Cuentos y Metáforas

Relato de piedras, arena y café.

Posted on Actualizado enn

Aquí os dejo un relato, de esos que cuando te cruzas en su camino o él en el tuyo, te paras respiras y analizas.

¡DISFRÚTALO!

 

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, y sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con piedras grandes. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
El profesor cogió una caja llena de piedras medianas y las vació dentro del bote. Éstas llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las piedras grandes. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno y ellos volvieron a contestar que sí.
A continuación, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión, los estudiantes le respondieron con un sí unánime.
El profesor, rápidamente añadió café al contenido del bote y efectivamente, el líquido llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes reían. Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo: “Quiero que os fijéis en que este bote representa la vida”.
• Las piedras grandes son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, las cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y sólo nos quedasen éstas, nuestras vidas aún estarían llenas.
• Las piedras medianas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
• La arena es el resto de las pequeñas cosas como malentendidos, un enfado, una mala cara, rencores, envidias…
Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para las piedras grandes, ni para las piedras medianas.
Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca sitio para las cosas realmente importantes.
Así que presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad ¿sabes cuáles son?
Ocúpate primero de las piedras grandes, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo es arena.
Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrío y le dijo:
¡Me encanta que me hagas esta pregunta! El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar y un momento para un café con un amigo.

 

REFLEXIÓN:

Si no colocamos las piedras grandes primero luego no habrá espacio para ellas. ¿Sabes cuales son tus piedras? Decide cuales son las grandes y colócalas. Que tu vida no esté llena de pequeñas cosas que no tienen importancia porque esas no dan sentido a tu vida. Ordena tus piedras y vive.

 

 

AlogoYC4 bis (1)

Anuncios

El Buscador

Posted on Actualizado enn

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco ese alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay

Preciosa historia, inevitable reflexionar…

Reflexión:

¿Cuántos años crees que llevas vividos? Qué importante grabar en nuestra “memoria emocional” cada uno de los momentos que vivimos pletóricos, esos picos, esa “chispa de la vida”… Estos momentos no pueden olvidarse, hay que vivirlos y disfrutarlos siendo conscientes de ellos. No dejes que pase el tiempo y te arrepientas de no haberlo vivido con intensidad. Porque los minutos pasan estes o no en ellos, seas o no consciente. Disfruta y sácale jugo a la que es tu vida, la de nadie más.

Porque no hay ninguna vida igual, DALE VALOR A LA TUYA.

VIDEO

logo-mfn-n1

 

El cuento de la mariposa

Posted on Actualizado enn

Un cuento de Jorge Bucay para la reflexión.

Mi mamá era hija de una pareja de campesinos de Entre Ríos. Nació y creció en el campo entre animales, pájaros y flores. Ella nos contó que una mañana, mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un capullo de gusano colgando de un tallo quebrado. Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado. Al llegar, la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara.

Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento.
Después de una larga espera, que no terminó hasta la mañana siguiente, la jovencita vio cómo el capullo se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro. Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro. Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia. La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula. Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera. Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado. Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el capullo para permitir que la mariposa saliera de su encierro. Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana.

Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada, en su vuelo inaugural. Sin embargo, la mariposa no salió volando, ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente. Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta, segura de que no la encontraría al regresar. Después de jugar toda la tarde, mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil, las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo. Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre, a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor. Mi abuelo, que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo, le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho, que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más.

Para reflexionar.

Se necesita de fuerza propia para vivir.
Las mariposas como nosotros necesitan de ese gran esfuerzo para romper su prisión y poder vivir. Es justo en esos instantes cuando el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera inyecta la sangre en las alas, así se expanden y la capacitan para volar. La mariposa que es ayudada a salir de su caparazón nunca podrá expandir sus alas. Hay que dejar luchar por la vida.
A veces es necesario no facilitar el camino para ganar fuerza en la vida.

El propio amor y sobreprotección no deja crecer, no deja volar, limitando el ser que podía ser.

AlogoYC4 bis (1)

Tres leones

Posted on Actualizado enn

Os dejo un cuento, para reflexionar. Como la actitud ante la adversidad, los problemas es determinante.
Aprender a no rendirse, a que como muy bien se dice, la vida  no te dice que no puedas, que es imposible, solo te dice que esperes, que perseveres, que si es lo que quieres y sigues puedes conseguirlo.
 
Disfrutarlo y a reflexionar porque todos nos enfrentamos a estas situaciones, son las que nos hacen crecer.

En la selva vivían tres leones. Un día, el mono, representante electo por los animales, convocó a una reunión a todos los habitantes de la selva, para poder tomar una decisión.

Y les dijo:

– Todos sabemos que el león es el rey de los animales.
– Pero aquí viven tres leones y los tres son muy fuertes.
– ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia?
– ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro rey?

Los leones supieron de la reunión que se estaba realizando y comentaron entre sí:
– Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido.
– Una selva no puede tener tres reyes.
– Luchar entre nosotros no queremos, ya que somos amigos.
– Necesitamos saber cuál será el elegido, pero, ¿cómo lo haremos?

Los animales que participaban en la reunión, después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los tres leones:

– Encontramos una solución muy simple para el problema.
– Los tres vais a escalar la montaña – dijo el mono.
– El que llegue primero a la cima, será consagrado nuestro rey – dijo el ciervo.

La montaña que tenían que escalar era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron al pie de la montaña para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿ahora cómo elegirían un rey?

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría , pidió la palabra:

– ¡Yo sé quién debe ser el rey!

Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.

– ¿Cómo?, preguntaron todos.
– Es simple – dijo el águila.
– Yo estaba volando bien cerca encima de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la montaña, escuché lo que cada uno dijo a la montaña.

El primer león dijo:
– ¡Montaña, me has vencido!

El segundo león dijo :
– ¡Montaña, me has vencido!

El tercer león dijo:
– ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
– Pero ya llegaste a tu tamaño final, y yo todavía estoy creciendo.
– Volveré

La diferencia, completó el águila , es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió, y para quien piensa así, su persona es más grande que su problema. Si él es el rey de sí mismo, está preparado para ser el rey de los demás.

Los animales aplaudieron con entusiasmo al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.

Maestro: no tiene mucha importancia el tamaño de los problemas que tengas. Todavía estás creciendo y no llegaste al límite de tu potencial. Por lo tanto acepta los problemas hasta que cambien o puedes tratarlos de algún modo.

Fuente: autor desconocido

http://www.contarcuentos.com

AlogoYC4 bis (1)

Zanahoria, huevo o café…¿Cómo te sientes ante la adversidad?

Posted on Actualizado enn

Una joven fue a ver a su abuelo. Le habló de su vida y le contó sobre los momentos que estaba viviendo y lo difícil que le resultaba salir adelante. No sabía cómo iba a hacer para seguir luchando, cómo superar la situación  y que estaba punto de darse por vencida y abandonar todo. Ya estaba cansada de luchar y empeñarse por vencer los obstáculos. Tenía la impresión de que cuando solucionaba un problema, surgía otro.

Su abuelo le pidió que la acompañara a la cocina. Llenó tres ollas con agua. En la primera colocó zanahorias, en la segunda huevos y, en la última, colocó granos de café. Sin decir una palabra esperó que el agua de las ollas empezara a hervir. Unos veinte minutos más tarde apagó el fuego.

Retiró las zanahorias y las colocó en un recipiente. Hizo lo mismo con los huevos. Luego, con un cucharón, retiró el café y también lo puso en otro recipiente. Dirigiéndose a su nieta, le preguntó: “Ahora dime lo que ves”.

“Veo zanahorias, huevos y café”, fue la respuesta. El abuelo le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Estaban blandas. Después le pidió que tomara un huevo y lo pelara. Una vez retirada la cáscara, pudo observar que el huevo se había endurecido. Finalmente, le pidió que tomara un trago del café. La joven sonrió al oler el rico aroma que desprendía la infusión.

Entonces la joven preguntó: “¿A qué viene todo esto, abuelo?” Él le explicó que cada uno de esos objetos había tenido que enfrentar la misma adversidad -el agua hirviendo- pero cada uno había reaccionado de una manera diferente. La zanahoria era dura, resistente en el momento de haber sido colocada en el agua. Sin embargo, al ser sometida al agua hirviendo, quedó blanda y débil. La frágil cáscara exterior había protegido al líquido del interior del huevo. Pero, una vez hervido, el interior se endureció. Sin embargo, los granos de café molidos eran singulares. Una vez colocados en el agua hirviendo, fue el agua la que cambió.

“¿Con cuál de estos elementos te puedes identificar?”le preguntó a su nieta. “Cómo le respondes a la adversidad cuando ésta golpea a tu puerta?

¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piensa en esto: ¿Qué soy? ¿Soy la zanahoria que parece ser fuerte pero, con el dolor y la adversidad me marchito y pierdo mi fuerza? ¿Soy el huevo que al principio tiene un corazón blando, pero cambia con el calor? ¿Después de una muerte, una separación, un problema económico o alguna otra situación difícil, me he vuelto dura y rígida? ¿Será que el aspecto de mi cáscara no cambió pero, por dentro, me he convertido en una persona amargada y difícil, con un espíritu rígido y un corazón endurecido  que no se da nuevas oportunidades?

¿O es que soy como los granos de café? De hecho, el grano hace cambiar al agua caliente, precisamente a la circunstancia que le produce dolor. Cuando el agua se calienta, el grano libera la fragancia y el sabor. Si tú eres como el grano de café entonces, cuando las cosas han llegado a su peor momento, tú empiezas a mejorar y a cambiar la situación creada alrededor tuyo. ¿Te puedes elevar a otro nivel en los momentos más sombríos y al enfrentar enormes desafíos?

¿Cómo enfrentas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

zahanoria-huevos-cafe1

Anónimo adaptado.

Piensa ahora en tus vida tus circunstancias personales, en tu entorno laboral, familiar… cómo reaccionas a lo que te ocurre, como te sobrepones.AlogoYC4 bis (1)