Yolanda Cuevas Ayneto

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Artículos Psicología del Deporte

Una figura fundamental: el árbitro

Os dejo mi colaboración en el artículo, Una figura fundamental: el árbitro  de Mundo Fútbol Base

Con diferentes profesionales entre ellos el Sindicato de árbitros, analizamos la importancia del papel educativo en el deporte de una figura tan necesaria como controvertida, el árbitro.

Agradezco también a Carlos Clos Gómez árbitro de Primera División, que me facilitara su opinión.

En el artículo Mundo Fútbol Base incorpora el enlace de mis 10 consejos para el árbitro de fútbol base.

 

10 pautas para ser un buen árbitro y formar a los jugadores: 

  1. No limites todo al conocimiento y aplicación del reglamento con el silbato. Entrénate y fórmate  en aspectos físicos, tácticos, técnicos. Trabajar tu auto-confianza te ayudará a actuar con decisión y rapidez. Todo contribuye a que actúes con seguridad y a ser justo.
  2. Fórmate en aspectos psicológicos y desarrolla tu inteligencia emocional. Te alejará de lo que los jugadores y el público llaman “actitudes desafiantes”. Evitarás hablar con tono y palabras amenazantes de las que puedas arrepentirte.
  3. Entrena  la comunicación no verbal,  jugará a tu favor. Aprende a controlar tus gestos y posturas, evitará que “se calienten”. El autocontrol es fundamental en este deporte.
  4. Aprovecha interrupciones para educar a los jóvenes jugadores y entrenadores en las normas y reglas del juego, y evitar el autoritarismo que no la autoridad.
  5. Aprende a gestionar los conflictos, la mayoría vienen por el intento de transgredir las normas, agresiones verbales y físicas  e intentar hacer trampas.
  6. Fomenta el buen ambiente, el disfrute de la práctica deportiva porque no está reñido con la competición.
  7. Trabaja la comunicación y el buen trabajo en equipo con el resto de compañeros.
  8. Muéstrate cercano, que los niños no te teman, primero  eres persona. Desde su primer encuentro ya contribuyes a la futura imagen del “árbitro”.
  9. Tú también puedes transmitir la pasión por el deporte que arbitras, y que no sientan los jugadores, entrenadores, público que estás al margen.
  10. Analiza, reflexiona y aprende de cada encuentro, con lo que has vivido y te han transmitido jugadores, entrenadores y compañeros. Cada partido tiene que servirte para aprender y avanzar. Y si tiene que haber fallos que sean nuevos.

niño y entrenador

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La importancia de la “comunicación no verbal” en el terreno de juego.

Os dejo el artículo publicado junto a Patricia Ramírez

El objetivo es que tomes conciencia y puedas entrenarte para controlar toda la información que das con tus gestos corporales y expresiones faciales.

Se habla de la comunicación como una de las bases para correcto desarrollo de todas las actividades, incluida la del deporte. La forma en cómo te comunicas dice mucho de ti y determina el comportamiento en relación a los demás.

 

Cuatro niveles de comunicación rodean a la práctica deportiva y es objetivo prioritario trabajarlos para que jueguen en equilibrio.

  1. La comunicación descendente: del entrenador con los jugadores.
  2. La comunicación ascendente: de los jugadores al entrenador.
  3. La comunicación horizontal: la que se establece entre jugadores.
  4. La comunicación del entrenador y los jugadores con el equipo contrario.

 

Además de estos cuatro niveles, que merecen un artículo por separado, la comunicación se divide en la verbal (lo que dices) y la no verbal (gestos y expresiones que realizas con tu cuerpo y cara que informan de cómo te sientes).

 

Todos recordáis esos descansos en vestuarios en los que analizáis y habláis del contrario “están nerviosos”, “están que no saben qué hacer”, “los veo perdidos”, “no pueden”, “están muertos”. Son datos que obtenemos a través de la comunicación no verbal y de cómo los jugadores se comportan en el terreno de juego. La comunicación no verbal es muy valiosa.

 

Y es que está demostrado que alrededor del 80% de lo que comunicamos en cualquier situación lo hacemos con la cara y los gestos, incluido el cuerpo, y el deporte no iba a ser la excepción. Puedes evitar hablar, hacer comentarios en el campo, morderte la lengua, pero si sientes frustración, rabia o duda, tu cara y tu cuerpo te delatan.  Tu cuerpo habla lo que tu boca calla. Siempre he dicho a mis jugadores, que cuanto más te agachas, más se te ve el culo. Así de claro. Así que intenta trabajar para mostrar tu lado más frío y menos transparente, cuanto menos pistas des a tu rival, mejor.

 

Y aquí es donde tienes que trabajar. ¿Por qué? Porque el  del equipo contrario te mira, te analiza y de allí saca conclusiones. La información que des a tu rival sobre tu estado emocional, le motiva, hace que se crezca y que te apriete más. Les da poder y la aprovechan para ir a por ti. Es lo mismo que tú haces cuando la situación cambia, así que contigo no iba a ser diferente. Todos hacemos estas interpretaciones cada día en cualquier situación con las personas que nos rodean. Leemos miradas, expresiones e interpretamos gestos.

 

En definitiva le estás ofreciendo en el campo tu catálogo de debilidades, le das a elegir entre “toma mi desesperación, mis nervios, mi decepción, mi falta de motivación, mi apatía, mi cansancio, o mi descontrol o mi falta de concentración… y aprovéchate, supérame y sigue avanzando. Con un poco más de esfuerzo por tu parte tú ganas”.  Y así es como el contrario alimenta su mente con  estas interpretaciones, dando un plus al resto de sus condiciones físicas, técnicas y tácticas.

 

Así que no se lo pongas fácil. No muestres cómo te sientes, el control emocional es clave. Pero no dejes esto para el día de los partidos. Empieza en los entrenamientos a practicar tu cara de “no siento nada”. Muchas veces no eres ni consciente de los gestos de tu cara y de esos brazos mirando al cielo buscando el perdón de no se sabe quién. Elige una cara, un gesto de indiferencia y ponlo en práctica cuando entrenas, así será mucho más fácil llevarlo a cabo en los partidos, incluso cuando cometes un error.  Trata que tu cara y tu cuerpo no hablen más de lo que deben.

 

Resetéate tras cada error, tras cada posible injusticia. Entrena para que la expresión de tu cara y tu cuerpo no permitan que el contrario tome el control, compita mejor y por tanto te supere.

QUE TU CUERPO Y TU CARA NO TE DELATEN.

Patricia Ramírez Loeffler

Psicóloga de la salud y el deporte

@patri_psicologa

 

Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga de la salud  y el deporte

@YolandaCuAy

 

 

 

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Deporte, padres y entrenadores

Comienzo a colaborar con la revista on line Inspira de la Fundació Roger Torné junto a Patricia Ramirez Loeffler, que trata temas de la salud infantil y medioambiente.

Nuestro primer artículo es Deporte, padres y entrenadores.

Espero que os guste y sobretodo ayude a reflexionar sobre un tema tan interesante como es la formación deportiva en los más pequeños.

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El deporte siempre ha sido considerado un medio para educar en valores que desarrollen a nivel personal y social y que seguro te acompañarán a lo largo de tu vida. Valores que comienzas a adquirir en las edades de iniciación, donde el deporte ante todo es diversión. Los beneficios físicos del deporte los conoces en su mayoría, pero que tomes conciencia de lo que aporta como herramienta educativa y psicológica a tu hijo, es la clave. Cuando tu hijo practica deporte, también se educa en valores. Todo depende de la orientación que como padre y entrenador quieras dar. Los niños aprenden a socializarse con nuevos compañeros, a  ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, a experimentar emociones, a crear lazos de ayuda entre ellos, a fomentar la colaboración, a ser responsable, a controlar la impulsividad en unos casos y a vencer la timidez en otros, a reducir la ansiedad, a respetar las normas, al entrenador, a los compañeros, a los rivales y a los árbitros. El deporte también incrementa su nivel de confianza y autoestima: los niños se sienten partícipes de los éxitos y jugadas de su equipo, son protagonistas junto a los demás. Los niños que asisten a actividades deportivas además aprenden a gestionar y optimizar su tiempo, teniendo que compatibilizar los estudios con el deporte. A nivel cognitivo, se fijan metas, desarrollan habilidades como el pensamiento estratégico y la capacidad de liderar. El deporte en equipo es la mejor escuela para el futuro trabajo en equipo el día que se integren en un grupo de trabajo en la empresa. Habrán desarrollado la pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, a cumplir con lo que uno se compromete, a ser perseverante, a tolerar el error propio y de los compañeros.

 

Como padre y como entrenador, procura que tu atención no esté en si tu hijo gana o pierde, si ha salido a jugar más o menos minutos o si tu hijo lo hace mejor que “el otro”. “El otro” también es un niño que acude a los entrenamientos y competiciones con la misma ilusión que el tuyo. Como padre, tu interés SOLO debe estar en que tu hijo sea buen compañero, generoso y ante todo, que DISFRUTE.

 

Pero muchos padres se ofuscan, gritan, dan directrices desde la banda, hablan mal de los compañeros de sus hijos, menosprecian y desacreditan a los entrenadores y ven en sus hijos la posibilidad de convertirlos en grandes estrellas y cumplir con los sueños que ellos no hicieron realidad. Este problema se repite todos los fines de semana en todas las competiciones y partidillos de los chavales. A veces los padres os olvidáis de que vuestros hijos ya tienen un entrenador. Por eso hay que recordar que no sois los entrenadores de vuestros hijos, que solo sois los padres y que vuestra labor se limita a dar apoyo de forma incondicional.

 

Los padres no tenéis que conseguir que vuestros hijos rindan más, ni que jueguen con una determinada estrategia, y olvidaros de centraros en los resultados. De esta manera solo conseguís generar presión y que el niño se sienta evaluado por vosotros. Vuestra función es apoyar y  fomentar los valores que el club y entrenadores trabajan con los niños, como el compromiso, la responsabilidad, la autodisciplina, el respeto, la cooperación, la humildad, el afán de superación, la tolerancia a la frustración, el juego limpio, la gestión emocional, honestidad, lealtad… Promover que sea puntual, acudir a los entrenamientos a los que se ha comprometido, recoger el material, ser generoso con los compañeros, fomentar la comunicación y ayudar al entrenador.

 

Tenéis que motivar y reforzar para que se esfuercen no para que alcancen resultados. Al finalizar un partido, el niño no se tiene que pensar en si lo ha hecho bien o mal, esa no es la finalidad. La finalidad es divertirse, jugar e integrarse en un equipo. Pregúntale cómo se lo ha pasado, si ha disfrutado, como te gusta ver con qué ganas se entrega, transmítele que te encanta verle disfrutar practicando su deporte, que ves que se entrega en lo que hace por él y sus compañeros, que te sientes orgulloso de su esfuerzo, de su perseverancia, de su respeto a los demás y de su deportividad.

 

No fomentes actuaciones físicas, técnicas y tácticas deportivas que el entrenador no les exige.

El entrenador es el que tiene que corregir, esa su función, pero no es la tuya. Si tu hijo sabe que vas a valorarle tras el partido, lo pasará mal desde que suena el despertador para asistir al encuentro. Practica su deporte nervioso y pendiente de tus pautas, gritos, gestos y de lo que le dirás después. Así es imposible disfrutar jugando ¿no crees? No olvides las consecuencias que tiene en la autoestima de tu hijo. No es extraño escuchar a niños que dicen: “el domingo juego pero no hace falta que vengas, papá”.

 

El problema es que los niños ven que algo que era divertido se convierte en algo por lo que se les juzga y valora. Padres y entrenadores no debéis acelerar el proceso evolutivo del deporte, todo llega, lo importante es crear unas bases sólidas. Buscamos el desarrollo de la persona y luego, el del deportista.

 

Por todo esto, piensa en ellos y…

Si eres entrenador:

  1. Trabaja la cohesión. Los niños se esfuerzan más si se sienten a gusto en el grupo. El deporte es un lugar para disfrutar.
  2. Habla siempre en términos de NOSOTROS en lugar de YO. Facilita el sentimiento de PERTENENCIA.
  3. Inculca valores como la SOLIDARIDAD, la BENEVOLENCIA y el ALTRUÍSMO.
  4. Comunícate con paciencia y en un tono conversacional. No tienes más carisma ni más poder por dar gritos.
  5. Estate más pendiente de los aciertos que de los errores, porque así les transmites seguridad.
  6. Valora el esfuerzo, la intensidad y el trabajo por encima del talento y la genialidad.
  7. Define los objetivos en función del rendimiento, de lo que depende del jugador y del equipo, no de los resultados.
  8. Refuerza siempre. Siempre hay algo que valorar: ser solidario, el compañerismo, el trabajo, el buen humor, la buena actitud…
  9. Huye de las comparaciones entre ellos. Es injusto y genera desconfianza.
  10. Trátales en función de lo que te gustaría que te aportaran. Si esperas cosas buenas de los chicos, ellos lo notarán, se esforzarán y se sentirán “buenos”.

Si eres padre de un niño que hace deporte:

  1. Recuerda el motivo por el que tu hijo va a jugar y no lo pierdas nunca de vista. Lo hace por DIVERSIÓN, por estar con sus AMIGOS, por pasarlo BIEN.
  2. Tú no eres el ENTRENADOR, eres su padre. De ti no necesita que le digas la técnica, ni lo que tiene que hacer, sólo que le apoyes y le preguntes si se lo ha pasado bien.
  3. Deja que sea él quien elija si quiere hacer del deporte su modo de vida. Igual prefiere los fines de semana estar con amigos en lugar de ir de competición en competición. TENER TALENTO NO TE OBLIGA A VIVIR DE ÉL.
  4. No le presiones, le des gritos desde la banda, no le digas que lo hace mal, ni que ha jugado fatal. Así le haces sentir ridículo, bajas su autoestima y le quitas las ganas de jugar.
  5. No le hables MAL NUNCA DE SUS COMPAÑEROS. Ni le digas que lo hacen peor que él. Intenta unir al grupo en lugar de separarlo.
  6. No desacredites a su entrenador, ni le transmitas a tu hijo que el entrenador se equivoca. Las desavenencias las tratas con el técnico, no con tu hijo.

Anima siempre, independientemente del resultado. Valora su esfuerzo, su ilusión por encima de ganar o perder.

 

Si los entrenadores y padres tenéis en cuenta estas pautas es más fácil sacar la mejor versión deportiva y como persona de los niños. Podréis vivir con equilibrio el inicio de la vida deportiva, fomentar y facilitar su práctica. Tú eres el modelo de conducta de hijo: ante todo, RESPETO.

 

Patricia Ramirez Loeffler

Psicóloga de la salud y el deporte

 

Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga de la salud y el deporte

 

 

 

 

Catalán 

Inglés 

INSPIRA

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Carta de cualquier hijo a cualquier padre

Quiero compartir esta  llamada “carta”,  anónima con mis aportaciones entre paréntesis.

Una carta que cualquier niño podría escribir a sus padres. Y que yo la hago comenzar….

Papá o mamá,

1. No me grites.Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo. (Luego me castigas porque te grito).

2. Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos. Que seamos familia no significa que no pueda recibir el mismo trato. (No hay que abusar de la confianza).

3. Si hago algo mal, no me preguntes el porqué. A veces ni yo mismo lo sé. (Entonces es cuando necesito ayuda).

4. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti.Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal. (Luego no me castigues porque mienta por algo).

5. Cuando te equivoques en algo admítelo.Mejora mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores. (Ser padre no significa saber hacerlo todo bien).

6. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces parecer peor seré yo quien sufra. (No soy ni mejor ni peor que mi hermano, primo, amigo o vecino, yo soy yo, único. Valórame, cree en mí y házmelo saber. Me sentiré más capaz.)

7. Déjame valerme por mí mismo.Si tú lo haces por mí, yo no podré aprender. (Luego no me digas que no se hacerlo o que no soy autónomo y que estás cansado de hacérmelo todo, yo no te lo pedí).

8. No me des siempre órdenes.Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto. (A ti tampoco te gusta que te ordenen).

9. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.Decide y mantén esa posición. (A veces me mareas y ya no sé qué hacer).

10. Cumple las promesas, buenas o malas.Sea un premio o un castigo. (Si no cumples no te creeré y seré muy pesado para intentar conseguir lo que quiera, o apuraré al máximo pensando que igual esta vez toca que no me castigas).

11. Trata de comprenderme y ayudarme. Cuando te cuento un problema no me digas: “eso no tiene importancia…” porque para mí sí la tiene. (No sé si no te acuerdas o no quieres acordarte pero seguramente  tú tuviste los mismos problemas que yo a mi edad).

12. No me digas que haga algo que tú no haces.Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. (Si quieres que haga deporte no te quedes en el sofá, si quieres que lea no pases la tarde viendo la televisión, si quieres que aprenda a cocinar no pidas comida por encargo).

13. No me des todo lo que pido. A veces, solo pido para ver cuánto puedo recibir. (No seré más feliz por más cosas materiales que yo tenga, aunque sean esas que tú querías de pequeño. Yo no soy tu).

14. Quiéreme y dímelo.A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú  no lo creas necesario dímelo.  (No hay nada mejor que decir te quiero de forma sentida para el que lo dice y para el que lo recibe, a ti también te gusta que te lo diga).

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2014 el año de la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.

E. Chávez y E. Yturralde (2006)

El Instituto Español de la Resiliencia estrena el reto de afrontar el 2014 con optimismo, plantándole cara a las dificultades, sabiendo que podemos crecer en la adversidad. No importa donde estés, lo importante es avanzar siempre.

La RESILIENCIA no nos hace invulnerables, pero si aporta sensación de seguridad para no generar estrés y mantener el control ante la incertidumbre actual.

El IER propone 12 consejos para conseguirlo. El proceso será sincrónico, aunque cada mes podemos poner el foco en uno d elos puntos para que sea más eficiente. Si te resulta dificil conseguirlo, puedes encontrar apoyo en el libro “Levantarse y luchar” o en www.resiliencia-ier.es

1.La prisa es el gran enemigo. Reflexiona sobre qué es lo que de verdad te importa y vuelve a orientarte hacia tus objetivos vitales.

¿Conoces tus objetivos vitales?

2.Empéñate en “servir” a los demás sabiendo que te beneficias porque esta actitud te hace crecer y aporta un entorno grato y alegre.

3.Desconecta al llegar a casa para conectar con la familia.

4.Procura tener pistas de frenado auténticas cada fin de semana para regular el estrés y mantener tu estabilidad interior.

5.No admitas en tu vida las quejas, son improductivas y hacen que pierda calidad tu personalidad. Tampoco seas difusor de malas noticias que son tóxicas y contaminan.

6.Enfócate en el área de influencia en vez de en el área de preocupación para eliminar cuanto antes los conflictos.

7.No grites y empéñate en sonreir que es gratis y no está reñido con una autoridad amable.

Las cosas no cambian por dejar de sonreir, y sin embargo sonreir te aporta a ti y a los demás.

8.No dejes invadir por la inmediatez que te demandan los mails continuos: impiden la calidad de tu tarbajo y te hacen menos eficiente.

9.Crea un espacio de tranquilidad donde pensar y adaptarte a la realidad sin pretender que la realidad se adapte a tus deseos.

10.Evita discusiones con inteligencia emocional: inteligencia para saber dónde vas y empatía para entender al otro.

11.Mantén en forma física:alimentación sana, sueño adecuado y ejercicio físico practicado.

12.Procura aumentar tu cultura y dedicar tiempo a tus amigos de siempre. Cultivar tus aficiones, no es imposible y te aportará felicidad.

¿Conoces tus aficiones? ¿Cuanto hace que no las practicas?

Características de una persona resiliente:

  • Sentido de la autoestima fuerte y flexible
  • Independencia de pensamiento y de acción
  • Habilidad para dar y recibir en las relaciones con los demás
  • Alto grado de disciplina y de sentido de la responsabilidad
  • Reconocimiento y desarrollo de sus propias capacidades
  • Una mente abierta y receptiva a nuevas ideas
  • Una disposición para soñar
  • Gran variedad de intereses
  • Un refinado sentido del humor
  • La percepción de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos y de manera adecuada
  • Una gran tolerancia al sufrimiento
  • Capacidad de concentración
  • Las experiencias personales son interpretadas con un sentido de esperanza
  • Capacidad de afrontamiento
  • Apoyo social
  • La existencia de un propósito significativo en la vida
  • La creencia de que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor
  • La creencia de que uno puede aprender con sus experiencias, sean éstas positivas o negativa

¿Empezamos por algo?

Adjunto un ártículo de Patricia Ramirez Loeffler sobre la resilencia

Cómo sobreponerse a los golpes de la vida

 

Rafael Nadal premiado por le Instituro Español de Resiliencia 4.6.2014

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Cuentos y Metáforas

Zanahoria, huevo o café…¿Cómo te sientes ante la adversidad?

Una joven fue a ver a su abuelo. Le habló de su vida y le contó sobre los momentos que estaba viviendo y lo difícil que le resultaba salir adelante. No sabía cómo iba a hacer para seguir luchando, cómo superar la situación  y que estaba punto de darse por vencida y abandonar todo. Ya estaba cansada de luchar y empeñarse por vencer los obstáculos. Tenía la impresión de que cuando solucionaba un problema, surgía otro.

Su abuelo le pidió que la acompañara a la cocina. Llenó tres ollas con agua. En la primera colocó zanahorias, en la segunda huevos y, en la última, colocó granos de café. Sin decir una palabra esperó que el agua de las ollas empezara a hervir. Unos veinte minutos más tarde apagó el fuego.

Retiró las zanahorias y las colocó en un recipiente. Hizo lo mismo con los huevos. Luego, con un cucharón, retiró el café y también lo puso en otro recipiente. Dirigiéndose a su nieta, le preguntó: “Ahora dime lo que ves”.

“Veo zanahorias, huevos y café”, fue la respuesta. El abuelo le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Estaban blandas. Después le pidió que tomara un huevo y lo pelara. Una vez retirada la cáscara, pudo observar que el huevo se había endurecido. Finalmente, le pidió que tomara un trago del café. La joven sonrió al oler el rico aroma que desprendía la infusión.

Entonces la joven preguntó: “¿A qué viene todo esto, abuelo?” Él le explicó que cada uno de esos objetos había tenido que enfrentar la misma adversidad -el agua hirviendo- pero cada uno había reaccionado de una manera diferente. La zanahoria era dura, resistente en el momento de haber sido colocada en el agua. Sin embargo, al ser sometida al agua hirviendo, quedó blanda y débil. La frágil cáscara exterior había protegido al líquido del interior del huevo. Pero, una vez hervido, el interior se endureció. Sin embargo, los granos de café molidos eran singulares. Una vez colocados en el agua hirviendo, fue el agua la que cambió.

“¿Con cuál de estos elementos te puedes identificar?”le preguntó a su nieta. “Cómo le respondes a la adversidad cuando ésta golpea a tu puerta?

¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piensa en esto: ¿Qué soy? ¿Soy la zanahoria que parece ser fuerte pero, con el dolor y la adversidad me marchito y pierdo mi fuerza? ¿Soy el huevo que al principio tiene un corazón blando, pero cambia con el calor? ¿Después de una muerte, una separación, un problema económico o alguna otra situación difícil, me he vuelto dura y rígida? ¿Será que el aspecto de mi cáscara no cambió pero, por dentro, me he convertido en una persona amargada y difícil, con un espíritu rígido y un corazón endurecido  que no se da nuevas oportunidades?

¿O es que soy como los granos de café? De hecho, el grano hace cambiar al agua caliente, precisamente a la circunstancia que le produce dolor. Cuando el agua se calienta, el grano libera la fragancia y el sabor. Si tú eres como el grano de café entonces, cuando las cosas han llegado a su peor momento, tú empiezas a mejorar y a cambiar la situación creada alrededor tuyo. ¿Te puedes elevar a otro nivel en los momentos más sombríos y al enfrentar enormes desafíos?

¿Cómo enfrentas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

zahanoria-huevos-cafe1

Anónimo adaptado.

Piensa ahora en tus vida tus circunstancias personales, en tu entorno laboral, familiar… cómo reaccionas a lo que te ocurre, como te sobrepones.AlogoYC4 bis (1)

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Los Reyes Magos sí existen

Esta preciosa historia llego a mi teléfono en forma de “wasap”, y la quiero compartir con todos los padres que en estas fechas o en próximas se enfrentarán con la pregunta:

Papá mamá, ¿los Reyes Magos existen?

A penas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba, cuando esta en voz baja, como con miedo, le dijo:

-¿Papa?

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó la niña.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de la niña se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de su hija le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de su hija.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

La niña se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de la niña hubo terminado de contar esta historia, la pequeña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

AlogoYC4 bis (1)Sigamos manteniendo la ilusión.

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SEGURIDAD Y CONFIANZA

Enlace a IAPD

Comienzo a colaborar para OkPatines    junto a Patricia Ramirez Loeffler en la sección Efecto Positivo.  VER

Os dejo el artículo que hemos escrito.01.01.2014

Seguridad y confianza variables que deseas que te acompañen en la vida y en el deporte. Pero ¿cómo trabajarlas para que sean pilares en tu día a día? La seguridad y la confianza no surgen de la nada, no son el resultado de comentarios del tipo  “venga ten confianza en ti que saldrá” o “tienes que confiar más en ti”. A la confianza todos la quieren tener de su lado, pero el problema está en cómo conseguirla y mantenerla.

Seguridad y confianza se alimentan, entre otros, de experiencias positivas vividas que potencian tus capacidades. Cada vez que confirmas y experimentas que has sido capaz de realizar aquello que te proponías, te sientes bien y seguro. Se trata de que el trabajo y las horas de esfuerzo se traduzcan en tu mente en recuerdos de lo que sí eres capaz de hacer. La percepción de control en lo que haces es la base de tu confianza y seguridad.

Cuando te enfrentas a un nuevo reto, tu mente busca en la base de datos del cerebro qué experiencias has vivido que te permiten ser apto para repetir y poder alcanzar tus objetivos. En definitiva, la mente busca situaciones y fortalezas que permitan que tu confianza sea óptima. Y esa confianza es el resultado de tu pasado y de la percepción que tienes de ti mismo.

El primer paso es recordar la vez que fue posible o la última vez que te enfrentaste a ese reto y te acercaste a tu objetivo. Este recuerdo te hace sentirte más orgulloso, más seguro con más confianza y por lo tanto te prepara para repetirlo. Analizar y tener presente qué hizo posible ese logro es fundamental para ordenar los pasos en los siguientes intentos. Se trata de buscar en tus fortalezas lo que te hace capaz, tener claro que dentro de ti existen una serie de capacidades, una actitud y un talento que, si lo trabajas, te puede llevar al éxito. Si no sabes qué tienes dentro, si desconoces el locus de control interno, no serás capaz de repetir y darle valor a lo que te lleva al éxito. Tienes que tomar conciencia de lo que haces correctamente, el por qué y así crear tu ruta hacia lo que te propones.

Todo lo que dependa de ti mismo tiene que ser trabajado. Tienes que centrarte en el presente, en lo que tienes que hacer en cada momento, en lo que depende de ti, y a la vez, dejar de prestar atención a todo lo demás, a lo que resta energía y tiempo; la duda, el “pero”, los “y si”…, la suerte.

Si quieres conseguir sentirte seguro y con confianza tienes que:

1.       Establecer metas realistas y a la vez ambiciosas, que seas capaz de alcanzar pero que tiren de ti y te motiven.

2.       Entrenar y desarrollar autodisciplina, esfuerzo y perseverancia como base del éxito.

3.       Dar prioridad al rendimiento, a la ejecución y no focalizar el éxito en el resultado.

4.       Fomentar un ambiente y unas actitudes positivas que favorezcan el aprendizaje y el avance. Nadie quiere trabajar un ambiente hostil, en el que uno se siente presionado. Permítete aprender con el error, es la única manera de hacer las cosas diferentes. Equivocarse forma parte del camino y si te machacas con el error, terminarás por sentirte inseguro cada vez que pruebes algo.

5.       Establecer rutinas y así reducir la presión y ansiedad previa a la competición.

6.       Trabajar con visualización o práctica imaginada para entrenar situaciones futuras. Imaginar el modelo de lo que quieres hacer, el tipo de ejecución, las sensaciones que quieres sentir, la fortaleza de tus músculos. La mente es capaz de imaginar todo lo que te propongas. Trata de imaginar sobre el éxito y no con las equivocaciones. Tu cerebro guardará en su memoria lo que hayas imaginado y podrás acceder a ello cuando estés entrenando y compitiendo.

A pesar de que la seguridad te la da lo que está haciendo ahora, fantasear con el futuro te abre las puertas a nuevas oportunidades. La mente no puede estancarse en el pasado. El presente sirve para trabajar, para ponerte a prueba. Olvida el error y piensa que tienes cientos de oportunidades por delante para demostrar todo lo que llevas dentro. El único fracaso es no intentar lo que deseas.

Importante: No olvides que la confianza se relaciona con el rendimiento mediante una curva en forma de U invertida. Conforme aumenta la confianza el rendimiento aumenta hasta el llamado punto óptimo. A partir del cual el aumento de confianza va unido a una disminución del rendimiento, en este caso lo que ocurre es un exceso de confianza. ¡No te relajes en exceso!

Tan importante es trabajar la seguridad y confianza por defecto como por exceso, ambas te alejan de conseguir tu objetivo.

Patricia Ramírez Loeffler                                                       

Psicóloga de la salud y el deporte     @Patri_Psicologa

 

Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga de la salud y el deporte      @YolandaCuAy

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Charlas y formación Psicología del Deporte

CHARLA: La influencia de los padres en el deporte de sus hijos.

En el 2012 se realizaron las I Jornadas Formativas en el club de fútbol donde desarrollo parte de mi profesión como psicóloga desde el 2011, el RSD Santa Isabel http://www.rsdsantaisabel.es/index.php/area-salud/psicologa

En una de las charlas que impartí a la que asistieron tanto padres como entrenadores se acercó la figura del psicólogo deportivo, una figura desconocida en el deporte base tratando:

-Las diferentes funciones que puede desarrollar el psicólogo en un entorno deportivo.

-El trabajo a nivel individual o grupal

-Apoyo a deportistas, entrenadores, padres y directiva

Por otro lado se trata la influencia de los padres, los diferentes estereotipos de padres para que se sientan identificados. Reflexionar como ciertas conductas limitan, estresan e incluso pueden provocar el abandono de la práctica deportiva de sus hijos. De este modo se impide que disfruten de todos los beneficios no sólo físicos sino psicológicos. No olvidemos la herramienta eductativa  y de transmisión de valores que supone el deporte para la vida de un  niño.

Nunca me olvido y es más con ello empiezo la charla de todos los padres. En la gran mayoría  son ejemplo a seguir, padres que dejan elegir el deporte a sus hijos, que se sacrifican a todos los niveles, que asisten pacientes a sus entrenos y competiciones, que apoyan a sus hijos con ese guiño de complicidad, ese aplauso o esas palabras de aliento, que respetan a sus compañeros y a sus rivales porque entienden que los “otros” entrenan y compiten con la misma ilusión y pasión que los suyos, que inculcan a sus hijos el repeto ante todo a las figuras como el entrenador, público y al árbitro una figura muy controvertida en muchos de los encuentros por no decir en todos. Raro es escuchar que el árbitro “ha estado bien”.

Todos los padres que fomentan la practica deportiva inicial como disfrute, forma de socialización, otra escuela de la vida y son conscientes de todos los beneficios a nivel psicológico que implica la práctica deportiva.

Por todos ellos siempre digo GRACIAS porque sin ellos sus hijos no harían deporte, porque ante todo los necesitan a ellos, a sus padres para seguir estos pasos.

La charla está apoyada con audiovisuales que permiten tomar conciencia de situaciones que viven los jovenes antes durante y después de un partido si se sienten presionados.

Se escuchan campañas de diferentes clubes donde se trabaja las formas correctas de apoyar y favorecer la comunicación no solo con los jóvenes sino también con entrenadores. A esta charla no solo acuden padres sino también entrenadores. De este modo se crean debates, se fomenta la escucha y una comunicación que permite conocer los diferentes puntos de vista. Conversaciones moderadas que en muchos casos no se han realizado nunca.

El primer paso después de asistir a una de estas charlas, es poner  en práctica algunas de las pautas que se recomiendan y promueven. Todos podemos hacer algo si queremos.

Los padres también pueden entrenarse en todas la habilidades que se muestran en esta charla.

La última charla se realizó en el colegio Corazonistas, gracias al APA deportivo.

Como ya son varios los entrenadores que se han interesado por esta charla para los padres de su equipo, si estás interesado en que tú colegio o club deportivo ofrezca esta charla ponte en contacto sin compromiso.

jornadasInfluencia

 

Corazonistas

2013-11-29 18.17.18AlogoYC4 bis (1)

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Psicología y Salud

Navidad…

La Navidad unas fechas especiales que no pasan desapercibidas para nadie.

Generan año tras año emociones y sentimientos muy diferentes.

Para unas personas es tiempo de reencuentros, de ilusión, la excusa perfecta para reunirse. Para otros diciembre es sinónimo de tristeza, nostalgia y unas inmensas ganas de que el calendario tenga once meses. No ha llegado Navidad y ya quieren que pasen estas fechas. Diferentes motivos como faltar seres queridos, rupturas, no estar pasando un buen momento anímico, enfermedad ya que esta, no perdona en ninguna situación…

 La sociedad, las noticias, los anuncios casi que obligan a estar y sentirse felices. Reunirnos y querernos, aunque pudiendo, no haya visto desde hace meses a las personas con las que se comparte mesa. Perdonar u olvidar todo y disfrutar estos días porque si no, se despierta eso tan malo que llaman “culpabilidad”. Culpabilidad de no vivir la Navidad como te dicen los anuncios de turrones, casas preciosas, llenas de luces y alegría desbordante…

 En muchas ocasiones tener niños estos días es la salvación para muchos, porque nadie mejor que ellos para mantener vivo el espíritu navideño. Toca organizarse con los regalos, entregar las cartas llenas de deseos y hacerse la foto con Papá Noel o los Reyes Magos. Fotos que tendrán un lugar especial, no en un álbum de toda la vida si no en las carpetas creadas en los portátiles. En otras disfrazarse de Papá Noel…, acordarse de dejar una ventana abierta para simular que por allí han entrado a dejarnos los regalos. Ese gélido salón que te encuentras por la mañana en pijama que queda grabado en tu memoria para siempre.

Momentos inolvidables que se crean generación tras generación para que los más pequeños sientan lo mismo que tu sentiste en su día. Esto sí que es mágico.

Por otro lado diciembre es sinónimo de reflexión analizamos el año resumimos y destacamos los acontecimientos a nivel personal y profesional. De nosotros depende con qué nos quedamos si con los logros o con lo que no hemos conseguido todavía, con lo positivo o con lo negativo, con lo que suma o con lo que resta.

Animo a pensar en todo lo que nos aportó el año, en lo que crecimos, en lo que fuimos capaces de hacer, de mejorar y nuestra mente estará  preparada para seguir en el camino y avanzar.

No te quedes con lo malo, es un peso inútil para tu viaje.

Disfrutar de cualquier momento de la vida, sin presiones es la clave.

Feliz Navidad y que la Pasión, Perseverancia y Paciencia estén presentes en nuestros caminos.

Así es probable que nos crucemos con nuestros sueños.

¡A seguir!

 

 

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