Yolanda Cuevas Ayneto

Categorías
Psicología del Deporte

Campus Chelsea FC Foundation

El 2 de junio comenzamos dos charlas-taller educativas para padres, una gran iniciativa de Campus Chelsea FC Foundation.

“Tu hijo necesita tu apoyo. Si hay un pilar importante para él, ese eres tú”. (2 de junio)

“El talento de tu hijo está en lo que le apasiona, no lo que conviene”. (16 de junio)

Aquí

IMG_20150527_130901

Categorías
Psicología del Deporte

Cuando un sueño no se mantiene

Y al final no pudo ser. Se sabe que en el mundo del fútbol hay muchas variables que no se pueden controlar y que influyen a lo largo de la temporada. Mantener la categoría no solo depende del sudor y lágrimas, es decir del esfuerzo, sacrificio, compromiso…de todos. Esto es imprescindible pero se necesita algo más. Y no todo está en nuestras manos.
Llega la hora de despedirse, de los compañeros, de los entrenadores, de la psicóloga, de un club y de todas las personas que están detrás. El duelo deportivo para unos y las ganas de acabar para otros están presentes. Poner en común las emociones que se sienten une al equipo. El famoso “no pasa nada” no es cierto, claro que pasa, y hay que darle tiempo a recuperarse de esa decepción, frustración, tristeza, incredulidad… que cada uno siente, inevitable y respetable como ya trabajamos.
Siempre me gusta finalizar con una valoración escrita, de manera individual, pero todos juntos. Un espacio para que cada uno exprese lo que siente, lo que piensa, de manera íntima y desde la calma. Destacando qué cree que aportó a su equipo, qué haría distinto si empezara la temporada, qué destaca de cada entrenador, áreas de mejora, qué aportó la psicóloga a nivel individual y grupal, y qué se llevan de la temporada… Preguntas que te hacen reflexionar, ver la temporada desde otro punto de vista y no solo desde el marcador. Porque al final todo cuenta, todo suma. Esta temporada, llena de experiencias, primerizas para muchos, les hace crecer como personas y deportistas, pero tienen que ser capaces de definirlo, interiorizarlo, sentirlo y creerlo, y así fue nuestra última sesión. El pie y el balón descansaron y se puso en juego una vez más la cabeza. No hay duda que todos recordarán esta temporada y valorarán a futuro cosas que hoy, aún no están preparados mental, ni emocionalmente.
Pretender olvidar algo vivido hace que te pierdas la oportunidad de aprendizaje, y es más probable que se vuelvan a cometer los mismos errores. Lo que sé, si quiero, puedo entrenarlo y modificarlo. Y hablo no solo de la parte física, técnica o táctica, sino de mis habilidades sociales, mi capacidad de comunicarme en el vestuario y en el campo, con mis compañeros y mis entrenadores, de mi capacidad de resolver diferencias, de ser flexible, de apoyar al compañero que lo necesita, de entrenar mi compromiso y mis prioridades, de saber pedir lo que necesito a mi entrenador… No se puede modificar aquello que no sé que hago mal y afecta a mi rendimiento o al rendimiento de los demás, que debilita. Se dice siempre que hay que ser perseverante, pero eso no quiere decir que te machaques a ti mismo o a los demás con aquello que no funciona. Se puede perseverar en un objetivo y cambiar la forma de hacerlo. Hay que ser flexible, y siempre se está a tiempo de modificar aquello que no te permite avanzar.
Para seguir avanzando hay que saber rebobinar, identificar y posicionarse, solo así se aprende de los errores, de los fracasos, sin actitud victimista. Demostrándote a ti mismo que sigues en ello.
Agradezco una temporada más a este club y al cuerpo técnico Yvo, Plou y Yebra la posibilidad de estar con todos vosotros, grandes hombres y chavales, con ilusiones. Compartir sesiones juntos me enriquece a mí también como persona y profesional.
Esta temporada se ha aprendido mucho y hay que ponerlo en valor. Nunca olvidéis que gracias a vuestro anterior esfuerzo, sacrificio y compromiso podéis decir “Yo he sido de Tercera División con el RSD Santa Isabel”.
Hoy ha sido nuestro último partido juntos, en casa y disfrutando del fútbol.

Pedro, Martínez, Galvez, Poma, López, Miki Navarro, Ibra, Guerrero, Vicien, Serrano, James, Dieste, Franco, Lucas, Michel, Alonso, Estarreado, Gil, Richard, Báguena, Adrián Pérez, Yvo, Plou, Yebra, Javier, Mario, Alfredo…( y a todos los que empezaron y no acabaron por diferentes circunstancias)  os deseo lo mejor en vuestra vida personal y deportiva, que la disfrutéis y pongáis pasión en ello. Solo así se VIVE en mayúsculas.

 

Categorías
Psicología del Deporte

Marcadores con valores y no solo goles.

En ciertas competiciones nos encontramos con marcadores que sorprenden. Más que por el resultado por la falta de valores que hay detrás de ellos y por las categorías de las que se tratan. Categorías de deporte base, deporte formativo en el que el objetivo es disfrutar, aprender del deporte, y crear hábitos. Sí, les gusta ganar pero ganar nunca puede estar unido a humillar al equipo contrario. Identificando a chavales como rivales, se convierten en partidos de vida o muerte en el que los egos de ciertos entrenadores están por encima de la función que tienen, no hay que olvidarlo, también forman. Atrás quedó el entrenador que solo enseñaba la parte técnica y táctica, las necesidades han cambiado. Los niños aprenden de todo y de todos, lo que ven, oyen y viven y hay que estar a la altura.

Hay que valorar el esfuerzo y lo que consiguen gracias a sus entrenamientos pero nunca humillar al rival, con o sin intención. Hasta los grandes nos han demostrado en una Eurocopa que no eran necesarios 3 minutos para sentenciar un 4-0. ¿Por qué pues en categorías inferiores? ¿No pedimos a los grandes que sean ejemplo porque son los ídolos de los pequeños?
Ningún entrenador o club que defienda el deporte como instrumento de transmisión de valores puede defender con argumentos acciones de este tipo. Marcadores con 30 goles de diferencia están fuera de lugar en las categorías en formación.
En el descanso es momento de valorar lo hecho y destacar que han sido buenos deportistas que han cumplido sus objetivos individuales y de equipo. Pero también es momento de pensar en el equipo contrario, de sacar la empatía al terreno de juego, de poner en valor otras habilidades y no hacer solo lo que sale fácil. Más, cuando el equipo de niños está en un nivel físico y mental, claramente inferior.
Se puede jugar y ganar siendo buen deportista pero mejor siendo mejor persona. Nunca hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Ni en el deporte ni en la vida.
Los entrenadores tenéis la responsabilidad y una gran oportunidad de educar en valores con la práctica. Todas las semanas durante los entrenamientos y partidos tenéis nuevas posibilidades para ello. El partido no acaba cuando lo señala el árbitro, el “partido de verdad” acaba cuando se sacan aprendizajes que te hacen mejor y te permite avanzar.
El entrenador del equipo que pierde también tiene retos:
-Alentar a que ante la adversidad uno tiene que crecerse y que no hay que abandonar.
-Poner en común los méritos que han hecho llegar a esa final y darles valor.
-Que es el momento de demostrar que son un equipo y jugar más unidos que nunca.
-Destacar qué aprendieron del partido o de un jugador.
Pero es importante entrenar estas habilidades desde niños dentro de la temporada y no esperar a situaciones como estas. Porque seguramente hay resultados que se ven venir.

Una vez más se demuestra la importancia de la gestión emocional por parte de entrenadores y padres ante chavales llorando que no quieren salir al terreno de juego.
Si queremos un deporte que enseñe y eduque en valores todos tenemos que poner de nuestra parte y no presumir de ciertos resultados. Cambiar el sistema en el deporte formativo tiene que ser el objetivo principal y así restar peso al número de goles.
Si solo se tienen en cuenta para determinar el “equipo campeón” los goles, luego no podemos vender que la educación en valores es fundamental. Hay que tener en cuenta otros marcadores. Los que anotan el respeto, el no insultar, el ser generosos pasando el balón, que sean comprometidos y no falten a los entrenamientos, el apoyo a sus compañeros, los que aplauden las buenas jugadas aunque no sean de su equipo… de este modo se fomentaría su práctica, y el marcador final, cambiaría.

¿Comenzamos el partido?

marcador

 

Os dejo mi opinión en medios de comunicación.

Cuando el fútbol deja de ser divertido. 29.04.2015 en ABC DEPORTE Aquí enlace y PDF

Una goleada que invita a la reflexión. 27.04.2015 Telediario TVE1 Aquí

Noticias relacionadas

El Racing pide perdón por su goleada 34-1 alevín

El Racing pide disculpas por un 1-34 que ha levantado ampollas.

Amonestado un equipo andaluz que ganó 53-0 por humillar a su rival. 2014

 

Categorías
Psicología y Salud

Esa estresada-mente

 

Oír hablar de estrés ya estresa de por sí a muchas personas.
El estrés se asocia al conjunto de múltiples y diferentes experiencias y cambios diversos que sufren las personas, de allí surge su complejidad. No todo estresa por igual, y las circunstancias por las que atraviesan las personas condicionan la experiencia y su interpretación. De hecho los síntomas varían y unas personas fuman más, a otros les duele la cabeza o están de mal humor, como vemos cambios fisicos, emocionales y/o conductuales a la carta.

El estrés es una respuesta, nuestro sistema nervioso reacciona a un suceso, situación o pensamiento que percibe como amenaza ya sea real o imaginada, física o psicológica. Es decir, a veces las percepciones e interpretaciones van en contra. El carácter, la salud física, la experiencia previa y la actitud influyen a la hora de percibir y mantener el estrés. La respuesta, sería ese mecanismo de lucha, huida o paralización. Para luchar o huir nuestro cuerpo muy inteligente segrega, al sentir miedo, adrenalina que posibilita que el cuerpo pueda enfrentarse a ese peligro directamente o huir.
En otras ocasiones la persona se bloquea o paraliza, permanece en modo “pause”.

Hubo un tiempo, ya remoto, que el miedo era garantía de supervivencia, pero hoy en día los estresores no son animales salvajes o venenosos, son reuniones laborales, relaciones familiares, problemas de pareja, entregas de informes, llamadas de teléfono, decenas de emails, etapas de cambio, expectativas muy altas, desempleo, problemas económicos, lesiones, enfermedades y un largo etcétera. No tienen cuatro patas, ni una gran boca con dientes, ni nos doblan en tamaño pero suponen una presión, un estrés que sin las habilidades necesarias de gestión personal acaban en muchos casos rompiendo la cuerda. Es decir llega un momento que se supera, y en ocasiones con creces, el máximo de tensión que se puede soportar sin sufrir física o psicológicamente.

Es importante saber que puede manifestarse en cualquier persona y a cualquier edad. Cada etapa de nuestra vida de niños hasta llegar a ser ancianos conlleva unas vivencias y circunstancias que según como se asuman pueden provocar estrés.
El estrés puede mostrar dos caras, la del estrés agudo o transitorio y la del estrés crónico, y cualquiera de ellos puede ser anticipatorio. Hay personas que no se conforman con lo que realmente sucede, independientemente de su interpretación, sino que anticipan situaciones y sufren gratuitamente de antemano. Y en ocasiones esta manera de “ser y estar” se ha confundido con el famoso “es que es muy responsable y por eso se preocupa tanto”. Se sabe que la clave está en ocuparse más de todo lo que está en nuestra radio de acción y pre-ocuparse menos de todo lo que no depende de nosotros. Con la preocupación nada se puede hacer. Esto requiere entrenamiento, como todo.

Así que vivimos en modo alarma, preparados con el kit de supervivencia, listos para “atacar”. Y nuestro cuerpo se prepara, la glucosa y grasa se acumula en sangre, las endorfinas en vez de estar en la reserva pasan a la sangre para aguantar el malestar, el corazón va acelerado así que con más presión sanguínea, la sangre rica en oxígeno deja de ir al aparato digestivo porque si hay que huir no hay tiempo para comer así que para que se quieres sangre por esa zona, y tampoco en la piel por eso esas frases como “¡hijo que mala cara sacas!” ¡sí!, se refiere a paliducho o color luz de fluorescente, y por la misma razón se para el sistema reproductor, y por eso cuesta tanto quedarse embarazada si una está estresada/o. La sangre se necesita en el corazón, el principal centro de operaciones. El sistema inmunológico se va “de vacaciones” hasta nueva orden, las glándulas “al paro” y por eso se siente sequedad en la boca. Se respira aceleradamente y los pulmones absorben más oxígeno y se liberan más glóbulos rojos que transportan esa gran producción de oxígeno, los músculos rígidos como los de una estatua están preparados, y tanto calor que se acumula tiene que salir del cuerpo en forma de sudor para reducir ese volcán interior, sin olvidar que las pupilas se adaptan y el oído se vuelve fino para no perder detalle del peligro. ¡Solo de oír esta secuencia te dan ganas de echar a correr! El estrés lo dirige todo.

estres

Pero la triste realidad es que todo esto pasa para una entrevista de trabajo, un exámen, preparar una clase, organizar un viaje o cualquier situación según de quien se trate. En ocasiones hasta lo que a priori es algo para disfrutar se convierte en un calvario, curioso ¿no? Gracias que llega el momento en que nuestro sistema nervioso parasimpático viene a quitarle protagonismo y parar el “show” que ha montado el simpático. De simpático tiene poco a no ser que sea un peligro real de supervivencia que entonces sí lo querremos de nuestro lado. El sistema parasimpático se activa para que vuelva todo a la normalidad, libera acetilcolina una sustancia química que relaja el cuerpo. Ya se conoce que “tras la tempestad viene la calma”.
Pero cuando el proceso descrito no es la excepción sino la regla, es decir vivimos más en la tempestad que en la calma, el estrés se cronifica y los niveles de cortisol elevados sostenidos en el tiempo, liberados por el sistema simpático, debilitan el sistema inmunitario, las reservas de energía caen en picado, la memoria se debilita y comienza la colección de problemas psicológicos y emocionales. El cuerpo y la mente se desajustan y se ven afectados nuestras conductas, emociones y nuestra manera de pensar.
Signos psicológicos: se sufre inestabilidad emocional, ansiedad, pérdida de confianza, apatía, las relaciones empeoran, aparecen dificultades en la toma de decisiones, y en la capacidad de concentración y memoria…
Signos físicos: palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico, mareos, jaquecas, migrañas, dolores de espalda, mandíbula, unido a posibles problemas del sistema circulatorio, o gastrointestinales como la indigestión, úlceras o colon irritable, trastornos menstruales, orinar con frecuencia, problemas sexuales como la dificultad de erección, eyaculación precoz, disminución del deseo anorgasmia, alteraciones de la piel, como herpes, eczema o caída del cabello, dificultad para dormir, trastornos de larga duración como dolencias cardiacas, asma o alergias que suponen numerosas visitas al médico de cabecera.
Signos conductuales: hábitos nerviosos como comerse las uñas, morderse los labios, frotarse las manos, movimientos de pie, cambios de hábitos, en relación a la alimentación, al sueño, a las relaciones o al consumo de sustancias con la intención de relajarse u olvidar como el alcohol, tabaco u otras drogas, abandono personal, adicción al trabajo o absentismo etc…

Es hora de que escuches a tu cuerpo y sepas interpretarlo porque quizá te esté diciendo que no puede más. Conectar con tu cuerpo es el primer paso, recuerda que mente y cuerpo van de la mano unas veces son amigos y otras enemigos.
Nunca es tarde para aprender a relacionarte de otra manera con los sucesos de tu día a día. No es que tengas que pasar es que te ocupes en todo aquello que está en tu mano. Te aportará sensación de control y seguridad. Resetea y comenzamos con nuevos hábitos. ¿Sí?

Enlaces youtube de interés:

La receta del estrés parte 1

La receta del estrés parte 2

TED estrés

AlogoYC4 bis (2) - copia

Translate »
Call Now Button