Yolanda Cuevas Ayneto

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Cómo entrenar la reflexión en los hijos.

A raíz de la reflexión en RRSS “No fue imprudencia fue adolescencia” que te animo a leer antes de seguir aquí click en la imagen.

Ayudar a los hijos a reflexionar antes de actuar es un proceso que se construye desde la infancia, y no ocurre de la noche a la mañana. Aunque el cerebro adolescente aún esté madurando, sí se puede entrenar la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones con práctica, guía y acompañamiento.

¿Cómo pueden los padres ayudar a que sus hijos piensen antes de actuar?

1. Cultivar la reflexión desde pequeños

Preguntarles cosas como: “¿Qué crees que pasaría si…?”, “¿Qué otras opciones había?”, “¿Cómo te sentirías si eso le pasara a ti?”. Como un juego, paseando de excursión, en el parque. En un entorno relajado…no a modo de interrogatorio. Y compartir lo que piensas ahora y como pensabas en tu infancia, adolescencia.

Así no solo se entrena la empatía, también se fortalece la toma de perspectiva y la evaluación de consecuencias.

2. Validar sus emociones, pero enseñar a gestionarlas

En vez de frases como “no llores”, “eso no es nada”, usar “entiendo que te sientas así” y luego enseñarles a actuar desde la calma, no desde el impulso. Vamos a rebobinar y ver cómo lo harías ahora.

El autocontrol emocional se aprende modelando con el ejemplo, nombrando lo que sienten y tener herramientas de acompañamiento emocional. NO se trata de no sentir sino de acompañar lo que se siente.

3. Modelar el pensamiento crítico

Hablar en voz alta sobre decisiones propias: “Hoy estaba tan enfadada que iba a responder mal, pero paré, conecté conmigo, con mi cuerpo y conté hasta 10”.

Mostrar que reflexionar antes de actuar es un proceso, no una orden. Que se entrena y es posible.

4. Fomentar entornos seguros para equivocarse.

Los errores son oportunidades para aprender, no para castigar, humillar, comparar. Si un niño o adolescente se siente juzgado constantemente, dejará de compartir lo que vive. Además de dañar su autoestima y seguridad.

Lo que no se puede hablar, no se puede corregir. Y saber que no se busca ser perfectos.

5. Establecer límites firmes pero con sentido

Los adolescentes necesitan límites claros, pero también entender por qué existen. Involucrarlos en reglas, hablar de consecuencias reales, utilizar noticias para el debate les hace entender, flexibilizarse y ver que no se va en su contra,

6. Ayudarles a reconocer la presión del grupo

Enseñarles a identificar cuándo están actuando para agradar o pertenecer. Frases como: “¿Tú querías hacerlo o fue porque los demás lo hacían?” pueden abrir muchas puertas. Y desterrar para siempre la frase “si se tira tu amigo por un puente tu también lo haces? No hay frase más invalidante y juciosa más repetida que de poco sirve.

7. No decidir siempre por ellos: darles margen para elegir
Si siempre tomamos las decisiones por ellos, no aprenden a hacerlo por sí mismos.
Es mejor darles opciones seguras y guiadas (“Puedes ir en bici por el parque o por la calle tranquila”), y luego conversar sobre cómo se sintieron con la elección. Es importante hacer más preguntas y no dar siempre las respuestas porque se anula el desarrollo de la reflexión.
Así practican la autonomía y aprenden a prever consecuencias con supervisión, no con imposición. Muchas veces propio de los propios miedos.

8. Celebrar el proceso, no solo el resultado
Reconocer cuando han reflexionado, aunque la decisión final no sea perfecta.
Esto refuerza el hábito de pensar antes de actuar, no solo de “acertar”.

9. Exponerlos a decisiones con impacto real (pero seguro)
Por ejemplo: planear juntos un viaje familiar, administrar un pequeño presupuesto, o decidir el menú de una comida.
La práctica en escenarios de bajo riesgo fortalece su confianza y su criterio.

10. Darles espacio para reparar errores
Si se equivocan, en lugar de resolverlo por ellos, acompañar en el proceso de enmendar.
Aprender a reparar les enseña responsabilidad y resiliencia.

No se trata de hacer que los adolescentes no se equivoquen, sino de darles herramientas para pensar, sentir y decidir mejor, paso a paso. Los padres y madres no pueden “prestarles” un cerebro adulto, pero sí pueden ser esa voz interna que con el tiempo ellos aprenderán a activar por sí mismos.

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Ruidos, bebés y cerebro.

💥 ¿Sabías que los petardos pueden afectar gravemente a los bebés?

Aunque para muchos son parte de la fiesta, los ruidos fuertes e inesperados pueden causar miedo, ansiedad, alteraciones del sueño e incluso estrés agudo en los más pequeños. 

Su sistema nervioso aún está en desarrollo y es muy sensible a estímulos intensos.

💔 Lo que para un adulto son segundos o ratos diversión, para ellos pueden ser horas de angustia.

1. Respuestas de miedo y ansiedad

  • Sobresalto intenso: Los ruidos fuertes e inesperados pueden provocar una reacción de sobresalto extremo.
  • Llanto incontrolable: Es una forma en la que expresan su incomodidad o miedo.
  • Inseguridad o temor persistente: A largo plazo, pueden desarrollar un temor hacia ruidos similares (por ejemplo, truenos o sonidos mecánicos fuertes).

2. Estrés agudo

  • Activación del sistema de alerta: El ruido repentino puede activar el sistema nervioso simpático (respuesta de lucha o huida).
  • Aumento del cortisol: Se ha visto que los ruidos fuertes pueden elevar los niveles de esta hormona del estrés en bebés.
  • Dificultades para calmarse: Pueden tardar mucho tiempo en recuperar la sensación de seguridad.

3. Trastornos del sueño

  • Despertares frecuentes o dificultad para dormir: El miedo al ruido puede provocar que se despierten con facilidad.
  • Asociación negativa con la hora de dormir: Si los petardos ocurren por la noche, pueden generar un rechazo al sueño.

4. Efectos en el desarrollo emocional

  • Apego inseguro: Si los episodios de ruido no van acompañados de una respuesta calmante del cuidador, el bebé puede desarrollar una sensación de desprotección.
  • Sensibilidad aumentada a estímulos sensoriales: Algunos bebés pueden volverse más reactivos a sonidos, luces o movimientos bruscos.

5. Riesgo en bebés con condiciones especiales

  • Trastornos del espectro autista (TEA): Bebés con riesgo de TEA pueden presentar una hipersensibilidad aún mayor al ruido.
  • Bebés prematuros: Su sistema nervioso es aún más inmaduro, por lo que los efectos pueden ser más intensos.

Cuando un bebé escucha un ruido fuerte y repentino como el de un petardo, se activan varias zonas de su cerebro, relacionadas con el miedo, el procesamiento sensorial y la respuesta al estrés. Aunque su cerebro aún está en desarrollo, estas áreas ya cumplen funciones clave. Aquí te explico las principales:

🧠 Zonas cerebrales que se activan por ruidos fuertes en bebés

Amígdala

  • Es la principal estructura cerebral relacionada con el miedo y la respuesta emocional.
  • Se activa intensamente ante sonidos amenazantes o inesperados.
  • Genera una respuesta de alarma en el cuerpo (aumento de frecuencia cardíaca, llanto, tensión muscular).

Hipotálamo

  • Coordina la respuesta fisiológica al estrés, activando el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
  • Libera hormonas como el cortisol, que preparan al cuerpo para defenderse.

Corteza auditiva (lóbulo temporal)

  • Es la encargada de procesar los sonidos.
  • En los bebés, esta zona está en rápido desarrollo y puede sobreestimularse fácilmente con ruidos intensos.

Tálamo

  • Funciona como una “estación de relevo” sensorial.
  • Envía la señal auditiva desde el oído hacia otras regiones del cerebro, incluyendo la corteza auditiva y la amígdala.
  • En bebés, este procesamiento es más lento y puede generar una sensación de “ruido abrumador”.

Tronco encefálico (especialmente el locus coeruleus)

  • Controla funciones automáticas como la respiración, el ritmo cardíaco y los reflejos de sobresalto.
  • Se activa para poner al bebé en estado de hipervigilancia (alerta extrema).

¿Qué pueden hacer los cuidadores?

  • Evitar exposición directa: Alejar al bebé de esas zonas.
  • Usar protectores auditivos para bebés: Existen orejeras especiales para reducir el impacto sonoro.
  • Ofrecer consuelo inmediato: Tomarlos en brazos, hablarles suavemente y mantener contacto visual ayuda a calmar su sistema nervioso. Se regulan con el adulto no diciendo “no llores no, pasa nada”
  • Establecer un ambiente seguro: Apagar luces fuertes, poner música suave o ruidos blancos puede ayudar a mitigar los efectos.

En un cerebro en desarrollo, como el de un bebé, la exposición frecuente a ruidos intensos puede alterar la maduración de estas zonas y generar hipersensibilidad auditiva, problemas de sueño, o incluso asociar ciertos sonidos con una amenaza, provocando respuestas de miedo en el futuro.

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Soy una buena persona. 12 valores para ser mejor persona y dejar huella en los demás

Os comparto la reflexión que compartí en las presentaciones de Valencia y Pamplona del libro Soy una buena persona escrito por PatriPsicóloga y Perico Herraiz.

Buenas tardes a todos y a todas:

Hoy es una oportunidad especial para sumar en la causa contra el acoso escolar.

Con mucha ilusión os acompaño en la presentación de vuestro libro-cuento tan necesario como Educar en valores. Cuando hablamos de educar en valores, hablamos de construir una sociedad más justa, empática y humana. Y esto requiere presencia, reflexión y compromiso, y no siempre es fácil en estos tiempos.

El acoso escolar, el bullying no nace de la nada, ni aparece de un día para otro. No solo es un mal comportamiento ni un simple “conflictos entre niños” Es una manifestación de algo mucho más profundo: dolor, falta de empatía, vacío emocional, búsqueda de poder o reflejo de violencias aprendidas y/o sufridas. Es el síntoma también de un entorno que ha fallado en enseñar, el respeto, cuidado mutuo, convivencia y en reconocer las necesidades actuales de la infancia. Por eso EDUCAR EN VALORES es algo urgente.

Este libro-cuento es una llamada a la responsabilidad compartida para quienes deseamos acompañar a niños, adolescentes y jóvenes desde un lugar de coherencia, respeto y sentido. Cada uno de nosotros puede ser parte del problema o parte de la solución.

Por eso me gustaría dirigirme:

A los padres y madres, vuestra influencia es poderosa. Sois el primer ejemplo de cómo se trata a los demás, como se acompañan las emociones, como se ponen límites sin herir. Os invito a escuchar a vuestros, tanto si son víctimas como si son agresores. Un niño que lastima a otro también está pidiendo ayuda. Educar en la empatía, en el ejemplo y en la escucha es una de las herramientas más poderosas para prevenir el acoso. Cuanto peor están los chavales más nos necesitan. No se trata de ser perfectos sino de estar presentes y ser conscientes.

A los colegios, profesores y profesionales os recordamos que el aula no es solo un lugar para aprender matemáticas y sacar buenas notas sino aprender a convivir. Crear ambientes seguros, detectar señales tempranas y actuar con firmeza y humanidad es imprescindible. Muchas veces hacéis más que enseñar una materia: contenéis, inspiráis y detectáis lo invisible. Este libro reconoce ese trabajo inmenso y os ofrece recursos para sembrar valores para la vida.

A la sociedad, le pedimos mirar más allá del caso viral y la noticia del momento. El bullying no empieza ni termina en la escuela es 24×7, lo perpetúan los mensajes violentos en la RRSS, la falta de diálogo en casa, los estigmas sobre la diferencia y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Necesitamos hablar del acoso como un  problema de todos y dejar de mirar a otro lado.

Y a los chavales, este libro también es para vosotros. Para que encontréis, os cuestionéis y os permitáis crecer desde lugares más auténticos y compasivos.

A quienes han sufrido la violencia: no estáis solos, merecéis respeto, justicia y reparación. Vuestra voz importa.

A quienes han ejercido la agresión: que sepáis que no estáis definidos por un error. Podéis cambiar, reparar, aprender a relacionaros de otra forma.

Y a quienes han sido testigos silenciosos: también tenéis un papel. El silencio perpetúa pero la empatía transforma.

Y si realmente queremos prevenir el sufrimiento, debemos empezar por educar en valores. Enseñar desde la infancia y desde el ejemplo y la coherencia el valor del respeto, la empatía, la tolerancia y la solidaridad entre otros no es un complemento, es una necesidad urgente. Solo formando personas conscientes, sensibles y responsables podremos construir entornos donde el bullying, el acoso escolar no tenga lugar, y donde el otro sea visto, no como enemigo, sino como compañero.

En ese camino, recursos como el libro-cuento Educar en valores de Patri psicóloga y Perico pueden ser una gran aliado para las familias y los entornos escolares. Con un lenguaje claro, cercano, sensible y dinámicas guía a madres, padres y educadores en la tarea fundamental de educar para la vida y sembrar valores. Gracias Patri y Perico por formar parte de la solución con estos 12 valores. Gracias por esta mirada sensible a la infancia.

No hay mejor escuela que tu ejemplo.
No hay mejor herencia que tu coherencia.

Aquí enlazo al video

Enlace para la compra.

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Preguntas para reforzar la autoestima de los hijos.

Cada día vivimos muchas cosas, siendo niños o adultos. Algunas nos hacen reír, otras nos hacen pensar, otras nos duelen, otras nos enseñan. Al final del día, cuando llega el momento de descansar, podemos regalarnos unos minutos para reconectar, compartir y acompañarnos entre todos.

Este ritual está pensado para que padres e hijos tengan un espacio seguro y amoroso donde hablar desde el corazón. Porque a veces no se sabe cómo hacer. A través de preguntas sencillas y profundas, vamos fortaleciendo la autoestima, desarrollando la inteligencia emocional y, sobre todo, creando recuerdos que quedarán para siempre.

Sin forzar, sin interrogar, de manera cercana y amorosa. Normalizando estas conversaciones. Son ejemplos luego puedes adaptarlas, y te pueden inspirar para otras…

No importa si ha sido un día fácil o difícil. Lo importante es que aquí, en ese pequeño espacio antes de dormir, nos miramos con atención, nos escuchamos con cariño y nos recordamos cuánto nos queremos.

Puedes elegir algunas de las preguntas que encontrarás a continuación, o dejar que cada uno elija la que más le resuene esa noche. Lo esencial es que este momento sea real, presente y lleno de afecto. Os invito a hacerlo vuestro.

Porque cuando un niño se siente escuchado, valorado y amado… crece fuerte por dentro.

Estas preguntas están diseñadas para reforzar la autoestima, fomentar la inteligencia emocional y crear recuerdos positivos y significativos que nunca están de más.

Deseo que os ayuden, las disfrutéis y os enriquezcáis. Y algo importante a veces toca aprender de adultos aquello que necesitábamos de niños y no pudo ser. También puedes respondértelas a ti misma, mismo y compartirlas con ellos y tu pareja.

🌟 1. Conexión y presencia para empezar el ritual

  1. ¿Qué fue lo más bonito que te pasó hoy?
  2. ¿En qué momento te sentiste feliz o tranquilo/a?
  3. ¿Qué hiciste hoy que te hizo sonreír?
  4. ¿A quién viste sonreír hoy? ¿Qué crees que sintió?
  5. ¿Qué parte del día te gustaría repetir mañana?

💖 2. Autoestima y gratitud personal

  1. ¿Qué hiciste hoy que te hizo sentir orgulloso/a?
  2. ¿Qué parte de ti te gustó más hoy?
  3. ¿Qué cosa bonita te dirías a ti mismo/a antes de dormir?
  4. ¿Qué te gustaría agradecer de ti hoy?
  5. ¿En qué pequeño detalle sentiste que diste lo mejor de ti?

😌 3. Emociones y gestión emocional

  1. ¿Qué emoción sentiste con más fuerza hoy?
  2. ¿Hubo algo que te molestó o entristeció? ¿Qué hiciste con eso?
  3. ¿Qué hiciste cuando algo no salió como querías?
  4. ¿Qué te ayudó a sentirte mejor en un momento difícil?
  5. ¿Qué aprendiste hoy sobre tus emociones?

🧠 4. Aprendizaje, esfuerzo y superación

  1. ¿Qué aprendiste hoy sobre ti o sobre la vida?
  2. ¿Qué hiciste hoy que antes no sabías hacer?
  3. ¿Qué fue difícil hoy y cómo lo enfrentaste?
  4. ¿Qué harías diferente si tuvieras que repetir este día?
  5. ¿En qué momento elegiste hacer algo bueno, aunque costara?

💬 5. Cierre amoroso y vínculo familiar

  1. ¿Qué te gustaría decirle a mamá/papá antes de dormir?
  2. ¿Qué momento compartido en familia te gustó más hoy?
  3. ¿Qué palabra o gesto te hizo sentir querido/a?
  4. ¿Qué tres cosas agradeces de este día?
  5. ¿Qué deseo bonito quieres enviar al mundo antes de dormir?

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10 acciones que dañan las autoestima de los hijos.

Todos los padres desean que sus hijos crezcan con una buena autoestima.
Quieren verlos seguros, capaces, con confianza para enfrentar el mundo. Sin embargo, a veces sin querer, sin ser conscientes del impacto, algunas actitudes cotidianas pueden ir debilitando esa seguridad interna que tanto quieren construir en ellos.

Esta entrada no busca señalar ni generar culpa. Criar es una tarea compleja, y que se hace de la mejor forma que se puede con lo que sabe en cada momento.
El objetivo es ofrecer conciencia para mejorar, porque cuando nos damos cuenta de algo, tenemos más poder para cambiarlo.

Aquí te comparto 10 acciones que pueden dañar la autoestima de los hijos. Léelas con compasión, como una oportunidad para revisar, crecer y seguir fortaleciendo el vínculo con ellos desde el amor juntos.

1. Críticas constantes: señalar sus errores o defectos todo el tiempo, incluso con buena intención, puede hacer que sientan que nunca son suficientes, no están a la altura lo que promueve el abandono en muchos casos.


2. Compararlos con otros: ya sea con hermanos, primos, amigos o compañeros, “a ver si aprendes de tu…” les transmite la idea de que no valen por sí mismos y que los demás son mejores y más capaces que yo.

3. No validar sus emociones: frases como “no es para tanto”, “no llores por eso” , “siempre igual”,  “cuando seas mayor vas a ver lo que son problemas de verdad” “ya estás otra vez con lo mismo.”, ” les enseñan que su sentir, sus emociones no son importantes.

4. Ridiculizarlos o burlarse de ellos: por sus miedos, gustos o errores puede provocar vergüenza y retraimiento.

 5. Ignorar sus logros o esfuerzos: cuando no se les reconoce, pueden sentir que nada de lo que hacen vale la pena. No se trata tanto de reforzar sino de ayudarles a valorarse y reconocerse lo que suma en su vida y sus logros.

6. Fijarse solo en lo negativo: si solo reciben atención cuando no hacen las cosas como se esperan pueden desarrollar una imagen negativa de sí mismos.

 7. Sobreprotegerlos: no permitirles equivocarse ni dejarles tomar decisiones dificulta el desarrollo de la confianza en sus propias capacidades. Tienen que experimentarlo.

 8. Etiquetarlos: decirles cosas como “eres flojo”, “eres un desastre”, “eres vago” les puede llevar a creer que esa es su identidad y actúan acorde a lo que se esperan de ellos.

 9. No pasar tiempo de calidad con ellos: cuando se sienten ignorados o poco importantes, atendidos su autoestima puede debilitarse. El vínculo se desarrolla en esos espacios.

10. Los castigos en general pero además los castigos humillantes: generan miedo, inseguridad y una imagen negativa de sí mismos. No es necesario castigar para educar, modelos como la disciplina positiva educan con firmeza, limites, respeto y cariño.

Deseo que sea inspirador.

Un abrazo y te leo en comentarios.

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Los niños y sus emociones en tiempos de confinamiento

Se ha comunicado que a partir del 27 los niños podrán salir y he compartido esto en las redes sociales con esta imagenSi cariño por seguridad y lo haremos de una forma especial. No será como antes…el virus aún está aqui por un tiempo y tenemos que guardar una distancias con los niños y los adultos y seguir lavándonos como hasta ahora.
.

No transmitamos a los niños que ya está que ya los dejan salir, porque pueden que se hagan falsas expectativas como ir en bici o jugar al fútbol…parques.
.

Ves trabajando la idea de como será conforme den pautas. Serán paseos cortos de la mano, para oxigenarse, sentirse más libres, y reconectar con su entorno. Sobretodo aquellos niños que por diferentes circunstancias lo han tenido más dificil. Hazlo con dibujos, cuentos, escenificando con vosottos o con muñecos…
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Quiza haya niños que no quieran salir…quiza por miedo, así que observa que piensan y sienten sobre ello porque te dará pistas de su mundo interno.
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Quizá haya tramo de edades, de horarios, zonas, niños con NEE…no sé iremos viendo lo que dicen. .
Lo que no hay duda que sera especial e inolvidable. Asi que no lo acompañes con gritos, amenazas incluida la de va a venir la policía y se te llevará 🙈
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Haz el trabajo de conexión hasta esa fecha así evitarás tensar ese día aun mas la situación. Recuerda el amor y el respeto que vayan de tu mano también. .
Y quien dice el 27 dice el 28…tampoco hay que salir a las 8:00 de la mañana y de estampida…
. .
Sobretodo transmite el valor. Es necesario hacerlo así por seguridad. Y no te olvides de honrar a tu responsabilidad.
Y disfruta rse primer paseo juntos conectados a la vida. 🧡🌈 .

 

Aprovecho para reflexionar que los niños pueden estar también jugando riendo pero también piensan, sientes, y pueden estar preocupados, tristes, y con miedos…

Nuestra misión no es tapar las emociones sino conectar y ayudarles a normalizar las emociones como experiencias necesarias que nos traen mensajes. Saber escucharlas y tolerarlas además d erecursos para que no me secuestren es también parte de la educación que los adultos tenemos que ofrecee. Entrenar la capacidad de estar en calma en medio del caos es lo mejor que puedes hacer.

Aquí os dejo estas palabras de VITALIZA y ya aprovecho y recomiendo el libro de Cristina Cortés, Mirame siénteme.

La incertidumbre por lo que va a pasar, cuándo van a volver al parque o a ver a sus primos, también genera inseguridad, ya que desconocen a qué se enfrentan. Puede que no digan las palabras “me da miedo todo esto”, pero sí que proyecten ese malestar con miedos a la oscuridad, a dormir solos, miedo a que los papás salgan de casa para ir a la compra o a trabajar… Sentir miedo no es malo, ya que nos protege ante los peligros (“si viene un león hacía ti, el miedo te permite reaccionar y salir corriendo o luchar”), y esto es importante trasmitírselo. Lo que tenemos que ayudarles a entender, es que a veces nuestra imaginación puede ayudar a crear o incrementar algunos temores, generando una angustia incontrolable. Los padres tenemos la misión de entender cómo cada uno de nuestros hijos está manifestando ese temor, para que puedan expresarlo y les ayudemos a calmar esa emoción. Explicarles la situación con un lenguaje adaptado a su edad, responder a todas sus preguntas y hacerles sentir la seguridad. También podemos emplear los cuentos como un gran recurso para que se sobrepongan a sus temores. Os dejamos una selección de varios relatos que pueden ser muy útiles.

 

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¿Cómo explicamos el Covid19 (Coronavirus) a los niños?

Los medios de comunicación y la alarma social a veces precipitan el trabajo de familias y educadores obligándonos a explicar cosas de las que nunca creíamos que necesitaríamos tener que hablar con los más pequeños. No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades.

“¿El coronavirus es un bicho pequeñito con corona?”

Desde hace unas semanas parece que no se habla de otra cosa que no sea el COVID-19 (“el coronavirus”): en los medios, en las calles, en las familias, en los centros educativos y hasta en las aulas de educación infantil. No parece el tema más adecuado para hablar en la asamblea de infantil, pero a veces los niños y niñas son quienes lo proponen porque están nerviosos por la expectación que notan a su alrededor y necesitan expresarse. ¿Cómo podemos afrontar esta situación desde un punto de vista educativo? Si ya conoces nuestras propuestas de educación en derechos de infancia, quizás ya imagines cómo: enfocando el tema de manera que protejamos los derechos de los niños y niñas de los que somos responsables. En este caso, especialmente sus derechos a la protección y a la salud.

Proteger sus emociones

Los niños y niñas muy pequeños aún no han adquirido la madurez suficiente para poder entender algunos aspectos biológicos, sociales y económicos de las enfermedades. Habitualmente, cuando hablamos con ellos sobre los problemas de salud empleamos eufemismos como llamar a virus y bacterias “bichitos invisibles”, referirnos a la enfermedad como “pupa” o decir que la gente enferma “está malita”. Estas imprecisiones no contribuyen a su formación científica (para la que aún habrá tiempo) pero contribuyen a otro aspecto muy importante de la educación en esta etapa: proteger su bienestar emocional.

La prioridad en esta etapa debe ser, precisamente, proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre. En este sentido conviene:

  • Evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación.
  • Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema, aunque el tratamiento sea adecuado: el tiempo que dedicamos a un tema también puede transmitir inquietud, aunque el tono no sea alarmista.
  • Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones.
  • Dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, en un lenguaje adaptado a su capacidad de comprensión, pero no engañoso. Si sientes que te faltan recursos para transmitir información, puedes recurrir a algunos de los cuentos que se editan cada año sobre salud y enfermedades, ya que permiten a los niños y niñas procesar el impacto emocional a través de la imaginación. En tu biblioteca o librería más cercana podrán recomendarte algunos títulos interesantes.
Proteger su salud

En este momento del desarrollo es también muy importante sentar las bases de las competencias de autoprotección que les permitirán ser responsables sobre su salud y la de otras personas a lo largo de su vida. No es necesario un tratamiento exhaustivo de las causas y efectos de las enfermedades para empezar a incidir educativamente en conductas de protección que sí están al alcance de niños y niñas desde edades muy tempranas y que además les permiten desarrollar su sentido de autoeficacia y su seguridad en sí mismos:

  • El lavado de manos con agua y jabón: no sólo aprender a lavarse bien las manos, sino adquirir el hábito y ser capaces de demandar y promover esta necesidad en diferentes contextos (por ejemplo: recordárselo a otros niños, acordarse en un restaurante…)
  • Reconocer las circunstancias cotidianas en las que estamos en contacto con suciedad y ser capaces de tomar precauciones. Por ejemplo: manejo de tierra, contacto con animales domésticos, precauciones frente a basura y heces…
  • Aprender e interiorizar aquellas medidas higiénicas que protegen a los demás, por ejemplo: el uso de pañuelos y servilletas, aprender a sonarse y a limpiarse, evitar compartir cubiertos y vasos…
  • Adquirir respeto por el entorno: pequeñas contribuciones a la higiene doméstica y escolar, adquirir el hábito de tirar los desechos a la basura, conocer la importancia de la limpieza del entorno, de la ropa, de la vajilla…
Prevenir la violencia

A esta edad aún no tenemos la capacidad de reflexión necesaria para hacer un análisis crítico de las informaciones erróneas, malintencionadas o prejuiciosas. No podemos evitar que los niños y niñas entren en contacto con determinadas opiniones, pero tenemos que prestar especial atención porque incluso lo que un niño o niña un poco más mayor podría entender como un chiste puede ser tomado literalmente por los más pequeños.

En este sentido es muy importante dedicar un tiempo extra a detectar los malentendidos que pueden estar afectando a su percepción de salud y la enfermedad porque pueden sentar las bases de estereotipos y prejuicios duraderos. Por ejemplo:

– “Mi vecino chino es un coronavirus”.
– “Si tu abuela tose se va a morir”.
– “Hay que alejarse de los viejos”.
– “Los pobres contagian enfermedades”.

A veces, por más que nos esforcemos en tratar adecuadamente y con sensibilidad estos temas en el aula o en familia, no podemos evitar que las conversaciones entre niños y niñas se conviertan en un “teléfono escacharrado”. A pesar de que es comprensible y que, en edades muy tempranas no hay realmente malicia en los comentarios, es muy necesario reconducir las percepciones erróneas que puedan estarse formando sobre determinadas personas o colectivos, para evitar que, con el tiempo, se conviertan en algo más grave.

Recuerda: el ejemplo vale más que las palabras

A cualquier edad, pero muy especialmente con los más pequeños, de poco vale enseñar a lavarse las manos si no nos ven a nosotros hacerlo a menudo. Tampoco tendrá mucho efecto lo que les digamos sobre estar tranquilos si perciben nuestro nerviosismo o que les regañemos por llamar “coronavirus” a alguien si luego nos oyen a nosotros hacer chistes que no saben interpretar. En una etapa del desarrollo en la que las habilidades lingüísticas aún no están plenamente desarrolladas gran parte del aprendizaje se realiza por imitación y tiene un alto componente emocional. La educación de los más pequeños es un esfuerzo que nos puede obligar a emplear todos los sentidos.

Resumen de competencias para esta etapa educativa

Todas las recomendaciones anteriores se refieren a niños y niñas de Educación Infantil (hasta los 6 años, aproximadamente, dependiendo del grado de madurez). En otras edades deberemos tener otros enfoques más adecuados a su nivel de competencia y que les permitan aprender y desarrollarse acorde a su edad.

Aprendizajes sobre prevención de enfermedades en Educación Infantil

GRACIAS UNICEF

Aquí enlace a un Cuento

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Charlas de Disciplina Positiva

Un año más FAPAR cuenta conmigo como Educadora certificada en Disciplina Positiva Familias y Aula por Positive Discipline Association para dar a conocer los principios de La Disciplina Positiva un modelo educativo respetuoso, firme, cariñoso y alentador. Todo cambia y la educación también tiene que cambiar. Necesitamos un nuevo modelo educativo a largo plazo y Disciplina Positiva lo es. No podemos pretender educar con herramientas antiguas como el castigo, la amenaza, los sermones, las humillaciones, las comparaciones o los gritos que adiestran, atemorizan y fomentan la baja autoestima e inseguridad. Todo comportamiento tiene un propósito y si no conectamos con ese propósito, que no se ve, mal interpretamos las conductas, que es  lo que se ve de los niños.

No hay que hacer sentir mal un niño para que haga lo que tenga que hacer.

Necesitamos educar con respeto, con cariño y firmeza. Con esta charla se  pretende transmitir que es posible. Se reflexionará sobre el castigo y se compartirán las principales pautas para iniciarse en la Disciplina Positiva.

Cinco Criterios para la Disciplina Positiva:

  • Ayuda a los niños a sentir una sensación de conexión (pertenencia y significado);
  • Amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y alentadora);
  • Eficaz a largo plazo;
  • Enseña habilidades sociales y de vida valiosas para un buen carácter (respeto, preocupación por los demás, resolución de problemas y cooperación);
  • Invita a los niños a descubrir lo capaces que son (fomenta el uso constructivo del poder personal y la autonomía).

Con estos criterios, Disciplina Positiva  pretende alentar y empoderar a niños y niñas y adultos. Ayudarles a desarrollar importantes habilidades sociales para la vida, que el método sea respetuoso y que sean eficaces a largo plazo, puesto que los premios y castigos actúan a corto plazo.

  • Martes 19 noviembre , 15:45hs, en CP Espartidero
  • Miércoles 27 noviembre, 16:30hs en CP Tío Jorge
  • Martes 10 diciembre, 15:05 en CP Monsalud
  • Martes 17 diciembre, 16:00 hs CP Parque Goya
  • Miércoles 18 diciembre, 15:30hs, en EEI Santa María del PIlar

La disciplina positiva es la filosofía que ayuda a los adultos a entender la conducta inadecuada de los niños, promoviendo actitudes positivas hacia ellos y enseñándoles a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales vamos…lo que todos quieren para sus hijos pero que no siempre se sabe transmitir.
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¿Es posible educar con cariño pero con firmeza a la vez? pues claro y en esto estamos! La disciplina positiva, es un método creado por la Dra. Jane Nelsen, Lynn Lott, Cheryl Erwin entre otros.
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Ayuda a los adultos a conectar y entender la conducta inadecuada de los niños, promoviendo actitudes positivas hacia ellos y enseñándoles a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales.
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“Padres y maestros no pueden seguir funcionando como jefes, deben adquirir la habilidad de ser líderes democráticos,” dijo Rudolf Dreikurs en Social Equality the Challenge of Today.
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Este método de educación enseña a involucrarse en la educación de los niños (padres, maestros, personal de guarderías, entrenadores, cuidadores, personas que trabajan con jóvenes…) para ayudar a aprender esas habilidades sociales indispensables en la vida de una manera respetuosa y alentadora para los niños, y para nosotros mismos.
No se trata de ganar a los niños sino ganárnoslos.
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Educar en el siglo XXI con métodos del siglo pasado tiene que acabar!!
Todo evoluciona y la educación también!

Si estás interesado en realizar un taller, ponte en contacto:

Artículo en el Heraldo de Aragón aquí

Los castigos: el método de siglos pasados aquí

Día del Maestro: la reflexión del educador como herramienta esencial en los tres primeros años de vida aquí

 

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