Yolanda Cuevas Ayneto

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Artículos Psicología y Salud

Intensa-mente

Saber qué le pasa a alguien por la cabeza es misión imposible pero uno de los grandes deseos de la humanidad a cualquier edad. Desde padres para saber qué piensan sus hijos, los miembros de una pareja a compañeros de trabajo. Seguro que quitaría muchos quebraderos de cabeza pero a día de hoy es imposible y ¡gracias!
Lo que sí es posible es entender cómo funciona nuestro cerebro. Acercar de una forma práctica y didáctica, los resultados de años de investigación de, es el objetivo de muchos profesionales relacionados con la mente, entre ellos, nosotros los psicólogos.
En este caso el cine recrea el mundo de las emociones con su nueva película, Del revés. Y esto es lo que ocurre, que las emociones a veces nos vuelven del revés. Ellas son las protagonistas de la película en el cine y de la película de nuestra vida. Sin emociones ¿qué somos? Nuestra psicología transcurre entre pensamientos, emociones y conductas. Interrelacionadas, se condicionan entre sí creando infinidad de posibilidades. Nunca en la historia de la humanidad se le había dado tanta importancia a las emociones. Conocerlas y gestionarlas se ha convertido en máxima prioridad, casi cuestión de estado, no solo en el mundo adulto sino en el infantil. Es evidente que cuanto antes conozca mi mundo emocional, mejor me podré relacionar conmigo mismo y con los demás.
Se ha pasado de esconder, ridiculizar o castigar estados emocionales a generarles un espacio, y a respetarlos. Ya se sabe que las consecuencias de la mala gestión emocional acaban por reflejarse en la vida personal, social, y laboral de las personas, condicionando sus vidas y la de los demás. No olvidemos que las emociones también se contagian. Se está trabajando para educar en Inteligencia emocional ya que ha quedado patente tras el gran trabajo de Goleman entre otros, que solo tener buenas resultados académicos, no es garantía del famoso éxito.
Investigadores de la Universidad de Aalto, en Finlandia han creado el primer mapa termográfico que representa cómo reacciona nuestro cuerpo cuando experimentamos una emoción. Estas imágenes ya no dejan indiferente a nadie y ayudan a asimilar y porque no a creer lo que en palabra ya se decía. Que el estado emocional incide para bien o para mal no solo en nuestra mente sino en nuestro cuerpo. Mente y cuerpo son inseparables.

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La película ha elegido 5 emociones primarias para ver sus aventuras en la cabeza de una adolescente. Esas emociones comunes en la edad infantil y adulta, las traemos de serie y las compartimos con los animales. Así que han favorecido la supervivencia de nuestros antepasados. Por lo tanto si gracias a estas emociones estamos aquí y nos permiten desenvolvernos, no son ni buenas ni malas, ni positivas ni negativas, simplemente son. Lo que no gusta tanto son las sensaciones que provocan en nosotros algunas de ellas, y por ello se han etiquetado.
¿Cómo comenzar nuestro entrenamiento en Inteligencia emocional?

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¡Conociéndolas! Tan importantes que son y si preguntas por ellas en cualquier formación, charla o taller, pocos responden con exactitud (la primera yo en su día). Así que vamos con las presentaciones:

fear– Miedo: Fear y sus amigos, el terror, el horror, el pánico, el pavor, el susto, la alarma, la fóbia… El miedo te permite salvarte de un peligro real y huir. Por ejemplo al ver que un coche se acerca a gran velocidad mientras cruzas una calle, esta emoción permite que eches a correr para evitar ser atropellado. También te activa en tus retos. Pero en ocasiones los miedos paralizan y evitan que actúes. O en otros casos se desarrollan miedos imaginarios, pensamientos que condicionan vidas enteras. Lo único que consiguen es que te hagas cada vez más pequeño y no te atrevas a dar pasos en tu mundo personal, social o laboral por miedo a… Se sabe que un altísimo porcentaje de los miedos que se tienen, no se cumplirán jamás. Y mientras él, “tu miedo” está disfrutando en tu cabeza.
¿Te atreves a hacer una lista de tus miedos? ¿o tienes miedo a conocerlos?

Alegjoyría: Joy y sus amigas la euforia, el entusiasmo, el optimismo, el júbilo, la ilusión, el placer, el humor, y estar contento. Nos llena la vida cuando la sentimos y si surge después de situaciones que nos han llevado a estar triste se siente mejor. Celebramos gracias a ella buenas noticias relacionadas con los seres queridos, logros personales, ciertas sorpresas y pensamientos. ¿Te alegras y la expresas o reprimes tu alegría?

sadnessTristeza: Sadness y sus amigos la infelicidad, el desaliento, el pesimismo, la desgana, el aburrimiento, el sufrimiento, el dolor, el duelo, la pena, el pesar, la aflicción, el desconsuelo, el disgusto, la depresión, la amargura, la agonía, la resignación, la desilusión, la decepción, la frustración, la soledad, la nostalgia, la melancolía…Evolutivamente con la tristeza se buscaba el aislamiento si se estaba en enfermo para evitar contagiar. Hoy en día la enfermedad no es solo física, también emocional. Duelos por perder un familiar, romper con una pareja, sentirse abandonado, no ganar en una competición, perder una mascota, no conseguir aquello que te propones, perder un trabajo, ciertos recuerdos y pensamientos… producen tristeza. ¿Cuándo estás triste por algo crees que te dura mucho tiempo? La capacidad de reponerse varía de unas personas a otras. Entrenar esta capacidad de recuperación y resiliencia permite vivir con más optimismo.

anger– Ira: Anger y sus amigos, la indignación, la impotencia, los celos, la impaciencia, la envidia, la antipatía, el malhumor, el fastidio, el resentimiento, la hostilidad, el odio, el rencor, la furia, la cólera, el enfado, la rabia… permite que puedas defenderte y en ocasiones atacar cuando uno se siente amenazado física o psicológicamente. Permite posicionarte y transmitirlo, marcar tus límites. También permite avanzar en tus objetivos marcados y ser competitivo contigo mismo y los demás. Cuando te enfadas y se te pasa ¿te arrepientes de tus formas? ¿Repites el mismo patrón una y otra vez con tu pareja, compañero de trabajo, o desconocido en el semáforo?

 

digustAsco: Disgust y sus amigos, el rechazo, la repulsión, la repugnancia, la aversión. Más allá del que nos ayuda a sobrevivir porque evita que comamos algo en mal estado, este es el sentido evolutivo, moldea las relaciones y evita, condiciona, aleja o dificulta relacionarte con ciertas personas, o intimar en diferentes entornos. ¿Cómo llevas tu comunicación no verbal cuando algo a alguien te da “asco”?
Todas residen en Headquater, el epicentro de la mente en la película, nuestro sistema límbico, en la realidad.
Como vemos hay muchas opciones antes que responder a ¿cómo te sientes? Bien&Mal o ¿qué te pasa? Nada. Si lo pensamos así se contesta cuando se tienen 5 años pero también a los 50…
Desdramatizar las emociones para aliviar el impacto que provocan en algunas personas es uno de los primeros pasos. Ya dijo el sabio Aristóteles “El problema de una emoción no es sentirla, sino saber cómo usarla”. La educación emocional permite que no nos secuestren nuestras emociones, nos aíslen y dificulten las relaciones con los demás y nosotros mismos. Taponar las emociones provoca que con el tiempo se expresen de modos inadecuados, en nuestras conductas, en nuestros pensamientos y en nuestro cuerpo. Así nos recuerden, que un día no les hicimos caso.
Esta producción, Del revés, va a ser un recurso y herramienta educativa. La utilizarán profesionales para sus pacientes de cualquier edad, para cursos y charlas, también los padres para ayudar a ellos mismos y a sus hijos a su gestión emocional, pero sin duda a los protagonistas, los más pequeños. Con esta película podrán entender desde niños qué les ocurre por dentro y relacionarse mejor consigo mismos y los demás.
En la peli se han dejado la sorpresa, pero está claro que la película sorprenderá a grandes y pequeños.
¿Te animas a poner cara y voz a aquello que se te pasa por la cabeza?

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El reto es aprender vocablo emocional, comunicación emocional y gestión emocional y así evitar que nos vuelvan “Del revés”.
Enlaces del trailer:

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¿Conoces el Mindfulness…? “¿Mind qué?”

Esta es una de las respuestas cuando psicólogos o profesionales relacionados con la salud realizamos a pacientes o conocidos.
A pesar de llevar en la tierra más de 2.500 años, provenir del mundo budista de Oriente, llamarse meditación, el famoso “Ohmmm” y la postura de levitación no ha facilitado su entendimiento por estos mundos de acá. El desconocimiento, una cultura tan diferente o ser “cerrado de mente” han hecho el resto. Para ello han tenido que surgir en Occidente estudios científicos que demostraran lo que en Oriente llevan miles de años beneficiándose.

A partir de entonces todo empieza a cambiar.
Jon Kabat-Zinn, referente a nivel mundial, ha sido el fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y del Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en la Medicina, el Cuidado de Salud, y la Sociedad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Ser médico en nuestra cultura abre más puertas a la razón que ser monje. Ha sido la persona que acercó a Occidente la práctica y la introdujo al modelo médico. Su trabajo de desarrollo e investigación desde 1979 ha permitido comprobar sus beneficios en el ámbito más clínico relacionado con el dolor crónico y estrés. Pero esas investigaciones crecen como la espuma y refuerzan su potencial aunque no todo es mindfulness.
Mindfulness traducido al español como atención plena permite desarrollar la atención y la conciencia fomentando un efecto dominó que promueve cambios en otras áreas de nuestra propia vida y en relación con los demás.
La práctica consiste en prestar atención a lo que vemos, oímos, hacemos, pensamos, sentimos, a nuestras emociones, a todo los que nos rodea en el momento presente, de una forma especial, conscientemente, con intención y sin juzgar. Casi nada…Esta práctica es muy productiva porque te enseña a estar y ser. La atención es un músculo que se puede entrenar, y mindfulness sería un tipo de pesas.
Te permite relacionarte directamente con lo que te ocurre y conocerte de otro modo empezando por las emociones, el inicio de nuestra vida y de lo que parte todo. Cuando fuimos bebés las emociones permitieron comunicarnos con nuestra madre que satisfizo nuestras necesidades y seguir creciendo. Y ahora estamos en un mundo en el que…¿Cuántas veces has ido a buscar el coche a un parking y no recordabas la planta o la parcela?, te suena eso de ¿dónde habré dejado las llaves? siempre igual y alguien diciéndote ¡un día te dejarás la cabeza!, ¿Se te ha pasado tu parada cuando ibas en el metro o bus?, o ¿Lo esperabas y no te enteraste de su llegada?, ¿Has echado el doble de sal a la verdura que ibas a cocer?, ¿Has dudado si habías desconectado la plancha, la vitrocerámica, cerrado el coche, o la puerta de casa?, ¿Estás en la ducha y no sabes si es la segunda o tercera vez que te enjabonas el pelo?…y más que seguro que se te ocurren y quizá hasta te estás riendo por sentirte identificado pero en el fondo no es para reírse, tampoco diré para llorar pero sí para tomar conciencia y ver qué hacer. (anímate si quieres compartirlas)
¿Qué demuestra esta lista de preguntas?
A priori no las consideramos más que simples despistes que nos fastidian momentos de nuestro día a día pero demuestran que no estamos donde tenemos que estar, en el “aquí y ahora” de cada momento que vivimos. Que vivimos en modo pasado y futuro, aislándonos en nuestro ruido mental, recordando temas del pasado que nos han secuestrado emocionalmente o recordando temas que no se nos pueden olvidar para dentro de una hora, un día o una semana.

Nos alejamos de momentos en potencia, no estamos conectados con el momento, vivimos en la “superficie” de la vida. Un café con un amigo, un abrazo sentido, una conversación, un atardecer, un paseo, una tarea de nuestro trabajo, una actividad o la práctica deportiva… se está sin estar, es como estar en varios escenarios y al final esto cansa y mucho porque además uno ve y siente que no rinde, que da menos de lo que podría dar y no disfruta. Y para poner la puntilla esta manera de vivir la transmitimos por imitación a los más pequeños de la casa así que la plaga está asegurada si no nos ponemos manos a la obra.
La sociedad en la que vivimos empuja a vivir en modo “acelerado”. Siendo capaces de hacer muchas cosas, pero con una atención permanentemente dispersa y alejada de nuestro “yo” y este es el problema. Es estar a todo y en nada. Lo que ha sido adaptativo en situaciones puntuales para el mundo personal, social o laboral se ha fijado y se ha hecho hábito 24 horas y esto es desadaptativo. Y entonces el cuerpo comienza a “hablar” y aparece el estrés, ansiedad de tanto miedo al futuro, depresión de tanto pasado, problemas gastrointestinales, musculares, trastornos del sueño, dolores de cabeza, espalda… que impiden vivir, viviendo, es decir se malvive.
Desarrollar este tipo de atención focalizada disuelve los hábitos rumiativos y de preocupación relacionados con la depresión y la ansiedad. En definitiva a disminuir el agobio permanente de ese ir y venir de la mente en un mundo que nos desconcentra permanentemente… si queremos.

Mindfulness o atención plena aclara la mente y eso se refleja en todo, se disfruta más lo que se hace, con equilibrio aprendiendo a responder y no a reaccionar lo que implica gestión emocional necesaria en todos los ámbitos en los que nos relacionemos, sin excepción.
Ya sea en el mundo personal, laboral, sentimental, social, deportivo o en la educación acercar a pie de calle la práctica de mindfulness es lanzar un “salvavidas” a la tormenta emocional en el mar en el que viva cada uno.
Ahora ya no puedes decir ¿Mind… qué?

 

Jon Kabat-Zinn en Zaragoza. Aquí

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