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Juego limpio o fair play, qué bien suena…

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Juego limpio y fair play

Expresiones muy utilizadas para denominar “el comportamiento leal y sincero además de correcto en el deporte, en especial fraterno hacia el contrincante “oponente”, respetuoso ante el árbitro y correcto con los asistentes”.

Casi nada… una preocupación cada vez mayor ante conductas que lejos quedan de ser deportivas o que guardan poca relación con el objetivo y espíritu deportivo.

Estas conductas anti-deporte no quedan solo en algunos jugadores sino en algunos padres, familiares, entrenadores, dirigentes y público en general, en definitiva adultos que supuestamente son ejemplo a seguir de los más jóvenes.

Jóvenes o niños/as que luego son “castigados” en algunos casos, por gritar en casa, insultar a un compañero/a, faltar al respeto a un profesor/ra  etc…

Las conductas a seguir por los más jóvenes se producen durante todo el día así que durante los partidos o eventos deportivos también se educa y no se produce un “kit-kat” en el que los jóvenes se vuelvan ciegos o sordos ante dichas conductas.

Lo más curioso es escuchar a los adultos tras finalizar disputas o encuentros deportivos que digan a sus hijos/as  “esto que has oído no se dice… esto que has visto no se hace… o esto solo lo dicen los mayores…”

No olvidemos el verdadero significado del deporte, además de los beneficios físicos y psicológicos,  los valores que de su práctica individual o colectiva se enriquece uno/a, como persona y deportista, porque el deporte también educa y enseña.

Los siguientes puntos fueron enfocados para los jugadores. No olvidemos que si tienen duda en alguno, promover su incumplimiento por parte de su entorno deportivo o familiar no ayudará a fomentar la esencia del deporte. Entonces no nos sintamos orgullosos de practicar deporte porque no es deporte, es otra “cosa”.

Reglas del juego limpio:

1. No protestes al árbitro.

2. Respetar al contrario.

3. Saludarlo deportivamente, tanto si se gana como si se pierde.

4. Respetar las instalaciones deportivas.

5. No protestar en los cambios. Es un menosprecio al compañero que te sustituye.

6. No discutir durante el transcurso del partido con los compañeros.

7. Animar al compañero que falla. Fallar es humano tu apoyo es muy importante.

8. No responder nunca a las provocaciones del contrario.

9. Respetar las decisiones del entrenador.

10. En caso de lesión de un contrario o cualquier otra circunstancia extradeportiva, no aprovecharla para marcar gol.

11. No pedir al árbitro que saque tarjeta a un contrario.

12. Evitar chocar con el portero. Es preferible no conseguir gol que lesionar a un deportista.

13. No realizar entradas por detrás. Son muy peligrosas. Un gol se puede remontar. Una lesión no.

14. En caso de recibir una entrada dura aceptar las disculpas del rival, si estas se producen.

15. No perder tiempo a propósito para conseguir ganar un partido.

16. El deporte es un juego para divertirse y mejorar físicamente. Por tanto, no hay que obsesionarse con la victoria.

17. Si el rival es muy inferior, no lo desprecies ni te ensañes con él.

18. Los partidos se juegan y se ganan en el terreno de juego.

Entrenador, padre, espectador, directivo… ¿en qué punto puede mejorar el jugador, tu hijo, tu deportista, tu club?

El beneficio directo es para todos ahora y en un futuro,  para los que vengan y para el deporte.

Fomentemos entre todos ser modelos de Juego limpio o Fair Play, como quieran llamarlo.

Os dejo un enlace a un cómic de CEAPA  aquí

Webs que han difundido el artículo:

http://futbolenpositivo.com/?p=2720

http://adhilarionsanantonio.wordpress.com/2013/10/22/juego-limpio-o-fair-play-que-bien-suena-la-opinion-de-yolanda-cuevas/

http://manolichifutboltotal.blogspot.com.es/2013/10/juego-limpio-o-fair-play-futbol-en.html

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Entrenanado la comunicación y la cohesión de equipo.

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Entrenando..

 

Vuelve la equipación, los horarios, los preparativos, huele a verde (aunque el césped sea artificial) y a vestuario, mucho más que cuatro paredes.

Con ilusión comienza una nueva temporada, nuevos retos  en deportistas, entrenadores y clubes que deben organizar y trabajar unidos para alcanzarlos. Es la unión lo que nos hace fuertes y conseguirlos.

No es fácil comenzar de nuevo, entrenadores y jugadores que cambian de club o de categoría y aquí las redes sociales que se llenan de buenas intenciones, de apoyo, se hablan de ganas, de lucha, de retos,  de compromiso, de empezar ¡ya! Pero esto tiene que durar a lo largo de la temporada.

Hay que comenzar comunicándonos, la única vía que ayuda a conocerse y entenderse.

Son muchas horas las que van a estar juntos jugadores y entrenadores  y no hay que dejar al azar el que unos hablen con otros, o dar por hecho ciertos temas.

De la misma forma que se planifica y organiza un ejercicio hay que saber qué hacer los primeros días en relación a los aspectos personales y de relaciones con los jugadores, independientemente de la edad y el género. Trabajar la parte psicológica del jugador y del equipo.

Sois vosotros, los entrenadores, los que tenéis que fomentar  estas actuaciones, desde los más jóvenes hasta los entrenadores que lleváis más años, porque hay que saber amoldarse a las nuevas generaciones, que no funcionan como las de antes. Dependerá de vuestro compromiso y reto personal que trabajéis  estos aspectos.

Dedicar un tiempo a estas actividades es clave para la unión del equipo, seguridad y una buena cohesión que será protagonista en diferentes momentos de la temporada. No hay que olvidar que cuando no sea  una derrota inesperada, será un conflicto entre jugadores, una lesión, la salida de un jugador, no estar de acuerdo con las alineaciones, las expulsiones y las tarjetas… que amenazarán al grupo. Todo por evitar el tan temido funcionamiento de los jugadores en solitario o en pequeños grupos. Recuerda que un equipo dividido no avanza.

Los jugadores agradecen que se les conozca de manera individual.

Muchas veces se piensa que por ser  un deporte de grupo, todo hay que tratarlo en grupo, y no es así, el grupo está formado de personas que practican el mismo deporte pero con circunstancias muy distintas. Pueden venir de otros clubes y hay que saber las razones que les han llevado a cambiar y a su nueva elección, conocer sus preocupaciones, lo  que les motiva, como les gusta que les hables, sus problemas personales, sus estudios y un largo etc.  que facilitará vuestro trato, la unión con sus compañeros y su compromiso con el equipo.

En definitiva ir creando un espacio de tranquilidad, de confianza y seguridad que seguirá trabajándose en el resto de la temporada. Esto fortalece la unión con el club y ayuda a evitar fugas inesperadas.

Hay que conseguir un equipo que ante los problemas busquen soluciones en común, se involucren y evitar las críticas internas.

No olvidemos los equipos femeninos en los que hay que tener en cuenta más aún si cabe la inteligencia emocional de los entrenadores.

Entrenar implica también construir relaciones entre todos que favorecen el desarrollo de la práctica deportiva.

NO ESPERES A QUE TE DESEEN BUENA SUERTE, BUSCA Y TRABÁJATE TU SUERTE.

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Cómo mejorar la comunicación con los adolescentes.

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ARTICULOMi artículo en la sección escolar del Heraldo Aragón. PDF

Resulta inquietante para los padres la transformación que experimentan sus hijos en la adolescencia. Estos pueden perder el interés por estar con ellos, la comunicación deja de ser fluida y natural y se transforma en un interrogatorio con monosílabos como respuesta; aparte de que estos comienzan a cuestionar cualquier norma o decisión. A continuación se explican una serie de principios esenciales para mejorar la comunicación con nuestros hijos en este periodo tan importante de sus vidas.

1-Durante la niñez y especialmente durante la adolescencia es muy importante trabajar la comunicación y el establecimiento de unos buenos lazos afectivos. Debemos entender que nuestro hijo necesita su propio espacio, y que el modo de comunicarse cambia. No hay que forzar a que explique sus problemas o preocupaciones. Debemos ser flexibles y esperar el momento para conversar.

2-Hay que incentivar su papel dentro de la familia. Escuchemos sus opiniones. Esto fomentará su participación y le ayudará a sentirse importante.

3-Ante los conflictos es importante encontrar el momento adecuado para comunicarnos. Evitar alzar la voz e imponer nuestro criterio a la fuerza. Ser flexibles, negociar y priorizar es vital en esta etapa.

En los casos que los padres están separados es primordial esforzarse para compartir ambos la información, las normas y los límites para evitar o erradicar posibles chantajes.

4-No olvidemos que los padres no son amigos de sus hijos. Los amigos aconsejan y los padres tienen el deber y la obligación legal de tomar decisiones  referentes al bienestar y desarrollo de sus hijos. No obstante ser padres no es incompatible con que exista una relación afectiva y de confianza.

5-Tengamos en cuenta que los padres son el mejor ejemplo. Compartamos desde niño/a aficiones, lectura, deporte, conversaciones, sentimientos y desarrollemos el espíritu de la curiosidad en nuestros hijos.

6-Transmitirles mensajes positivos, tratarlos con respeto, no ridiculizarles, ni ponerles etiquetas, no solo influye en su autoestima si no que sirve de ejemplo. Para que emulen los comportamientos más deseables.

7-Escuchemos con atención. Ayudémosles a expresar sus sentimientos desde niños. Rectifiquemos  si nos equivocamos y no tengamos miedo a pedir perdón. Estas condiciones posibilitan el mejor clima para ofrecer confianza y generar comunicación.

8-Expliquémosles las razones de por qué se pide algo y evitemos expresiones típicas como el: “porque lo digo yo”, “porque soy tu padre”, “porque sí”, “mientras vivas en esta casa” y dales margen de decisión.

9-Distingamos la importancia de las cosas puesto que no puede haber reglas para todo. Permitamos que participen en la negociación de nuevas normas; y cuando se formulen que sean claras y aplicadas de forma razonable y consistente. Los límites tienen que estar claros.

10-El castigo debe estar establecido con anterioridad como consecuencia de no seguir una norma consensuada previamente. Debemos ser justos en su aplicación y que su ejecución no sea arbitraria y no dependa  de nuestro estado de ánimo.

Recordemos nuestra adolescencia y esforcémonos por practicar el diálogo y la flexibilidad. Los adolescentes serán adultos y tú habrás sido su modelo a seguir.

Enlace a Consejos para `negociar´con los adolescentes.

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La parte psicológica de las lesiones.

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articulo lesiones

Uno de los aspectos a tener en cuenta en la práctica del ejercicio físico y del deporte son las lesiones sufridas siendo amateur o profesional.

Las lesiones pueden provocar una retirada puntual de la práctica deportiva en unos casos o la definitiva en otros.

Se trata de lesiones del sistema musculoesquelético de las que el 30%  afectan a los músculos.

Algunas ocurren accidentalmente y otras resultan de malas prácticas de entrenamiento o del uso inadecuado del equipo necesario para su práctica  y entre sus causas se puede destacar:

    Sobreentrenamiento

    Falta de calentamiento o calentamiento inadecuado

    Mal estiramiento o estirar en momentos inoportunos

    Falta de técnica

    Realizar poco reposo

    Frecuencia de la práctica

    Lesiones mal curadas

    Accidentes

    No saber escuchar tu cuerpo

    No utilizar de manera adecuada el material

    Mala alimentación

    Adicciones

De este modo cada temporada nos encontramos con lesiones musculares, en tendones, ligamentos, huesos y articulaciones.

Quienes las sufren experimentan cambios en su entorno deportivo,  y en su vida personal.

No hay que olvidar que somos seres integrales, lo físico y mental van unidos. Cuando existe una lesión, la parte mental se “lesiona” también, y el deportista sufre, por ello es fundamental el trabajo a nivel psicológico y adquirir recursos para la prevención,  rehabilitación de las lesiones y su posterior reincorporación al deporte.

El estrés y la ansiedad en la práctica de cualquier deporte implican falta de atención, falta de concentración y un aumento de la tensión muscular que supone ser más propenso a la lesión.

Saber manejar el estrés, dirigir y redirigir la atención y aumentar la concentración, conocer y poner en práctica las estrategias en situaciones de ansiedad ante los errores, es entrenar la parte psicológica en el deporte.

El exceso de autoconfianza supone practicar el deporte “confiados” disminuyendo la atención, lo que implica que se incremente el riesgo que asume el deportista y con ello la posibilidad de lesión.

Finalmente, deportistas con alta ansiedad competitiva tienden a lesionarse con mayor frecuencia.

Conocer, trabajar y hacer suyas las estrategias para afrontar el estrés tienen que formar parte del entrenamiento de cualquier disciplina. No solo ayudará a la prevención de ciertas lesiones sino a su recuperación.

Son muchos los jugadores que adelantan su vuelta y vuelven a recaer. Se fijan expectativas que no se cumplen, tienen miedo a no rendir como antes o miedo a volverse a lesionar, en ocasiones no saben adaptarse a las nuevas limitaciones y dosificar el esfuerzo, y en otras sienten que físicamente no están a la altura etc…

Trabajar los objetivos; técnicas de relajación y visualización; la preparación para hacer frente a las recaídas; y el fomento del respaldo social (entrenador, compañeros, familia) ayudarán a la gestión emocional de las lesiones.

La psicología aplicada al deporte cubre los aspectos no físicos,  lo mental. No podemos olvidar que el deportista tiene que aprender a controlar los pensamientos y emociones cuando  practica deporte porque algunas de sus consecuencias son las lesiones.

Adjunto 3 videos relacionados con el tema de las lesiones deportivas y la parte psicológica o mental.

video Andrés Iniesta Lucha para alcanzar un objetivo.

A continuación destaco las frases que más llaman la atención y de las que se pueden reflexionar.

“A veces hay que tocar fondo para emprender el camino que conduce a la gloria”

“La gente no es consciente de momentos difíciles durante el año” Andrés Iniesta

“Tocó fondo, una larga lesión muscular le llenó de dudas y la muerte de su amigo Jarque le hundió anímicamente”

“LLegué a perder la confianza en mi juego”

“¿Por qué me lesiono?”

“Las lesiones van directamente a la cabeza, te imposibilitan aunque estes bien” Vicente del Bosque

“Se me desgarró el isquio pero como si se me desgarrase el alma, me fui solo sin parar de llorar”

“Monté un dvd y para que lo visualizara a diario…” “La gente puede pensar que estoy “loco…” “Es una terapia más de refuerzo emocional”

“Le salieron los fantasmas de la temporada”

“Dió en la tecla”

“Cuando rearmonizas…es como si todo volviera a funcionar”

“El tunel es el peor sitio para estar…sobra” Andrés Iniesta

“Solo estábamos el balón y yo, una imagen a cámara lenta, así lo viví yo, escuché el silencio y sabía que ese balón iba dentro”

“Y marca el gol de todos” Fernando Torres

“En ese momento no sabes ni lo que dices” Andrés Iniesta

“Miré al cielo y me tiré al suelo, llorando como nunca lo había hecho”

“Lo que había pasado en un año atrás y acabar así era inimaginable”

“Me hace muy feliz que Dani Jarque sea también recordado”

“Es una gran persona”

“Lo que ve la gente es lo que me han enseñado mis padres”

“El sentirte feliz como persona es superior a cualquier triunfo”

 

Video de Patricia Ramirez Loeffler http://www.patriciaramirezloeffler.com

Video Reintegro post Lesión de Rodrigo Cauas

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Para evitar la batalla de los fines de semana

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Para evitar la batalla los fines de semana

Si preguntas a cualquier entrenador por uno de sus principales problemas, te contesta: “ ¡los padres!, se creen que su hijo es Messi o Ronaldo, te preguntan que por qué quitas a su hijo, o no lo sacas más tiempo en los partidos, critican tu trabajo…”.

Y  si preguntas a los padres, dicen que los entrenadores no se implican lo suficiente, que les falta formación, que son mal ejemplo por los insultos o gritos que dan, que muchos se obsesionan con los resultados, que les falta comunicación con los padres.

Evidentemente, estamos ante un problema que sigue temporada tras temporada.

Pero yo defiendo que hay entrenadores y  padres que lo hacen bien, comprometidos y sacrificados, el problema es que se generalizan conductas y el cerebro tiende a fijarse en lo negativo del día a día, en la amenaza, porque  así está programado.

Para fomentar la reflexión y mejorar las relaciones entre padres, entrenadores e hijos muestro las siguientes pautas que cualquier padre podría decirnos desde su experiencia.

Yo, padre de un jugador:

1-Ayudé a mi hijo a decidir que deporte quería practicar, aunque me hubiera  gustado que practicara otro.

2-Asumí que tenía unos  entrenamientos y unas competiciones en fines de semana a los que no podía faltar y lo apoyé para que cumpliera con su compromiso.  Nunca lo privé de compartir los logros o las derrotas junto al resto de sus compañeros, con el tiempo supe que lo había educado en la responsabilidad.

3-Lo primero que hice fue conocer el reglamento y me impliqué, pero no hasta el punto de desautorizar a su entrenador en medio del partido, delante de los jugadores, poniéndole en ridículo aunque sé que a veces,  tenía la razón. Nunca corrí por la banda diciéndole lo que tenía que hacer. Estas actuaciones  provocan tensión en nuestros  hijos y malestar en los entrenadores.

4-Eso sí, animé, apoyé y aplaudí como el que más, las buenas actuaciones, los esfuerzos, la actitud de mi hijo y la de sus compañeros, a mí también me gustaba que aplaudieran al mío y nunca promoví la violencia desde las gradas diciendo ¡devuélvele la patada!, ¡písale los…!, ¡cómo te pille, te…!, ¡a la vuelta…! ni insulté a los padres de los rivales o a los árbitros. No saqué lo peor de mí en los partidos. Porque ante todo no quería darle ese ejemplo, ni que mi hijo se avergonzara de mí.

5-Participé en las reuniones que convocaba el entrenador o el club, y elegía con tacto el momento adecuado para realizar una queja,  no en el descanso o al final del partido cuando las emociones me superaban, me daba mi tiempo y en el siguiente entrenamiento, le pedía poder hablar, entonces ya no me salía gritar, ni gesticular y el contenido no era acusador. Esto invalida los argumentos.

Recuerda que tu hijo/a se educa haciendo deporte, eres su ejemplo a seguir y  hay que crear un ambiente de respeto y cordialidad entre todos.

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