.

Aquí toda la información del espectáculo

Aquí el libro y próximas presentaciones Zaragoza, Madrid, Barcelona y Valencia.

Yolanda Cuevas

Patri Psicóloga

Gracias por acompañarnos de corazón!

Categorías
autocuidado bienestar Mindfulness Podcasts

El semáforo del hambre

Quiero proponerte una imagen muy sencilla para acompañarte en los momentos en los que piensas en comer: la imagen de un semáforo.

Muchas personas que han aprendido a comer por costumbre, por obligación o como refugio emocional, sienten que la comida es automática, como si no hubiera espacio para decidir. Lo que buscamos con esta práctica es crear un instante de pausa. Ese pequeño momento puede cambiarlo todo.

El semáforo nos recuerda tres pasos:
-Rojo: detenernos antes de comer, para observar qué está pasando en el cuerpo.
-Amarillo: escuchar con curiosidad, distinguiendo si lo que aparece es hambre física o hambre emocional.
-Verde: elegir con conciencia qué hacer después.

No se trata de prohibirte ni de juzgarte, sino de darte la oportunidad de elegir en lugar de reaccionar automáticamente. Con práctica, esta imagen del semáforo se vuelve una herramienta que puedes usar en tu día a día, incluso sin meditación formal.

Aquí le audio https://www.ivoox.com/player_ej_157815121_6_1.html?c1=f47b0c

Recuerda mis iniciativas mindfulness

Doce meses mindfulness

Programa MBSR Reducción del Estrés Basado en Mindfulness

Categorías
autocuidado bienestar Mindfulness Podcasts

Escuchando el lenguaje del cuerpo

Muchas veces, cuando venimos de una historia en la que la comida estuvo ligada a normas externas, a emociones difíciles o a costumbres rígidas, dejamos de escuchar lo que realmente dice nuestro cuerpo. Podemos comer por inercia, por horario, por ansiedad o tristeza… y al final nos cuesta mucho identificar cuándo de verdad tenemos hambre.

En esta meditación vamos a entrenar algo muy simple pero poderoso: detenernos un momento para escuchar las sensaciones reales del cuerpo.
No se trata de juzgar si está “bien” o “mal” lo que sentimos, sino de aprender a reconocer:
-cuándo la señal viene del estómago y es hambre física
-cuándo surge más desde las emociones, como una necesidad de calma o de consuelo.

Poco a poco, al hacer este ejercicio, tu cuerpo y tu mente se van a ir familiarizando con un lenguaje nuevo: el lenguaje de tus propias señales internas.

Aquí el audio https://www.ivoox.com/player_ej_157815118_6_1.html?c1=f47b0c

Categorías
Artículos bienestar Disciplina positiva

Cómo entrenar la reflexión en los hijos.

A raíz de la reflexión en RRSS “No fue imprudencia fue adolescencia” que te animo a leer antes de seguir aquí click en la imagen.

Ayudar a los hijos a reflexionar antes de actuar es un proceso que se construye desde la infancia, y no ocurre de la noche a la mañana. Aunque el cerebro adolescente aún esté madurando, sí se puede entrenar la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones con práctica, guía y acompañamiento.

¿Cómo pueden los padres ayudar a que sus hijos piensen antes de actuar?

1. Cultivar la reflexión desde pequeños

Preguntarles cosas como: “¿Qué crees que pasaría si…?”, “¿Qué otras opciones había?”, “¿Cómo te sentirías si eso le pasara a ti?”. Como un juego, paseando de excursión, en el parque. En un entorno relajado…no a modo de interrogatorio. Y compartir lo que piensas ahora y como pensabas en tu infancia, adolescencia.

Así no solo se entrena la empatía, también se fortalece la toma de perspectiva y la evaluación de consecuencias.

2. Validar sus emociones, pero enseñar a gestionarlas

En vez de frases como “no llores”, “eso no es nada”, usar “entiendo que te sientas así” y luego enseñarles a actuar desde la calma, no desde el impulso. Vamos a rebobinar y ver cómo lo harías ahora.

El autocontrol emocional se aprende modelando con el ejemplo, nombrando lo que sienten y tener herramientas de acompañamiento emocional. NO se trata de no sentir sino de acompañar lo que se siente.

3. Modelar el pensamiento crítico

Hablar en voz alta sobre decisiones propias: “Hoy estaba tan enfadada que iba a responder mal, pero paré, conecté conmigo, con mi cuerpo y conté hasta 10”.

Mostrar que reflexionar antes de actuar es un proceso, no una orden. Que se entrena y es posible.

4. Fomentar entornos seguros para equivocarse.

Los errores son oportunidades para aprender, no para castigar, humillar, comparar. Si un niño o adolescente se siente juzgado constantemente, dejará de compartir lo que vive. Además de dañar su autoestima y seguridad.

Lo que no se puede hablar, no se puede corregir. Y saber que no se busca ser perfectos.

5. Establecer límites firmes pero con sentido

Los adolescentes necesitan límites claros, pero también entender por qué existen. Involucrarlos en reglas, hablar de consecuencias reales, utilizar noticias para el debate les hace entender, flexibilizarse y ver que no se va en su contra,

6. Ayudarles a reconocer la presión del grupo

Enseñarles a identificar cuándo están actuando para agradar o pertenecer. Frases como: “¿Tú querías hacerlo o fue porque los demás lo hacían?” pueden abrir muchas puertas. Y desterrar para siempre la frase “si se tira tu amigo por un puente tu también lo haces? No hay frase más invalidante y juciosa más repetida que de poco sirve.

7. No decidir siempre por ellos: darles margen para elegir
Si siempre tomamos las decisiones por ellos, no aprenden a hacerlo por sí mismos.
Es mejor darles opciones seguras y guiadas (“Puedes ir en bici por el parque o por la calle tranquila”), y luego conversar sobre cómo se sintieron con la elección. Es importante hacer más preguntas y no dar siempre las respuestas porque se anula el desarrollo de la reflexión.
Así practican la autonomía y aprenden a prever consecuencias con supervisión, no con imposición. Muchas veces propio de los propios miedos.

8. Celebrar el proceso, no solo el resultado
Reconocer cuando han reflexionado, aunque la decisión final no sea perfecta.
Esto refuerza el hábito de pensar antes de actuar, no solo de “acertar”.

9. Exponerlos a decisiones con impacto real (pero seguro)
Por ejemplo: planear juntos un viaje familiar, administrar un pequeño presupuesto, o decidir el menú de una comida.
La práctica en escenarios de bajo riesgo fortalece su confianza y su criterio.

10. Darles espacio para reparar errores
Si se equivocan, en lugar de resolverlo por ellos, acompañar en el proceso de enmendar.
Aprender a reparar les enseña responsabilidad y resiliencia.

No se trata de hacer que los adolescentes no se equivoquen, sino de darles herramientas para pensar, sentir y decidir mejor, paso a paso. Los padres y madres no pueden “prestarles” un cerebro adulto, pero sí pueden ser esa voz interna que con el tiempo ellos aprenderán a activar por sí mismos.

Categorías
bienestar Psicología y Salud

Cuando el enfado lleva a dormir separados

En la intimidad de la vida en pareja, el conflicto es inevitable. Sin embargo, la forma en la que cada persona reacciona ante el enfado marca la diferencia entre una relación que se fortalece y una que se desgasta. Uno de los comportamientos más comunes, y más dañinos, es que, tras una discusión, uno de los dos se aleje emocional y físicamente: se niega a dormir en la misma cama, deja de hablar o utiliza el silencio como castigo.

Estas conductas no solo no resuelven el conflicto, sino que aumentan la distancia emocional. ¿Qué hay detrás de estos comportamientos? Aquí exploramos sus posibles causas.

1. Modelos aprendidos en la infancia

Desde pequeños aprendemos cómo se gestionan los conflictos en casa. Si una persona ha crecido en un entorno donde el enfado se vivía con gritos, silencios prolongados o retiradas afectivas, es probable que haya interiorizado que esa es la manera “normal” de reaccionar ante una discusión.

Estas experiencias tempranas moldean nuestras respuestas emocionales. Muchas veces, sin darnos cuenta, repetimos en nuestras relaciones de adultos lo que vimos en nuestras figuras de referencia, incluso si eso nos genera malestar.

2. Inmadurez emocional

Saber enfadarse implica reconocer nuestras emociones, entender qué nos pasa y poder expresarlo sin hacer daño. Cuando no se han desarrollado estas capacidades, el enfado se vuelve un impulso difícil de contener: se actúa desde la rabia, el orgullo o la necesidad de tener la razón.

La inmadurez emocional nos lleva a respuestas reactivas: irse de la cama, dejar de hablar, castigar al otro. Son señales de que la emoción nos ha sobrepasado y no contamos aún con recursos internos para gestionarla de forma constructiva.

3. Falta de habilidades comunicativas

No todas las personas han aprendido a expresar lo que sienten de forma clara y serena. Cuando no hay herramientas para comunicar el malestar, es común recurrir a estrategias pasivo-agresivas, como retirarse o generar silencio prolongado.

Estos comportamientos no solo impiden resolver el conflicto, sino que también hacen que el otro se sienta rechazado, confundido o castigado.

4. Deseo inconsciente de castigar

Aunque no siempre es intencional, a veces la retirada tiene una función clara: hacer sentir al otro “lo mal que me siento”. El silencio, la ausencia o el no compartir la cama se convierten en formas de castigo emocional.

Este tipo de respuesta nace muchas veces de un dolor no expresado, pero termina siendo una manera de manipular o generar culpa. Es un patrón destructivo que daña profundamente la conexión emocional de la pareja.

5. Heridas emocionales no resueltas

Cuando en la pareja hay un historial de conflictos mal gestionados, palabras que dolieron o gestos que dejaron huella, es fácil que el enfado actual conecte con viejas heridas. Lo que se expresa no es solo la molestia presente, sino una acumulación de emociones no procesadas.

En estos casos, la retirada puede ser una forma de protección, pero también de cierre emocional. Es una señal de que hay temas pendientes que necesitan ser abordados con honestidad y cuidado.

6. Creencias distorsionadas sobre el amor y el conflicto

Algunas personas arrastran ideas equivocadas como:

    “Si me enfado, tengo derecho a castigar con mi ausencia”.

    “El amor verdadero no discute”.

    “Si cedo, pierdo poder”.

    “Quien ama, tiene que entenderme sin que se lo diga”.

Estas creencias limitan la posibilidad de construir una relación sana. Confunden poder con frialdad, y amor con sufrimiento. Aprender a identificarlas y desmontarlas es un paso clave hacia una relación más madura y consciente.

Dormir juntos no debería ser un privilegio condicionado al estado de ánimo

La cama no es solo un espacio físico, es también un símbolo de intimidad, descanso, cuidado mutuo y conexión. Convertirla en un campo de batalla o en una herramienta de castigo emocional es profundamente dañino para el vínculo.

Incluso en momentos de enfado, es posible preservar el respeto, el cariño y la cercanía. Aprender a discutir sin romper el lazo afectivo es uno de los signos más claros de una relación emocionalmente madura.

Si te identificas con alguno de estos patrones, no es motivo de culpa, sino una invitación al cambio. El primer paso es reconocerlos. El segundo, buscar herramientas para hacerlo diferente y procesar experiencias pasadas en las que he visto estos mismos comportamientos directa o indirectamente.

Las parejas no se rompen porque discutan, sino porque no saben cómo cuidarse en medio del conflicto.

Aquí mi intro en RRSS (CLICK EN LA IMAGEN)

Screenshot
Categorías
bienestar Podcast sin meditaciones youtube

Conoce el trauma y como limita y condiciona.

Os comparto este nuevo episodio de Seres mortales.

Alex te agradezco que des espacio a la psicología y en concreto al trauma y terapia EMDR en tu podcast Seres mortales.

Alex ha sido premiado al mejor creador de contenido sonoro de Aragón 2025

En este episodio conocerás:

1.¿Qué es el trauma y cómo nos afecta?

2. ¿Por qué no superamos determinadas situaciones?

3. Funcionamiento del cerebro cuando tenemos trauma.

4. ¿Cómo sé si tengo trauma?

5. Qué puedo hacer para superar un trauma.

6. ¿Qué es EMDR y en qué se diferencia de otras terapias?

7. Aplicación de la terapia EMDR.

8. Mensaje universal sobre el trauma.

Deseo que lo disfrutes y te ayude a entender para ayudarte.

Puedes compartir tu impresión, dudas y difundir entre los tuyos.

Click y todo tuyo! https://www.youtube.com/watch?v=PbNZ4g39-W8

Translate »
Call Now Button