Psicología y Salud

Para cenar en paz esta Noche Buena y las que vengan.

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Es pasar la hoja del calendario, ver diciembre, fechas en rojo y hay gente que suspira tan profundo que no hacen falta palabras para saber que no es su mes. Hay personas a las que la Navidad no les gusta, por diferentes razones. Faltan seres queridos, hay que comprar regalos en ocasiones obligados, las fechas promueven reunirse en familia y no es como la “pintan” los anuncios de turrones.
Socialmente hay una gran expectativa y lo que se respira en el aire no es paz, armonía y amor sino presión, pocas ganas y culpabilidad por no vivir en muchos casos, el espíritu navideño como manda la tradición.
Una vez superada la pregunta ¿y esta Navidad con quién toca? Hay que diseñar nuestra navidad, planificando todo aquello que depende de nosotros. No esperar a que la magia navideña, una mesa vestida de rojo, o los villancicos de fondo hagan que las desavenencias, las discusiones pasadas, los roces familiares, los temas pendientes y un largo etcétera… desaparezcan. Porque a la mesa se sientan también todas esas circunstancias que si no se saben manejar amargan la reunión familiar.
Te propongo unas ideas para que vayas reflexionando, y decidas cuales están en tu área de acción. Las llamo ideas para cenar en paz esta Noche Buena y las que vengan:
1. Escribe lo que te puede aportar de positivo reunirte con cada miembro que va a asistir. Tu cerebro trabajará buscando aquello que has anotado y tú, actuarás en consecuencia.
2. Decide donde sentarte en la mesa. Procura estar cerca de los que hayas anotado que te va a aportar más. Facilitará la conexión y buen ambiente.
3. Prepara tu lista de temas de conversación pensando en los demás. No esperes a que hablen los de siempre, para luego decir que se habla de lo mismo. Nada de política, fútbol, crisis, o el paro si sabes que hay personas con ideas opuestas, blancos y azulgranas, o si hay personas que están en paro o pasándolo mal económicamente.
4. Mima el ambiente. Pon velas y música según los gustos de todos, los villancicos están bien pero no tienen que imponerse en toda la velada. De este modo predisponemos a las personas al “buen rollo”.
5. Suaviza el tono de voz. Si gritas aunque sea tu tono, las personas reaccionan a la defensiva gritando más o de forma pasiva y callando. Si te gritan respira y busca esa frase asertiva que te dejará tranquilo y en paz contigo mismo.
6. Nada de indirectas. Nunca es la forma adecuada de comunicarse pero en un día así menos. Si te toca escucharlas sonríe y puede hasta que sepas de antemano que entre gamba y gamba vas a oir: “no sé si iremos de boda”, “no creo que sea abuelo a este paso”, “siempre van ocupados no sé cómo lo hacen”… Saberlo te va a permitir elegir desde la calma cómo reaccionar para luego no arrepentirte de tus formas.
7. Cuida la comunicación no verbal. La cara habla lo que la lengua calla. Sin mediar palabra puedes transmitir incomodidad, pasotismo, chulería, nerviosismo…
8. Aquí y ahora. No engullas la comida centra tu atención en el olor, la textura, el sabor, para comer más despacio y disfrutar de lo que se ha preparado. Recuerda que llegar “a mesa puesta” supone que detrás hay alguien que ha dedicado muchas horas para dar gusto a todos.
9. Decide que harás. Si te sientes violento, desplazado, sin saber qué hacer, interactúa con los niños, o con la persona más afín, o levántate y ayuda a traer el siguiente plato o recoger la mesa. Pero no bebas más porque lo empeorará todo.
10. El móvil alejado y silenciado. Alguien o los niños que se encarguen de recogerlos y ponerlos fuera del alcance. No es necesario para pasar unas horas juntos. Ver como cada uno ríe y “wasapea” fotos y videos toda la cena desconecta de un ambiente en familia. Y si hay niños recuerda que estás educando, sean o no sean tus hijos.
11. La hora de los regalos está para disfrutar. Pactar el precio, que sea algo simbólico, facilitar el regalo etc… puede aliviar los compromisos y el malestar que puede generar. Se trata de compartir el momento y no las críticas por ver qué se ha hecho y a quien. La próxima vez hazlo con más antelación. Y nunca olvides que hay personas que en estas fechas que no podrán ni hacer, ni recibir regalos.
12. Piensa en los que se “estrenan” en la familia. La pareja de tu hijo, la pareja de tu hermana o ese pequeño hijo, nieto, y/o sobrino que es consciente por primera vez de la Navidad. Vas a ser partícipe de su primer recuerdo así que actúa para que sea agradable.
Llega la despedida, quédate con lo bueno, habla contigo mismo o con tu pareja de la parte dulce. Todo lo que haya que mejorar la vida se encarga de ponerte a prueba de nuevo.
Paciencia y flexibilidad son la mejor compañía en Navidad y en la vida.
Feliz Navidad

Aquí mi intervención en Aragón Radio desde el minuto 8.

http://www.aragonradio.es/radio?reproducir=116598

 

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A no mentir también se educa

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Os dejamos nuestro nuevo artículo Patricia Ramírez y yo.

“¿Y cómo puede usted saber que he dicho una mentira?”
“Mi querido niño, las mentiras se descubren enseguida, porque son de dos clases: hay mentiras con patas cortas y mentiras con patas largas. La tuya es una de esas mentiras de nariz larga.” (Pinocho, 1892)
“Educar a un niño en la veracidad es educarle para la libertad” (Domínguez, 1915)

“¿Y cómo puede usted saber que he dicho una mentira?”

“Mi querido niño, las mentiras se descubren enseguida, porque son de dos clases: hay mentiras con patas cortas y mentiras con patas largas. La tuya es una de esas mentiras de nariz larga.” Pinocho, 1892

 

Como padres seguro que más de una vez habéis dicho a vuestros hijos: “si mientes te crecerá la nariz como a Pinocho”. Pseudometiras, falsas mentiras, mentiras por imitación, por presión social, mentiras sociales, mentiras de utilidad, defensiva, para llamar la atención, compensatorias, escolares, inocentes y generosas, mentiras piadosas, mentiras para proteger al amigo, reactivas para compensar su inestabilidad emocional, mentiras para proteger la intimidad, vengativas, hasta la compulsiva más frecuente en la adolescencia, engañar, hacer trampa etc…

 

Tú deseas que tu hijo no mienta pero la realidad es que tarde o temprano llega ese momento. Así que hay que estar preparados, entender y saber cómo actuar. La mentira es un mecanismo de defensa natural y fácil. En algunas ocasiones difícil de demostrar y que permite liberarse, aunque sea momentáneamente, de las consecuencias negativas que podría tener decir la verdad.

 

Una de las responsabilidades que tienes como padre es educar en el hábito de decir la verdad. Este hábito le ayuda a estar sano emocionalmente y a tener unas correctas relaciones sociales basadas en los valores. Es importante que sepas diferenciar entre las “mentiras naturales” producto de la imaginación al no ser conscientes de la diferencia entre la realidad y fantasía, y las mentiras infantiles con intención, por diferentes motivos y en diferentes edades. Mentiras para obtener un beneficio directo o indirecto. Si no se educa van a más, desarrollando cada vez más, mayores aptitudes para mentir, estudiando estrategias y desarrollando el placer por ello.

 

Se marcan los 7 años como frontera porque es el momento en el que el niño diferencia entre error involuntario y mentira intencional. La intención la adquiere con 3 años, con los primeros “por qués”.  Todo dependerá no solo de la edad sino de las características de su pensamiento y desarrollo moral  e influencia del entorno del pequeño: padres, amigos, ambiente familiar, su inteligencia, adaptación /inadaptación y personalidad. Por ejemplo, los niños que tienen hermanos mayores o que acceden a la guardería no tienen el mismo desarrollo que si es hijo único. Todos conocemos la picaresca de los hermanos. Así pues hay niños entre tres y seis años que ya mienten. El llamado “engaño táctico” es adquirido a partir de los 3 años y medio. Aparecen las pseudomentiras, el niño inventa historias, cuentos y se divierte con ello al contar lo que cree. No distingue entre imaginación, cuento, fantasía y realidad.

 

MOTIVOS POR LOS QUE TU HIJO PUEDE MENTIR:

 

-Conseguir algo que quiere, evitar algo que no quiere o librarse de un castigo. Hay niños que culpan a su amigo imaginario de que su habitación esté desordenada (mentira de defensa) para evitar quedarse sin ver los dibujos.

-Por imitar a los padres: si ve que mientes en alguna ocasión interpreta que mentir no es malo porque sus padres lo hacen. Por otro lado si a cambio ve que obtuviste un beneficio, entienden que mentir puede ayudar a conseguir cosas. Y dirás “es cierto, mentir puede ayudar”, pero todo depende de los valores con los que quieras educar a los tuyos.

-Por la propia frustración de querer y no poder o por aparentar: dice que tiene más videojuegos de los que tiene, ese es su deseo pero la realidad es otra.

-Por miedo; no olvides que los niños son inmaduros por naturaleza y el miedo les influye de tal manera que es la principal causa de sus mentiras. Tienen miedo, a tu reacción, a tu castigo, a tu tono de voz, a tu cara…

-Por exigencia de los propios padres, amigos, profesores, entrenadores: él piensa que será menos aceptado y querido si no cumple lo que las personas de referencia le exigen. Los niños no quieren defraudaros y por eso mienten. No olvides que los objetivos tienen que ser retadores pero asequibles.

-Por evitar problemas con amigos o familiares, la ansiedad, la vergüenza, el sufrimiento o la culpa, propia o ajena que supondría decir la verdad.

-Para parecer gracioso ante un grupo y así ganarse el interés o admiración del mismo.

-Por llamar la atención de las personas que les rodean, muy común con la separación de los padres o la llegada de un hermano. Un ejemplo es inventar dolores de tripa para acaparar los cuidados de sus padres.

-Por imitar a sus amigos porque ve que ellos tienen beneficios con la mentira, y cree que así conseguirá lo mismo.

-Para transformar la realidad que no les gusta y hacerse “su mundo”.

 

COMO PADRES ESTAS SON LAS PAUTAS

  • Crea un hogar en el que la comunicación sea fluida, sin adelantar situaciones que alertan consecuencias; “Cómo me entere yo de que alguna vez me mientes…”, “Cómo yo me entere de que me escondes las notas…ese día…”, “El día que me mientas…”
  • Trabaja la confianza en tu hogar, es la base para que tu hijo se sienta seguro sin ser juzgado por los errores que cometa. Con libertad de expresión y educación.
  • Se ejemplo, una vez más borra esa costumbre de “dile que no estoy” cuando alguien llama. Enseña y ayuda a distinguir entre mentir y equivocarse, a diferenciar entre los cuentos y fábulas y la realidad, ya que viven como real algo que es invención. A veces quieres protegerlo y lo engañas. El objetivo es evitar las mentiras, puedes suavizar la contestación o decir que no lo sabes si se trata de una pregunta. Sí, tranquilo los padres no tienen por qué saberlo todo. Es preferible decir “no lo sé”, “lo miro y te lo digo” a que descubra que le has mentido.

A nadie nos gusta que nos mientan, tenlo en cuenta. Así que no prometas lo que no sepas cumplir, aquí la palabra va a misa. No incites a mentir, evita la complicidad para tu beneficio tipo “dile a mamá que se nos escapó el autobús”.

  • Premia la sinceridad, que entienda que estás orgulloso porque ha dicho la verdad aunque lo fácil hubiera sido mentir. Es importante educar en los valores de la sinceridad, la honestidad y la ética, y en saber tolerar la frustración.
  • No confundas un niño creativo, con imaginación y fantasía como que miente y actúes con reprimendas y castigos porque harás desaparecer su creatividad tan necesaria hoy en día.
  • Modo alerta a todo tipo de mentiras. Si unas mentiras se perdonan y otras se castigan, estás reforzando a tu hijo intermitentemente así que seguirá haciéndolo, arriesgándose a que le castigues o a que no. Y según la edad no entenderá porque unas veces te enfadas y otras no.

 

Y SI MIENTE…

  • Unas veces se sabe por el hecho o dicho en si pero otras es por la comunicación no verbal, se pone nervioso, evita la mirada, cambia el ritmo de su parpadeo y la forma del ojo (pupila e iris), eleva el tono de voz, cambia la sonrisa, tiene reacciones desproporcionadas, la postura corporal, las manipulaciones es decir esos movimientos de frotar, rascar, masajear alguna parte del cuerpo como el pelo, la nariz, la oreja… se queda sin palabras etc… Así que es importante que aprendas a conocer y ver a tu hijo de otra forma. No pierdas el norte, seguís en vuestra tarea educativa como padres.
  • Paciencia con firmeza es la clave: dale su tiempo para que sea bajo su decisión decir la verdad, sin presiones y amenazas. No preguntes acusando porque se pondrá a la defensiva. Es de esta manera cuando tomará mayor conciencia de la situación.
  • El que chilles, te enfades, le castigues o le dejes en ridículo delante de los demás no evitará que deje de mentir, sino que le llevará a perfeccionar su técnica para que la próxima vez no lo pilles. Le habrás enseñado a cómo no debe mentir, pero no, a no mentir.
  • Enséñale que mentir es negativo: educar necesita de tu tiempo y tu comprensión. Dile que le entiendes, pero que mentir no arregla las cosas, al contrario las empeora y le hace sentir mal. Así se trabaja el sentimiento de culpa, vergüenza y el miedo a ser descubierto. Incúlcale que es preferible aprender de los errores a intentar engañar a la gente.
  • Escucha sus argumentos, te dará pistas para saber lo que piensa y poderle orientar. A veces es más importante lo que hay detrás que la propia mentira.
  • Cuida tus palabras, en vez de decirle “me estás mintiendo” dile “creo que te confundes”, “eso creo que no es así”, “creo que te estas equivocando”, “piénsalo de nuevo y en un rato me lo cuentas”
  • Por mentir no le quieres menos. Frases tipo “ahora ya no te quiero por mentir”, “si mientes no te querré” no ayudan al equilibrio emocional de tu hijo, al contrario alimentan la inseguridad y falta de autoestima.
  • No olvides que una vez más, el castigo tiene que adaptarse no sólo al hecho de mentir y su frecuencia, sino a la mentira y a la edad. Si es desmesurado se centrará en mentir más para evitar el castigo. Y no entenderás que cuanto mayor es el castigo más miente. No dramatices la situación, es importante educar con equilibro emocional.
  • No le rías una mentira, ni por la mentira en sí, ni por la gracia con que lo haga. La risa es un refuerzo muy poderoso, como los gestos no verbales (guiños, gestos con la mano…). Recuerda que no solo se refuerza con la palabra.
  • No le etiquetes como “mentiroso” porque contribuyes a lo que en psicología se llama la profecía autocumplida y se comportará como tal afianzando y no extinguiendo el acto de mentir. Mucho menos delante de sus amigos, porque  perderá su credibilidad en el grupo de iguales.
  • Cuando comience a narrarte la verdad, asiente y cuida tu expresión facial. Así le animas a continuar y no echar marcha atrás en su propósito. Ahora lo que importa es que venza a la fuerza interior que le lleva a mentir.
  • Felicítale cuando reconozca que ha mentido, dile que eso es ser valiente y que te sientes orgulloso de él. Que valoras sus intentos y que tendrá otra posibilidad para demostrarse a sí mismo que puede no mentir.
  • Analiza cómo le hace sentir mentir y que sepa cómo os hace sentir a vosotros escuchar una mentira. Ayudará a tomar más conciencia.
  • No le hagas prometer que no volverá a mentir.

 

No olvides el dicho ‘más vale prevenir que curar’ y evita que tu hijo te diga “papá, mamá tú también mientes pero yo no puedo castigarte”.

 

Una frase: “Educar a un niño en la veracidad, es educarle para la libertad” Domínguez, 1915).

 

 

Si quieres saber más:

¿Los niños pequeños mienten? Dolores Madrid (Dykinson,2005)

‘Por qué los niños mienten’ Paul Ekman (Paidos Ibérica, 1999)

 

 

 

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Optimismo inteligente, una habilidad que puede entrenarse

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Os dejamos el primer artículo para El Portal del Hombre escrito junto a Patricia Ramírez Loeffler

Aquí

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.

Benjamín Franklin.

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Se acaban las vacaciones y comienza el cole: llegó septiembre

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Os dejo el nuevo artículo junto a Patricia Ramírez en el que os ofrececemos unas pautas para que la vuelta al cole, a la rutina y los hábitos de todos, sea más fácil y ordenada.Esperamos que os sea de ayuda.

El final del verano termina con despedidas de los amigos del pueblo y la playa, tíos, primos y abuelos. El que más o el que menos ha pasado unos días fuera de la rutina del hogar. Ahora toca cambiar los chapuzones en la piscina, los paseos en bici con la pandilla y las charradas en la plaza de los pueblos, los castillos de arena, los helados y la libertad de horarios por libros y horarios más estrictos… en definitiva septiembre es sinónimo de ir al cole, a guardería o al instituto.

 

Como todo cambio, cuesta. Nuestro cerebro y cuerpo se han acomodado a la rutina del verano y ahora por obligación, y en cuestión de días, necesitas modificar el chip.  Como padres podéis favorecer esta transición.

 

En una misma familia puede darse diferentes realidades por el número de hijos. El primer día de la guardería y el inicio de primaria en otro, o el cambio de ciclo, o de cole a instituto. Es importante que en estos casos no solo sea un cambio, sino una novedad y como tal hay que tratarlo. Con voluntad, cariño y paciencia todo pasa mejor.

 

Para ello te proponemos:

  1. Durante las últimas semanas puedes ir “preparando el terreno de juego” e ir nombrando que se acerca septiembre y se vuelve al cole.

Si es pequeño podéis ir marcando en un calendario caritas alegres y que el calendario esté situado a su altura para que pueda verlo. Días antes pasad por delante de la guardería o el cole, la parada del bus…

Es importante que habléis del tema en términos positivos ¡Harás nuevos amigos!, ¡vas a aprender a leer como tu hermano!,  o ¡Volverás a ver a los amigos!, ¡podrás contarles todo lo que has hecho! y ¡tus amigos te contarán lo que han hecho en verano!, ¡tu amiga te dirá qué deportes nuevos ha practicado en la montaña!,  ¡sabrás qué libros ha leído! Sí, sabemos que a veces según la edad la lectura no es su fuerte pero tenla siempre presente y lee también para que vean que lo que tú predicas lo cumples, porque todo ayuda.

 

  1. Es importante ir con ellos a buscar los libros y que participen en decidir ese estuche o mochila nuevos. Todos hemos pasado por ese momento y por el de heredar la mochila del mayor escrita con corazones y siglas que a unos les hacía sentir importantes y otros la llevaban a regañadientes.

Todos recordamos oler los libros, forrarlos y llenar el borde de tu mesa con recortes de celo para ir más rápido, poner nuestros nombres cuidadosamente…ahora está de moda hacer sellos que valen para poner el nombre en los libros, cuadernos, uniforme y ropa deportiva. Deja que lo hagan ellos. Da igual que quede torcido, lo importante es que se lea y que ellos participen. Esto les hace sentir bien, les refuerza su autoestima. También te ahorrarás hacerlo la víspera a las tantas…

 

  1. Es importante que su cuarto esté ordenado, a punto, que den ganas de entrar, de sentarse, en definitiva de estar. Lo ideal es dejarlo listo antes de iros de vacaciones, limpiando, tirando, archivando lo que ya no se necesite. Ahora a la vuelta puedes introducir algún cambio que motive, que note que es mayor,  un cambio de lámpara de mesa, un  poster, un corcho, cambiáis un cuadro infantil por otro más acorde con su edad, las cortinas… De este modo se sentirá  más a gusto.

 

  1. Atentos si como pareja os habéis separado, habéis perdido un familiar recientemente, un hermano mayor ya no vive en el mismo domicilio, o si ha nacido un nuevo miembro. En estos casos se une otro hecho que los pequeños tienen que encajar emocionalmente y todo lleva su proceso. En muchas de estas situaciones los niños buscan excusas de todo tipo para no ir al cole. Desde  inventarse que les duele el estómago, la cabeza, hasta llorar y montar numeritos en público. Ante situaciones de este tipo hay que mantenerse firme y transmitirles que tienen que asistir al colegio. No hacer comparativas ¿ves el resto de los niños?… ¡no lloran!, ¡se van a reír de ti!, ¡la señorita te castigará!, ¡cuando te portas así no te quiero nada!, ¡te voy a dejar solo! Y un sinfín de frases que a la desesperada lanzas con el propósito de tranquilizar y que cese la conducta. Pero lo que consigues es que aumente la rabia, la desesperación, la inseguridad y que los niños se bloqueen. Debe comprobar que no cedes ante sus estrategias, mantén la calma, dile que cuando acabe de llorar se le atenderá, enséñale a respirar… son pautas iniciales. Busca  el momento para hablar de los motivos por los que reacciona así, ayúdale a expresar sus miedos, sus inseguridades y ayúdale a solucionarlo. Tener estrategias en lugar de reproches le hará más fuerte y seguro de sí mismo. No pases de estas situaciones, es preferible educar con Inteligencia emocional. Reconocer y  gestionar estas emociones y situaciones les aporta seguridad y nuevos modelos. El día que veas que accede al cole con normalidad, prémiale con palabras como ¡qué orgulloso estoy de ti! ¡muy bien! ¡te has esforzado! Podéis comunicar al resto de los miembros de la familia sus nuevas reacciones y expresar la alegría que os produce.

 

  1. Cuida tus expresiones. Ellos vuelven al “cole” y tú al “curro”, y si exteriorizas estar mal, triste, y dices ¡qué horror ahora a trabajar!, ¡no puedo, que pereza!, ¡es horrible!… los niños relacionan la vuelta como algo negativo.

 

Hay que educar en el agradecimiento. Trabajar e ir al cole son derechos y motivos por los que sentirse agradecido, pero nunca una desgracia. Hay niños que no pueden ir al cole, en unos casos por la  pobreza  y en otros porque durante el verano mientras ellos han estado en la playa haciendo castillos, otros estaban en guerra. Esto es una realidad a la que no podemos dar la espalda. Es un hecho el que ya llevemos unos años en los que la “depresión postvacacional” ha descendido por sentirse afortunado de una misma realidad que antes era vista negativamente. Así que hay que vivir y educar en lo afortunados que somos a pesar de las circunstancias que nos rodean a cada uno.

 

  1. Hazle saber que cuenta con tu apoyo, que va a aprender cosas nuevas y que va creciendo no solo en altura sino como persona. Es importante que desde pequeños se sepan organizar y se fomenten los hábitos para cuando sean mayores. Planificar un horario de estudio, de ocio y de actividades extraescolares les dará seguridad y aporta sensación de control. El horario de estudio también tiene que estar pormenorizado, sabiendo el tiempo que tiene que dedicar a cada asignatura y así no alargarlo siendo improductivo. Si no pasará toda la tarde atascado con una misma asignatura.

 

  1. La realidad se impone y aunque no es de gusto para muchos padres el móvil es un artículo con el que los niños se relacionan entre sí. El objetivo no es que el niño no tenga móvil, sino que lo sepa utilizar. El móvil tiene que ir junto a un “manual de instrucciones paterno-materno” elaborado según la edad por los tres. Si lo involucras en las normas de uso saludable, hay más posibilidades de que las cumpla.

Esas instrucciones o normas tienen que ser claras y concisas, aseguraros de que las entienden para evitar malentendidos.

Es importante  destacar entre otros:

  • El horario de uso.
  • Si lo lleva al cole para los trayectos o recreo.
  • El uso en casa mientras estudia, no sirve tenerlo silenciado, si resulta que vibra o parpadea esa luz verde intensa que parece a todos que nos mueve el impulso de mirar.
  • La forma de escribir para que no impida luego la ortografía en el papel o pizarra.
  • La información que se envíe a otros, incluidas fotografías, de las que luego puedan arrepentirse.
  • Y las consecuencias que supondrá el incumplimiento de lo pactado. Sed coherentes y firmes. No vale unas veces sí y otras no, o según si es el padre o la madre sea quien observa la violación del pacto. Ir los dos a una os evitará muchos quebraderos de cabeza. Si no es así lo que promovéis es que vuestro hijo tantee, se arriesgue a ver si le castigan o no… él ve que tiene el 50% de posibilidad de salirse con la suya.

 

Como padres no sé cómo os desenvolvéis en las redes sociales (twitter, face, Instagram…) pero igual es un buen momento para darte de alta en algunas y así estar más cerca de tus hijos o prepararte para cuando ellos los hagan.

 

  1. Educa para que tomen conciencia de que todos hacéis esfuerzos a diferentes niveles, unos con el dinero que implica comprar ropa, zapatos, comedor, actividades extraescolares, profesores de apoyo, clubes de deporte etc… otros con horas de estudio, repaso o ayuda en ciertas tareas. Dar valor a lo que tienen les hará vivir en la realidad. Evita que se encuentren con todo lo que necesitan en su cuarto dos días antes de ir al cole.

 

  1. Los primeros días presta especial atención y fomenta la comunicación sobre su profesor para saber qué impresión tiene, de los compañeros, de la materia, de los deberes o si les preocupa algo… y así podrán gestionar mejor las nuevas sensaciones. Puedes preguntarle durante la cena, y empezáis primero vosotros a hablar de vuestra vuelta, así es más fácil entablar el diálogo y no se sentirán interrogados. Respeta que no quiera hablar y no te enfades, pero dile que te encantaría saber algo de sus días en el cole, así que cuando quiera lo puede hacer dejando así vía libre. Recuerda que sobre todo en la adolescencia hay que amoldarse a sus tiempos, así que si te pilla poniendo la lavadora, esta puede esperar pero tú adolescente no.

 

  1. Para que sientan vuestros hijos que es importante el cole y todo lo relacionado con él, es primordial que como padres asistáis a las reuniones del colegio, mantengáis una comunicación para evitar las sorpresas de última hora o poder reforzar en casa situaciones que han valorado en el cole, en definitiva ir a la par en la educación del menor. Por último, ante ciertas situaciones, no desacreditéis al profesor ni habléis a vuestro hijo en términos irrespetuosos que no benefician en la importante tarea de educar. En estos casos se deseduca.

 

Buen inicio de curso escolar con comunicación, perseverancia, paciencia y coherencia.

 

Os dejamos las siguientes citas:

 

“No les evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas”, Louis Pasteur.

 

“Para educar a un niños hace falta la tribu entera”, Proverbio africano.

 

“Una de las peores cosas que se le puede hacer a un niño es no atenderlo”, Javier Urra.

 

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