Yolanda Cuevas Ayneto

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Artículos Psicología del Deporte

Nueva temporada, para todos y para todo

Cuando un entrenador finaliza su temporada, hace balance de todo lo que ha ocurrido en su trascurso, de lo bueno y de lo malo. Siempre se dice que al final uno se queda con lo bueno pero si lo que quieres es mejorar, avanzar y crecer tienes que tener presente tus áreas de mejora como entrenador y ponerte a ello ¡YA! Aquí entra en juego:

Tu manera de comunicar y liderazgo; es importante que te evalúes y sientas si conectaste con el grupo de personas con los que compartiste toda una temporada. Si fuiste capaz de motivar y avanzar estableciendo objetivos adecuados a la edad y circunstancias de los chavales. Y si no acabaste la temporada cuales fueron los motivos. Lo fácil es decir porque no se ganaban los partidos o no se cumplían los objetivos del club, pero detrás hay mucho más que sí depende de ti y puedes mejorar.
Si no llegas a los tuyos no podrás avanzar, saber comunicarte es una de las parcelas más importantes de la Inteligencia Emocional en el deporte en general independientemente de la categoría.

Tu capacidad de manejar situaciones adversas; si estuviste a la altura de las circunstancias, porque una temporada da para mucho. Hay niños que sus padres se separan, suspenden varias asignaturas, cambian de comportamiento, no se comprometen, se bloquean, se perdieron varios partidos seguidos y se desanimaron… ¿cómo crees que reaccionaste ante estas situaciones?, ¿te superaron?, ¿las evitaste?… Es importante que te entrenes en estas habilidades, seguramente con ayuda de profesionales de la psicología, porque en todas las temporadas puedes encontrarte con situaciones de este tipo. Hoy en día tu papel de entrenador no se limita al entreno físico, técnico y táctico.

Tu capacidad de adaptación; un año has podido llevar benjamines, otros a cadetes y otros a juveniles… ¿realmente crees que lo que funciona con una categoría funciona con todas? Tienes que ser un entrenador “camaleónico”. Hay que saberse adaptar a ellos, a sus preocupaciones etc… según la edad que tengas sabrás que si has llevado a juveniles hace 15 años no tiene nada que ver con los juveniles hoy en día. Ni mejor ni peor, son distintos, fruto de sus circunstancias y el cambio social que se ha producido.
¡Qué importante aquí ser un entrenador con Inteligencia Emocional! Hay que entrenar la capacidad de conectar emocionalmente con ellos. Cada vez la formación que se te exige es mayor, y si no toca reciclar con nuevas formaciones o lecturas. Sé que no te costará porque te apasiona lo que haces. Sacrificas tu tiempo de ocio personal y en familia, vacaciones para tu pasión, entrenar cada temporada a los chavales en tu deporte favorito, así que te animo a ello.

Tu papel de educador; ¿crees que crecieron como personas y como deportistas gracias a ti? ¿fuiste capaz de sacar lo mejor de cada uno? Recuerda si inculcaste pasión por el deporte como estilo de vida y educaste en valores, necesarios más que nunca, como el esfuerzo, la paciencia, la perseverancia, el respeto, la humildad, la responsabilidad… siendo tú mismo un claro ejemplo de ellos. Porque, aunque a veces piensas que tú estás solo para enseñar un deporte y que para educar ya están sus padres o el colegio recuerda que eres su modelo a seguir, en muchos casos su sueño. A veces te idolatran tanto que tienes sobre ellos más poder de lo que crees y te van a imitar. Seguro que recuerdas a ese entrenador que igual por él, te hiciste entrenador, o a ese que cuando hablas de él dices “me llegó”. Tú como entrenador y el deporte en sí mismo educa. Porque la educación no solo se limita a padres y profesores del colegio o instituto. Todos tenéis esa responsabilidad y el objetivo es ir en la misma dirección. Cuanto más coherente sea el cuadrado con sus cuatros esquinas entrenador, cole, padres y niño o chavales que practican deporte, más equilibrado será su desarrollo en todos los sentidos incluido el emocional. No solo serán mejores deportistas, felices sin presiones innecesarias, disfrutando de lo que hacen, sino mejores personas. No olvidemos que si uno disfruta con lo que hace se compromete más.

Tu relación con los padres; ¡ay madre! Ese primer día de entrenamiento en el que si las miradas hablaran… Tu pensando “a ver que padres me tocan” y ellos “a ver cómo es este entrenador” Te falta tiempo para preguntarle al compañero de la temporada pasada qué padres son los que te van a “amargar la temporada” Mal, ya te estás centrando en lo que no debes, cambia tu interpretación. Piensa que como cualquier padre y madre su hijo es lo más importante y que quieren al mejor entrenador que haya en el club, así que entrénate también para que cada temporada mejores en algo en las diferentes parcelas no solo físicas, técnicas o tácticas… El problema es que hay padres que no tienen estrategias y no saben a veces como tratar los temas y te lo digo por experiencia. EL ataque o las malas formas se convierten en la única forma de defender. Y en mayúsculas digo que HAY PADRES EJEMPLO A SEGUIR pero que no son noticia. Se tiende a destacar los incidentes y se generalizan conductas cuando parte de la realidad es otra. Esto no es justo para el propio chico que lo único que quiere es practicar su deporte favorito, con los suyos, tranquilo disfrutando y avanzando temporada tras temporada pero tampoco es justo para vosotros que en definitiva queréis lo mejor para ellos. Ningún entrenador quiere problemas, ni con los padres ni con los chavales. No olvidéis que el protagonista es el joven que practica deporte y no las actuaciones incorrectas de padres o entrenadores.

Los padres igual preguntarán si eres bueno, y ¿qué es ser bueno? Pues para unos será que les enseñes mucho, que metan muchos goles, canastas o superen tiempos, que no dejes a su hijo en el banquillo, otros valoraran tu trato, tu educación y la que transmites, que sepas comunicarte con los chicos y con ellos, tu seriedad, que valores los esfuerzos, que seas accesible, que no huyas de ellos, que no eches balones fuera, que te responsabilices y seas coherente con tus de tus decisiones, que seas justo, que si pones normas se cumplan pero para todos sin excepciones, que te involucres y conozcas sus notas y sus preocupaciones, que seas un modelo deportivo y de persona en definitiva que dejes huella pero de las buenas.

¡Muchas cosas! dirás ¿verdad? Pues sí, son muchas pero eres afortunado, porque ahora te espera una nueva temporada, con nuevos objetivos como persona, como entrenador, como educador, con ganas de crecer como profesional. Nuevas oportunidades para superarte en todo lo que te propongas, que no lo consiguieras la temporada pasada no significa que en esta no sea posible. Todo es cuestión de esfuerzo y perseverancia. Siempre digo que ningún entrenador comienza la temporada con el propósito de hacerlo mal. Pero como en todo una cosa es la teoría y el deseo y otra la práctica y la realidad.

Así que si algún padre o madre lee estas líneas, pensad que ellos cada temporada trabajan para que se desarrolle lo mejor posible, sobre todo por los chicos así que ponedlo fácil, buscad el momento y las formas para transmitir vuestras dudas o quejas, sed ejemplo de conducta en los entrenamientos y encuentros deportivos.
Te propongo entrenador, lo que los psicólogos “predicamos” en deporte formativo, a veces no con todo el éxito que todos quisiéramos, las reuniones periódicas con los padres de tu equipo, cortas en la que expliques normas, objetivos, compromisos y dificultades y escuches sugerencias que os ayuden a unir posturas y a trabajar unidos en el desarrollo de los chavales.
Alejarlos no es la mejor medida en el deporte formativo de los más pequeños. Como entrenador una asignatura es saber cuándo, dónde hablar para pasar al qué y cómo hablar. Esto también se entrena. Sí, es tiempo y esfuerzo añadido pero si queremos que las cosas funcionen no hay otra. En los colegios se hace y nadie duda del formato. ¿Por qué en el deporte sí? Los tiempos cambian no lo olvidemos y hay que saber adaptarse desde las direcciones deportivas.

Siempre se ha dicho que huir de los problemas no solo no es la solución sino que atrae más problemas, la huida hace de imán.
Entrenador, entrena de tal forma que los chicos deseen que llegue el día del entrenamiento no solo por el deporte en sí o por ver a sus amigos sino también por su entrenador.
Os deseo a todos los entrenadores de todos los deportes, y a sus padres que disfrutéis de ser entrenadores y de ser padres, cada uno en su papel, de chicos y chicas que practican deporte. Gracias a vosotros pueden beneficiarse física y mentalmente de lo que su práctica aporta.
Sentiros todos orgullosos de poder acompañarlos en su camino deportivo, la forma en que lo hagáis puede ser  determinante.
Trabajad unidos para que no abandonen el deporte.
¡Comienza la temporada!

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Cohesión y valores desde los primeros entrenamientos.

Se sabe de la importancia de la cohesión grupal y los valores en la base de un buen equipo.

Os dejo el artículo escrito junto a Patricia Ramírez Loeffler para la web OkPatines.

Seguridad y confianza variables que deseas que te acompañen en la vida y en el deporte. Pero ¿cómo trabajarlas para que sean pilares en tu día a día? La seguridad y la confianza no surgen de la nada, no son el resultado de comentarios del tipo  “venga ten confianza en ti que saldrá” o “tienes que confiar más en ti”. A la confianza todos la quieren tener de su lado, pero el problema está en cómo conseguirla y mantenerla.

 

Seguridad y confianza se alimentan, entre otros, de experiencias positivas vividas que potencian tus capacidades. Cada vez que confirmas y experimentas que has sido capaz de realizar aquello que te proponías, te sientes bien y seguro. Se trata de que el trabajo y las horas de esfuerzo se traduzcan en tu mente en recuerdos de lo que sí eres capaz de hacer. La percepción de control en lo que haces es la base de tu confianza y seguridad.

 

Cuando te enfrentas a un nuevo reto, tu mente busca en la base de datos del cerebro qué experiencias has vivido que te permiten ser apto para repetir y poder alcanzar tus objetivos. En definitiva, la mente busca situaciones y fortalezas que permitan que tu confianza sea óptima. Y esa confianza es el resultado de tu pasado y de la percepción que tienes de ti mismo.

 

El primer paso es recordar la vez que fue posible o la última vez que te enfrentaste a ese reto y te acercaste a tu objetivo. Este recuerdo te hace sentirte más orgulloso, más seguro con más confianza y por lo tanto te prepara para repetirlo. Analizar y tener presente qué hizo posible ese logro es fundamental para ordenar los pasos en los siguientes intentos. Se trata de buscar en tus fortalezas lo que te hace capaz, tener claro que dentro de ti existen una serie de capacidades, una actitud y un talento que, si lo trabajas, te puede llevar al éxito. Si no sabes qué tienes dentro, si desconoces el locus de control interno, no serás capaz de repetir y darle valor a lo que te lleva al éxito. Tienes que tomar conciencia de lo que haces correctamente, el por qué y así crear tu ruta hacia lo que te propones.

 

Todo lo que dependa de ti mismo tiene que ser trabajado. Tienes que centrarte en el presente, en lo que tienes que hacer en cada momento, en lo que depende de ti, y a la vez, dejar de prestar atención a todo lo demás, a lo que resta energía y tiempo; la duda, el “pero”, los “y si”…, la suerte.

 

Si quieres conseguir sentirte seguro y con confianza tienes que:

  1. Establecer metas realistas y a la vez ambiciosas, que seas capaz de alcanzar pero que tiren de ti y te motiven.
  2. Entrenar y desarrollar autodisciplina, esfuerzo y perseverancia como base del éxito.
  3. Dar prioridad al rendimiento, a la ejecución y no focalizar el éxito en el resultado.
  4. Fomentar un ambiente y unas actitudes positivas que favorezcan el aprendizaje y el avance. Nadie quiere trabajar un ambiente hostil, en el que uno se siente presionado. Permítete aprender con el error, es la única manera de hacer las cosas diferentes. Equivocarse forma parte del camino y si te machacas con el error, terminarás por sentirte inseguro cada vez que pruebes algo.
  5. Establecer rutinas y así reducir la presión y ansiedad previa a la competición.
  6. Trabajar con visualización o práctica imaginada para entrenar situaciones futuras. Imaginar el modelo de lo que quieres hacer, el tipo de ejecución, las sensaciones que quieres sentir, la fortaleza de tus músculos. La mente es capaz de imaginar todo lo que te propongas. Trata de imaginar sobre el éxito y no con las equivocaciones. Tu cerebro guardará en su memoria lo que hayas imaginado y podrás acceder a ello cuando estés entrenando y compitiendo.

 

A pesar de que la seguridad te la da lo que está haciendo ahora, fantasear con el futuro te abre las puertas a nuevas oportunidades. La mente no puede estancarse en el pasado. El presente sirve para trabajar, para ponerte a prueba. Olvida el error y piensa que tienes cientos de oportunidades por delante para demostrar todo lo que llevas dentro. El único fracaso es no intentar lo que deseas.

 

Importante: No olvides que la confianza se relaciona con el rendimiento mediante una curva en forma de U invertida. Conforme aumenta la confianza el rendimiento aumenta hasta el llamado punto óptimo. A partir del cual el aumento de confianza va unido a una disminución del rendimiento, en este caso lo que ocurre es un exceso de confianza. ¡No te relajes en exceso!

 

Tan importante es trabajar la seguridad y confianza por defecto como por exceso, ambas te alejan de conseguir tu objetivo.

 

Patricia Ramirez Loeffler                                                            Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga de la salud y el deporte                                           Psicóloga de la salud y el deporte

@Patri_Psicologa                                                                           @YolandaCuAy

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Artículos Psicología y Salud

El sueño infantil: un hábito saludable que se educa

Os dejo el nuevo artículo sobre sueño infantil escrito junto a Patricia Ramírez para la Fundació Roger Torné en el que ofrecemos pautas para conseguir educar el sueño de los más pequeños.

Que un niño esté de mal humor, con rabietas o apático puede esconder detrás ciertas necesidades básicas no cubiertas como tener hambre, un estado febril o sueño, que se transforman en  problemas de conducta o  comportamiento. Una de las “misiones” como padres es saber detectar ese estado y elaborar un plan de acción para que en cierta medida no se repita o podáis tener mayor control sobre ello.

 

En el caso del sueño es necesario conocer:

  • Las horas que debe dormir un niño según su edad (alrededor de 10 horas en el sueño infantil).
  • El estado evolutivo por el que atraviesa, como circunstancias del tipo cambio de colegio, separación de los padres, problemas familiares…
  • Las rutinas que favorecen que el niño duerma y tenga un sueño reparador.
  • El carácter del niño.

Con esta información y estableciendo la rutina adecuada, el niño podrá rendir mejor en la guardería, el cole o en el parque, al igual que los adultos lo hacemos en nuestro trabajo, vida social y familiar. Descansar y tener un sueño reparador asienta la memoria registrando la información del día, ayuda a tener un buen estado de ánimo y a seguir creciendo mientras el niño duerme.

 

Desarrollar patrones de sueño saludables, que ir a la cama no se convierta en una guerra cada día y educar en este hábito, es clave en el desarrollo de los peques de la casa. Además, participa en el control  del sobrepeso y la depresión infantil.

 

Para ello te ofrecemos estas pautas que te ayudaran a desarrollar el hábito de dormir de tu hijo:

 

1-Personaliza un ritual de unos 20 minutos: en unos casos puede ser el lavado de los dientes, otros un baño, otro hacer pis y en otros leer un cuento (con lo que se favorece a la vez el hábito de la lectura), ayudar a tomar conciencia de las cosas positivas del día, una canción, la escucha de una melodía, un masaje, técnicas de respiración, imaginación guiada (que flota, que nada como un pez…) de este modo inducirles a sensaciones agradables que relajan para posteriormente ir a la cama y dormir. De este modo esa rutina en la acción prepara la mente y el cuerpo del niño para saber lo que va a continuación sin decírselo.

 

2-Nada de prisas: estas acciones previas son momentos de tranquilidad, que aportan seguridad al pequeño. El organismo no necesita activarse en estos momentos. Así el niño podrá llegar tranquilo a la cama y no le cueste dormir.

 

3- La televisión, videojuegos y móviles también activan el cerebro, así que no son recomendables en el periodo de tiempo entre cenar y dormir. Y menos utilizarlos dentro de la cama. Su luz altera el ritmo del reloj biológico (a cualquier edad).

 

4- Fomenta que poco a poco aprenda a dormirse solo y sea consciente de ello, valorándoselo por la mañana. Esto facilita que si se despierta durante la noche sepa cómo dormirse sin reclamaros por no saber qué hacer. Así favorecéis su autonomía.

 

5-Evita que se duerman en el salón o en vuestra cama y sea llevado a la suya dormido, porque no toma conciencia ni aprende el hábito.

 

6-Educa que la cama es para descansar, no para jugar. Así evitas darle la información contradictoria.

 

7-El gesto y tono en el que te diriges a tu hijo también condiciona que vaya a la cama con unas emociones u otras. Cuidar estos aspectos facilita un ambiente más propicio fuera de tensiones.

 

8-Dormir es una necesidad, no un castigo. Borra de tu repertorio el “castigado y a la cama”. Lágrimas y enfados no son “buenos ángeles de la guarda”.

 

9- No refuerces sus desvelos con muestras de cariño como abrazos y besos, comida, pasarlo a vuestra cama… porque interpreta que el despertarse tiene un “premio” que de otra forma no conseguiría. Eso sí, unas palabras de comprobación para saber si la causa del desvelo es algún dolor físico, una pesadilla, recordar que ingiera agua o unas palabras de calma, pero que entienda que lo que esperas de é es que se vuelva a dormir.

 

10-Lo que valió con el mayor no tiene por qué valer para el siguiente, recuerda que aunque son tus hijos son personas distintas, con diferentes gustos.

 

11-Establece un horario, tanto para la siesta si le corresponde, como para la hora de irse a dormir por la noche. El horario depende de la edad. El niño no puede irse a la cama a diferentes horas. Algún día del fin de semana y por algo excepcional o según periodo estival, los horarios pueden flexibilizarse, pero tienen que ser los mínimos.

 

12-Cuida el escenario porque es igual de importante: luz, temperatura (entre 16 y 22 grados constante), humedad, olores a esencias relajantes como la lavanda (unas gotitas en la almohada), un colchón y almohada adecuados, que duerman solos en su propia habitación, que haya sido ventilada y que la ropa de la cama y el pijama se adecuen a las necesidades del momento.

 

13-Respeta las necesidades de los más pequeños para sentirse seguros y cómodos en su “viaje nocturno”: unos necesitan su chupete, otros crecen y quieren muñecos, otros necesitan un punto de luz, o que la puerta no se cierre…

 

14-El deporte es mejor realizarlo lo más alejado de la hora de dormir para no sobreactivar y también porque su práctica eleva la temperatura del cuerpo.

 

15- Cuida la ingesta de alimentos y bebidas estimulantes; evitar el chocolate como “premio” a horas nocturnas, por el contrario los hidratos de carbono, calcio y vitamina B tienen propiedades sedantes. Es bueno que tengan agua a mano, un botellín para evitar que se derrame con un vaso.

 

16-Observa su comportamiento al despertar, puede darte pistas de si tu hijo ha descansado o está irritable.

 

Dormir alimenta a los niños y necesitan un sueño de calidad. Son los hábitos los que permiten que tu hijo descanse y no solo duerma. De este modo fomentas un adecuado crecimiento, desarrollo y bienestar físico y psicológico.

 

Destacar que el “lado más oscuro de la noche” lo pueden protagonizar las pesadillas y los terrores nocturnos, que forman parte de los Trastornos del Sueño (Parasomnias). No son trastornos importantes pero un asesoramiento o intervención psicológica y  paliar los efectos secundarios que producen es recomendable. No dejes que sea solo el tiempo el que lo solucione.

 

Papás no olvidéis finalizar la despedida con vuestro hijo cada noche con algunas de estas frases que proponemos:

 

Un besito cariño…

Te quiero, descansa…

Felices sueños…

Escucha tu latido y tu respiración…

Hasta mañana pequeño…

 

Patricia Ramírez Loeffler

Yolanda Cuevas Ayneto

 

 

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Morder no, pero solo castigar tampoco: el caso Luís Suárez.

Os dejamos el artículo escrito para la revista Fútbol Táctico junto a Patricia Ramírez sobre la reacción de Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014.

Morder no, pero castigar caso Luis Suarez tampoco

Os dejo también el enlace al escrito para la revista argentina Para ti.

Luís Suarez: morder, un problema psicológico que tiene solución

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La Psicología Deportiva en el deporte rey.

Os dejamos el artículo escrito para la revista Fútbol Táctico junto a Patricia Ramírez.

La Psicología Deportiva en el deporte rey

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Final de desempate: Copa de Rey 2014

Os dejamos el artículo sobre la Copa del Rey de 2014 publicado en la revista Fútbol Táctico junto con Patricia Ramírez.

Final del desempate Copa del Rey 2014

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Luís Suarez: morder, un problema psicológico que tiene solución.

Tenía que ser el Mundial del 2014 para que Luis Suarez repitiera una reacción impulsiva “morder” a su rival y la noticia diera la vuelta al mundo de formas muy diferentes. El debate de si forma parte del repertorio de conductas propias de ciertos jugadores que traspasan los límites permitidos y que el ojo humano del árbitro no puede captar o si se trataba de algo más ha acaparado medios de comunicación lo que ha llevado al interés general de una forma especial.
Es usual ver que ante situaciones de estrés o alarma los jugadores reaccionen de forma impulsiva, es el sistema límbico el que maneja las emociones de manera primaria pero la racionalidad y reflexión es capaz de frenar los impulsos agresivos y esto puede entrenarse.
Ha sido la tercera ocasión en la que el jugador reacciona de forma impulsiva y agresiva lo que hace pensar que los castigos anteriores, por otro lado necesarios como primer paso, y su arrepentimiento no consigan eliminar la conducta. Reaccionar de forma impulsiva consiste en actuar sin pensar, sin planificar, por placer y sin ser conscientes del daño propio y ajeno que se puede causar. La persona experimenta una sensación de malestar y sensación de tensión emocional que alivia cometiendo el acto. Durante la acción tiene sensaciones placenteras y liberadoras y posteriormente puede haber sentimientos de culpa o arrepentimiento.
Las personas que sufren el Trastorno por control de impulsos tienen problemas con el control de sus impulsos, como piromanía (incendios intencionados), cleptomanía (robo de objetos), tricotilomanía (arrancarse el cabello), ludopatía (juego patológico), onicofagia( morderse la uñas), compra por impulso, dermatilomanía (rascar o pellizcar la piel) o el Trastorno Explosivo Intermitente. En este trastorno, los episodios aparecen de forma aislada y el grado de agresividad es desproporcionado a la situación que lo origina.
Las causas de este trastorno pueden ser debidas a diferentes factores ambientales y biológicos. El entorno, la genética y la química cerebral relacionada con la serotonina pueden haber orquestado el desarrollo del trastorno.
Para ser diagnosticado de Trastorno Explosivo Intermitente, se analizan los comportamientos para saber si cumple con los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) o en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
En relación al tratamiento la terapia cognitivo-conductual permite identificar situaciones, trabajar pensamientos y percepciones irracionales, reconocer impulsos, tener mayor nivel de conciencia, manejar la ira y el control de respuestas inadecuadas, así como gestionar el estrés que acompaña a los episodios. De este modo ir disolviendo el impulso reflejo condicionado que impide controlar las reacciones.
Las consecuencias a modo de castigo han sido nuevos partidos sin jugar, esta vez nueve así que dice adiós al Mundial, cuatro meses de sanción que le impedirá entrar en un estadio y hasta Octubre no podrá volver a jugar con las consecuencias que a nivel físico y emocional conlleva y una multa millonaria. Por otro lado quedan comprometidos sus contratos con marcas entre otras de ropa deportiva que no quieren que relacionen su producto con conductas violentas y su inminente futuro profesional. Pero lo más importante es la toma de conciencia del jugador y que su entorno le ayude a ver la necesidad de ayuda profesional y realizar una evaluación, diagnóstico y tratamiento, y aprender a reflexionar antes de actuar y no sobrepasar los límites de forma impulsiva y violenta. Los castigos y el arrepentimiento son insuficientes para resolver este trastorno de la personalidad. Justificar o quitarle importancia a estos sucesos por parte de familiares, amigos, compañeros o entrenadores no son la ayuda que necesita para a iniciarse en su proceso de cambio y trabajar la capacidad para convivir con la frustración y otras emociones en su deporte y en su vida personal. Si finalmente se pone en manos de profesionales el mordisco “habrá merecido la pena” y en un futuro agradecerá los malos momentos que puede estar pasando ahora.

 

Artículo para la Revista argentina, Para ti.

Escrito por Patricia Ramirez Loeffler @Patri_Psicologa y Yolanda Cuevas Ayneto @YolandaCuAy

 

http://www.youtube.com/watch?v=I1101iGYji4

 

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Mi hijo no me come nada

Os dejo el último artículo escrito junto a Patricia Ramírez Loeffler para la Fundació Roger Torné.

En el se ofercen pautas para que la hora de la comida no sea un “martirio”

Padres ¿os suena esta frase? “este niño no me come nada”. En esta frase se esconde contenidos como:

  • Exageración y preocupación por vuestra parte. A veces pensáis que no es suficiente o que pasará hambre, cuando la realidad es que vivimos en una sociedad con exceso de recursos.
  • Problemas con vuestras expectativas. En ocasiones queréis cumplir ofreciendo un rato más en el parque si acaba el bocata, o una chuche si además se come el plátano entero.

 

La mayoría de las veces sois los padres con vuestro estilo de vida, costumbres y educación, los que organizáis la alimentación de los niños. Pero falta atender a los cambios evolutivos en su desarrollo, emocionales como puede ser la vuelta al cole, final de curso o la llegada de un hermano al hogar y necesidades físicas como realizar determinados deportes que exigen diferentes esfuerzos físicos.

 

Una cosa es  hacer menús por antojo de los niños y otra, saber adaptarse a las necesidades de ellos. La comida puede ser la misma para los hermanos pero no la cantidad, y eso no significa que el que menos coma “no come nada”. Durante el año los niños pasan por etapas de desarrollo físico y emocional que condicionan su alimentación y hay que saber detectarlos.

 

Es importante que como padres sepáis sobre pautas de alimentación según las edades de los niños y chavales. Y que reflexionéis sobre la importancia que tiene lo que hagáis en los hábitos que van a adquirir desde niños para su futura vida adulta e independiente. Sois modelos de conducta y los hábitos alimentarios se adquieren en la infancia y principalmente en vuestra casa. La alimentación es un acto voluntario y consciente que se puede educar y modificar y aquí los padres sois los protagonistas.

Nuestro reto es conseguir no vivir con amargura las horas de las comidas de los hijos.

 

Si ciertos comportamientos no se producen en el comedor del colegio ¿Por qué ocurren en casa? Para facilitaros la tarea aquí van unas pautas que pueden daros un orden y esquema de qué hacer:

 

Antes de comer:

  • Establece unas rutinas: organizan la mente del niño. Le aportarán orden y seguridad. Llega a casa, se cambia, se lava las manos, ayuda a poner la mesa, se sienta en la mesa, nos sirven o servimos dependiendo de la edad, y comenzamos a comer.

No vale que un día se coma en la cocina, otro en el salón, hoy de excursión por el pasillo, y mañana en el sofá viendo dibujos animados.

  • No dejes que pique antes de comer porque eso ya es comer, llena su estómago y no comerá lo que tengas preparado.

 

Durante la comida:

  • La comida es un acto social en el que la familia sienta las bases de la comunicación. Es el momento perfecto para hablar de las cosas buenas que nos han ocurrido e incluso de las no tan buenas, pero no utilizar ese rato para sermonear, discutir o castigar. Se corre el peligro de relacionar comida con “ambiente tenso”. Nadie quiere comer de forma relajada en un ambiente tenso.
  • En un principio todos comeréis lo mismo pero en diferentes cantidades, exceptuando si lo prescribe un médico como pueden ser intolerancias, alergias, períodos de crecimiento, controles de dieta, o alimentaciones especiales por determinadas circunstancias deportivas.
  • Sirve en pequeñas cantidades porque siempre es posible repetir. Si llenas el plato y además no es de lo que más le apetece el cerebro empieza a mandar señales de “horror, con esto no puedo”.
  • Tenemos la gran ventaja de poder disfrutar de la alimentación mediterránea, que es muy variada. Puede que una verdura, un pescado, una carne no guste pero tienes otras que ofrecer. Así que no te empeñes en que coma esa en concreto, la aborrecerá y será peor.
  • Si es estrictamente necesario que coma algo que no es de su agrado, habla con él y explícale las razones, siempre adaptadas a su edad. Investiga con él buscando información, hazle partícipe en su elaboración según su edad, y no le sirvas la cantidad que tú quieres. Proponle que se sirva él y que vas a respetar la cantidad que se eche pero tiene que saber que no se le va a cambiar el plato. Valora finalmente su esfuerzo y lo contentos que estáis. Pero no digas nunca que lo queréis más por lo que come. Esto es una manera de acercarse poco a poco a tu propósito, sin presión, sin “porque yo lo digo que para eso hago la comida”.
  • Piensa que cuando coméis, no lo haríais a gusto si os miraran constantemente, si a cada grano de arroz que se os cayera, se acercara alguien corriendo a recogerlo, a resoplar y a suspirar en los intentos de llevarse la sopa a la boca. Una cosa es ir enseñando a coger el tenedor, la cuchara, el cuchillo y otra pretender que no se ensucien como si fuera un adulto. Recuerda que a ciertas edades comen a la vez que aprenden o aprenden a la vez que comen, darles
  • Es importante pautar el tiempo que se está con la comida según la edad. Nada de “se le junta la comida con la merienda”. Los niños tienen que aprender que tienen un tiempo para comer. Una vez pasado el tiempo pautado, se les retira el plato. Y no os asustéis, no les va a pasar nada, tarde o temprano comerán.
  • Hasta la hora de la merienda no se picotea ni se comen chucherías. Así aprenden que hay unos horarios y que tienen que comer más si no quieren luego pasar hambre. Eso sí, todos a una. No vale que lo haga la madre y no el padre o al revés… ¡o los abuelos! Si actuáis de manera distinta, ellos se comportan de forma diferente. Los abuelos son expertos en hacer su comida favorita el fin de semana, pero no puede ser todos los días de la semana u ofrecer tres platos para ver que quieren sus nietos.
  • Nada de comer a la carta. Vuestra casa no es un restaurante. El fin de semana podéis hacer partícipes a vuestros hijos del menú de la semana. Os dará orden en vuestra vida. A los más peques puedes hacerles un calendario y que dibujen la comida y pegarlo en la cocina. Así interiorizan lo que van a comer y no les pilla de sorpresa. Si los niños participan en el menú, evitas el ¿qué hay para comer? y a la respuesta “Joooo, eso no me gusta”,  “¿otra vez?”.
  • No obligues a comer, ni castigues por ello, ni ridiculices, ni dejes de hablar con tu hijo porque no ha comido como tú quisieras. No fomentes sentimientos de culpabilidad que no llevan a nada positivo.
  • Si tu hijo decide no comer más, se respeta, se le deja el plato hasta que terminéis el resto de la familia y proceda el segundo plato.
  • No les deis bebidas con gas que dan la sensación de estar llenos por lo que se sacian antes.
  • Decir “si no comes no verás los dibujos”, son amenazas que solo sirven a corto plazo. Además, en la mayoría de los casos no se cumplen y los pequeños, tres horas después, están viendo dibujos. Si amenazas o chantajeas, estás enseñándoles a ellos a hacerlo y tarde o temprano serán los niños quienes os hagan el chantaje a vosotros.
  • No se come con televisión. Hay que fomentar la hora de la comida como la hora de comunicación. En realidad tardas 30 minutos aproximadamente en comer dependiendo de la edad. Minutos muy valiosos para compartir en familia. La televisión prolonga el tiempo de la comida. Los niños quieren convenceros de que mastican mientras ven la televisión, pero lo cierto es que lo hacen cuando los miráis. Su objetivo es ver la televisión no comer. Finalmente el apetito desaparece.
  • ¡Arriba la creatividad! Tú ya sabes lo buena que está la sandía, las fresas o la manzana pero no puedes darlo por hecho para tu hijos. Permite que desde pequeños prueben contigo un trocito de tu comida para probar algo nuevo, haz brochetas de fruta, o permite que decoren ellos el plato o la fuente…
  • Importante, comer bien no es comer cualquier cosa. Vivimos en una sociedad que oferta productos de todo tipo: llamativos colores y más apetecibles a nuestro cerebro, nos referimos a bollería, chuches, refrescos con gran cantidad de azúcar, pizzas, hamburguesas la llamada “comida rápida”. Nos ahorran tiempo, pero nos perjudican la salud. Se puede estar muy bien alimentado pero malnutrido. Cuando se toman estos alimentos el problema es que no nos aportan los nutrientes necesarios como lo hace la verdura, carne o pescado. No decimos que haya que esperar al cumpleaños para comer ganchitos y refrescos como ocurría hace 30 años, pero los niños no pueden merendar la mayor parte de la semana bollería o comer y merendar con refrescos. Esto está relacionado con el sobrepeso y colesterol infantil.

 

Todas estas pautas hay que seguirlas cada día, con paciencia. Sabemos que a veces es difícil pero es la clave y tus hijos lo necesitan. Te tienen que ver convencido y ser perseverante, que no cedes, y al final su cerebro lo asimila. No todos los niños son igual de constantes, así que si el tuyo insiste, alégrate porque esa misma perseverancia la utilizará para otras actividades de su vida. No es bueno que los niños sean obedientes a la primera, es bueno luchar por lo que uno quiere. El “hazme caso a la primera” no tiene que estar en vuestro repertorio de frases. Ni los adultos las cumplen así que ¿por qué lo iban a  hacer los niños?  Recuerda inculcar el hábito  de las 5 comidas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.

 

Finalmente, ten en cuenta que estas pautas de hábitos saludables contribuyen a promover la salud de los tuyos y prevenir enfermedades.

  • La alimentación equilibrada contribuye a que el crecimiento y desarrollo de tu hijo sea el correcto. Evitando anemias, sobrepeso, trastornos de nutrición y alimentación, caries, problemas de conducta, aprendizaje, etc.
  • Que eduques a los tuyos en estos hábitos favorece que se mantengan cuando sean adultos. Es durante la infancia cuando se establecen los hábitos alimentarios. Ahora estas trabajando en la prevención de posibles enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diabetes…de tus futuros hijos adultos.
  • La buena alimentación y realizar ejercicio favorece que el rendimiento en el cole y en la vida sea mejor.

 

Como veis es un tema serio de gran trascendencia, papás ¿comenzamos una dieta variada, saludable, equilibrada, con paciencia y amor?

 

Patricia Ramírez Loeffler

Yolanda Cuevas Ayneto

 

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Artículos Psicología del Deporte

¿ Qué campus es mejor para mi hijo?

Llega final de curso y apresurados los padres tienen que decidir si apuntar a sus hijos a un campus de verano.

Unas veces, si la economía, lo permite para completar esas vacaciones entre padres, abuelos maternos, paternos, otras porque no se tienen a “abuelos niñeros” o  ese pueblo al que acudir en verano como hacíamos muchos cuando éramos niños y es una nueva forma de que los chavales se diviertan de otra forma, descubran nuevos deportes, conozcan a otros niños, se socialicen y en definitiva vivan nuevas experiencias.

Una vez más Mundo Fútbol Base se interesa para que ofrezca alguna pauta o dar a conocer lo que opino en relación a este tema.

Destaco el tener en cuenta las preferencias del menor, porque el niño está en edad de disfrutar. Vivir la experiencia de un campus puede hacer que descubra otros deportes que se le pueden dar bien y no lo sabía. Aprender a decidir en familia fomenta el diálogo y la comunicación.

Y no olvidemos preguntar cada día si se lo ha pasado bien, qué ha aprendido, qué le cuesta más y valorar su esfuerzo día  a día. De este modo evitar a la pregunta ¿qué tal ha ido el campus? La respuesta – Muy bien hemos tenido un partido y hemos ganado.

Hay que trabajar para derivar la atención a otras cuestiones desde niños.

Agradeciendo de antemano el interés aquí os dejo el enlace Pinchar

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Artículos Psicología y Salud

Los límites y la obediencia influyen de forma positiva en el bienestar de los hijos.

Les dejo enlazado el artículo escrito junto a Patricia Ramirez para la Fundación Roger Torné, en Inspira Online Magazine

 

Es la hora, recoge los juguetes, no te has hecho la cama, el baño así no se deja, los platos no salen solos del lavavajillas, deja las cosas como te las encuentras, los zapatos no van al zapatero si tú no los metes… “uffff el día menos pensado me cojo la maleta y no vuelvo”.

Si tienes hijos te resultarán familiares estas frases y si no puede que las hayas escuchado en tu infancia o adolescencia.

La convivencia entre personas no es fácil y por ser padres e hijos no  tiene que surgir de forma natural. Una de las responsabilidades que tenéis  como padres es la disciplina relacionada con las tareas en casa. Se trata de que entiendan los beneficios de colaborar sobre todo en la adolescencia, moldear acciones desde pequeños y que el incumplimiento tiene consecuencias, independientemente de la edad. Así que vuestro objetivo es que desde pequeños fomentéis unos hábitos que ayuden a:

  1. Favorecer la convivencia entre los miembros de la familia.
  2. Educar en los límites con cariño, porque los límites ofrecen seguridad a tus hijos, y fomentan la autonomía.
  3. Tener una mayor organización en vuestro día a día que permitirá una mayor gestión del tiempo y disfrutar de otras actividades.
  4. Educar en valores como la responsabilidad, el respeto, el sacrificio, válidos y necesarios dentro y fuera de casa. Valores que pondrán en práctica cuando vayan al parque a jugar con otros niños estén en el colegio.
  5. Aprender en el seno familiar qué es la empatía, es decir, ponerse en el lugar de la otra persona, y la asertividad, comunicar sin dañar fomentando de este modo la Inteligencia Emocional.
  6. Ofrecerles un modelo de comportamiento, una habilidad para responder de los actos que uno realiza, conociendo que existen unas reglas en la convivencia.

 

Pasos a seguir para fomentar la disciplina en casa:

 

  1. Alíate, dialoga con tu pareja antes de proponer una actuación. Recordar siempre que la unión hace la fuerza. Si no estáis unidos y firmes en el objetivo, vuestro hijo acudirá al más permisivo de los dos hasta que ceda uno.
  2. Detecta la conducta más importante que queráis modificar. No es cuestión de recuperar de golpe el tiempo perdido y sobrecargaros de cambios. Es mejor el efecto dominó, unos llevan a otros.
  3. Ofrece margen de maniobra. No todo tiene que ser YA. Ten presente siempre que la paciencia tiene que estar contigo. Las cosas no se harán siempre como las haces tú, ni en el tiempo que tú quieres. ¡Están aprendiendo! Recuérdaselo a tu pareja.
  4. Piensa y adapta a la edad de tus hijos lo que pretendes que hagan.

A cualquier edad pueden llevar la ropa al cesto de la ropa pero no tenderla. Eso sí, fomenta el trabajo en equipo entre hermanos y en la igualdad. ¡Nada de tareas de chicas y de chicos! El pequeño saca la ropa y da las pinzas para que el mayor tienda. Adapta también las tareas a sus características, iniciándoles en las más llevaderas. Así se favorece la colaboración y ya llegará el momento de aprender las tareas menos agradables. Pon sobre la mesa diferentes tareas como sacar al perro, o rellenar su bebedero y comedero, regar las macetas, poner y quitar la mesa, sacar la basura, hacer la cama…y entre hermanos también pueden pactarlo, así educas en la resolución de posibles conflictos.

  1. Reconoce y valora los intentos de tus hijos: Si se cae una prenda y se ensucia de nuevo o hay que bajar al vecino puedes hacerlo con él la primera vez. No te alarmes, es cuestión de que la lavadora vuelva a limpiar. Diles que no pasa nada y que lo importante es intentar las cosas. Y así llegará un día que lo hagan bien. Si de repente entras en cólera y empiezas a reñir y a decir que es preferible que lo hagas tú porque ganas tiempo… tiras por tierra la oportunidad de que aprendan.
  2. Tienes que aprender a transmitir las normas, se claro para que tu hijo entienda lo que le pides y cómo tiene que hacerlo. Buscar el momento y las palabras adecuadas es tener media “batalla” ganada. Ser asertivo implica hablar sin herir. No se puede implantar una norma en medio de una discusión o como consecuencia del incumplimiento de otra, o interrumpir un juego. Recuerda que  hablar con firmeza no es chillar.

Asegúrate de que habláis en el mismo idioma, la “habitación recogida” para vosotros tiene un significado y para los hijos otro. Hay que ajustar posturas y definir qué supone tener el cuarto recogido, que significa portarse bien, que es ayudar en casa, que implica ser responsable.

  1. Saber cuándo se pueden razonar, pactar y decidir las normas. Hay normas negociables y normas que no se negocian, y hay que educar en ello desde pequeños.

Las negociables dan sensación de control a los hijos, generan un mayor compromiso  y fomentan su cumplimiento porque han colaborado en su diseño.

No tengas miedo al “conflicto”: es necesario y os permite crecer como familia y como persona. Aprender a negociar es una de las asignaturas en familia que más enriquecen.

  1. Elogiar cada buena actuación de diferentes formas y en el momento. No olvides deben tomar conciencia de las ventajas que ha supuesto su colaboración. Un “gracias hijo”, un guiño, un “gracias a que tú has hecho esto ahora podemos irnos en bici”, “al haber organizado el armario caben estos juguetes”. Elogiar sinceramente, con cariño llega al corazón, fomenta el autoconcepto, el sentirse capaz y los niños sienten que sus padres valoran lo que hacen. A través del refuerzo transmites un valor muy importante en la vida, el agradecimiento. Y eso lo copian.
  2. Predicar con el ejemplo, lo que esperes de tus hijos, hazlo tú primero. Implicarse y esforzarse no depende del estado de ánimo. Tú tienes que ser el que inicie, proponga, se implique, para que ellos copien lo que vean. No se les puede pedir que ordenen si tú no tienes ordenadas tus cosas.
  3. En caso de incumplimiento pregunta antes qué le ocurrió para no cumplir con lo que se pactó y no te adelantes con suposiciones. Para evitar olvidos tras la organización semanal y los acuerdos, es recomendable elaborar un cuadro en el que quede plasmado qué hace cada miembro de la familia.
  4. No castigues en un momento de enfado. Seguramente será desmesurado, te arrepentirás, y levantarás el castigo. Ni tampoco le digas que ya verás a ver qué medida tomas y luego dejes de hacerlo.

 

 

No ayudan:

 

  1. Los sermones, que lo único que motivan es a desconectar.
  2. Los insultos, que minan la autoestima y los promueven en su grupo de iguales.

3.”La ley del hielo”, es decir dejarles de hablar. Fomenta la distancia por falta de comunicación y los sentimientos de culpa.

  1. Castigos físicos, que fomentan la agresividad y sentimientos de venganza. Se les educa en un modelo de resolución de problemas basado en la agresividad.
  2. Sanciones desmesuradas que fomentan la rabia y la baja motivación al cambio.
  3. Perder la calma o transmitir sentimientos de venganza: “te acordarás de esta…”
  4. Ridiculizarlo delante de sus amigos, vecinos y familiares: “Hay que hacerle la cama como a los niños pequeños…”
  5. Compararlo con conductas positivas de sus hermanos. “Se te podía pegar algo de tú hermano”.
  6. Amenazarle, porque se sabe que son pocas las amenazas que se cumplen. “A este paso olvídate de tú regalo de comunión”, “te quedarás sin salir dos meses como sigas así”.
  7. Premios materiales, porque no ayudan a interiorizar el por qué tiene la responsabilidad de hacerlo, solo lo hacen por conseguir ese juguete, esa propina…

 

 

Esperamos que esta lectura os ayude en vuestra labor de padres y sobre todo a disfrutar de los hijos.

 

 

 

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