Yolanda Cuevas Ayneto

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Charlas y formación Colaboraciones Cuentos y Metáforas

Presentación nuevo libro Autocuidado 52 semanas para cuidar de ti

Deseo que el verano y la vuelta haya ido lo mejor posible.

Os escribo para recordaros que comienzan las presentaciones de nuestro libro Autocuidado 52 semanas para cuidar de ti y me encantaría que asistieras en compañía de tu gente.

La primera es en Zaragoza 2 de Octubre en el espacio cultural de El Corte Inglés de Independencia.

Además es el día que sale el libro a la venta. Ahora está preventa.

  • Madrid, 8 de octubre, Casa del Libro de Gran Vía.
  • Barcelona, 14 de octubre, Casa del Libro Rambla Catalunya.
  • Valencia, 18 de noviembre, Fnac.

Según vayan saliendo nuevas presentaciones las compartimos en nuestras RRSS.

Gracias por acompañarnos y sumarte a nuestra iniciativa de autocuidado.

Un abrazo.

Consigue nuestro libro👉 Preventa

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El semáforo del hambre

Quiero proponerte una imagen muy sencilla para acompañarte en los momentos en los que piensas en comer: la imagen de un semáforo.

Muchas personas que han aprendido a comer por costumbre, por obligación o como refugio emocional, sienten que la comida es automática, como si no hubiera espacio para decidir. Lo que buscamos con esta práctica es crear un instante de pausa. Ese pequeño momento puede cambiarlo todo.

El semáforo nos recuerda tres pasos:
-Rojo: detenernos antes de comer, para observar qué está pasando en el cuerpo.
-Amarillo: escuchar con curiosidad, distinguiendo si lo que aparece es hambre física o hambre emocional.
-Verde: elegir con conciencia qué hacer después.

No se trata de prohibirte ni de juzgarte, sino de darte la oportunidad de elegir en lugar de reaccionar automáticamente. Con práctica, esta imagen del semáforo se vuelve una herramienta que puedes usar en tu día a día, incluso sin meditación formal.

Aquí le audio https://www.ivoox.com/player_ej_157815121_6_1.html?c1=f47b0c

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Doce meses mindfulness

Programa MBSR Reducción del Estrés Basado en Mindfulness

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Escuchando el lenguaje del cuerpo

Muchas veces, cuando venimos de una historia en la que la comida estuvo ligada a normas externas, a emociones difíciles o a costumbres rígidas, dejamos de escuchar lo que realmente dice nuestro cuerpo. Podemos comer por inercia, por horario, por ansiedad o tristeza… y al final nos cuesta mucho identificar cuándo de verdad tenemos hambre.

En esta meditación vamos a entrenar algo muy simple pero poderoso: detenernos un momento para escuchar las sensaciones reales del cuerpo.
No se trata de juzgar si está “bien” o “mal” lo que sentimos, sino de aprender a reconocer:
-cuándo la señal viene del estómago y es hambre física
-cuándo surge más desde las emociones, como una necesidad de calma o de consuelo.

Poco a poco, al hacer este ejercicio, tu cuerpo y tu mente se van a ir familiarizando con un lenguaje nuevo: el lenguaje de tus propias señales internas.

Aquí el audio https://www.ivoox.com/player_ej_157815118_6_1.html?c1=f47b0c

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Mis imprescindibles para el suelo pélvico.

Hoy quiero compartir 3 cosas!

-Un cinturón pélvico

-Un tronco propioceptivo

-Y el curso para el tronco

Objetivo: Fortalecer tu suelo pélvico y mejora tu postura sin dejar de moverte.

El cinturón pélvico Suelo Firme, me empieza a acompañar y recomiendo para nuestra salud corporal. No es una faja ni un cinturón lumbar.

Ideal para embarazadas, postparto (especialmente tras cesárea), PERO TAMBIÉN para personas con debilidad abdominal, dolor de espalda, prolapsos, o que realizan deporte de impacto como correr o están mucho tiempo de pie.

💥 Protege tu zona lumbar y tu suelo pélvico con libertad de movimiento.

Tener el cinturón pélvico, el tronco propioceptivo y el curso no es solo invertir en tu cuerpo, sino también en tu bienestar emocional.

  • El cinturón pélvico Suelo Firme te ayuda a proteger y fortalecer tu suelo pélvico, mejorar tu postura y prevenir molestias físicas que, si se mantienen en el tiempo, pueden afectar tu ánimo y tu calidad de vida.
  • El tronco propioceptivo mejora tu equilibrio, coordinación y conciencia corporal. Y eso, a nivel psicológico, se traduce en más confianza y seguridad en tus movimientos y en tu día a día.
  • El curso del tronco te da las herramientas para conocer tu cuerpo, cuidarlo y entrenarlo con consciencia, evitando lesiones y aprendiendo a escuchar lo que necesita. Esto fomenta una relación más amable contigo misma, reduciendo estrés y mejorando tu autoestima.

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Tronco propioceptivo suelo pélvico: https://www.ensuelofirme.com/tienda/comprar-productos-ejercitadores-suelo-pelvico/tronco-de-propiocepcion-del-metodo-5p/?ref=110

Curso para el tronco de propiocepción: https://www.ensuelofirme.com/escuela-de-suelo-pelvico/curso-tronco-propiocepcion/?ref=16

Y ¡cuéntame!

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Meditación guiada para cultivar la aceptación

La vida no siempre sucede como esperamos. A veces nos encontramos con emociones intensas, pensamientos que nos incomodan o situaciones que escapan a nuestro control. En lugar de luchar contra ellas, podemos aprender a recibirlas con apertura y amabilidad.

Esta meditación guiada te invita a conectar con el momento presente, reconocer lo que está aquí y ahora, y soltar la necesidad de cambiarlo de inmediato. A través de la respiración consciente y una actitud compasiva, aprenderás a estar en paz con lo que surge, creando espacio para que la mente y el corazón descansen.

Guárdatela para practicar en momentos de tensión, cambios o incertidumbre, o simplemente como parte de tu rutina de mindfulness para vivir con mayor serenidad.

Aquí tienes el audio.

https://go.ivoox.com/rf/155399211

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Artículos bienestar Disciplina positiva

Cómo entrenar la reflexión en los hijos.

A raíz de la reflexión en RRSS “No fue imprudencia fue adolescencia” que te animo a leer antes de seguir aquí click en la imagen.

Ayudar a los hijos a reflexionar antes de actuar es un proceso que se construye desde la infancia, y no ocurre de la noche a la mañana. Aunque el cerebro adolescente aún esté madurando, sí se puede entrenar la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones con práctica, guía y acompañamiento.

¿Cómo pueden los padres ayudar a que sus hijos piensen antes de actuar?

1. Cultivar la reflexión desde pequeños

Preguntarles cosas como: “¿Qué crees que pasaría si…?”, “¿Qué otras opciones había?”, “¿Cómo te sentirías si eso le pasara a ti?”. Como un juego, paseando de excursión, en el parque. En un entorno relajado…no a modo de interrogatorio. Y compartir lo que piensas ahora y como pensabas en tu infancia, adolescencia.

Así no solo se entrena la empatía, también se fortalece la toma de perspectiva y la evaluación de consecuencias.

2. Validar sus emociones, pero enseñar a gestionarlas

En vez de frases como “no llores”, “eso no es nada”, usar “entiendo que te sientas así” y luego enseñarles a actuar desde la calma, no desde el impulso. Vamos a rebobinar y ver cómo lo harías ahora.

El autocontrol emocional se aprende modelando con el ejemplo, nombrando lo que sienten y tener herramientas de acompañamiento emocional. NO se trata de no sentir sino de acompañar lo que se siente.

3. Modelar el pensamiento crítico

Hablar en voz alta sobre decisiones propias: “Hoy estaba tan enfadada que iba a responder mal, pero paré, conecté conmigo, con mi cuerpo y conté hasta 10”.

Mostrar que reflexionar antes de actuar es un proceso, no una orden. Que se entrena y es posible.

4. Fomentar entornos seguros para equivocarse.

Los errores son oportunidades para aprender, no para castigar, humillar, comparar. Si un niño o adolescente se siente juzgado constantemente, dejará de compartir lo que vive. Además de dañar su autoestima y seguridad.

Lo que no se puede hablar, no se puede corregir. Y saber que no se busca ser perfectos.

5. Establecer límites firmes pero con sentido

Los adolescentes necesitan límites claros, pero también entender por qué existen. Involucrarlos en reglas, hablar de consecuencias reales, utilizar noticias para el debate les hace entender, flexibilizarse y ver que no se va en su contra,

6. Ayudarles a reconocer la presión del grupo

Enseñarles a identificar cuándo están actuando para agradar o pertenecer. Frases como: “¿Tú querías hacerlo o fue porque los demás lo hacían?” pueden abrir muchas puertas. Y desterrar para siempre la frase “si se tira tu amigo por un puente tu también lo haces? No hay frase más invalidante y juciosa más repetida que de poco sirve.

7. No decidir siempre por ellos: darles margen para elegir
Si siempre tomamos las decisiones por ellos, no aprenden a hacerlo por sí mismos.
Es mejor darles opciones seguras y guiadas (“Puedes ir en bici por el parque o por la calle tranquila”), y luego conversar sobre cómo se sintieron con la elección. Es importante hacer más preguntas y no dar siempre las respuestas porque se anula el desarrollo de la reflexión.
Así practican la autonomía y aprenden a prever consecuencias con supervisión, no con imposición. Muchas veces propio de los propios miedos.

8. Celebrar el proceso, no solo el resultado
Reconocer cuando han reflexionado, aunque la decisión final no sea perfecta.
Esto refuerza el hábito de pensar antes de actuar, no solo de “acertar”.

9. Exponerlos a decisiones con impacto real (pero seguro)
Por ejemplo: planear juntos un viaje familiar, administrar un pequeño presupuesto, o decidir el menú de una comida.
La práctica en escenarios de bajo riesgo fortalece su confianza y su criterio.

10. Darles espacio para reparar errores
Si se equivocan, en lugar de resolverlo por ellos, acompañar en el proceso de enmendar.
Aprender a reparar les enseña responsabilidad y resiliencia.

No se trata de hacer que los adolescentes no se equivoquen, sino de darles herramientas para pensar, sentir y decidir mejor, paso a paso. Los padres y madres no pueden “prestarles” un cerebro adulto, pero sí pueden ser esa voz interna que con el tiempo ellos aprenderán a activar por sí mismos.

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bienestar Psicología y Salud

Cuando el enfado lleva a dormir separados

En la intimidad de la vida en pareja, el conflicto es inevitable. Sin embargo, la forma en la que cada persona reacciona ante el enfado marca la diferencia entre una relación que se fortalece y una que se desgasta. Uno de los comportamientos más comunes, y más dañinos, es que, tras una discusión, uno de los dos se aleje emocional y físicamente: se niega a dormir en la misma cama, deja de hablar o utiliza el silencio como castigo.

Estas conductas no solo no resuelven el conflicto, sino que aumentan la distancia emocional. ¿Qué hay detrás de estos comportamientos? Aquí exploramos sus posibles causas.

1. Modelos aprendidos en la infancia

Desde pequeños aprendemos cómo se gestionan los conflictos en casa. Si una persona ha crecido en un entorno donde el enfado se vivía con gritos, silencios prolongados o retiradas afectivas, es probable que haya interiorizado que esa es la manera “normal” de reaccionar ante una discusión.

Estas experiencias tempranas moldean nuestras respuestas emocionales. Muchas veces, sin darnos cuenta, repetimos en nuestras relaciones de adultos lo que vimos en nuestras figuras de referencia, incluso si eso nos genera malestar.

2. Inmadurez emocional

Saber enfadarse implica reconocer nuestras emociones, entender qué nos pasa y poder expresarlo sin hacer daño. Cuando no se han desarrollado estas capacidades, el enfado se vuelve un impulso difícil de contener: se actúa desde la rabia, el orgullo o la necesidad de tener la razón.

La inmadurez emocional nos lleva a respuestas reactivas: irse de la cama, dejar de hablar, castigar al otro. Son señales de que la emoción nos ha sobrepasado y no contamos aún con recursos internos para gestionarla de forma constructiva.

3. Falta de habilidades comunicativas

No todas las personas han aprendido a expresar lo que sienten de forma clara y serena. Cuando no hay herramientas para comunicar el malestar, es común recurrir a estrategias pasivo-agresivas, como retirarse o generar silencio prolongado.

Estos comportamientos no solo impiden resolver el conflicto, sino que también hacen que el otro se sienta rechazado, confundido o castigado.

4. Deseo inconsciente de castigar

Aunque no siempre es intencional, a veces la retirada tiene una función clara: hacer sentir al otro “lo mal que me siento”. El silencio, la ausencia o el no compartir la cama se convierten en formas de castigo emocional.

Este tipo de respuesta nace muchas veces de un dolor no expresado, pero termina siendo una manera de manipular o generar culpa. Es un patrón destructivo que daña profundamente la conexión emocional de la pareja.

5. Heridas emocionales no resueltas

Cuando en la pareja hay un historial de conflictos mal gestionados, palabras que dolieron o gestos que dejaron huella, es fácil que el enfado actual conecte con viejas heridas. Lo que se expresa no es solo la molestia presente, sino una acumulación de emociones no procesadas.

En estos casos, la retirada puede ser una forma de protección, pero también de cierre emocional. Es una señal de que hay temas pendientes que necesitan ser abordados con honestidad y cuidado.

6. Creencias distorsionadas sobre el amor y el conflicto

Algunas personas arrastran ideas equivocadas como:

    “Si me enfado, tengo derecho a castigar con mi ausencia”.

    “El amor verdadero no discute”.

    “Si cedo, pierdo poder”.

    “Quien ama, tiene que entenderme sin que se lo diga”.

Estas creencias limitan la posibilidad de construir una relación sana. Confunden poder con frialdad, y amor con sufrimiento. Aprender a identificarlas y desmontarlas es un paso clave hacia una relación más madura y consciente.

Dormir juntos no debería ser un privilegio condicionado al estado de ánimo

La cama no es solo un espacio físico, es también un símbolo de intimidad, descanso, cuidado mutuo y conexión. Convertirla en un campo de batalla o en una herramienta de castigo emocional es profundamente dañino para el vínculo.

Incluso en momentos de enfado, es posible preservar el respeto, el cariño y la cercanía. Aprender a discutir sin romper el lazo afectivo es uno de los signos más claros de una relación emocionalmente madura.

Si te identificas con alguno de estos patrones, no es motivo de culpa, sino una invitación al cambio. El primer paso es reconocerlos. El segundo, buscar herramientas para hacerlo diferente y procesar experiencias pasadas en las que he visto estos mismos comportamientos directa o indirectamente.

Las parejas no se rompen porque discutan, sino porque no saben cómo cuidarse en medio del conflicto.

Aquí mi intro en RRSS (CLICK EN LA IMAGEN)

Screenshot
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Infidelidad: entre el juicio y la comprensión.

Vivimos en una cultura que juzga rápidamente la infidelidad. Se etiqueta, se condena, se reduce a blanco o negro. Pero pocas veces se hace lo más incómodo y, a la vez, lo más humano: preguntarnos por qué.

No se trata de justificar ni de normalizar. Se trata de entender.

Porque detrás de cada infidelidad hay una historia que rara vez se cuenta. Hay heridas, vacíos, silencios, decisiones mal gestionadas, miedos, impulsos, deseos no resueltos, conflictos no hablados. Hay personas imperfectas haciendo lo que pueden a veces, de la peor manera.

Juzgar a personas imperfectas por no hacer actos perfectos es una trampa moral.

Es más fácil señalar que mirar hacia adentro. Es más fácil castigar que preguntar:

¿Qué te llevó ahí?

¿Qué estaba pasando contigo, con tu relación, con tu vida?

No todo el mundo quiere o puede perdonar una infidelidad. Pero también es cierto que, si hay conciencia, foco, comprensión, una infidelidad puede ser un despertar. A veces, lo que parece una fractura es solo una grieta que revela lo que ya estaba roto.

Lo difícil no es caer. Lo difícil es atreverse a mirar el porqué.

Y si se mira bien, puede comenzar algo más sincero. Más consciente. Más real.

Compartir las causas por las que las personas pueden ser infieles puede ayudar a generar comprensión sobre un tema complejo y emocionalmente delicado. No se trata de justificar pero sí poder entender más con mente y corazón.

Causas Psicológicas

  1. Baja autoestima: Buscar validación externa.
  2. Trastornos de personalidad: Como el narcisismo o el trastorno límite.
  3. Necesidad de novedad o excitación: Adicción a la dopamina, aburrimiento.
  4. Falta de autocontrol o impulsividad.
  5. Insatisfacción emocional no comunicada.

Causas Emocionales

  1. Sentirse ignorado/a o no valorado/a por la pareja.
  2. Carencia de conexión emocional o intimidad.
  3. Deseo de sentirse deseado/a o amado/a.
  4. Venganza emocional: Por una infidelidad pasada, desprecio o abandono.
  5. Soledad dentro de la relación.

Causas Sexuales

  1. Insatisfacción sexual.
  2. Fantasías o deseos no compartidos.
  3. Atracción física hacia otra persona.
  4. Falta de deseo sexual en la pareja.
  5. Deseo de experimentar algo nuevo o diferente.

Causas Individuales

  1. Inmadurez emocional.
  2. Falta de compromiso real.
  3. Creencias permisivas sobre la fidelidad (“todos lo hacen”).
  4. Necesidad de reafirmar la propia libertad o independencia.
  5. Historia personal de infidelidades (propias o familiares).

Causas Relacionales

  1. Problemas de comunicación.
  2. Conflictos no resueltos o acumulados.
  3. Rutina o monotonía en la relación.
  4. Falta de tiempo de calidad juntos.
  5. Desconexión emocional o sexual prolongada.

Causas Socioculturales

  1. Contexto cultural que normaliza la infidelidad.
  2. Presión social o de amistades infieles.
  3. Acceso fácil a aventuras (apps, redes sociales).
  4. Idealización del romance o el amor libre.
  5. Falta de educación afectiva o sexual.

Causas de Crisis o Vulnerabilidad

  1. Pérdida de un ser querido.
  2. Cambios de vida importantes (maternidad, mudanzas, crisis de mediana edad).
  3. Estrés laboral o económico.
  4. Depresión o ansiedad.
  5. Consumo de alcohol o drogas.

¿Creías que había tantas?

Acompañar a alguien después de una infidelidad requiere mucha empatía, contención y respeto por su proceso. Las preguntas deben invitar a la reflexión, no al juicio, y pueden ser diferentes dependiendo de si la persona fue infiel o fue lastimada por la infidelidad. A continuación te dejo una guía dividida en dos bloques, y una sección final común para ambas partes.

 Si la persona fue engañada:

1. Emocionales

  • ¿Cómo te estás sintiendo realmente, más allá de la rabia o la tristeza?
  • ¿Qué parte de ti se sintió más herida con esto?
  • ¿Sientes que necesitas comprender más lo que pasó, o simplemente espacio para procesarlo?

2. Sobre la relación

  • ¿Crees que había señales previas que no viste o evitaste ver?
  • ¿Sientes que esta relación te venía haciendo bien antes de la infidelidad?
  • ¿Qué cosas valoras todavía de tu pareja (si las hay)?
  • ¿Quisieras reconstruir esta relación si se dieran ciertas condiciones? ¿Cuáles?

3. Sobre límites y decisiones

  • ¿Qué necesitas ahora para sentirte segura/o?
  • ¿Qué te ayudaría a tomar una decisión clara: tiempo, diálogo, terapia?
  • ¿Qué no estarías dispuesta/o a tolerar nunca más?

Si la persona fue infiel:

1. Emocionales

  • ¿Qué sentías antes de que ocurriera la infidelidad?
  • ¿Qué necesidades no estaban siendo atendidas (por ti o por la relación)?
  • ¿Qué te generó más culpa o más confusión después de lo que hiciste?

2. Sobre la relación y la elección

  • ¿Fue un acto impulsivo o venía gestándose con el tiempo?
  • ¿Qué buscabas en ese otro vínculo que no encontrabas en tu relación?
  • ¿Aún hay amor hacia tu pareja? ¿O solo apego, costumbre o miedo a perder?

3. Sobre la responsabilidad

  • ¿Qué estás dispuesto/a a asumir como responsabilidad emocional, más allá del error?
  • ¿Estás dispuesto/a a ser transparente y reparar, si la otra persona lo desea?
  • ¿Estás preparado/a para entender el dolor que causaste sin defenderte.

 Preguntas comunes para ambas partes:

  • ¿Qué aprendiste sobre ti a raíz de esta experiencia?
  • ¿Qué patrones crees que se repiten en tu forma de vincularte?
  • ¿Qué heridas viejas pueden haberse reactivado con esto?
  • ¿Qué necesitarías para sentirte en paz, sea cual sea el futuro de esta relación?

Estas preguntas no tienen que responderse todas de inmediato. A veces basta con una sola para abrir un proceso interior muy profundo. 

No hay respuestas rápidas ni caminos idénticos después de una infidelidad. Cada historia es única, como lo son las personas que la viven.

Si estás atravesando este proceso, desde cualquier lugar que te toque, mereces darte tiempo. Tiempo para sentir, para entender, para nombrar lo que dolió y también lo que aún importa. No todo tiene que resolverse de inmediato. A veces, simplemente sostenerse y respirar ya es suficiente.

No estás rota/o. No estás sola/o. No estás equivocada/o por sentir todo lo que sientes.

Sanar no siempre significa volver. A veces es soltar. A veces es reconstruir desde otro lugar. Y a veces, es volver a uno mismo con más verdad.

Sea cual sea el camino que elijas, que sea un camino con sentido para ti. Con calma. Con compasión. Con conciencia.

Y recuerda: Esto no te define.

No te define como pareja, como mujer, como hombre, como ser humano.

Lo que sí te define es cómo te acompañas a ti misma/o en este proceso.

Con amor, respeto, paciencia y verdad.

Pasar por una infidelidad duele. Se remueven heridas viejas, creencias, identidad, vínculos, autoimagen, confianza. Es mucho para cargar en soledad.

Pedir ayuda no significa que no puedas con esto. Significa que no tienes por qué hacerlo sola/o.

A veces necesitamos que alguien nos escuche sin interrumpirnos, que nos mire sin juzgarnos, que nos devuelva perspectiva cuando todo se ve roto.

Un proceso terapéutico puede ayudarte a procesar la experiencia, ordenar, cuidar, elegir.

Te abrazo de corazón.

“Volver a mí”

Se cayó el mundo,

y aún así, respiré.

Entre los restos del “nosotros”,

empezó a nacer un “yo” más verdadero.

No supe qué hacer al principio,

solo supe sentir.

Sentí el temblor, la rabia,

la pregunta que no tiene respuesta.

Y en el centro del ruido,

descubrí mi voz.

No gritaba, no exigía,

susurraba: “Aquí estás. Vuelve a ti.”

No necesito certezas ahora,

solo este hilo invisible que me sostiene:

la certeza de que merezco paz,

que mi amor no fue el error.

Lo que me quebró no me define.

Lo que elegí después, sí.

Y hoy, sin prisa, sin máscara,

vuelvo a mí.

Más honesta. Más fuerte. Más libre.

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¡Ya a la venta nuestro libro Autocuidado: 52 semanas para cuidar de ti!

Nos hace mucha ilusión compartir contigo que Autocuidado: 52 semanas para cuidar de ti ya está disponible en preventa.

El 2 de octubre en librerías.

Este libro nace del deseo de acompañarte a lo largo de un año completo, ofreciéndote cada semana una invitación a parar, reflexionar y reconectar contigo misma. Son 52 propuestas sencillas pero poderosas que te ayudarán a cultivar el bienestar, la calma y la amabilidad hacia ti.

Creemos que el autocuidado no es un lujo ni un acto egoísta, sino una necesidad que nos permite estar presentes en nuestra vida con mayor equilibrio y serenidad. A través de reflexiones, ejercicios prácticos y preguntas inspiradoras, este libro quiere convertirse en un espacio íntimo en el que puedas escucharte y cuidarte de una forma consciente.

📖 ¿Qué encontrarás en sus páginas?
✔️ Reflexiones semanales para inspirarte.
✔️ Ejercicios prácticos y propuestas de acción.
✔️ Preguntas poderosas para conocerte mejor.
✔️ Ideas para integrar el autocuidado en tu día a día.

Es un libro para ti o para regalar a alguien a quien quieras mucho. Porque cuidarnos es el primer paso para vivir con más plenitud.

Te invitamos a sumarte a este viaje de 52 semanas para cuidar de ti.

👉 Puedes conseguirlo aquí:

Ya han salido en webs los links de preventa:

https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/398474-libro-autocuidado-9788425369131

A partir de octubre comenzarán las presentaciones y firma.

¡Te esperamos!

Patri y Yolanda


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Artículos Psicología y Salud

“Redes que atrapan” a los menores

Cada día, miles de niños, niñas y adolescentes sufren violencia sexual en el entorno digital sin que la sociedad llegue a verlo o comprender su gravedad.

Esta realidad no puede ser ignorada. Es urgente que familias, escuelas, instituciones y redes sociales asuman su parte de responsabilidad para proteger a los menores, educar en el uso seguro de la tecnología y denunciar cualquier forma de abuso. 
Y por ello quiero compartir los datos principales y el informe de Save The Children, 8 julio 2025  

  1. Impacto generalizado
    • El 97,9 % de los jóvenes (18‑21 años) afirma haber sufrido alguna forma de violencia sexual en internet durante su minoría de edad.
    • En 2023 se registraron 4 896 denuncias por ciberdelitos contra menores, de las cuales 1 068 fueron de índole sexual, según el Ministerio del Interior. Save The Children advierte que la mayoría de los casos no se denuncian o detectan.
  2. Formas de violencia sexual identificadas
    • Grooming: un tercio de los jóvenes encuestados sufrió contacto adulto con fines sexuales.
    • Sexting sin consentimiento y difusión no autorizada de imágenes íntimas.
    • Sextorsión: coacción por contenido íntimo.
    • Deepfakes: uno de cada cinco sufrió manipulación de imágenes mediante IA.
  3. Desigualdad de género
    • Carmela del Moral, responsable de políticas de infancia en Save The Children, advierte que las chicas están más expuestas y son más castigadas si son víctimas.
  4. Recomendaciones clave
    • Refuerzo del control parental y acompañamiento familiar desde edades tempranas.
    • Educación digital, sensibilización sobre riesgos y uso adecuado de dispositivos.
    • Protocolos educativos y legales más eficientes para prevenir, detectar y sancionar estos abusos.

Consecuencias Psicológicas de la violencia sexual online en menores:

  1. Ansiedad y miedo constante
    • Las víctimas pueden vivir con temor a ser expuestas, juzgadas o atacadas, tanto en el mundo digital como en el presencial.
    • Puede generarse un estado de hipervigilancia y desconfianza hacia los demás.
  2. Depresión y tristeza profunda
    • La humillación, el rechazo social o el aislamiento que a veces sigue a la exposición de imágenes o mensajes íntimos pueden desencadenar síntomas depresivos, falta de sentido vital y desesperanza.
  3. Problemas de autoestima y autoconcepto
    • La difusión de contenido íntimo o el acoso sexual online puede dañar gravemente la percepción que la persona tiene de sí misma, minando la confianza y el respeto propio.
    • Las víctimas pueden sentirse “rotas” o “sucias”, lo que impacta su identidad.
  4. Aislamiento social
    • Muchas víctimas se aíslan por vergüenza o miedo al juicio social, evitando tanto el contacto digital como el presencial.
    • Este aislamiento puede reforzar la sensación de soledad y abandono.
  5. Culpa y vergüenza
    • A menudo, los menores sienten que han sido “cómplices” o “culpables” de la situación, especialmente en casos de sexting o grooming.
    • Esta falsa culpa alimenta el silencio y dificulta pedir ayuda.
  6. Estrés postraumático
    • En casos graves, las víctimas pueden desarrollar síntomas de trauma: flashbacks, pesadillas, evitación, bloqueo emocional y una sensación persistente de inseguridad.
  7. Conductas autodestructivas o de riesgo
    • Algunos adolescentes recurren a autolesiones, consumo de sustancias o conductas sexuales de riesgo como forma de aliviar el malestar emocional.
  8. Dificultades en las relaciones afectivas y sexuales futuras
    • La vivencia de abuso o humillación sexual digital puede afectar la capacidad para establecer relaciones sanas y seguras en la adultez.

Estas consecuencias no siempre son visibles de inmediato, pero pueden acompañar a la persona durante años si no se recibe apoyo psicológico adecuado.

Pincha aquí para ver el informe

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