Yolanda Cuevas Ayneto

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Artículos Psicología del Deporte

Los penaltis, más cuestión de psicología que de físico.

De un deporte de equipo se pasa a deporte individual cuando llega el momento “penalti”.

Tirar penaltis es una situación estresante pero si de ellos depende dar la victoria o derrota a tu equipo en un partido de eliminatoria el reto se puede convertir en una amenaza. Y se comienza a hablar de que “la portería se hace pequeña”

La presión gana terreno al cerebro y se genera un estado de ansiedad anticipatoria que puede con el jugador. Comienza a pensar en dificultades, anticipando sucesos a nivel mental que la mayoría no ocurren pero que condicionan siempre la ejecución. Se pasa del eustrés necesario para los retos y competiciones, al distrés donde hay tensión y pérdida de control. Un jugador estresado tiene más posibilidades de fallar un penalti, puede reducirse el acierto hasta el 76%.

Los estresores pueden ser externos, la mirada de millones de millones de personas, estadios abarrotados, gritos, presión del entrenador o de los compañeros,  la prensa y sus comentarios… del tipo de penalti. Los datos muestran que si el fallo hace perder la tanda, el porcentaje de acierto es del 60% , si el acierto hace ganar la tanda es del 92%, o durante la propia tanda de penaltis del 76% y durante el tiempo reglamentario es de un 85%.

Esta variación de las cifras responde a lo que el Premio Nobel Daniel Kahneman llama “aversión a la pérdida”. Es decir, el miedo y el rechazo a perder influyen negativamente en los pensamientos y acciones de los deportistas.

También hay que tener en cuenta los estresores  internos como la falta de habilidades para gestionar pensamientos y emociones, falta de confianza o falta de herramientas para gestionar el estrés entre otros.

Los tres momentos clave a nivel psicológico son:

  1. el tiempo de espera tras la prórroga
  2. la espera en el círculo central previo a los tiros
  3. el camino que debe recorrer el lanzador hasta el punto de penalti

En estas situaciones estresantes, de “peligro” el cerebro está programado para la supervivencia, es un experto en ver amenazas, así que entre otros querrá huir y para ello prepara al cuerpo, tensión muscular, cambios en el ritmo de respiración, aceleración del corazón, liberación hormonal…pero la realidad es que se trata de tirar a puerta, no de huir.

Ya sabes que puedes tirar un penalti, aunque no seas uno de los tiradores habituales del equipo. Así que entrena tu mente para ello y no lo dejes al azar o a la suerte, porque los penaltis no son una lotería. No eres tú el que falla penaltis, es tu estrés, es tu cerebro. Así que para ello:

  1. Pensamientos generadores de gol: Se actúa como se piensa. El cerebro trabaja mejor si se lo pones fácil. Dile lo que tiene que hacer, guíale, en vez de hablarte en términos contrarios. Mejor decir “entre los postes”, “centrado” “a la escuadra” “raso” y no “que no le dé al palo” “más vale que no vaya a las gradas”.  Se trata de que el cerebro se centre, no que  se disperse entre esas opciones que provocan los conocidos “errores irónicos” con resultado justo lo contrario a lo que en el fondo se quería conseguir.
  2. Monólogo interior de ganador: “es mío”, “es mi oportunidad”, “si el portero es bueno, yo también” que sostengan un comportamiento atrevido con la confianza y seguridad.
  3. Respirar para aumentar la precisión en faltas o penaltis. La forma en que se respira manda diferentes señales al cerebro que traduce según su duración, profundidad… Se trata de buscar claridad mental para la ejecución.

Ritmo 4 respiraciones normales  -1 respiración profunda (4 secuencias)

Ritmo 1-4-2-1 (inspiración-retención-espiración-retención)

  1. Respiración abdominal para disminuir en un minuto el exceso de activación general en las breves pausas, tras un gran esfuerzo, disminuir tensión en los músculos y reducir la tasa cardiaca. Para esta respiración no forzada se puede arquear el cuerpo hacia delante con las piernas abiertas al ritmo inspiración profunda, retención entre cinco y diez segundos y expiración lenta.
  2. Visualización: entrena a tu cerebro en la visión de tu penalti. El cerebro activa las mismas áreas cerebrales que si fuera real, no distingue entre realidad y ficción. Visualizar la escena con todos los movimientos permite que llegado el momento el cerebro no lo viva como nuevo y la amenaza desciende.
  3. Para las distracciones en aspectos incontrolables, mindfulness: aquí y ahora, eres tú, el balón y la portería. Conecta con tu cuerpo, tu respiración, tu potencia y tu talento, el tacto del balón, tus pies firmes en el césped,  sin perder contacto visual  con tu objetivo para no interrumpir la preparación, no hay nada más. Se trata de estar concentrado, la habilidad de dirigir toda la atención hacia los aspectos que importan. La atención no está en las gradas, en los pitidos, los movimientos del portero o sus gritos. En un estudio de 167 penaltis, los investigadores establecieron que los jugadores que mantenían sus ojos fijos en el guardameta tienen más posibilidades de equivocarse. Pero la realidad es que en las tandas los lanzadores miran al portero el doble de veces que en los penaltis durante los partidos. Conecta con ese momento en el que todo se para para ti, se hace el silencio.
  4. Aunque la procesión vaya por dentro, muéstrate tranquilo y seguro, que el cuerpo lo acompañe con paso firme y recto. Existe un proceso en el cerebro en el momento de tirar un penalti, es el proceso operativo es decir colocación del balón, pasos hacia atrás, la parada, la forma de correr y velocidad y la dirección golpear el balón. No dar la espalda a la portería al preparar la carrerilla demuestra seguridad. La información propioceptiva llega al cerebro y esto evitará que malinterprete y libere la hormona del estrés, cortisol y adrenalina que lo acelera todo demasiado.
  5. Si buscas recuerdos que sean los que sumen. Ese último penalti que fue gol y sus sensaciones. Ese eres tú, puedes repetirlo.
  6. Golpea con confianza, al sitio elegido sin cambiar y sin que dependa de la posición del portero, convencido de lo que haces, porque la duda te debilita y facilita el fallo. Confía en ti, en tu talento, y en tu técnica no estás donde estás por casualidad.
  7. No te apresures tras el pitido e incrementarás el 80% las posibilidades, sino solo tendrás el 57% de acierto.
  8. Celebra el tanto efusivamente, esta visión afecta negativamente al equipo contrario, es el llamado “contagio emocional”.

Todo esto es controlable, si lo entrenas, para un penalti, el resto no.

Con Joaquín jugador del Betis en rueda de prensa. Sevilla-Pringles 16 mayo 2018
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Mis primeros pasos Mindfulness

¿Te gustaría poder gestionar mejor tus emociones?, ¿aprender a ser menos reactivo con las situaciones y las personas?, ¿que tu cabeza descanse de esa mente de mono que salta de rama en rama, de pensamiento en pensamiento?. La práctica de mindfulness puede ayudarte.

Mindfulness es una capacidad que tenemos, pero que en la actualidad está desentrenada. Se trata de estar atentos a lo que sucede momento a momento, de manera intencionada, como si fuera la primera vez, es decir con mente de principiante, y sin dejarse llevar por los juicios.

Así que te propongo una serie de pautas para familiarizarte, entrenar o si ya conoces la práctica pero no practicas, comenzar:

  1. Es necesario practicar cada día para construir el hábito “mindfulness” y generar bienestar. No es un flotador al que recurrir en momentos de emergencia. El cerebro necesita familiarizarse de nuevo con esta habilidad perdida, en tiempos de piloto automático. Se sabe que con la práctica regular ciertos momentos de emergencia van desapareciendo porque aprendes a estar con lo que te rodea de una forma diferente, pensamientos, emociones, personas… y ante situaciones difíciles imprevistas la habilidad entrenada nos permite sostener la experiencia de una forma diferente, no reactiva, que fomenta la regulación. Una inyección directa a la resiliencia.
  2. Pónselo fácil, y más si te estás iniciando. Busca el lugar adecuado sin ruidos, que no te molesten, silencia el móvil, avisa a los tuyos de que necesitas ese momento, ponte una alarma con el tiempo que quieres destinar… Siéntate en una silla, apoya ambos pies en el suelo (si puedes descalzo para amplificar las sensaciones), espalda recta para ayudar a la atención y las manos sobre los muslos.
  3. Realiza 3 inspiraciones profundas. Cierra los ojos y observa tu postura, la posición de pies, piernas, muslos, caderas, columna, brazos, manos, cabeza. Conecta con tu propia respiración en el lugar más sentida, preferiblemente la nariz. Observa qué ocurre cuando paras “la máquina”. Siente el movimiento que produce la respiración en tu cuerpo. Nota el vientre como se eleva con cada inspiración, el sonido, el llenado de los pulmones, el roce por las fosas nasales…
  4. Durante 1 minuto…3 ó 5 según entrenamiento y situación siente el aire como entra y sale, calibra tu atención como si fuera la primera vez que tomas conciencia de tu propia respiración. Al inicio puede ayudarte la guía 1/1 2/2 …con cada inspiración (1) y exhalación (2) hasta 10/10. Con curiosidad explora tu respiración y quizás descubras que se despliega en 4 tiempos. La pausa de la inspiración antes de iniciarse la exhalación y la pausa de la exhalación antes de iniciarse una nueva inspiración y con ella un nuevo ciclo en la respiración.
  5. No te dejes llevar por tus juicios. “Me gusta”, “qué horror”, “no me gusta”, “me voy”, ”qué difícil” “esto no es para mí”, “podría haber hecho llamadas en este tiempo” “aún me pone más nervios” Cada vez que te vas a tus pensamientos y te das cuenta, ya estás de nuevo en el presente. Así que das las gracias y con amabilidad vuelves a posar tu atención a la respiración. Así se entrena la capacidad.
  6. Valora tu decisión. Cuando suene la alarma o decidas parar, valora darte este tiempo de autocuidado, de regulación y conexión. Conectando con que este es el camino a seguir cada día.
  7. Día a día acompaña con las llamadas prácticas informales. Lavarte las manos, comer una fruta…como si fuera la primera vez con todos los sentidos. Con la primera opción sería estar con el olor del jabón, la textura, las burbujas, la temperatura del agua, el movimiento de tus manos.

Así entrenas a tu cerebro en la capacidad de estar más presente porque lo inundas de la experiencia. Esto impide que te vayas a otros tipos de pensamientos, de pasado o futuro que fomentan el malestar.

Mis iniciativa Mindfulness AQUÍ

Aplicaciones para iniciarte o entrenar mindfulness desde móviles AQUÍ

 

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Artículos Psicología del Deporte

Por un deporte con valores entre todos

Dentro del IX ciclo de conferencias ‘La aventura de educar en familia’ organizada por el ayuntamiento de Santa Eulália des Riu en Ibiza y Servicios Sociales participaré con una conferencia: Por un deporte con valores entre todos.

En ella reflexionaremos padres, clubes, entrenadores y todas las personas implicadas en el deporte de los chavales.

Aquí os dejo diferentes entrevistas que le han dado valor a esta iniciativa, GRACIAS  a todos!

 

PDF Yolanda Cuevas 1 Yolanda Cuevas 2 de diario Ibiza por Nieves García

Enlace Diario Ibiza Hay niños que abandonan el deporte por la presión de los padres

Enlace a Nou Diari de Ibiza y Formentera Presionar y humillar a los niños en los partidos tiene efectos negativos 

PDF Periódico Ibiza y Formentera Es contraproducente castigar a los niños sin deporte por no estudiar.

ENLACE

Agradecer a la organización la iniciativa y que hayáis contado conmigo. Y felicitar a los que atendieron el catering tras la Conferencia!

 

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Entrevista a Richard Davidson: entrenamiento mental

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Mindful-Sex, Sex-Mindful, Sex-fulness o como lo quieras llamar… Mindfulness y sexo

 

¿Cuáles son las claves del mindfulness?

Mindfulness es la capacidad con la que todos nacemos de poder estar en el presente. Se trata de estar aquí y ahora de una forma particular, con curiosidad, apertura y sin dejarte llevar por los juicios. Es sencillo y parece fácil pero no lo es, porque la mente le gusta viajar, pensar, no estar quieta, es errante… Con la edad y la sociedad que nos ha tocado vivir en la que todo ocurre tan rápido y que existe un alto nivel de exigencia esta capacidad va desentrenándose. En la actualidad se sabe que el 47% del tiempo nuestra mente divaga, y cuando divaga lo hace hacia el pasado, alimentando la tristeza o hacia el futuro, promoviendo la ansiedad.

En realidad no estar a lo que se está fomenta el malestar. Estas en la ducha planificando el día, en el coche pensando en la reunión, en el trabajo pensando en lo que harás al llegar a casa,  en el deporte pensando en si no lo consigues, comiendo o más bien tragando comida con la mente en la tecla del ordenador, en la cama con tu pareja y pensando en lo que no hiciste en el trabajo, o en la discusión con un compañero…es decir la mente está en un “lugar” distinto a donde está el cuerpo. Si ambos no están coordinados igual que pasa en el baile con una pareja el resultado es desastroso. Si no hay conexión no puedes ser eficaz en lo que estás haciendo y los sentimientos de ineficacia  salen a la luz. Cuando no estamos atentos a lo que está pasando vivimos en piloto automático y esta capacidad cognitiva que hemos desarrollado tiene sus ventajas puntuales pero nunca puede ser un modo de vida sano y equilibrado. La vida autómata no es vida.

– ¿Por qué ha pegado este boom y parece además que es aplicable a tantas áreas diferentes, incluso a mejorar la sexualidad?

La evidencia científica y la publicación de años de investigación promovidos por Jon Kabat Zinn, considerado el padre del Mindfulness en Occidente, ha hecho que Occidente crea en esta práctica. Y los esfuerzos está dirigidos en promover un estilo de vida basado en la conciencia plena y no en el piloto automático alimentado por la impulsividad para fomentar el bienestar porque su ausencia está creando estragos en la sociedad.

El ámbito clínico y de la salud relacionado con la ansiedad, dolor crónico fue su punto de partida pero la educación, empresa, deporte le siguen así como ámbito de la alimentación, desarrollo del embarazo, o en el ámbito de la sexualidad. Fomentar que la mente acompañe a lo que el cuerpo hace produce beneficios a muchos niveles incluido cambia nuestro cerebro gracias a su neuroplasticidad.

Si profundizamos en la sexualidad. El piloto automático fomenta relaciones sexuales más impulsivas, ansiosas, con los sentidos dormidos… sin conciencia plena.

Escuchar tu cuerpo y aprender a despertar los sentidos en el desarrollo de una actividad sexual va aumentar no solo la conexión con la pareja si no el disfrute propio y mutuo. Más placer, mejores erecciones y orgasmos más prolongados por estar en la experiencia a tiempo real. Y para que los sentidos se activen precisan de la atención. Cuando la mente no acompaña, el disfrute disminuye boicoteando el orgasmo en muchas ocasiones.

Fomentar como si fuera la primera vez que acaricias, tocas a tu pareja, la primera vez que besas, rozas sus labios, perderse en los sonidos de la excitación fomenta el entrenamiento mental de estar solo en tu cuerpo y en su cuerpo, y amaestrando la capacidad que tiene el cerebro a irse a otras preocupaciones fuera de ese momento íntimo y de conexión con otra persona. Implica que nada boicotee la situación. Implica que no haya “terceras personas” sean del ámbito que sean…

Mindfulness también entrena nuestra flexibilidad, abrirse a nuevas experiencias y en el ámbito sexual implica romper la monotonía y los juicios y poder experimentar en otras posturas, con diferentes comienzos, entornos…alimentando nuestra creatividad y capacidad de disfrutar y hacer disfrutar de formas diferentes, abriéndote a la experiencia. Se entrena una sexualidad consciente, aprender a sentir de forma consciente.

La atención es fundamental también en este ámbito y cuando se detecta que la pareja no está en este momento también se malinterpretan los motivos. No olvidemos que el estrés está detrás de muchas dificultades de índole sexual, procesos rumiativos que originan eyaculación precoz, impotencia, falta de apetito sexual, problemas para llegar al orgasmo…

Mindfulness permite desengancharse de ese diálogo mental y centra la atención en la experiencia sexual, que aumentará el disfrute desde la relajación. Y mindfulness por otra parte permite gestionar las emociones aflictivas que nos secuestran y no permiten reponernos en un tiempo razonable porque reduce la actividad de la amígdala. El cerebro cambia fisiológicamente con 8 semanas de entrenamiento en Mindfulness. Y aumenta el funcionamiento de la corteza prefrontal que implica mayor estabilidad emocional y menor reactividad.

Thich Nhat Hanh “El don más precioso que podemos ofrecer a cualquier persona es nuestra atención. Cuando la atención abraza a aquellos que amamos, florecerán como flores”

Yolanda Cuevas Ayneto

Psicóloga e Instructora en Mindfulness MBSR

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Artículos Mindfulness

Mindfulness para una alimentación consciente.

Os dejo el enlace al artículo que he realizado para Cómete el Mundo sobre la alimentación consciente, beneficios y pautas.

Todos conocemos la frase “eres lo que comes”, pero hay que añadir “y el modo en que lo comes”.

La vida acelerada y aderezada de presión y con una pizca de exceso de responsabilidades, no se lo pone fácil al hábito de comer de forma saludable, y se traga o engulle la comida. Se necesita reflexionar sobre la relación que se tiene con la comida y trabajar el cambio para fomentar salud y bienestar.

Comer de forma mindfulness, con conciencia, con atención plena, entrena a tu cerebro para comer sin impulsividad, saboreando, escuchando al estómago y a las señales internas que invitan a parar o a seguir. Una experiencia que involucra la mente, el cuerpo y el corazón.

Pero cuando se come desconectado, con el piloto automático todos esos sensores están apagados y la experiencia cambia. El plato queda vacío sin pensar,  sin darse cuenta del proceso. Esto ya es una pista de que algo no funciona.

Por otro lado la comida tapa o enmudece a las emociones, el hambre psicológico o emocional se confunde con el físico que luego promueve sentimientos de culpabilidad. Son alimentos reconfortantes, normalmente dulces. Como una máquina del tiempo, llevan a la infancia porque están asociados al cariño materno o paterno o a las recompensas y cómo nos hacían sentir. Se busca a través de ellos, en ocasiones de forma compulsiva, la regulación emocional de la tristeza, el cansancio, el enfado, la frustración… Estos alimentos elevan la glucosa y también promueven cambios de humor, estrés y bloqueo mental.

Mindfulness abre los sentidos a una nueva experiencia con la alimentación. Entrena el espacio entre lo que tus ojos desean según tus emociones y lo que el estómago necesita, tan necesario cuando unas ganas arrolladoras inundan tu mente por “engullir” algo.

Mi propuesta mindfulness para conectar el cuerpo es la siguiente:

  1. Activa todos tus sentidos en la elección de los alimentos, en su preparación y pon cariño en ello.
  2. ¿Tienes hambre física o emocional? Aprender a diferenciarla para decidir qué hacer. Reconoce tu estado emocional, para no proyectarlo en el plato. Enfadado, cansado, aburrido,  frustrado, con tensión, ansioso, estresado,  triste, contento…por un mal día, una discusión, un malentendido, una desilusión, una sorpresa.
  3. Cuando comas, solo come. Recuerda lo que decían nuestras sabias abuelas. Que tu compañía no sea la televisión, el ordenador o el móvil, a veces son los tres. Trasmite esto a tus hijos, ya que la prevención desde el ejemplo es fundamental.
  4. Escucha tu cuerpo, agudizará los sensores a las señales internas de hambre y saciedad. Respira con ellas. Recréate en el deseo, en tu sorpresivo antojo, dónde los sientes y espera sin juzgar, como si fuera la primera vez que los experimentas. Dales espacio porque pueden suavizarse y desaparecer. Tener ganas, no implica comer.
  5. Al minuto decide desde un cerebro más reflexivo y no impulsivo si te lo comes, pospones o no lo comes. Y trata con amabilidad esas voces que dialogan con el hambre, que si luchas contra ellas te debilitan.
  6. Si no comes es que el deseo se desvaneció. Desarrollar esta atención plena permite no hacer lo que el cuerpo no necesita y desentrenar la reacción impulsiva.
  7. Si decides comer, hazlo de forma consciente pon a prueba tus sentidos que están anestesiados cuando se come impulsivamente. Respira conscientemente, huele, ten en cuenta la textura, la consistencia, la forma, el sonido, el grosor, el baile del alimento en la boca que supone la masticación consciente como si fuera la primera vez. Descubriendo nuevas experiencias sin juzgar, aceptándolas tal como se producen y aliña con cariño.
  8. Observa cómo es comer de este modo sin piloto automático. Respirando, explorando y decidiendo y lo que descubres.
  9. Una lectura: “Saborear: mindfulness para comer y vivir bien”, 2011. De Thich Nhat Hanh

En los casos de Trastorno de Alimentación, que van en aumento, existen restricciones cognitivas, desbordamientos emocionales que impiden pensar. Así que es necesario trabajar desde lo corporal. Mindfulness de forma complementaria a otras terapias, permite trabajar de abajo a arriba y es muy beneficioso en el proceso terapéutico. El escaneo corporal o body-scan  permite la observación del cuerpo, ayuda a sentir y tomar conciencia para modificar la alteración del esquema corporal. Los ejercicios Hatha Yoga aumentan la conciencia interoceptiva que da información del propio cuerpo.

Mindfulness trabaja el aquí y ahora dejando tranquilo e inactivo el pasado y el futuro. Para ello se centra en el trabajo con las emociones, entrenando y permitiendo  la regulación de la experiencia emocional, impidiendo el secuestro emocional que desregula y aumentando la ventana de tolerancia. Trabaja con los pensamientos observándolos sin juzgar, debilitando el proceso rumiante, ese dar vueltas a las cosas y trabaja con las sensaciones corporales que dan información real al momento.

Se trata de desarrollar una alimentación que promueva la salud y bienestar desde la práctica de mindfulness.

Para ello te animo a comer de forma consciente y sin juzgar en alguna comida, durante unos minutos, un alimento y compartas en nuestras redes sociales tu experiencia.

Audios mindfulness: aquí

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Artículos Psicología y Salud

La vuelta al cole de los grupos de Whastapp de los padres

Os dejo en PDF mi artículo sobre los grupos de Whatsapp de los padres en los coles (o clubes deportivos). En él se ofrecen pautas y reflexiones para que esos grupos sumen y no resten en las relaciones y en la educación de los hijos.

Espero vuestros comentarios, reflexiones y aportaciones. Os deseo a todos un buen curso escolar!

AQUÍ

Y enlace al Heraldo de Aragón

Los grupos de Whatsapp escolares, verdadera pesadilla de muchos padres, fomentan la observación pasiva, el cotilleo, los rumores y el conocimiento de información poco o nada relevante para la educación de sus hijos.

Los padres tenemos la obligación de reflexionar sobre cómo afectan las nuevas tecnologías a nuestra comunicación y elaborar nuevas pautas de comportamiento para que su uso sume y no reste en la educación de los hijos. Por eso, Antes de crear un grupo escolar de whatsapp, Yolanda Cuevas Ayneto, psicóloga de la salud y el deporte, especialista en disciplina positiva del aula y familia, explica que “debemos plantearnos siempre cuál es el verdadero motivo que nos empuja a hacerlo y , sobretodo, qué van a aprender, qué les vamos a enseñar a nuestros hijos con este sistema de comunicación que, como madres o padres, estamos utilizando. Los grupos de Whatsapp escolares, verdadera pesadilla de muchos padres, fomentan la observación pasiva, el cotilleo, los rumores y el conocimiento de información poco o nada relevante, además de que nos roban mucho tiempo, al tener que revisar cientos de conversaciones, por si hay algo supuestamente importante.

Estas pautas, que nos ofrece la psicóloga, nos ayudarán a tener un mejor uso de la aplicación:

  • Antes de añadir a alguien, pregunta y que te dé el consentimiento. Respeta, siempre si no lo quieren hacer o si, llegado el momento, lees: “Pilar ha abandonado el grupo”.
  • Envía unas normas básicas de funcionamiento o un artículo que hable de ello para guiar el funcionamiento del grupo y recuérdalo cada vez que se incorpore alguien o se abuse del uso.
  • Mantén silenciado el tono de aviso de los whatsapp. Como la mayoría no lo hace, ni apaga los móviles, vigila a qué horas envías los mensajes para no molestar.
  • No hay que escribir todos los días. Tranquilos, ¡el grupo seguirá vivo!
  • No es un ‘cajón de sastre’. Limita la información a lo importante para el grupo y evita compartir publicidad, fotos, compras, vídeos de moda, que se reciben repetidos en decenas de grupos de amistades.
  • Sí a los enlaces de interés que ayuden a la siempre dura tarea de ser padres, noticias que nos hagan reflexionar o material educativo.
  • Si algo no te gusta, hazlo saber. Así, se van poniendo límites, sabiendo que no todo vale. El que calla otorga, ya se sabe.
  • Sé siempre educado educado al inicio y final del mensaje, pero sobre todo, si formulas peticiones de algún tipo. Pero, cuando alguien del grupo aporte algo de valor, con que uno responda con ‘el aplauso’, ‘la sevillana’, ‘el guiño’ o ‘el beso’, es suficiente, y así se dan todos por enterados. Aplica el mismo criterio para felicitar los cumpleaños; recuerda que si hay 40-60 padres, el chat parecerá una verbena. Esto, además, dificulta la búsqueda o repaso del chat, al final del día, para ver la información importante.
  • Evita enviar fotos de tus hijos y no difundas las de los demás, nunca se sabe dónde pueden llegar a parar, y no tienes el permiso de sus padres, como lo tiene el colegio.
  • Si el tema es privado o compete a una persona determinada usa la comunicación directamente con ella fuera del grupo. Por Whatsapp no se solucionan los problemas y malentendidos. El ‘cara a cara’ no puede ser sustituido por emoticonos, por mucho que gusten.
  • No exijas una respuesta inmediata, respeta los tiempos y la vida de los demás. Y si no sabes o no tienes lo que se pide o se pregunta, no hace falta que lo digas. No responder, ya es responder. Que lo haga únicamente la persona que lo sabe o lo tiene beneficia al grupo.
  • Cuida con hacer subgrupos de subgrupos: al final, puede pasar que envíes el whatsapp al grupo equivocado y que se descubra todo, generando un mal clima entre padres, lo que, lo que repercute en las amistades de los niños.
  • Cuida lo que hablas delante de tus hijos sobre los comentarios de otros padres en el grupo. Al día siguiente puede ser tema de conversación en el recreo.
  • Hagamos todos un uso responsable y educativo del whatsapp, por el bien de todos.
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Artículos Psicología y Salud

Padres e hijos ante los atentados: ¿qué hacer, qué decir?

Ataques terroristas que unen al resto del mundo. Un mundo en el que la información llega casi al instante, en el que en ocasiones no hay filtros y la crudeza visual es una realidad, no podemos olvidarnos de los niños.

Su edad y madurez van a condicionar que entiendan las razones por las que el ser humano,   jóvenes que apenas rozan la mayoría de edad, con frialdad, con armas de fuego, con armas blancas, explosivos en su cuerpo o con vehículos arrasan y matan sin contemplaciones. Insensibles a las caras de súplica y terror de las personas que se cruzan en su camino. Este tipo de muerte ha llegado a la civilización, no es cosa de “otros” ni de películas. La realidad supera la ficción desgarrando al alma de millones de personas uniéndonos al pensamiento de “podía haber sido yo” y esto es lo que más dolor y miedo genera.

La realidad social es cada vez más compleja y multicultural y necesita una educación que fomente la cohesión social y valores compartidos, el diálogo, la igualdad, la convivencia y el respeto. Hay que educar a nuestros jóvenes que son el futuro, en la tolerancia, y alejarse de toda  la discriminación y forma de violencia como medio para conseguir o solucionar un conflicto. Los valores se aprenden desde casa y siguen en los colegio y es necesario que no solo se predique sino que se practique e interiorice desde la más pequeña conducta.

El colegio es el primer escenario de convivencia donde coexisten ideologías y culturas de forma obligada. Educar para aceptar lo diferente y no criticarlo o menospreciarlo educando en eternas comparativas son los deberes fundamentales esta vez de padres, madres y profesores con un sistema educativo adecuado. Para ello se necesita ser abierto de mente y corazón, tener o desarrollar habilidades y valores. Como el respeto, la aceptación y cumplimiento de normas comunes y estilos de vida, respeto a la diversidad, capacidad para resolver de forma pacífica tensiones y conflictos. Si los adultos no nos preparamos para esto ¿Cómo vamos a educar? ¿De qué sirve tanto estudiar y tanto título si luego tenemos un mundo lleno de conflictos, miedo, caos y muertes?

En ocasiones los padres por evitar sufrimiento intentan aislar de la realidad como ocurre cuando un ser querido fallece. Esta reacción es contraproducente y no educa para otras situaciones similares. Conversaciones entre familiares, amigos, en el autobús, metro o tranvía, en el colegio, televisión, redes sociales… hacen que sucesos de estas características estén 24 horas. Como padre y madre tiene que acompañar en estos momentos y hablar de lo que ha sucedido adaptando la información a su edad, no fomentando la pasividad o el aislamiento.

  1. Busca el momento y tu estado emocional para comunicarle lo sucedido. Señálale en el mapa el lugar, o recuérdale si estuvo allí en vacaciones…no esperes a que sea el colegio. Ya ha podido escuchar algo y alargar la conversación o evitarla solo fomenta las dudas, el miedo o la inseguridad.
  2. Pregúntale qué piensa de lo sucedido. Te permitirá conocer sus pensamientos y el razonamiento de lo ocurrido. A partir de los 6 años ya tienen conciencia de que la muerte es un estado permanente. Ellos van marcando el ritmo de la conversación.
  3. No le mientas, ni le digas que eso nunca le pasará a él o a los suyos o que no pasará donde vive. Aunque tu intención sea proteger. Y si preguntan, responde que no lo sabes y que la policía hace todo lo posible para evitarlo.
  4. No le prohíbas ver o leer noticias relacionadas siempre que sean acorde a su edad y madurez, evitando imágenes demasiado explícitas que no educan. Del mismo modo resalta las noticias positivas, como cuando se encuentra a alguien.
  5. No digas que eso es cosa de mayores, responde a sus dudas o preguntas pero no des más información que pueda confundirle o que no pueda entender por su edad o desarrollo.
  6. Cuando vuelva del colegio pregúntale qué le ha dicho su profesor o profesora. Refuerza aquello que va a favor de los valores de la tolerancia, el respeto y la igualdad. Dejando claro tus valores y condena sucesos de este tipo.
  7. No juzgues a la religión o a la raza, estarás educando en la etiqueta. No le separes de ciertos amigos por ello..
  8. Fomenta la empatía para conectar con el dolor ajeno. Empatizar aleja las intenciones del daño al prójimo. Respeta si llora, no lo cortes. Y comparte tus emociones sin esconderlas o disfrazarlas.
  9. Hay niños que estos días sueñan, tiene pesadillas, no quieren dormir solos o preguntan si les pasará a ellos. Muéstrate tranquilo, cercano, cariñoso y habla sobre ello pero no cambies sus rutinas, ya que les proporcionan seguridad.
  10. Conversar en familia y observar qué dicen los hermanos mayores y adolescentes, o que ven en las redes sociales para tratar sus conductas y canalizar la información.
  11. Un dibujo, encender una vela o algún homenaje puede ayudar a conectar con los sucedido.

De  nada sirve educar en conocimientos si no educamos en la igualdad, la tolerancia, la diversidad y la no violencia. Educar en valores es  asignatura pendiente en un mundo tan avanzado en otras materias. Sin valores no se puede vivir en paz.

Y  del mismo modo que a los niños se les dice que han sido personas muy muy muy malas, hay personas muy muy muy buenas que han ayudado a los que estaban heridos, asustados, y perdidos…que siempre hay gente dispuesta a ayudar en los peores momentos. Y tener siempre claro que se ayuda antes que grabar o hacer fotos.

 

Adjunto este enlace de la Visión pediátrica de la Dr. Amalia Arce.

Aquí donde incluye además de mi artículo otros de interés junto a su visión. Gracias.

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