Yolanda Cuevas Ayneto

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¡Maldita y bendita motivación!

Os dejo mi primera colaboración en El Huffington Post junto a Patricia Ramirez Loeffler sobre la motivación necesaria en nuestro día a día.

 

 

¡Maldita y Bendita motivación!

La queremos siempre a nuestro lado y a veces no sabemos cómo conseguirla. La motivación es la fuerza interior que predispone y arrastra hacia un objetivo. Es ese estado interno que te activa, guía y mantiene para que llegues a tus metas. Hace que persistas en ciertas acciones, es tu combustible, tú muelle cada mañana, lo que te da energías y fuerzas para mantenerte en tu propósito. Nos da igual de donde venga pero la queremos y la necesitamos para conseguir lo que nos proponemos.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no, tiene razón” ya apuntó Henry Ford.

Las expectativas condicionan la forma de comportarse y esto es extrapolable a cualquier faceta de la vida diaria. Y aquellos que piensan que es posible conseguir un objetivo, invierten más esfuerzo en lograrlo.

Necesitas motivación cuando te enfrentas a cualquier desafío,  en tu vida diaria como dejar de fumar, adelgazar, leer, salir más, buscar pareja, trabajo o deportiva como puede ser apuntarte a un gimnasio, correr más, aumentar el número de series de un ejercicio, entrenar más y mejor, no faltar a los entrenamientos. La clave es que la emoción que sientas por desarrollarla sea mayor que el esfuerzo que requiere. La necesitamos antes y durante. Al final solo estarás tú y tus circunstancias, así que más vale que vayas preparado con tu kit de supervivencia motivacional.

La motivación pasa por diferentes fases. Al principio se fantasea con la idea de conseguir esa meta, analizar los beneficios, los logros que implicará. Para después pasar a la acción y día a día trabajar para conseguir ese reto. Ante un mismo reto las motivaciones no son iguales para todos, lo que motiva a unos no motiva a otros. Lo mismo ocurre con la persistencia, que no todos la desarrollan igual. La motivación es algo tan dinámico, que tienes que aprender a relacionarte con ella, aquí está la clave. No esperes un nivel estable, porque la motivación no juega con esa regla.

A continuación te presentamos unos puntos de los que se alimenta la motivación, así que a por ellos. Podrás aumentar tu motivación, y lo más importante, disfrutar del camino que recorres hasta que llegas a conseguir lo que te propones. Piensa que la motivación hay que trabajarla, así que de ti depende que te acompañe en tus desafíos:

Date tiempo para elegir tu objetivo: Las prisas no son buenas consejeras, sin prisa pero sin pausa. Anota aquellos objetivos que sean específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo. Trabajar en un objetivo con estas características te dará mayor seguridad para poder empezar.

Conócete a ti mismo: Analiza tus puntos fuertes y tus debilidades para trabajar y poner soluciones. Se trata de adelantarte a ciertas situaciones y escribir la historia a tu manera. Te dará sensación de control, tú eres el que diriges. ¿Qué quieres que ocurra, cómo quieres comportarte, pensar y sentir? Si tu cerebro se prepara para ello de forma exitosa, aumentas la probabilidad de conseguirlo.

Decide un plan de acción: Centrándote en pequeños logros que debes celebrar. Deben estar por escrito, es la mejor manera de que el cerebro se comprometa aún más con el objetivo. Céntrate más en lo que llevas conseguido que en lo que te queda, y sobre, todo, en el presente: en este momento y no en lo que todavía no has conseguido. De este modo no se dispara la alarma de la ansiedad.

 

No desaproveches tu energía física o mental: en personas, cosas, situaciones que te alejan o te dejan en el camino. No olvides que lo que no suma, resta. No te quejes, no rumies porque no solucionas nada. La conducta victimista, además de aportarte pocas soluciones, te deja fuera de juego la mayoría de las veces. En este caso “quien no llora no mama” no es una solución. Recuerda que estás superándote a ti mismo.

Esfuerzo: Luchar por conseguir algo implica un gran esfuerzo a diferentes niveles. Es parte del proceso. Nadie dijo que fuera fácil. No pretendas conseguir algo sin esforzarte.

Refresca tu objetivo en los malos momentos: Háblale a tu mente de tu objetivo y hazlo en positivo, lo que quieres, por lo que estas luchando y sacrificándote. Te posiciona de nuevo. Toma las dificultades como retos que te quieren poner a prueba y saber si lo que decías que querías, realmente lo quieres.

Sí o sí, actúa: No esperes a tener ganas para hacer algo. Hazlo y ya está, es lo que hay. Si esperas a tener ganas, dejarás de hacer muchas cosas en tu vida. En la mayoría de las ocasiones aparece la motivación cuando haces las cosas. Todos hemos vivido ese momento de “no fue para tanto, y al principio no quería, no tenía ganas o no me sentía capaz…”. Rompe con esa idea. Hay que ponerse a ello y cuanto antes empieces antes disfrutarás del proceso y de lo que consigues.

Visualiza tu objetivo: Tu mente se familiarizará con ello y sus consecuencias. Así estarás más predispuesto a seguir. El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginado. Visualiza e imagínate tu objetivo, tus logros, sus etapas. Tu mente, tu cuerpo y tú disfrutaréis de las sensaciones y emociones y aumentará la adherencia.

Aprovecha esos días que estás a tope: hay días en que te sientes con más energía, más alegre esos días que “te comes el mundo”, no los desaproveches, ese día dedícalo a lo que más te cuesta, a lo que no piensas que no puedes hacer. Demuéstrate que a veces es solo cuestión de saber elegir el momento.

Rodéate de optimismo: Las personas tenemos un gran poder de contagiar, ya sea pesimismo u optimismo. Tú eliges de qué quieres impregnarte. Habla con tu gente de tu objetivo, de tu meta, de tu ilusión. No seas hermético. Comenta tus vivencias, lo que te ayuda, lo que vas consiguiendo, lo que te cuesta porque todo aporta y sirve para conseguir lo que te has propuesto. De todo esto se alimenta parte de la motivación que necesitas. Así que lo que depende de ti te lo tienes que trabajar tú, porque nadie lo hará por ti.

Cuando en la vida consigues tus retos, aumentas el nivel de autoeficacia y estás preparado para asumir nuevos retos. Esta es la clave.

Si tienes ganas de tirar la toalla, si sientes que no lo consigues, ¡espera! Analiza los pasos descritos porque puede que en alguno hayas fallado, reorganiza y comienza. No fracasaste, solo estabas entrenando. Así que a seguir con esfuerzo y optimismo, y sobretodo disfrutando del proceso.

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Cómo minimizar las conductas celosas entre hermanos

Os dejo el artículo del Heraldo de Aragón sección escolar del 26 de febreo de 2014.

En él reflexiono y doy pautas para detectar, comprender y saber qué poder hacer para minimizar las conductas celosas entre hermanos.

Como minimizar las conductas celosas entre hermanos EDUCACION EMOCIONAL 26F

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Deporte, padres y entrenadores

Comienzo a colaborar con la revista on line Inspira de la Fundació Roger Torné junto a Patricia Ramirez Loeffler, que trata temas de la salud infantil y medioambiente.

Nuestro primer artículo es Deporte, padres y entrenadores.

Espero que os guste y sobretodo ayude a reflexionar sobre un tema tan interesante como es la formación deportiva en los más pequeños.

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El deporte siempre ha sido considerado un medio para educar en valores que desarrollen a nivel personal y social y que seguro te acompañarán a lo largo de tu vida. Valores que comienzas a adquirir en las edades de iniciación, donde el deporte ante todo es diversión. Los beneficios físicos del deporte los conoces en su mayoría, pero que tomes conciencia de lo que aporta como herramienta educativa y psicológica a tu hijo, es la clave. Cuando tu hijo practica deporte, también se educa en valores. Todo depende de la orientación que como padre y entrenador quieras dar. Los niños aprenden a socializarse con nuevos compañeros, a  ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, a experimentar emociones, a crear lazos de ayuda entre ellos, a fomentar la colaboración, a ser responsable, a controlar la impulsividad en unos casos y a vencer la timidez en otros, a reducir la ansiedad, a respetar las normas, al entrenador, a los compañeros, a los rivales y a los árbitros. El deporte también incrementa su nivel de confianza y autoestima: los niños se sienten partícipes de los éxitos y jugadas de su equipo, son protagonistas junto a los demás. Los niños que asisten a actividades deportivas además aprenden a gestionar y optimizar su tiempo, teniendo que compatibilizar los estudios con el deporte. A nivel cognitivo, se fijan metas, desarrollan habilidades como el pensamiento estratégico y la capacidad de liderar. El deporte en equipo es la mejor escuela para el futuro trabajo en equipo el día que se integren en un grupo de trabajo en la empresa. Habrán desarrollado la pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, a cumplir con lo que uno se compromete, a ser perseverante, a tolerar el error propio y de los compañeros.

 

Como padre y como entrenador, procura que tu atención no esté en si tu hijo gana o pierde, si ha salido a jugar más o menos minutos o si tu hijo lo hace mejor que “el otro”. “El otro” también es un niño que acude a los entrenamientos y competiciones con la misma ilusión que el tuyo. Como padre, tu interés SOLO debe estar en que tu hijo sea buen compañero, generoso y ante todo, que DISFRUTE.

 

Pero muchos padres se ofuscan, gritan, dan directrices desde la banda, hablan mal de los compañeros de sus hijos, menosprecian y desacreditan a los entrenadores y ven en sus hijos la posibilidad de convertirlos en grandes estrellas y cumplir con los sueños que ellos no hicieron realidad. Este problema se repite todos los fines de semana en todas las competiciones y partidillos de los chavales. A veces los padres os olvidáis de que vuestros hijos ya tienen un entrenador. Por eso hay que recordar que no sois los entrenadores de vuestros hijos, que solo sois los padres y que vuestra labor se limita a dar apoyo de forma incondicional.

 

Los padres no tenéis que conseguir que vuestros hijos rindan más, ni que jueguen con una determinada estrategia, y olvidaros de centraros en los resultados. De esta manera solo conseguís generar presión y que el niño se sienta evaluado por vosotros. Vuestra función es apoyar y  fomentar los valores que el club y entrenadores trabajan con los niños, como el compromiso, la responsabilidad, la autodisciplina, el respeto, la cooperación, la humildad, el afán de superación, la tolerancia a la frustración, el juego limpio, la gestión emocional, honestidad, lealtad… Promover que sea puntual, acudir a los entrenamientos a los que se ha comprometido, recoger el material, ser generoso con los compañeros, fomentar la comunicación y ayudar al entrenador.

 

Tenéis que motivar y reforzar para que se esfuercen no para que alcancen resultados. Al finalizar un partido, el niño no se tiene que pensar en si lo ha hecho bien o mal, esa no es la finalidad. La finalidad es divertirse, jugar e integrarse en un equipo. Pregúntale cómo se lo ha pasado, si ha disfrutado, como te gusta ver con qué ganas se entrega, transmítele que te encanta verle disfrutar practicando su deporte, que ves que se entrega en lo que hace por él y sus compañeros, que te sientes orgulloso de su esfuerzo, de su perseverancia, de su respeto a los demás y de su deportividad.

 

No fomentes actuaciones físicas, técnicas y tácticas deportivas que el entrenador no les exige.

El entrenador es el que tiene que corregir, esa su función, pero no es la tuya. Si tu hijo sabe que vas a valorarle tras el partido, lo pasará mal desde que suena el despertador para asistir al encuentro. Practica su deporte nervioso y pendiente de tus pautas, gritos, gestos y de lo que le dirás después. Así es imposible disfrutar jugando ¿no crees? No olvides las consecuencias que tiene en la autoestima de tu hijo. No es extraño escuchar a niños que dicen: “el domingo juego pero no hace falta que vengas, papá”.

 

El problema es que los niños ven que algo que era divertido se convierte en algo por lo que se les juzga y valora. Padres y entrenadores no debéis acelerar el proceso evolutivo del deporte, todo llega, lo importante es crear unas bases sólidas. Buscamos el desarrollo de la persona y luego, el del deportista.

 

Por todo esto, piensa en ellos y…

Si eres entrenador:

  1. Trabaja la cohesión. Los niños se esfuerzan más si se sienten a gusto en el grupo. El deporte es un lugar para disfrutar.
  2. Habla siempre en términos de NOSOTROS en lugar de YO. Facilita el sentimiento de PERTENENCIA.
  3. Inculca valores como la SOLIDARIDAD, la BENEVOLENCIA y el ALTRUÍSMO.
  4. Comunícate con paciencia y en un tono conversacional. No tienes más carisma ni más poder por dar gritos.
  5. Estate más pendiente de los aciertos que de los errores, porque así les transmites seguridad.
  6. Valora el esfuerzo, la intensidad y el trabajo por encima del talento y la genialidad.
  7. Define los objetivos en función del rendimiento, de lo que depende del jugador y del equipo, no de los resultados.
  8. Refuerza siempre. Siempre hay algo que valorar: ser solidario, el compañerismo, el trabajo, el buen humor, la buena actitud…
  9. Huye de las comparaciones entre ellos. Es injusto y genera desconfianza.
  10. Trátales en función de lo que te gustaría que te aportaran. Si esperas cosas buenas de los chicos, ellos lo notarán, se esforzarán y se sentirán “buenos”.

Si eres padre de un niño que hace deporte:

  1. Recuerda el motivo por el que tu hijo va a jugar y no lo pierdas nunca de vista. Lo hace por DIVERSIÓN, por estar con sus AMIGOS, por pasarlo BIEN.
  2. Tú no eres el ENTRENADOR, eres su padre. De ti no necesita que le digas la técnica, ni lo que tiene que hacer, sólo que le apoyes y le preguntes si se lo ha pasado bien.
  3. Deja que sea él quien elija si quiere hacer del deporte su modo de vida. Igual prefiere los fines de semana estar con amigos en lugar de ir de competición en competición. TENER TALENTO NO TE OBLIGA A VIVIR DE ÉL.
  4. No le presiones, le des gritos desde la banda, no le digas que lo hace mal, ni que ha jugado fatal. Así le haces sentir ridículo, bajas su autoestima y le quitas las ganas de jugar.
  5. No le hables MAL NUNCA DE SUS COMPAÑEROS. Ni le digas que lo hacen peor que él. Intenta unir al grupo en lugar de separarlo.
  6. No desacredites a su entrenador, ni le transmitas a tu hijo que el entrenador se equivoca. Las desavenencias las tratas con el técnico, no con tu hijo.

Anima siempre, independientemente del resultado. Valora su esfuerzo, su ilusión por encima de ganar o perder.

 

Si los entrenadores y padres tenéis en cuenta estas pautas es más fácil sacar la mejor versión deportiva y como persona de los niños. Podréis vivir con equilibrio el inicio de la vida deportiva, fomentar y facilitar su práctica. Tú eres el modelo de conducta de hijo: ante todo, RESPETO.

 

Patricia Ramirez Loeffler

Psicóloga de la salud y el deporte

 

Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga de la salud y el deporte

 

 

 

 

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INSPIRA

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Carta de cualquier hijo a cualquier padre

Quiero compartir esta  llamada “carta”,  anónima con mis aportaciones entre paréntesis.

Una carta que cualquier niño podría escribir a sus padres. Y que yo la hago comenzar….

Papá o mamá,

1. No me grites.Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo. (Luego me castigas porque te grito).

2. Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos. Que seamos familia no significa que no pueda recibir el mismo trato. (No hay que abusar de la confianza).

3. Si hago algo mal, no me preguntes el porqué. A veces ni yo mismo lo sé. (Entonces es cuando necesito ayuda).

4. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti.Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal. (Luego no me castigues porque mienta por algo).

5. Cuando te equivoques en algo admítelo.Mejora mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores. (Ser padre no significa saber hacerlo todo bien).

6. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces parecer peor seré yo quien sufra. (No soy ni mejor ni peor que mi hermano, primo, amigo o vecino, yo soy yo, único. Valórame, cree en mí y házmelo saber. Me sentiré más capaz.)

7. Déjame valerme por mí mismo.Si tú lo haces por mí, yo no podré aprender. (Luego no me digas que no se hacerlo o que no soy autónomo y que estás cansado de hacérmelo todo, yo no te lo pedí).

8. No me des siempre órdenes.Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto. (A ti tampoco te gusta que te ordenen).

9. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.Decide y mantén esa posición. (A veces me mareas y ya no sé qué hacer).

10. Cumple las promesas, buenas o malas.Sea un premio o un castigo. (Si no cumples no te creeré y seré muy pesado para intentar conseguir lo que quiera, o apuraré al máximo pensando que igual esta vez toca que no me castigas).

11. Trata de comprenderme y ayudarme. Cuando te cuento un problema no me digas: “eso no tiene importancia…” porque para mí sí la tiene. (No sé si no te acuerdas o no quieres acordarte pero seguramente  tú tuviste los mismos problemas que yo a mi edad).

12. No me digas que haga algo que tú no haces.Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. (Si quieres que haga deporte no te quedes en el sofá, si quieres que lea no pases la tarde viendo la televisión, si quieres que aprenda a cocinar no pidas comida por encargo).

13. No me des todo lo que pido. A veces, solo pido para ver cuánto puedo recibir. (No seré más feliz por más cosas materiales que yo tenga, aunque sean esas que tú querías de pequeño. Yo no soy tu).

14. Quiéreme y dímelo.A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú  no lo creas necesario dímelo.  (No hay nada mejor que decir te quiero de forma sentida para el que lo dice y para el que lo recibe, a ti también te gusta que te lo diga).

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Los Reyes Magos sí existen

Esta preciosa historia llego a mi teléfono en forma de “wasap”, y la quiero compartir con todos los padres que en estas fechas o en próximas se enfrentarán con la pregunta:

Papá mamá, ¿los Reyes Magos existen?

A penas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba, cuando esta en voz baja, como con miedo, le dijo:

-¿Papa?

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó la niña.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de la niña se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de su hija le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de su hija.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

La niña se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de la niña hubo terminado de contar esta historia, la pequeña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

AlogoYC4 bis (1)Sigamos manteniendo la ilusión.

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Navidad…

La Navidad unas fechas especiales que no pasan desapercibidas para nadie.

Generan año tras año emociones y sentimientos muy diferentes.

Para unas personas es tiempo de reencuentros, de ilusión, la excusa perfecta para reunirse. Para otros diciembre es sinónimo de tristeza, nostalgia y unas inmensas ganas de que el calendario tenga once meses. No ha llegado Navidad y ya quieren que pasen estas fechas. Diferentes motivos como faltar seres queridos, rupturas, no estar pasando un buen momento anímico, enfermedad ya que esta, no perdona en ninguna situación…

 La sociedad, las noticias, los anuncios casi que obligan a estar y sentirse felices. Reunirnos y querernos, aunque pudiendo, no haya visto desde hace meses a las personas con las que se comparte mesa. Perdonar u olvidar todo y disfrutar estos días porque si no, se despierta eso tan malo que llaman “culpabilidad”. Culpabilidad de no vivir la Navidad como te dicen los anuncios de turrones, casas preciosas, llenas de luces y alegría desbordante…

 En muchas ocasiones tener niños estos días es la salvación para muchos, porque nadie mejor que ellos para mantener vivo el espíritu navideño. Toca organizarse con los regalos, entregar las cartas llenas de deseos y hacerse la foto con Papá Noel o los Reyes Magos. Fotos que tendrán un lugar especial, no en un álbum de toda la vida si no en las carpetas creadas en los portátiles. En otras disfrazarse de Papá Noel…, acordarse de dejar una ventana abierta para simular que por allí han entrado a dejarnos los regalos. Ese gélido salón que te encuentras por la mañana en pijama que queda grabado en tu memoria para siempre.

Momentos inolvidables que se crean generación tras generación para que los más pequeños sientan lo mismo que tu sentiste en su día. Esto sí que es mágico.

Por otro lado diciembre es sinónimo de reflexión analizamos el año resumimos y destacamos los acontecimientos a nivel personal y profesional. De nosotros depende con qué nos quedamos si con los logros o con lo que no hemos conseguido todavía, con lo positivo o con lo negativo, con lo que suma o con lo que resta.

Animo a pensar en todo lo que nos aportó el año, en lo que crecimos, en lo que fuimos capaces de hacer, de mejorar y nuestra mente estará  preparada para seguir en el camino y avanzar.

No te quedes con lo malo, es un peso inútil para tu viaje.

Disfrutar de cualquier momento de la vida, sin presiones es la clave.

Feliz Navidad y que la Pasión, Perseverancia y Paciencia estén presentes en nuestros caminos.

Así es probable que nos crucemos con nuestros sueños.

¡A seguir!

 

 

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Y los padres ¿estamos haciendo bien los deberes?

y los padres...
Artículo escrito junto a  Óliver Pérez Sempere Pedagogo Licenciado Director del Centro Persem (Alicante) publicado en el Heraldo de Aragón sección escolar el día 13.11.2013 PDF

Y en COPOE

 

Y LOS PADRES…¿ ESTAMOS HACIENDO BIEN LOS DEBERES?

El verano lo recordamos como algo ya lejano y aunque el frío se resiste a llegar los refriados hacen acto de presencia. Ya llevamos unas semanas de cole, de horarios, de tareas, de exámenes y  actividades extraescolares temas que en Septiembre producían suspiros en muchos padres. El inicio de un curso escolar no lo viven todos igual. Unos padres se estrenan en esta novedosa tarea,  recordando su infancia y otros dependiendo de los hijos y de sus edades intentan adaptarse a las nuevas necesidades que cada año se exige. Pero por encima de todo tiene que estar presente  la reflexión, saber si se cumplen con las que son las responsabilidades como padres. Por ello aquí se muestran unos puntos que ayudarán a que los hijos tengan un buen año escolar y a que los padres tengan claros los puntos sobre los que tienen que trabajar. El reto, valorar si en alguno puedes mejorar.

 

  1. Cuidados médicos: Una vez que conocemos al médico no hay que acudir a él por un estornudo o “automedicarle” con en el extremo contrario. Con los segundos hijos la experiencia aumenta pero no hace médicos a los padres. Cumple con los calendarios de vacunas y revisiones pactadas. Lleva a tu hijo al dentista dos veces al año, prevenir es lo importante y crear un hábito para su edad adulta.
  2. Dieta saludable y ejercicio:Los niños necesitan comer una dieta saludable que incluya varias frutas y verduras fomenta la creatividad, el juego y la participación en su elaboración. También necesitan hacer ejercicio a diario. ¡Pueden correr, saltar, jugar en el parque y bailar! aunque no hagan actividades extraescolares.
  3. Sueño reparador: Cada noche los niños necesitan dormir las horas suficientes para reponerse. Eso le ayudará a estar listos para emprender un día completo de aprendizaje y a su correcto crecimiento. El médico te orientará de las horas de sueño según la edad.
  4. Llegar a la escuela a tiempo todos los días: Ayuda a tu hijo a llegar a tiempo a la escuela todos los días fomentando así la responsabilidad. Por pequeño que sea no fomentes las faltas y así alargar los fines de semana. Y si un día no acude al colegio comunícalo.
  5. Tareas:Tu hijo necesita disponer de una hora fija y un lugar específico para hacer las tareas así fomentas la organización y el hábito. Elige un lugar que sea tranquilo. Asegúrate de que tu hijo dispone del material que necesita. Pídele que cada noche os muestre su tarea terminada valora lo conseguido fomentando de este modo la autoestima y nuevos compromisos. Trabajar poco a poco la autonomía de tu hijo le hará crecer. Transmítele que es capaz de hacer sus deberes sin que estés a su lado.
  6. Televisión, videojuegos y ordenador:Limita el tiempo que tu hijo pasa haciendo estas actividades. Busca programas y juegos educativos. Ayuda a que tu hijo entienda que NUNCA debe hablar con extraños en Internet. 
  7. Hablar acerca de la escuela:Pídele a tu hijo que os cuente cómo ha pasado el día en la escuela. Pregúntale sobre lo que aprendió, y cómo se sintió durante el día trabajando la parte emocional de tu hijo. Pero busca su momento, no tiene que ser nada más salir del cole muchos lo que quieren es desconectar y su atención está en la merienda o en el juego. Cuéntale como te ha ido el día adáptalo a su edad y así se fomentarás la comunicación.
  8. Lectura: Si te ven leer se aumenta la probabilidad de que ellos lean. Lee con tu hijo todos los días busca el momento que más le gusta. Ten disponibles libros, revistas y periódicos en casa para practicar una lectura variada y la que le guste a tu hijo.
  9. La biblioteca: Visita la biblioteca con tu hijo que no la vea como un edificio de “mayores”. Fomenta que busque libros en las estanterías,  que se familiarice con el lugar.
  10. Aprendizaje en casa:Ayuda a tu hijo a aprender en casa realizando actividades, cantando, conversando y contando historias juntos. Visitad lugares educativos como los museos, el zoológico o el parque con fines de diversión pero también educativos.

Disfrutar de todo lo positivo que este año escolar ofrezca a vuestros hijos y a vosotros.

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Charlas y formación Psicología y Salud

Aloha Mental Arithmetic

ALOHA 1

 

Desde Noviembre he pasado a formar parte del grupo de psicólogos que imparten este programa de desarrollo y entrenamiento mental.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=b6uk8QEIsOY&w=560&h=315]

¿Qué es ALOHA Mental Arithmetic?

Es un programa de desarrollo mental dirigido a niños de edades comprendidas entre los 5 y los 13 años de edad.

 

ALOHA Mental Arithmetic potencia la inteligencia de los niños gracias a un programa educativo basado en tres herramientas clave: cálculo con ábaco, aritmética mental y juegos didácticos.

Un programa divertido

Uno de los aspectos más importantes de ALOHA Mental Arithmetic es su carácter lúdico e interactivo. Los niños aprenden mientras se divierten gracias a una metodología didáctica en la que el juego desempeña un papel muy importante.

Los dos hemisferios del cerebro

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Cada una de estas mitades controla un lado del cuerpo, y posee funciones específicas.

Numerosos estudios científicos han demostrado que las personas utilizan principalmente el hemisferio izquierdo del cerebro en su actividad diaria, desaprovechando el gran potencial del hemisferio derecho.

Desarrollo cerebral completo

Gracias al programa ALOHA Mental Arithmetic, los alumnos ejercitan simultáneamente los dos hemisferios, sacando un mayor partido a su capacidad intelectual.

Avalado por estudios científicos

El estudio “El Impacto del Aprendizaje de Aritmética Mental con Ábaco en las Habilidades Cognitivas de los Niños” (2005), realizado sobre alumnos del programa, demuestra científicamente que ALOHA Mental Arithmetic influye de manera directa sobre el desarrollo de las capacidades de los alumnos.

Principales resultados

Los resultados obtenidos han indicado que los alumnos de ALOHA Mental Arithmetic aumentan su rendimiento académico y mejoran en capacidades como concentración, resolución de problemas, memoria operativa y asociativa, orientación espacial, creatividad o formación de conceptos.

 

Un juego de fichas

Los alumnos de ALOHA Mental Arithmetic aprenden a utilizar el ábaco como si fuera un juego de fichas.

  • Primero, los niños descubren el funcionamiento básico del ábaco.
  • Después, empiezan a realizar operaciones aritméticas con este instrumento.
  • Poco a poco, aprenden a visualizar el ábaco en su cabeza y a utilizar esta imagen mental para calcular.
  • Con la práctica, los niños son capaces de prescindir totalmente del ábaco para realizar operaciones mentalmente a gran velocidad.
  • Al final del programa, los niños pueden realizar operaciones de hasta 17 dígitos.

 

Los alumnos de ALOHA Mental Arithmetic asisten a clase dos horas a la semana.

Las clases del programa se estructuran en base a 3 ejes:

Cálculo con ábaco:

los alumnos aprenden a realizar operaciones aritméticas con ayuda del ábaco, uno de los instrumentos de cálculo más antiguos que se conocen.

Aritmética mental:

con la práctica los niños son capaces de visualizar el ábaco en su cabeza y de utilizar esta imagen mental para calcular

Juegos didácticos:

las clases incluyen juegos didácticos y actividades en grupo para que los niños se diviertan mientras desarrollan sus capacidades.

Referente mundial

ALOHA Mental Arithmetic nació en Malasia en el año 1993. Desde entonces, el programa se ha ido expandiendo por todo el mundo hasta llegar a más de 20 países de los 5 continentes.

 

El programa cuenta con más de 250.000 alumnos en ciudades como Sídney, Londres, Nueva York o Mumbai.

En España desde 2009

En España, más de 10.000 alumnos se benefician cada año del programa. Nuestro proyecto educativo está adaptado a los proyectos educativos nacionales y a la L.O.E.

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Artículos Psicología y Salud

Cómo ayudar a nuestros hijos a vencer la timidez.

articulo Heraldo Decálogo timidez

Mi artículo de la sección escolar del Heraldo de Aragón. PDF

Desde que nacemos comenzamos a experimentar en un mundo que no conocemos. Esas experiencias generan en nosotros emociones que nos impulsan a seguir realizando lo que las provoca. Por ejemplo cuando aprendemos a andar oímos aplausos y observamos caras de felicidad en nuestros padres y abuelos. Eso nos gusta y lo repetimos para volver a vivir la emoción. La familia nos acompaña, nos ayuda, nos cogen primero de los dos brazos, luego nos sueltan uno y así hasta cogernos de las manos, después nos sueltan dedo a dedo y nos van transmitiendo la seguridad suficiente para sentirnos capaces. Hasta que damos nuestro primer paso y… ¡al suelo!.

Puede que lloremos, pero en seguida las palabras tranquilizadoras de papá o mamá nos darán fuerzas para intentarlo de nuevo. Y volvemos a empezar una y otra vez hasta que la distancia cada vez se hace mayor, al mismo ritmo que se incrementa la cara de felicidad y asombro de nuestros progenitores.

Lo contrario ocurre si lo que intentamos es cerrar las puertas, chupar el móvil, tirar juguetes al wáter pensando que aparecerán en la cisterna…En definitiva, empezamos a interactuar con  nuestro entorno y recibimos señales que nos indican si  podemos seguir o no.

Son nuestras experiencias y los límites que nos pongan lo que determinará nuestra forma de actuar, por lo que la clave es crear un ambiente que motive a los pequeños  a atreverse a decir y hacer. De este modo ganaremos la batalla paso a paso de la timidez.

Por ello los padres no deben conformarse con decir que su hijo/a es tímido/a y sí seguir los siguientes principios que le ayuden a superarlo

1.Conocer el origen de la timidez del niño/a:Elloayudará a tratarla con eficacia.  Las causas pueden ser genéticas, ambientales, emocionales, de aprendizaje, etc… El niño/a  tímido/a no lo es por mala educación o por decisión propia; detrás suele haber sufrimiento emocional y un sentimiento de diferencia.

2.Centrarse en lo positivo:La familia es el primer entorno en que los hijos se desarrollan; donde surgen las primeras experiencias y la confianza. Es muy importante que sientan que sus padres les entienden, apoyan y están a su lado. Así, es prioritario que los padres se centren en resaltar las virtudes de todos los miembros de la familia. Ello generará positividad en el hogar y no negativismo.

3.Apoyarles y ayudarlos en lo que se proponen:Una vez que un hijo/a decide que quiere aprender a tocar un instrumento o practicar un deporte, es mejor que lo haga en una actividad de grupo para favorecer la socialización. Hay que acompañarle, animarle para que sienta que lo que practica tiene importancia en la familia, y que no es una actividad irrelevante más en su semana. Una actitud de apoyo en su entorno aumentará su autoestima beneficiando el desarrollo de su personalidad.

4.Evitar el ridículo y la comparación con los demás:Hay que dejar que prueben, que hablen sin cortarles, que bailen y canten sin reírnos aunque desafinen. Creemos que con estas actitudes no les hacemos daño, pero ocurre todo lo contrario. Debemos hacer junto a él/ella una lista con sus fortalezas y habilidades, en lo que es bueno/a y leerla a diario.

5.Educar en Habilidades Sociales: Existe una relación directa entre las competencias sociales en la infancia y el posterior funcionamiento en la edad adolescente y adulta.

Las habilidades sociales promueven una interacción social positiva con los demás, necesaria en el desarrollo y adaptación social, académica, emocional y laboral.

 6.Incentivarlos a hacer otras cosas que no suelen hacer, sin forzarlos:Así crece la personalidad. Animarles a que canten, que metan las cosas en la cesta de la compra, que le digan al peluquero que viene a cortase el pelo, que pidan ellos sus cromos en el quiosco; cuando le pregunten los años que ha cumplido, que sean ellos los que respondan; dejarle su tiempo y que conteste…De esta forma se van sintiendo más seguros, su confianza crece, su autoestima se fortalece y se sienten más capaces.

7.Enseñarles el significado de los errores y a no rendirse:Para lograr algo, hay que intentarlo una y mil veces como cuando empezamos a andar. Hay que enseñar a los pequeños que después de cada error hay una nueva oportunidad para lograr lo que se quiere. Es positivo enséñales con sentido del humor, alegría y diversión. Desarrollar un diálogo interno en positivo y practicarlo: ¡venga, lo vuelvo a intentar!, ¡una y mil veces!, ¡esto no me vencerá!,  ¡a por la siguiente!, !La siguiente será mejor!.

8.Darle el papel de líder en algo:Darles una responsabilidad dentro de la familia, centrando la importancia en sus intentos, felicitándoles por ello y no criticando el  resultado.

9.Tratar la situación con naturalidad: Que no sienta que es “el problema”. Darle confianza, tiempo, motivarlo a que vaya superándose según su edad. Proponer nuevos retos pero sin agobiarle. Conocer sus estrategias positivas y potenciarlas para afrontar sus situaciones.

10.No mostrar una preocupación excesiva: Ya que suponen cargas adicionales a vuestro hijo/a. La timidez no es una “enfermedad” es una característica más de la personalidad que mejora con la práctica de herramientas psicológicas.

Hay muchas cosas por hacer antes de etiquetar y decir:

ES QUE MI HIJO/A ES MUY TÍMIDO/A

AlogoYC4 bis (1)

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